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I
I.
"^Its 1
PRliiiiJ u ¿PtM
LIBROS
CETRERÍA
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER
EZCMO. SEÑOR
D. JOSÉ fiUTIERREZ DE LA VEGA.
TOMO ÚNICO.
MADRID.
' FUNDICIÓN DE W. TELLO,
1879.
I - •
I
4>
¿ LIBRO DE LA CAZA
'^ DBL PRÍNCIPB
DON JUAN MANUEL,
Y
LIBRO DE LA CAZA DE LAS AVEvS
DBl. CAMCILUIR
PERO LÓPEZ DE AYALA.
LIBROS DE CETRERÍA.
I.
BL PRÍNCIPE DON JUAN MANUEL.
I NTRE el ocaso de D. Alfonso X y la
a de su ilustre sobrino el Prín-
I ^pe D. Juan Manuel, no media más
^ que la triste noche de la traición de
D. Sancho IV, justamente apreciada en la his-
toria general de España, que-penetra, porque
debe penetrar, todos los más lúgubres suce-
sos; pero inapreciable en la historia particular
de la literatura, que valorando tan solamente
las horas de luz y de progreso, eslabona con
la gran ñgura del Rey Sabio, sin interceEÍon
ni paréntesis, la figura nobilísima del augusto
hijo de su hermano el Infante D. Manuel. Por
VI ÍI BIÉLIOTECA VENATORIA.
consiguiente, en la historia de la literatura es-
pañola, detras del hijo viene inmediatamente
el nieto de San Femando, heredando, si no
la corona, el cetro de su sabiduría.
Aun el mismo D. Sancho el Bravo, por no
oscurecer con una noche la brillante historia
de las letras, la iluminó más tarde con sus
obras inmortales: de donde resulta^ que la se-
gunda mitad del siglo xiii, y la mitad primera
del siglo xrv, forman un glorioso centenario en
los anales de las letras patrias.
£1 Príncipe D. Juan Manuel es una de las
figuras más grandes, de formas más variadas,
y por lo tanto más simpáticas, de cuantas es-
maltan la historia de España en la primera
mitad del décimo cuarto siglo.
Es gran militar, gran político, gran filósofo,
gran literato y gran caballero: como militar es
valiente y precavido; como político es astuto
y mañoso; como filósofo es clásico y cristianx);
como literato es didáctico y simbólico; como
caballero es leal y vengativo; y en todos con-
ceptos, pacífico ó turbulento; hombre de go-
bierno ó revolucionario; sesudo y pensativo ó
de impetuosa iniciativa; estudioso y maduro ó
fiL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. IX
rápido improvisador; grave ó ligero: es una
naturaleza múltiple; y dotado de una morali-
dad, que á veces interpreta y guia con los ar-
ranques de un corazón apasionado, concluye
por ser uno de los más ilustres maestros de la
civilización española de la Edad Media. Sus
grandes cualidades lo erigen en un magnífico
ejemplo, y sus grandes defectos le sirven de
estudio para transformarse en sus obras, en un
gran moralista é insigne campeón del arte
oriental en nuestra literatura.
La relación de su vida parece ser la descrip*
cion de distintos hombres, y á ser la de uno
sólo, preciso es convenir en que habia en 61
una naturaleza rica, exuberante, y pudiéra-
mos decir accidentada: la naturaleza de un
hombre grande sin un carácter constante; 6
la constancia de un gigante, que en su magni-
tud comprendiera varias naturalezas dotadas
de distintas pasiones.
El Príncipe D. Juan Manuel, viniendo al
mundo dos años antes de la muerte de Don
Alfonso X, el Sabio, ilustra los reinados de
D. Sancho IV, el Bravo; de D. Femando IV,
el Emplazado^ y de D. Alfonso XI» el Justi-
X BIBLIOTECA VENATORIA.
ciero, hasta después de la célebre batalla del
Salado.
Nació en la villa de Escalona á 5 de Mayo
de 1282, del Infante D. Manuel, postrer hijo
de San Femando, y de Doña Beatriz de Sabo-
ya, hija de Amedeo IV, conde soberano de
dicho Estado. A los veinte meses perdió á su
padre, quedando bajo la dirección de su ma-
dre, que le nombró á Juan Sánchez de Ayala
en calidad de mayordomo, y á Gómez Fer-
nandez de Orozcp y á Alfonso García de ayos,
para que cuidasen de su crianza y gobernasen
su casa y sus Estados. El mismo rey D. San-
cho, á imitación de su padre, cuidó mucho de
su educación y engrandecimiento, teniéndole
en su casa y acrecentando con frecuentes do-
naciones su ya cuantiosa herencia, con la que
labró su castillo de Peñafiel, que fué su resi-
dencia favorita, fundando en esta villa un mo-
nasterio de frailes de Santo Domingo.
Ya en el verano de 1294, cuando aún no
tenia doce años cumplidos, dio muestras de
BUS grandes cualidades militares. Nombrado
para la defensa y adelantamiento del reino de
Murcia, entró en tierra de Vera, donde sus
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XI
huestes alcanzaron señalada victoria sobre
los moros granadinos. En los años siguientes
mantuvo serios combates con aragoneses y
navarros, que en paz ajustada en 1289 con los
de la Cerda, se apoderaban de cuantas villas
y castillos podian ganar en Murcia y Alicante.
Antes de cumplir D. Juan Manuel los vein-
te años, hizo sus ensayos políticos negociando
tan hábilmente, en nombre de la Reina Doña
María de Molina y de su hijo D. Femando, con
D. Jaime II, que Castilla y Aragón celebraron
la delicadeza y discreción del joven diplomá-
tico, obteniendo éste en premio la mano de la
Infanta aragonesa Doña Constanza, hija de
D. Jaime, para dentro de ocho años, por ser
ella aún muy niña. Su mediación en los tratos
con los Infantes de la Cerda le valió también
el señorío de Villena. Por todo esto se viene
en conocimiento, de que el Príncipe D. Juan
Manuel, en los albores de su juventud, habia
adquirido ya fama de bizarro militar, de há^
bil diplomático y de insigne caballero.
Aquí empiezan las vacilaciones y contrastes
de la vida del soberbio magnate: la ambición
empieza á labrar en sus entrañas, y así se aso-
XII BIBLIOTECA VENATORIA.
cia con el Infante D. Felipe contra D. Juan el
Tuerto por la tutoría de D, Alfonso XI, como
establece alianza con el segundo contra el pri-
mero; y hasta cierra contra Doña María de
Molina y contra su hijo, y contra todos los
cortesanos y privados declarándolos reos de
muerte.
Ya no parece haber paz ni sosiego para el
carácter ambicioso, agitador y turbulento que
ha desplegado el intrépido Príncipe D. Juan
Manuel, cuando de pronto lo descompone el
Rey y lo gana para su partido, pidiéndole la
mano de su hija Doña Constanza á quien hace
reina, dándole castillos y alcázares en rehe-
nes, y el título de Adelantado Mayor de la
Frontera y del reino de Murcia. Entonces co-
ronó sus glorias militares entrando con pode-
rosas huestes por el reino de Granada, y ven-
ciendo á Osmin á orillas del Guadalhorce.
El Rey moro de' Granada
M&s quisiera la su fin;
La su seña muy preciada
Entreg&la & Don Ozmia,
El poder le dio sin falla
A Don Ozmin su vasallo;
Y excusóse de batalla
Con cinco mil de & caballo.
. • t «
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XIIl
Muy fuerte fué Utootienda,
Dios ayuda k los cristianos;
El Arraz volvió la rienda
E fuyó con sus paganos.
Después de una serie de glorías militares
sobre los sectarios de Mahoma, ¿cuál es el
contraste más grande, más singular y más
raro que puede ofrecernos el Príncipe D.Juan
Manuel? £1 de aliarse con esos mismos moros
vencidos, para volver las armas contra su Rey
D. Alfonso XI vencedor. Parece imposible
que asi tegiera y destegiera el caballeroso
Príncipe; pero es lo cierto que así sucedió,
añadiendo á esto la despedida del Rey y desnatu^
f amiento del reino, usando áe\ fuero de la tierra,
cosa casi inconcebible en los tiempos que al-
canzamos. Verdad es que D. Alfonso XI ha-
bla encerrado á Doña Constanza, su esposa,
hija de D. Juan Manuel, en el castillo de Toro,
y esto era sobrado motivo para tentar á un
padre tan violento como el Príncipe. A este
golpe sucedió otro no menos duro, cual fué la
muerte de su mujer Doña Constanza de Ara-
gón, en 1327.
Para fortalecerse más y más contra el Rey
de Castilla, hizo alianza con la poderosa y
XIV BIBLIOTECA VENATORIA.
opulenta señora Doña Juana Nuñez de Lara,
viuda de D. Fernando de la Cerda, y ajustó
las bodas de los do^ hijos de ésta, tomando él
la mano de Doña Blanca y 'ofreciendo á Don
Juan Nuñez, Alférez mayor del reino, la de
Doña María, hija de D. Juan el Tuerto, que
era uno de los mejores casamientos del reino,
por más que el Rey tuviese embargados los
numerosos Estados de ésta; motivo que des-
pertaría el valor y la saña del que iba á ser su
esposo. De este modo encontraba fuertes alia-
dos en los despechados parientes y deudos de
los de la Cerda.
No contento con esto , buscó amistades en
Portugal, ofreciendo al Infante D. Pedro la
mano de su hija , la ex-Reina Doña Constanza,
que fué aceptada. A mayor abundamiento so-
licitó y obtuvo á muy bajo precio el apoyo
del Rey de Granada Mahammad III, bastante
acosado por las armas castellanas; y última-
mente, para no desaprovechar medio alguno
por reprobable que fuese, introdujo la división
entre los privados del Rey con celos y rivali-
dades, logrando atraerse algunos á su bando.
Así combatió con sobrada fortuna contra su
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XV
sobrino D. Alfonso XI, produciendo hondos
disgustos y grandes perturbaciones en el país.
Aquí apareció el reverso de la medalla de este
turbulento Príncipe.
Tal era el estado de las cosas en Castilla,
cuando en 1328 se ve el Rey en la dura nece-
sidad de humillarse ante D. Juan Manuel, y
le invita á que le ayude contra el moro, ofre-
ciéndole en cambio, entre otras cosas, la li-
bertad de su hija^ con lo que no tiene incon-
veniente el tornadizo Príncipe en volver sus
armas contra los árabes de Granada, vencién-
dolos en todas partes. Rara condición la de
D. Juan Manuel, que, ó habia de ser amigo
sospechoso por su carácter, 6 terrible adver-
sario por los afortunados golpes de su valiente
espada.
Obtenida la libertad de su hija Doña Cons-
tanza, vuelve otra vez sobre Castilla, arreme-
te de nuevo contra el Rey, hace treguas con
el moro, y desbarata los planes de D. Alfon^
so. ¿Es posible juzgar ventajosamente la con^
ducta de tan violento y variable personaje?
Era el año 1331, y cansado ya el Rey de
sufrir á su augusto tio, se resuelve á convi»
XVI BIBLIOTECA VENATORU.
darlo á comer á Villahumbrales, en compañía
de D. Juan Nuñez, con el intento según se
dijo de deshacerse de ellos, mandándolos ma-
tar como á D. Juan el Tuerto; pero el Príncipe
esquiva el peligro, y arrecia, como es natural,
con más furon contra el Rey y contra los cas-
tellanos, haciendo alianza con D. Pedro IV
de Aragón.
Quiere D. Alfonso XI arrebatarle su hija
Doña Constanza para impedir la boda coq.el
de Portugal, y le pone sitio en Garci-Muñoz,
de donde escapa el 30 de Julio de 1336, y se
d&snatura otra vez de sus dominios y vasallaje.
Así anduvo dos años más, agitando los pue-
blos y conmoviendo los bandos en que se des-
garraba Castilla, hasta que por la mediación
de su suegra, Doña Juana Nuñez, volvió por
última vez al lado de D. Alfonso^ ayudándole
en todas sus empresas contra los moros afri-
canos y granadinos, y muriendo en paz con
su Rey y con su patria, allá por los años 1349,
seguramente en la primera mitad, pues al
principio de ese año le vemos asistiendo á las
Cortes de Alcalá de Henares, y luego nos en-
contramos á su hijo D. Fernando, llamándose
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER, XVII
ya Señor de Villena, en la cerca de Gibraltar,
que comenzó en el mes de Agosto-
Tal es, á grandes rasgos, la vida de este ex-
traordinario personaje, autor de tan grandes
obras.y de tan raros hechos, que para pesarlos
y aquilatarlos serían menester muchas pági-
nas, sin olvidar la parte que pudo tomar en la
muerte sacrilega de Garcílaso en el monaste-
no de San Francisco, de Soria, ni la que dejó
de tomar en la famosa batalla del Salado, la
empresa militar más grande y más gloriosa de
su sangrienta y alborotada época.
II.
COLECCIÓN DE SUS OBRAS.
ESDE Gonzalo Argotede Molina que
publicó la primera edición del Conde
Lucanor el año 1575, hasta D. Pas«
cual de Gayangos que ha dado á luz
casi todas las obras conocidas del Príncipe
D. Juan Manuel en 1860, no hemos podido
convenir ni en el número de ellas, ni siquiera
en el titulo de las ya publicadas; porque aquel
divide en dos el Litro del Caballero et del Escu-
derOf y éste hace un Libro de los fraires predica-
dores, de un capítulo del Libro de los Estados^
sólo por haber equivocado el texto de la ad-
vertencia que precede al Libro de Patronio,
cuando debió leer: fEt estos libros están en
el monasterio de los fraires predicadores que
él fizo en Peñafiel» (i).
(z) Y efectivamente asi se lee en el texto que ha publicado el
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XIX
También hace el Sr. Gayangos otro libro
titulado De las maneras del Amor, del final del
Lihro de los Castigos et Consejos^ como se ve por
la terminación del último capitulo de este, que
es la parte de la fractura: t de lo que agora
cuido fablar es del amor que los homes han
^ntre sí.i Poco antes dice lo siguiente: «Et
porque después que fiz este libro me rogó
fray Juan Alonso, vuestro amigo, querscríbie-
se lo que yo entendia en la manera del amor,
en cómo las gentes se aman unas á otras, por-
que probé algunas cosas más de las que habia
probado, quiérovos fablar en lo que después
probé; et aun según lo que adelante probare
con la merced de Dios, et así lo portté en este
libro,» Es, pues, evidente, que el supuesto
opúsculo De las maneras del Amor, es el final del
Libro de los Castigos et Consejos.
Veamos si con presencia de cuanto se ha
dicho y discutido sobre este punto, acertamos
nosotros á entresacar los verdaderos títulos y
el número exacto de las obras que escribió el
mismo dr. Gayangos (Biblioteca de Autores Espaüoles. — Escritores
enproia emteriorts «I si^to xv. 1860, pftgina 368, columna 2).
K
XX BIBLIOTECA VENATORIA.
sabio nieto de San Fernando^ y aun los de las
publicadas hasta hoy.
En dos partes distintas hace relación de sus
libros el Príncipe D. Juan Manuel. En la ad-
vertencia que precede al Libro de Patronio, di-
ce: tEt los libros que él ha fecho fasta aquí son
estos: la Coránica Abreviada, el Libro de los Sá-
bios, el Libro de la Caballería^ el Libro del In-
fante^ el Libro del Caballero et del' Escudero^ el
Libro del Conde^ el Libro de la Caza^ el Libro de
los Ettgennos^ el Libro de los Cantares, Et estos
libros están en el monasterio de los fraires pre-
dicadores que él fizo en Peñafiel.i En el pró-
logo general que á sus obras puso D. Juan Ma-
nuel, dice también lo que sigue: tTodos los
libros que yo fasta aquí he fechos, son doce:
el primero tracta de la razón porqué fueron
dadas al infante Don Manuel, mió padre, estas
armas que son alas et leones, et por qué yo et
mió fijo legítimo heredero etlos herederos del
mi linaje podemos facer caballeros, non lo se-
yendo nos, et de la fabla que fizo conmigo el
rey Don Sancho en Madrid ante de su muer-
te (Tractado que fizo Don Juan Manuel sobre las
armas que fueron dadas á su padre el Infante Don
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XXI
Mantuly et porqué él et sus descendientes pudiesen
facer caballeros non lo siendo^ et de cómo pasó la
falla qne con el Rey Don Sancho ovo ante quefina^
se) (i). Et el otro de Castigos et Consejos que dó
á mi fijo Don Fernando, et son todas cosas que
yo probé. El otro libro es de los Estados. Et el
otro es el Libro del Caballero et del Escudero, Et
el otro Libro de la Caballeria^ et el otro de la
Crónica Abreviada^ et el otro de la Crónica Com^
plida. El otro el Libro de los Engennos^ et el otro
el Libro de la Caza, et el otro el Libro de las Can^
tigas que yo fiz, et el otro el de las Reglas como
se debe trovar.^ Es de notar, que si bien dice
D. Juan Manuel más arriba, que todos los li-
bros que ha hecho son doce, no hace relación
más que de once; y ademas, olvida aquí dos de
los que apunta en la advertencia que precede
al Libro de Patronio, que son: el Libro de los 54-
bios y el Libro del Conde. De esto resulta que
son trece los libros que él mismo nombra, de
los cuales se han publicado seis, como vere-
mos en seguida:
(z) Asi lo titula el Sr. Gayangos al publicar este libro.
XXII BIBLIOTECA VENATORIA.
I. Tractado qi/tt Jízo Dtttt Juan Manuel sobre las armas que fue»
ron dadas á su padre el Infante Don Manuel, et por qué él
et sus descendientes pudiesen facer caballeros non lo úeit-
do,ei de cómo pasó lafabla que cotí, el Rey Don Sancho
ovo ante que finau (publicado).
II, Libro de los Castigos et Consejos 6 Infinido (publicado).
III. Libro de los Estados 6 del Infante báe\a& Leyes (publi-
cado).
IV. Libro del Caballero et del Escudero (publicudo).
W Libro de la Caballería (inédito).
VI. Crónica Abreviada (inédito).
VIL Crónica compiiia (inédito).
VIII. Libro de los Bngennos (inédito).
IX. Libro de la Caxa (publicado ahora por primera vez).
X. Libro de las Cantigas ó Cantares finédito).
XI. Reglas como se debe trovar (inédito).
XII. Libro de los Sabios (inédito).
XIII. Libro del Conde, ó Libro de Patronio ó Libro de los En-
xiempios, ó el Conde Lucanor (publicado).
XIV. Tractado en que se prueba por razón, que Santa María es'íi
en cuerpo et alma en Paraiso (publicado*.
Sorprenderá al lector, que habiendo afirma-
do nosotros hace poco, que son trece los libros
que el Príncipe D. Juan Manuel dice que es-
cribió, de los cuales se han dado á luz seis,
resulte ahora que son catorce los de la lista
que hemos hecho, y siete los que llevan nota
de publicados. Esto se explica muy fácilmente;
pues aunque el nieto de San Femando no
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XXIII
anuncia en los lugares citados más que trece,
el Sr. Gayangos publica el que lleva el núme-
ro catorce,' y el Sr. Amador de los Ríos lo
apuntacon el título de ^Libro sobre la Fé, inti-
tulado á Fray Remon de Masquefa^ que tal vez
sea el omitido por el copiante, al trasferir el
prólogo general de todas las obrasi (i).
Tales son los catorce libros originales del
sabio magnate de fines del siglo décimo terce-
ro y de la primera mitad del décimo cuarto, y
tales los siete publicados, contando con el Lt-
bro de la Caza que damos hoy á la estampa
por la primera vez.
Ya hemos dicho que Argote de Molina pu-
blicó el Conde Lucanor, en 1575, del cual se
han hecho otras ediciones, y que D. Pascual
de Gayangos dio á luz casi todas las obras co-
nocidas del docto é ilustrado procer en 1860,
á saber: Libro del Caballero et del Escudero^ Trac-
trado qtie fizo Don Juan Manuel sobre las ar--
mas etc., Libro de los Castigos 6 Consejos etc.,
Libro de los Estados, Libro de Patronio y Trata-
(i) Historia crítica de Literatura Española, 1863, tomo iv, pá.
gina 234.
XXnr BIBLIOTECA VEKATOftiA.
do en que se prueba por razón que Santa María
está en cuerpo et alma en Paraíso, No publicó con
estos el Sr. Gayangos el Libro de la Caza, por
creer equivocadamente que estaba c falto del
principio y fin» (i); error gravísimo que recti-
ficaremos en seguida, para no privar á los bi-
bliófilos de un libro que está completísimo al
principio, por no faltarle ni aun el prólogo, y
que no debe decirse que está falto al fin, por
estar incompleto el apéndice ó trabajo adicio-
nal que le acompaña. £1 libro acaba perfecta-
mente con el capítulo XI, y el apéndice ó adi-
ción de los lugares donde ha cazado el autor
es lo único que está incompleto, lo cual no
atañe esencialmente al arte de cetrería, como
se dice en la nota de la página 105.
Se nos argüirá que D. Juan Manuel ofreció
en el prólogo, que «toda la arte del venar po-
nerse ha en este libro, después que fuere aca-
bado del arte de cazar; » es decir, que nos pro-
metió un tratado de montería para después del
de cetrería, y que aquel no figura en el códice;
(i) Obra citada , de Gayangoa, p&gina 231.
EL p&ÍNci^E Y SL Canciller, xxv
pero de tcxios modos resulta, que tenemos
completo el arte de cetrería, con la falta sola-
mente de algunos de los lugares donde solia el
Príncipe ejercitarse en ella.
De nuestra misma opinión es el docto es-
critor D. Miguel Lafuente Alcántara, que á es-
te propósito dice lo que sigue: «El Lilro de la
Caza está incompleto, pues solo contiene la
primera parte y algunas páginas de la segun-
da: aquella es un tratado completo de cetre-
ría, (i).
Y 5'a que hemos citado á este ilustre histo-
riador y venador, recordaremos lo que escribe
en la página siguiente: «Es una afrenta que
sean desconocidas, y sobre todo que se hallen
descabaladas las obras de un Príncipe tan es-
clarecido, y que desde Argote de Molina, que
publicó con gravísimos errores y supresiones
el Conde Lucanor, n9 haya habido una empresa,
fomentada por el Gobierno, encargada de dar
(i) Investigaciones Sobre la montería y los demos ejercicios del
cazador, por D. Miguel Lafueate Alcántara, reimpresas con una
Introducción por el Excmo. Sr. D. José Gutiérrez de la Vega.-^
Madrid, 1877. — Página iio.
JCxVl BIBLIOTECA VBNATOrUi
á luz unos libros que son indudablemente la
más antigua gloria literaria de España.'
Por nuestra parte, sin apoyo del Gobierno
ni de nadie, vamos, publicando el Liiro de ¡a
Caza, á lavar en parte esa afrenta.
III.
«
LIBRO DE LA CAZA.
N LA Bibliografía Venatoria Española
que pusimos en el volumen I de esta
Biblioteca^ está descrito, á la página
'cLvii y siguientes , el precioso códi-
ce de la Biblioteca Nacional que contiene el
Libro de la Caza y todos los demás que se co-
nocen del Príncipe D. Juan Manuel (i); como
también en la Bibliografía Venatoria Española^
que publicamos separadamente, página 33 y
siguientes.
Al publicar por primera vez la peregrina
obra del ilustre venador y sabio magnate, que
durante más de medio siglo admiró al mundo
(i) En ^ portada que hemos puesto al LU>ro de la Caza se ha
procurado imitar el estilo que usa el autor en otras obras, y rese-
ñar su contenido; y los epígrafes de los capítulos s; han tomado del
índice coo que termina el prólogo.
xxviil BibtiOTfeeA Venatoria,
con los rasgos de su profundo ingenio, y con
los arranques de su turbulento carácter, cum-
ple á nuestro propósito hacer sobre ella algu-
nas ligerísimas consideraciones.
£1 Libro de la Caza es el primero, de los que
conocemos, que sobre esta materia se escri-
bió en lengua castellana. Así puede afirmar-
se mientras no se resuelva la cuestión que
hemos planteado en el Discurso sobre el Libro
de la Montería, en el volumen II de esta Biblio-
teca, con motivo de haber aparecido una tra-
ducción francesa de Los Paramientos de la Ca^
za, de D. Sancho el Sabio, rey de Navarra.
El Libro de la Montería, á que por varias ra-
zones hemos acordado un derecho de prela-
cion en nuestra Biblioteca, no debió escribirse
antes. Ya hemos probado en el volumen I,
que el Libro de la Montería se escribió en el
espacio que media entre los años 1342 y 1350.
Y Amador de los Rios establece, que el Libro
de la Caza fué escrito durante el reinado de
D. Fernando IV ó la minoridad de D. Alfon-
so XI (i). Mas adelante añade, que sin duda
(z) Obra citada, de Amador de los Rios, tomo IV, pA^ina 237.
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XXIX
se hizo antes de 1325, en que subió al trono
este último rey de Castilla (i).
Aparte de su antigüedad, el Libro de la Caza
tiene un grandísimo valor entre los doctos, por
su mérito intrínseco y por las bellezas literarias
en que abunda. Grande es la fama que por el
orbe entero goza, hace ya más de quinientos
años, el ilustre procer autor del Conde Luca--
nor^ solamente por la gloria que le ha conquis-
tado esta inestimable joya, la única conocida
por la imprenta desde el último tercio del de-
cimosexto siglo. Pues bien, el Libro de la Ca-
za, conservando la forma didáctica en que
tanto sobresalió el docto magnate, brilla por
su estilo oriental tan del gusto de los escrito-
res de la Edad Media. Sus cuentos y sus des-
cripciones son verdaderamente admirables. Su
lenguaje es culto y pintoresco, como que se
trata de uno de los hombres que más contri-
buyeron á pulimentar y engrandecer el habla
castellana, cosa que hace á maravilla en esta
obra, por ser su objeto el que más podia pres-
tarse al amoroso estudio del que asi endulzaba
(i) Págiaa248.
XXX BIBLIOTECA VENATORIA,
las largas y pesadas amarguras de su vida, con
aquello que podía producirle mayores delei-
tes, que era cuanto se referia á los deportes
venatorios. Nunca es un escritor más afluente,
más rico, más puro, más brillante que cuando
pinta los más profundos sentimientos de su
corazón, y describe, saboreándolos, los más
grandes placeres de su alma. Por eso en el Lf-
bro de la Caza se ve al escritor castizo, se lee
al narrador florido, y se refleja el venador en-
tusiasta, que parece inspirarse en la sublime
majestad del monte, en el delicado perfume
de las flores y en el dulcísimo canto de las
aves.
IV.
EL CANCILLER PERO LÓPEZ DE AYALA.
I GRANDE es la figura del ilustre Prín«
cipe D. Juan Manuel, no lo es me-
nos la del noble Canciller Pero Ló-
pez de Ayala; si alta es la fama con-
quistada por el autor del Conde Lucanor, igual
es la que alcanzó el trovador del Rimado M
Palacio; á es clásico y peregrino el Libro
de la Casa, peregrino y clásico es también el
Libro de la Caza de las Aves: ambos personajes
fueron doctos escritores, valerosos guerreros,
sabios filósofos y consumados moralistas. £1
primero ilustró medio siglo, desde Alfonso el
Sabio, pasando por Sancho el Bravo y Fer-
nando el Emplazado, hasta Alfonso el Justi-
ciero; y el segundo ilustró otro medio, desde
Pedro el Cruel, Enrique de Trastamara y
Juan I, hasta Enrique el Doliente, Juntos Ue^
XXXII BIBLIOTECA VENATORU.
liaron de glorías militares todo el siglo xiv, en
Guadalhorce, en el Salado, en Nájera y en
Alj abarrota; y de glorias cientiñcas y litera-
rias, con sus obras numerosas é inmortales.
Los dos brillan, tanto por el parecido de sus
semejanzas, como por el tono simpático de sus
desemejanzas. Uno y otro fueron tan ardientes
y famosos venadores^ que no es mucho que los
asociemos en estas páginas, y que engarcemos
juntasen este volumen las dos preciadas joyas
de la literatura y de la cetrería con que enri-
quecieron, por toda la prolongación de los si-
glos, el noble arte venatorio. La misma coro-
na decora el Libro de la Caza y el Libro de la
Caza de las Aves.
Naciendo el autor de esta obra, Pero López
de Ayala, en Vitoria, el año 1332, de ilustre
familia alavesa enlazada con la regia extirpe
de Aragón y de Castilla, pudo educarse en las
letras que heredó de su padre y en la caballe-
ría que creó en sus obras el Príncipe D. Juan
Manuel, siendo recibido entre los donceles de
D. Pedro I, hasta el 1354 que le vemos des-
empeñando el mismo cargo al lado del infan-
te D. Femando de Aragón. Ya en 1359 figura
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XXXIII
como capitán de la flota que recoma los ma-
res de Valencia y Cataluña, alcanzando el al-
guacilazgo mayor de Toledo en premio de su
valor extraordinario.
Tomó parte con las huestes del conde de
Trastamara, donde fué investido con las in*
signias de alférez mayor de la orden de la
Vanda, cayendo prisionero del Príncipe Ne-
gro en la célebre batalla de Nájera, en Abril
de 13I57. Después del suceso triste y aciago
de Montiel, en que D. Enrique el bastardo
hundió su puñal en el corazón de su hermano
D. Pedro el Cruel, tocó á Pero López de
Ayala la Puebla de Arciniega y la Torre del
valle de Orozco, entre las mercedes que re-
partió el fratricida, habiéndosele confirmado
además en la posesión del valle de Llodio.
En 1374 fué nombrado alcalde mayor y meri-
no de Vitoria, donde se acreditó mucho por su
rectitud y habilidad en el gobierno.
Después de la muerte de su madre, Doña
Elvira de Ceballos, y de retirarse su padre,
Fernán Pérez de Ayala, recibió confirmación
en el estado que llevaba su mismo nombre, y
fué elevado, por muerte de D, Gómez Manri*
c
XXXIV BIBLIOTECA VBNATORU.
que, primado de las Españas, á la alta digni-
dad de alcalde mayor de Toledo, allá por los
años de i375« Tales eran los merecimientos de
Pero López de Ayala^ que no se cansó nunca
de distinguirlo Enrique II el de las Mercedes,
hasta que por último lo tiombró de su Consejo,
y lo envió como embajador suyo cerca del rey
de Aragón, para arreglar las cosas después del
famoso desafio de Juan Ramírez de Arellano.
D. Juan I sustituyó á su padre en el amor á
Pero López de Ayala, yiya nombrándolo juez
mayor en el ruidoso pleito sobre las encomien-
das de abadías y monasterios, le otorgaba por
privilegio rodado la villa y aldeas de Salva-
tierra de Álava, pudiendo sustituir sucesores
á su arbitrio; ya enviándolo á la corte de
Francia, en donde prestó grandes, servicios á
Carlos VI, logró verlo recompensado con el
título de consejero, y con el donativo de mil
francos de oro anuales, durante toda su vida y
la de su hijo primogénito.
Vuelto á Castilla el alcalde mayor de To-
ledo, se hizo cada vez más digno de su rey,
ora inclinándolo á mostrarse clemente con su
inquieto hermano el conde de Gijon, ora acon^
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLBJl. XXXV
aejándole que desistiese de la batalla de Alju-
barrota^ después de haber estudiado las posi-
ciones de ambos ejércitos; batalla que fué tan
desastrosa para las huestes castellanas, que el
mismo rey salió maltrecho de ella á uñas del
caballo del leal sacrificado Pero González de
Mendoza, y López de Ayala cayó herido y
prisionero, abrazado al sagrado pendón de la
Vanda. Esto ocurria el 14 de Agosto de 1385.
£1 castillo de Oviedes vio por espacio de
quince meses metido en jaula de hierro y entre
cadenas al noble «alcalde mayor de Toledo,
hasta que ajustado su rescate en treinta mil
doblas de oro, pagaba su esposa Doña Leonor
de Guzman veinte mil al salir en libertad, de-
jando en rehenes á su hijo primogénito Fer*
nan Pérez de A3rala, en tanto que allegaban
el resto Juan I, Carlos VI, D. Gonzalo Nuñez
de Guzman, maestre de Calatrava, y varios
señores notables de Castilla. A su regreso á la
corte fué honrado con los altos cargos de co*
pero y camarero mayor del rey.
Donde Pero López de Ayala hizo un alarde
maravilloso de su talento como hombre de
estado, fué en los tratados que hizo para ase-
XXXVI BIBLIOTECA VENATCmiA.
gurar la paz y concordia entre los descendien-
tes de D. Pedro el Cruel y de D. Enrique de
Ttastamara; y muy especialmente en el gran-
de debate que en 1390 sostuvo en las cortes
de Guadalajara contra el Rey, que queria atri-
buirse la corona del Portugal, y contra todos
los proceres que le a3mdaban en tan loco pro-
yecto. Aquí alcanzó el sapientísimo orador
una victoria completa como historiador, como
moralista, como hombre de estado y como
gran patricio, pues que en todos estos con*
ceptodtuvo que hacer gigantescos esfuerzos
para convencer á aquellos señores; y el éxito
de esta obra fué tan colosal, que el mismo
rey que habia dudado de su fidelidad al ver
tan enérgica oposición á sus planes, concluyó
por pedirle perdón, renunciando á su empre-
sa, y todos acabaron por admirar y celebrar
el gran talento de Pero López de Ayala.
Muere D. Juan I, y por voto de las cortes
tiene que venir á Madrid á formar parte del
consejo de regencia durante la minoridad de
Enrique III> donde prestó tan grandes servi-
cios como el de las treguas acordadas con el
Portugal en 1392, auxiliado por el doctor An-
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XXXVII
ton Sánchez y el obispo de Sigúenza. Al to-
mar el rey sobre sus hombros todo el peso de
la gobernación del estado, se retiró Pero Ló-
pez de Ayala por cuatro años á sus posesiones
de Álava, y allí se entregó en cuerpo y alma
al descanso de la guerra y de la política, en la
dulce tarea de las letras, que por cierto salie-
ron tan honradas de sus manos.
En 1498 volvió á la corte nombrado por el
rey canciller mayor de Castilla, y sus hijos
Fernán Pérez y Pero López con los cargos de
merino mayor de Guipúzcoa el uno y alcalde
mayor de Toledo el otro.
Los últimos años de su vida, los pasó ya el
Gran Canciller más dedicado al cultivo favo-
rito de las letras, consagrándose durante el
estío á escribir algunas de sus obras, en su
agradable retiro del monasterio de San Miguel
del Monte. Muere al fin el doliente rey Enri-
que III, el 25 de Diciembre de 1406, después
de haber utilizado los talentos de Pero López
de Ayala, y de haberlos recompensado tanto
como su padre D. Juan y su abuelo el de
Trastamara; y sobrecogido por este suceso, ó
por sus propios padecimientos y larga y can-
XXXVIII BIBLIOTECA VENATORIA.
' sada vida, muere también, á los pocos meses,
el Canciller Mayor de Castilla, á los setenta y
cinco años de edad, en la ciudad de Calahor-
ra. Fué sepultado en su monasterio de Que-
jana, junto á su familia, y al lado y bajo la
protección de su querida Virgen del Cabello,
& quien invocaba en todas las tribulaciones de
su vida.
V.
COLECCIÓN D£ SUS OBRAS.
NA vez conocido el Gran Canciller
como guerrero, como diplomático y
como hombre de estado, parece in-
creible que pudiese tener tiempo
para dedicarse al cultivo de las letras^ y pro-
ducir tan numerosas é inmortales obras, asi
históricas como morales y poéticas. El Sumo
Bien, de San Isidoro; los Morales de Job, de
Gregorio Magno; la Vision, de Severino Boe-
cio; las Décadas^ de Tito Livio; la Historia Tro-
yana, de Guido de Colonna; la Caida de Prín^
cipes, de Juan Bocaccio; todas estas fueron
obras importadas por él para enriquecer las
ciencias morales y los estudios históricos en la
civilización española de la edad media. Si
grandes fueron sus esfuerzos por afinar los
sentimientos morales y el gusto histórico con
XL BIBLIOTECA VENATORIA.
la propagación de aquellos libros, y con su
propio ejemplo, no fueron menores los que
hizo como ñlósofo y como poeta para contri-
buir al renacimiento, rechazando las pintores-
cas ficciones del arte alegórico y la forma dan-
Usctty que llegadas de Italia pretendían tomar
carta de naturaleza en España. Tal era la in*
fluencia ejercida en el mundo por la Divina
Comedia del Dante, á la que opuso en nuestra
patria Pero López de Ayala, la severidad clá-
sica de Tito Livio y todo el arte didáctico
simbólico cultivado tan gloriosamente por él,
y antes por Alfonso el Sabio y por el Príncipe
D. Juan Manuel.
A las obras traducidas que hemos apunta-
do, hay que añadir las originales, como el
Rimado del Palacio^ poema inmortal que no
tiene semejante; la Crónica de D. Pedro /, la
Crónica de D, Enrique II, la Crónica de Don
Juan / y la Crónica de D, Enrique III ^ modelos
del estilo histórico clásico; la Historia de su li-
nage, y por último el Libro de la Caza de las Aves
de que vamos á ocuparnos en seguida.
He ahí la colección de obras, con que ya
en los primeros años del decimoquinto siglo,
EL PXÍKCIPE Y £L CANCILLER. XLt
pndo contemplar impasible su muerte el Gran
Canciller de Castilla, seguro de que á sus em-
presas militares, á sus planes de gobierno y á
sus negociaciones diplomáticas, realizados con
tanta honra para él durante una larga vida,
sobreviviiian aquellas con mucho, por toda la
extensión de los tiempos, con gran provecho
de la humanidad y deleite de los eruditos.
VI.
LIBRO DE LA CAZA DE LAS AVES.
ACE diez años que la Sociedad de Bi"
hlió filos Españoles publicó esta misma
obra, pero con la circunstancia nota-
ble de que le puso por título: El Li-
bro de las Aves de Caza, del Canciller Pero López
de Ayala, con las Glosas del duque de Alburquer^
que. Parece imposible que una Sociedad tan
sabia, creada para abrillantar las obras más
raras y más peregrinas de los ingenios espa-
ñoles, ilustrándolas cual corresponde á su
nombre, al de los libros y al de sus autores
inmortales, cometiera dos errores tan graves
como los que á primera vista resaltan en la
portada que hemos copiado. Pero no anticipe-
mos las cosas, que no es tan sabrosa al pala-
dar la censura, por cortés y cumplido que sea
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XLIII
el propósito del escritor, que ni puede ni debe
dejar pasar desapercibidos ciertos errores de
tanta importancia; ni es más sabroso el habér-
selas con personas tan doctas, siquiera sea na-
da más que con aquellas que hayan interveni-
do directamente en la publicación del libro.
Veamos cómo se hizo ésta. Dice el señor
D. Pascual de Gayangos, nuestro querido y
respetable amigo, ep. la introducción que lleva
la obra:
tDon Emilio Lafuente y Alcántara, á quien
la Sociedad de Bibliófilos tenia encomendado
el dar á luz con las ilustraciones convenientes
el Libro de las Aves de Caza, del Canciller Pero
López de Ayala, falleció en Archidona el 27
de mayo del año próximo pasado, después de
una larga y penosa enfermedad, agravada, ya
que no producida^ por asiduas y constantes
vigilias literarias.
«Tirados ya los doce primeros pliegos del
libro del Canciller, y corregidos de primera
los restantes, la obra hubo de quedar en tal
estado, hasta encontrar quien tomase á su car-
go la empresa, no fácil por cierto, de llevarla
XLIV BIBLIOTECA VENATORIA.
á cabo, atendida la confusión en que el difun-
to dejara sus papeles, y los ligerísimos apun-
tes que entre ellos se han hallado. Faltaba por
completo la descripción de los códices de que
se habia valido; no estaba hecho ni aun empe-
zado el glosario de voces anticuadas, y en
cuanto á la ilustración de los textos, ya en su
mayor parte impresos, y puntos discutibles
que habia necesariamente de abrazar la intro-
ducción ó prefacio á toda la obra, nada, ab-
solutamente nada, ha parecido, siendo de pre-
sumir los conservase íntegros en la memoria.
»Las cosas en este estado, cúpole al que
suscribe interpretar los deseos y aspiraciones
del difunto biblióñlo, estudiar asunto para
él nuevo del todo, y suplir lo que faltaba pa-
ra la terminación del volumen ya casi im-
preso en su totalidad, y tiradas también las
cromo-litografías que debian ilustrarle. »
Ya sabemos cómo llegó el trabajo á manos
del sabio bibliófilo Sr, Gayangos: lo que igno-
ramos es quién lo confirmó con el extraño tí-
tulo de Libro de las Aves de Casa. ¿Lo llevaba
el códice que se copió y los demás que se con-
sultaron? Entonces ¿por qué no se corrigió es-
BL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XLV
te defecto en obsequio del autor? Séanos per-
mitido dudar que haya códices que cometan
tan grave equivocación. Pero de cualquier
modo que sea, es lo cierto que en la introduc-
ción se le llama así todas las veces que se le
nombra.
Y al leer Libro de las Aves de Caza^ parece
que tenemos en .la mano un tratado especial
de historia natural, y no una obra de cetrería;
porque las aves de caza son aquellos subgéne-
ros de la familia de las aves diurnas, del orden
de las de rapiña, que se usan para la cetrería,
cuando el objeto del libro no son dichas aves,
sino que éstas son el medio para practicar la
caza. Esto es tan cierto, cuanto que ninguno
de los veinte códices que damos á conocer en
nuestra Bibliografía Venatoria Española come-
te esa falta: en algunos se le titula Libro de Ce-
trería, y en casi todos Libro de la Caza de las
AveSf que es su verdadero nombre, el que le
cuadra en buen castellano. En ningún autor
clásico hemos visto que se le llame de otra ma-
nera. El Sr. D. Miguel Lafuente Alcántara,
famoso caa^ador y acreditado hablista, autorí-
dad que no recusarán los padrinos de confir*
XLVI BIBLIOTECA VENATORIA.
macion del libro del Canciller^ en sus Ifnoesti^
gacUmes sobre la Montería^ le titula Libro de la
Caga de las Aves. Tenemos en pro de nuestra
opinión la autoridad de todos los códices y la
del correcto y castizo historiador de Granada.
Quizás crean los padrinos del libro que no
bastan estos testimonios, y quisieran pregun*
tar al mismo Pero López de Ayala. Pues bien;
preguntemos al grande escritor y Gran Canci-
ller de Castilla, padre legítimo de la obra.
En la invocación con que Pero López de
Ayala empieza su libro, acaba diciendo: «co-
»menzará una pequeña obra para ejercicio de
líos hombres, por los tirar de ocio et pensa-
•mientes, et puedan haber entre los sus enojos
»et cuidados algund placer et recreamiento
i sin pecado; la cual obra será un pequeño es*
»cripto, en que departirá De la Casta de las
TtAves et de sus plumajes et dolencias et mele-
»cinamientos.»
Con esta declaración tan explícita y termi-
nante, sería más que suficiente para probar
cuál es el verdadero título del libro; pero aún
podemos alegar que en el prólogo que dirige
el mismo autor al otúspo de Burgos, D. Gon-
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XLVII
zalo de Mena, dice ¡cinco veces! Caza de las
Aves, ¿Puede quedar ya alguna duda?
Y por último, al terminar su obra, la confir-
ma pl Gran Canciller, dándole todo su nombre
propio, como si quisiera clavetear nuestra
opinión, diciendo así: lAquí se acaba el Libro
wde la Caga de las Aves, que fizo Pero López de
•Ayala en el castillo de Oviedésen Portogal,
»en el mes de junio, año del Señor de mili et
•trecientos et ochenta y seis años, era de'Cé-
•sar de mccccxxiv años. »
Quede, pues, establecido que hoy publica-
mos el Libro de la Caza de las AveSy del Canci-
ller Pero López de Ayala, por primera vez con
su nombre propio.
Pero no es este soló error el cometido: hay
otro que afecta á tres obras y á tres persona-
jes: á D. Beltran de la Cueva, Duque de Al-
burquerque, á Pero López de Ayala y á Juan
de Sant Fagun, y á sus tres libros.
He aquí la cuestión: las Glosas del Duque de
Alburquerque, puestas á continuación del libro
del Canciller publicado por la Sociedad de
Bibliófilos Españoles, ¿fueron escritas al libro
de Pero López de Ayala, 6 al de Juan de Sant
XLVIII BIBLIOTECA VENATORIA.
Fagun? Veamos antes lo que dice el Sr, Ga-
yangos en la, introducción al libro publicado
por la Sociedad de Bibliófilos: tCasi contem-
poráneo del Canciller fué Johan de Sant Fa*
gund, cazador del rey D. Juan II de Castilla, el
cual habiendo obtenido licencia tpara ordenar
»una pequeña r^la de cómo se pueden regir y
«gobernar los falcones, azores ó gavilanes, i
compuso una dividida en tres libros ó tratados,
que presentó al rey Enrique IV, hijo y suce-
sor de aquel monarca. No se conserva, que
sepamos, el original de dicha obra, pero en la
Biblioteca Nacional de esta corte hay copia
esmerada hecha á fines del siglo xvi, junta-
mente con la glosa ó comentario del Duque de
Alburquerque. Es un tomo en 4.** mayor, de
230 hojas, y está señalado con la L. 86.
•En este tratado, posterior al de Ayala, y
escrito quizá con mayor claridad y orden, el
autor consignó, no sólo las lecciones y avisos
de su propia experiencia, sino también las re-
glas y preceptos tque yacian, escriptas en
•otros libros. •
•Este libro de Johan de Sant Fagund, co-
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XLIX
mentó y glosó el célebre favorito de Ehrin
que IV, D. Beltran de la Cueva» Duque de
Alburquerque, Conde de Huelma y de Ledes^
ma» el cual, como fuese muy aficionado á la
caza de azor, y á todo género de entreteni-
mientos cortesanos, hizo añadir sus propias
observaciones á la obra de aquel: i£ por ende
•el muy ilustre Sr. D. Beltran fizo aquí escrí-
»bir las espirencias que en los falcones de su
iseñoría experimentó, añadiendo y aumentan-
ido por glosa en los capítulos del dicho libro
i de Joban Sant Fagund las dichas espirencias
•que en adelante se siguen, las cuales mandó
»su señoría á sus cazadores probar, é fallólas
•ende muy provechosas en sus falcones, é
•mandó ademas su señoría sacar en este dicho
•libro las propiedades de las medicinas.»
•Entre los papeles del Sr. Lafuente no ha
sido posible hallar indicación alguna, ni sus
más íntimos amigos nos las han podido pro-
porcionar, acerca del códice de donde se sa«
carón las Glosas del Duque de Alburquerque, im-
presas á continuación del libro del Canciller.
Verdad es que en la Biblioteca Nacional de
esta corte se halla, según arriba hemos dicho,
D
L BIBLIOTECA VENATORIA.
la obra de Sant Fagund, glosada por D. Bel*
tran de la Cueva; pero dicha glosa está ínter*
calada en el texto, y no por separado, y ade-
más cotejada con la presente u vé que es muy
distinta. Por otra parte, los treinta y tres ca«
pitulos impresos concnerdan perfectamente en
los epígrafes y en la materia con otros tantos
del libro del Canciller, bastando paya persuadir-
se de ello el simple cotejo de su contenida. De ma-
nera que las glosas del Duque, que aberra se
imprimen, no son, como hubiera podido ereer-
se, al Libro de las Aves que Cazan^ compuesto
por Johan de Sant Fagund, sinQ al Libro de las
Aves de Caza (i j é de sus plumages é de sus dolen--
cias é melednamientoSf del Canciller Pero López
de Ayala.
•Natural era que D. Beltran, que tan afi-
cionado se mostró siempre á este género de
ejercicio, y tal práctica adquirió en él, comen-
tase y glosase las dos obras principales que
sobre cetrería y caza con azor existtian en su
tiempo; pero lo volvemos á repetir, por más
diligencias que hemos hecho no nos ha sido
(z) Paae má el titulo por la tltima vtx.
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. Ll
posible areriguar qué códice 6 copia tuvo el
difunto bibliófilo paia la impresión comenza-
da y que no tuvo la dicha de ver concluida.»
Por todo lo copiado se vé: i.° que el señor
Gayangos declara con repetición, nada menos
que tres veces, que el libro de Sant Fagun
contiene las Glosas del Duque de Alburquerque;
2.^, afirma también con repetición, nada me-
nos que dos veces, que no sabe dónde vería el
Sr. Lafuente las Glosas del Duque de Alburquer^
que formando parte del libro del Canciller;
3.^, indica que las glosas que se imprimen no
han sido escritas para el libro de Sant Fagun,
sino para el de Pero López de Ayala; 4.®, su-
pone, para probar el primero y tercer punto,
que D. Beltran de la Cueva comentaria y glo-
saría ambas obras, y 5.^, dice terminantemen-
te y repite, y esto es lo principal, que la glo-
sa intercalada en el texto de Sant Fagun, co^
tejada con la que pone al libro del Canciller,
se ve que es muy distíntaf porque los treinta y
tres capítulos concuerdan perfectamente en los
epígrafes y en la materia con otros tantos del
libro del Canciller, bastando para persuadirse de
tílo él simple eotejo de su contenido.
Ln BIBLIOTECA VENATORIA.
Declaramos por nuestra fé de caballeros, qne
cuando leímos, hace poco tiempo-, estas afir**
macionestan terminantes, tan serias, hechas
por un hombre tan sabio y tan grave como
nuestro querido y respetable amigo el Sr; Ga-
yangos, pasamos un rato tan angustioso, que
no lo olvidaremos nunca. Estábamos recién
llegados á Madrid de nuestro último viaje á
América, y era una noche que dedicamos á
la lectura del libro de Pero "López de Ayala,
publicado durante nuestra larga ausencia en
viajes, emigraciones y destierros; nos encon-
trábamos solos en nuestro estudio y sin me*
dio de consultar nuestros apuntes ni de recti-
ficar nuestros recuerdos, porque aún no ha-
blamos ordenado nuestros libros y papeles, y
bajo el enorme peso de tan poderosa, y á nues-
tro parecer indiscutible opinión, pasamos ho-
ra tras hora, primero suponiendo si tal vez
estábamos soñando; luego creyendo que el
autor ó el lector, uno de los dos, debía estar
loco; hasta que nos sorprendió el día, y con
el ruido nos dimos cuenta de nuestro cabal
juicio. Poco después consultamos y esdateci-
mos nuestros datos, y desde entonces estamos
EL PRfNQPS y. EL, CAKCIXXBR. Lili
temiendo que llegue la hora Retratar en pú-
blico.esta cuestión» porque tenemos enfrente
^. serio, al sesudo, al sabio St. Gayangos sos-
teniendo^ que cotejada la glosa que pone al li-
bro del Canciller con la que lleva el de Sant
Pagun,^^ v^ jque es muy distinta. Luego, él la
hai cotejado y lo ha visto. Nuestra situación es
muy violenta en este. momento; pero hay que
tomar.un partido.
, Estamos» pues» en el triste caso de negar
aquella afirmación, pero no asf como se quie-
ra, sino sin ambajes ni rodeos, rotundamente;
y probando lo contrario, caerá por su base toda
la argumentación del Sr. Gayangos. Vamos á
la prueba: ¡cómo, ha de ser muy distinta la
glQ^y cuando demostraremos en seguida con
uno, tres, cinco, diez, veinte ejemplos (por-
que veinte son los capítulos en cuestión, no
treinta y tres, como equivocadamente dice el
Sr. Gayangos), que la glosa es la misma, pa-
labra por palabra, literalmente, y que está ar-
rancada, toda entera, del libro de SantFagunl
4Qu6 despojo tan escandalosol
Pronto, corriendo, volando, que para eso
tenemos plumas á la mano, nos manda núes-
LIV MBLIOTSCA VBNATOBIA.
tro deber alegar todas las pruebas, ya que en
cumplimiento de ese deber mismo hemos lan«
zado una protesta tan forzosamente valerosa,
contra una autoridad tan justamente respe*
tada.
Veinte son las glosas que se han arrancado
al libro de Juan de Sant Fagun, para atribuir-
selas al de Pero López de Ayala.
He aquí de dónde se han quitado, y dónde
se han puesto integras, completas, al pié de la
letra:
SahtFaoum. Lofm ox Ayaul.
Capítulo I del Tratado I, timsludado al. . Capítulo II.
V . . . . Ídem IV.
IV ... . Ídem V,
VI ... . Ídem ' VI.
VII . -> . . Ídem vil.
IX ... . ídem VIII.
XLIII del Tratado III UL
II del Tratado II X.
IV ... . ídem XI.
XLIV del Tratado III ........ . XII.
XIV átlTratado II . XVII.
XXVI .... ídim XVIU.
XX .... ídem XX.
XIX .... ídem XXI.
XXIV .... ídem XXII.
XL del Tratado III XXIII.
XXIII .... ídem. XXVI.,
XXIII del Tratado II XXXI.
XXXVI .... ídem. XXXII.
XXXIX del Tratado lU XXXVI;
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. LV
La prueba que hemos alegado en 'el cuadro
antecedente es incontestable. Evacúen las ci-
tas los eruditos, y estamos segurísimos de su
completa exactitud. Todas las glosas que lleva
el libro de López de Ayala, absolutamente
todas, están sacadas del libro de Sant Fagun.
Si los demás capítulos del primero, el i, el 3,
el 13, el 14, el 15, el 16, el 19, el 24, el 25,
el 27, el 28, el 29, el 30, el 33, el 34, el 35, y
desde el 37 hasta el 47 con que acaba, no van
glosados, es porque no se encontraron glosas
aiiálogas en el segundo; si se hubieran encon-
trado» también se les hubieran quitado á este
para ponérselas á aquel. £1 despojo ha sido
en toda la medida de lo posible.
¿Quién es el responsable de esta indigna
operación, de este censurable artificio? ¿La So-
ciedad de Bibliófilos Españoles? Nos apresu-
ramos á relevar de semejante responsabilidad
á una corporación á que tenemos la honra de
pertenecer. Esta delega en comisiones para
tales casos. ¿El Sr. Gayangos, último colabo-
rador en la edición del libro? Nos apresuramos
también á relevarlo de tan grave compromiso.
£1 Sr. Gayangos se encontró la obra casi he-
LVi yáitiLícynck yrnmmmu.
cha, y empezó por declarar^ como hemos vis»
to, que «le cupo interpretar los deseos y aspi»
raciones del difunto Sr. D. Emilio Lafuente
Alcántara, y esstudiar asunto para 61 nuevo d^
todo.» Si supuso que las^gldsas que seimpri*-
mian, no habían sido escritas paxm el libro de
Sant Fag^n, sino para el de Pero López de
Ayala, y que D. Beltran de la Cueva comen^
taríá y glosaría ambas obras, fué por pura de-
ferencia al bibliófilo difunto. Si añadió, qu&la
glosa intercalada en el texto, de Sant Fagim»
cotejada con la que pone al libro del Canciller»
se vé que es muy disHnia^ porque los treinta y
tres capítulos (ya hemos dicho que no son
más que veinte) concuerdan perfectamente en
los epígrafes y en la materia con otros tantos
del libro del Canciller, basta/ndo para pmuadir*'
se de ello el simple cotejo de su cotiUmdo, fué por
un exceso de generosidad muy explicable, y
hasta en cierto modo plausible. Los hombres
acaudalados y ricos, deben ser espléndidos; y
el Sr. Gayangos, acaudalado y rico de autoría
dad como nadie, quiso dejar bien puesta la
obra que se le habia confiado, cuhrifodola
con la bandera de su inmensa autoridad, por
EL PRÍNCIPS Y EL CANCILLER. LVII
amor á su Sociedad, y por honra á la memoria
de: su amigo. No tuvo conciencia del hecho.
¿Resulta que el Sr. D. Emilio Lafuente Al-
cántara es él único responsable? También nos
apresuramos á relevarlo de este caigo. El Se-
ñor Lafuente Alcántara pudo encontrar un ma-
nuscrito del libro de Pero López de Ayala, á
que algún curioso añadiera las glosas del de
Juan de Sant Fagun/ 6 ignorando la especie
de súp^etaciony iba á caer en el error; ó co-
nociendo el origen y la diferencia de ambas
obras, pensaba publicar la primera, adiciona-
da con la segunda, con notas que se extinguie-
ron con su memoria.
- De cualquier modo que sea, es seguro que
en tan grave falta, no puede haber ni la más
leve intención de cometerla. Los que, como
nosotros, hacen una tan ardiente protesta en
favor de la verdad histórica, deben hacer otra
muy ardiente también en honra de la sabia So-
ciedad de Bibliófilos Españoles, del docto Se-
ñor D. Pascual de Gayangos, y del inolvidable
Sr. D« Emilio Lafuente y Alcántara. Al César
lo que es del César, y á Dios lo que es de Dios.
Con este motivo no hemos de señalar otros
LVIH meUOTBCA VBKATOitU.
lunares que babiamos anotado en el en mal
hora titulado Lib9^ di las Aws de Ctua^ y aun
en peor hora adicionado, con la$ glosas del Du-
que de Alburquei^que, Aquí paz y después gloria.
El Libro de^ la Caua de las Aves^ ú de sus pbi'
mages, et dolencias^ eí metecinarnteutos^del Concia
ller Pero Lopet de Ayala, que nosotros publica*
mps, va con el nombre suyo, y sin las glosas,
pQrque no son suyas* Lleva un Apéndice^ espe-
cie de recetario para la cura de los halcones/
que acompaña al códice de dicha obra, y que
con la signatura L. i88 se conserva en la Bi-
blioteca Nacional. También acaba del mismo
modo otro códice que se guarda en la Biblio-
teca particular de S. M. el Rey. Este lleva en
nuestra Biblioteca Venaioria Española el núme>«
ro 55» y aquel el número 59* Si este Apéndice
le corresponde, como no creemos, e&una.bue«*
na adición; y si no le corresponde, como sos-
pechamos, ni le sobra ni le afea»
Muchos son los códices que se custodiaa
en bibliotecas nacionales y extranjeras, del
famoso libro del Gran Canciller de Castillai
cuyas descripciones están en los dos volúme-
nes anteriores de la presente BiNioteca^ y en la
\
BL P&ÍNCIPB y BL CAKatLBR, LIX
Bibtíografía Venaiaria Española^ nuestra tam««
bien, desde el número 55 hasta el 70, y desde
el 218 hastael aai.
El haber sido escrita esta obra, para ali-
viarse el autor del peso de las cadenas que le
oprimían, encerrado en jaula de hierro en el
castillo de Oviedes, en 1338, prisionero con la
flcNT de la caballería española que sucumbió en
Aljubarrota, ha debido hacerla más popular y
n^ simpática, ademas de su grandísimo mé-
rito literario. Y la grande analogía de tiempo,
de forma y de objeto que guarda con la del
ilustre Príncipe D, Juan Manuel, es lo que
nos ha inspirado la idea de reunir en este vo*
lamen, con un lazo común, las dos preciosas
joyas venatorias deesos dos insignes proceres,
hoara de la nobleza, de las armas y de las le-
tra» patrias*
vii:
BL LIPRO ,PS LA MQNTBRÍA ¿ES. EL TRATADO. DB
VP^ACJO^ PE DON ALFONSO BL SABIO?
U4HD0 tan doctps bibliógrafos y ^^
bíos bifitoríadores como loa señores
D. José Amador de los Rios y Doa
-Pascual de Gayangos, babiair visto
combatida por nosotros f\x o{Mnion de que el
Li^a d$ la MxnnUría fuera obra de D» Alfon<-
so X el Sabio, y nada repUi^uron ¿pesar de
baber temdo sobrado tiempo para ello, desde
la pubticacion del volumen I de esXzBiUioUea
Vinatoria hasta que apareció el II, y por últi-
mo, hasta la nunca bien sentida muerte de
aquel insigne literato; cuando el muy docto
catedrático de literatura española en la Uni-
versidad de Madrid, D. Manuel de la Revilla,
se atrevió á afirmar y establecer, cque el inte*
res de dicha publicación consiste, no tanto en
B& PlflfGim Y BL CANCILLER. lOBL
el mérito intrínseco de la obnii como én el
pr^go que la precede, dond» d ^Sr. Gutiar-
tez de la Vega prueba con concluyiñtes tazúncs^
que no dan lugar á réplica^ que el Libro de la
Montería no es el Tratado de Venación del Rey
Sabio, como afirmó, sin pruebas suficientes»
ét Sr. Amador de los Rios, sino que fué obra
del Rey D. Alfonso XI; que el sistema de ra-
zonamientos harto débiles en que el Sr. Ama-
Úk áe los Rios futido su opinión contraria á
lá de Afgote de Molina, queda pulverizado por
las tazones de hecho que en contra alega el se-
ñor Gutiexrez de la Vega, y que consisten en
la mención -expresa que en el libro se hace de
personajes y sucesos del reinado dé D. Alfon-
-so XI, mención que procuró desvirtuar el se-
^r Amador de los Rios, sosteniendo que 4a
tercera parte de la obra era añíaidida al texto,
sin más razón para probarlo que la de queden
los códices no se decia que el libro consta de
tres partes, cosa desmentida terminantemente
por el examen de los mismos códices, según
muestra el Sr. Gutiérrez de la Vega; de lo
que resulta probado que el Libro ^de^ la Montería
no es el Tratado de Venación éoíD» Alfonso el
LXU BIBLIOTECA 7BNAT0ltIA.
Sabio, perdido por desgracia, sino qcte fué
etcrito 6 mandado escribir por D. Alfonso XI
entre los anos 1342 y 1350 (1)1; cuando otro
diligente investigador de la literatura y <M
arte antiguos, aludido en ese mismo eicritd
por el Sr. Revilla y exhortado por nosotros (2),
solamente porque parecía haber indicado en
conversación particular una (q>inion contrariai
vino posteriormente á decir: mo queriendo
airiazar por más tiempo, faltos de espacio, la
publicación de nuestro juicio sobre la gene*
rosa empresa que ha acometido el Sr. Gutiér-
rez de la Vega, hemos de elogiarla y aplau-^
diría sin tasa, afirmando que es digna de su
ilustración, de su patriotismo y de su buen
gusto, porque ademas del valor que como he-
cho puramente biblic^ráfico envuelve la pu-
blicación del Libro de la MonUría^ presenta el
trabajo del Sr. Gutiérrez de la Vega otro qui-
zá más subido, y es el critico, pues en el dis-
(i) Juicio critico del Sr. Revilla, pabUcado tn la Revista Cott'
temporánea de 13 de Octubre de 1877, transcrito en la Biblioteca
Vmatoria, Toltoien II, pkg. 24.
(z) En ti mismo volumen II que acabamos de citar , á las {>&gi-
nas ftiguieates.
EL I^ÍNCIPE Y EL CANaLLER. LXIII
curso preliminar aborda y mudw un punto de
nuestra historia literaria de verdadera impor^
tancia (i)i; cuando otros varios escritores na-
cionales y extranjeros vinieron á sancimar
con su voto ilustradi^mo nuestra opinión, de
que el Libro de la MonUfía era sin duda alguna
de D. Alfonso XI el Justiciero» no faltaba más
para remate y coronamiento de nuestra em-
presa, que una critica débil, de un autor tan
fuerte en estas materias, como la del opúsculo
titulado El Libro de la Montería e$ el Tratado de
Venación de D. Alfonso el SábiOy por D. Felipe
Benicio Navarro.
Mucho pudiéramos decir en contra de la
opinión del Sr. Navarro, que no es otxá que la
del Sr* Amador de los Rios, y que resucita
aqueL después de muerto este, cuando el sabio
historiador de la literatura española no creyó
poderla sacar adelante^ aun por lo mismo que
nos escribió en las cartas publicadas en el vo-
(x) La Actdem», senñaario flustrado univertal. Mtdrid 7 d«
Febrero de 1878, núm. St P^* 79» Este articulo bibUogr&fioo Ueva
la firma T, que no es otra que la del Sr. D. Francisco Maria Tu-
faino, el ilostrado escritor y anticuario aludido. Bata opinión fúA
consignada después de haber leido toda la cootroveí^ fin los dpi
▼olteieoc» de est^ Sibliatfca*
UCIV BIBUOTBCÁ VBNATORU*
lumen II de nuestra BMioitca. Pero siendo
nosotros de parecer, que de^ues de qve cada
uno ha establecido y planteado su opinicm á
su gusto, en el tiempo que ha querido y en
el espacio que ha necesitado, toda controver»
sia suele ser apasionada y estéril, preferimos
someter la cuestión á los doctos y eruditos^ y
entre estos ninguno más erudito ni más doc-
to que el sabio catedrático de literatura eq;>a*
ftola en la Universidad de Madrid, D. Manuel
de la Revilla, á quien, si nosotros no tenemos
la honra de conocer, no puede recusar nuestro
adversario, pues que del juicio critico que es-
cribe de su opúsculo, aparece ser su amigo y
hasta su confidente. Si nosotros hemos llama*
do débil á la critica del Sr. Navarro, es por-
que así lo prueba el Sr. Revilla en las siguien-
tes consideraciones:
•Creemos digno de atención un folleto del
conocido publicista D. Felipe Benicio Navar-
ro, que lleva por título: El libro de la MonUría
is el Tratado de Venación de Don Alfonso el Sabio,
I Como el autor declara^ este folleto se ha
publicado con algún retraso, por causas com-
pletamente ajenas á su voluntad, y en testimo^
EL PJtfNCIPE Y EL CANULLER. LXV
nio'iáestt aserto Uí^>eláá las peiscmasqueco-
jEidcen^laliidote de estás causas» Como imatie
estas^ pcsf^onas'^ e) atitpr de' estas Jíneas, te*
nemes müchoigustq en complacer ai señor
Navano y declarar que «n efecto^ no es éi res-
ponsable del retraso con que. se iia pirhltcado
su folleto. - / :
: «Divídese éste en dos partes^ En la primera
censura el autor al Sr. Gutiérrez de la Vega
por no haber co|>iádo con fidelidad los códices
^ que se contiene el íibro de laMcmtertiíf^ y de-
fiende al Sr. Lafuente Alcántara de l<>s ataques
que le; dirigió el nuevo editor de esta obra;
Nada tenemos que decir sobre estas censuras,
que én g^ieral nos parecen fundadas, salvo
una de todo punto injusta, que es la siguiente:
.i£n la página 67 del tomo I del Liiro de la
Montería^ se lee la siguiente frase: «cómo quier
»que ea el dia del verano mayor que el del
»yuierno, a en él menos tiempo para correr el
•monte.» El Sr. Gutiérrez de la Vega sus-
tituye acertadamente la palabra menos con un
más, atribuyendo el error á equivocación y mal
criterio del autor. Pero al Sr. Navarro no le
parece bien corrección tan atinada» y dice que
£
LXVI BIBLIOTECA VBNATQillA.
bien pudo ser inUncUm rabonada del autor ta-
maño disparate. ¿Quiere decimos el Sr, Na-
varro^con qué inUncion razonada puede afirmar-
se que como los dias del verano son mayores
que los del invierno, hay m^nos tiempo en
ellos para correr el monte?
•Pasa después el Sr. Navarro á examinar
prolija y concienzudamente los códices escu-
rialenses del Libro de la Moi^fi^t y sostiene
que es el más antiguo el designado como II por
el Sr. Gutiérrez de la Vega, fundándose, no
sólo en sus caracteres paleqgráficos y materia*
les, sino en la forma arcaica de muchas pala-
bras que en él se hallan, que le parecen pro*
pias del siglo xiii más que del xiv. Aduce esto
el Sr. Navarro para sustentar que los actua-
les códices no son originales, sino copias de
un original perdido, y que, portante, y á juz*
gar por su estilo y lenguaje, la obra debe ser
de D. Alfonso el Sabio y no del Onceno.
i El argumento primero, aunque fuerte no es
decisivo, pues el mismo Sr. Navarro con-
fiesa que muchas de es^s palabras, propias del
siglo XIII, se usaban un siglo más tarde. Más
lo es el que se infiere de la compar^ion del
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. LXVII
estilo y lenguaje del Libro de la Monkfia con el
de otros trabajos del Rey Sabio.
«Veamos ahora cómo contesta el Sr. Na*-
vatro á los principales argumentos dd s^or
Gutierres de la Vega á favor de su tesis de que
el Libro de la Mmáería es de D. Alfonso XI.
Eran ésios la mención en varios pasajes de la
obra de nombres de mcmteros de este monar<*
ca, las alusiones á la muerte del infante Abo-
melique en la batalla del Salado, y la carta á
Alvar García.
»E1 Sf. Navarro resuelve con harta facilidad
estaa dificultades. Bien pudieron, en su opí-
nioU) llamarse lo mismo los monteros de Alon^
so X y los de Alonso XI, y bien pudieron serlos
monteros Martin Gil y Diego Bravo, los misa-
mos que se citan como muertos en el ataque de
Alonso X á Tarifa, Las citas de la batalla del
Salado nada prueban, porque el capitulo refe*
rente á los montes de Tarifa y Algeciras fué
intercalado en la obra en tiempo de Alonso XI.
En cuanto á las referencias hechas en la carta
de Alvar García á un conde, hijo del Rey, que
se supone ser D. Enrique de Trastamara, tam-
poco prueban nada, pues cuando se escribió la
LXVni BIBLIOTECA VENATORIA,
carta^ra éste demasiado niño para que seJe
tomase en cuenta para lo que la carta dice, y
bien pudo ese conde, hijo del Rey, ser el bas-
tardo de D. Alfonso X^ Alfonso Fernandez,
Señor de Molina. A estas razones añade el se-
ñor Navarro la muy importante de que 46 ca-
pítulos del Uhro de la Montería [la física de los
canes), forman dos libros del Arte de Cetrería de
D. Alonso X) códice del Escorial anterior en
un siglo á la fecha que asigna al primero el
Sr. Gutiérrez de la Vega.
i A nuestro juicio, todas estas pruebas no son
igualmente sólidas. Por más que diga el señc^
Navarro, es algo raro que los monteros de los
dos Alfonsos llevaran el mismo nombre y ape-
llido; es algo aventurada y no bien fundada la
afirmación terminante de que el libro de los
montes de Tarifa y Aigeciras es una interpola-
ción, y tampoco prueba cumplidamente el se-
ñor Navarro que el conde hijo del Rey, de que
se habla en la carta á Alvar García, sea D. Al-
fonso Fernandez, bastardo de Alfonso X» (i).
(i) Revista Contemporánea del 15 de Noviembre de 1878, ar-
ticulo del Sr. ReviUa, página 126 y siguientes.
EL PRÍNCIPE T EL CANCILLER. LXtX
Gon poco más que lo que hace el Sr. Revi-
lla, s^un acabamos de ver, lograríamos res=-
tablecer nuestra opinión, la de los eruditos
eseritores nacionales y extranjeros t^ue la han
sancionado con su voto, y la del mismo señor
ReviUa cuando dijo, que «el Sr. Gutiérrez de
IsiVegSL prueba con concluy entes razones ^ que no
dan lugar á réplica^ que el Libro de la Moñferia
no es el Tratado de Venación del Rej' Sabio, co-
mo afirmó, sin pruebas suficientes, el Sr. Ama"
dor de los Rios^ sino que fué obra del Rey Don
Alfonso XI; que el sistema de razonamientos
harto débiles en que el Sr. Amador de los
Ríos fundó su opinión contraria á la de Argo-
te de Molina, queda pulverizado por las razones
de hecho que en contra alega el Sr. Gutiérrez de
la Vega,» etc.; pero ya hemos dicho por qué
diferimos á la opinión de los doctos, y ademas
el doctísimo catedrático de literatura española
en la Universidad de Madrid, nos da idea del
poco trabajo que el Sr. Navarro se toma en
evacuar con fidelidad las citas de sus obras, en
el análisis que acaba de hacer del Arte Cisoria
de D. Enrique de Villena, publicado reciente-
mente por dicho señor, criticándolo así:
LXX BIBLIOTECA VENATORIA,
«Dos gravísimos lunares debemos notar,
sin embargo, en los estudios del 'Sr. Navar-
ro, uno de ellos de tal naturaleza que nos
cuesta trabajo atribuirlo á yerro del autor. Es
el primero la frecuencia con que cita, dándo^
le autoridad y 'tomándole por fundamento dé
no pocas afirmaciones, el Centón epistolario del
bachiller Hernán Gómez de abdad-Real, El se-
ñor Navarro no puede ignorar las poderosas
razones alegadas por muchos y graves escri-
tores contra la autenticidad de semejante li-
bro, y dado esto, 6 debiera manifestar las que
61 tenga para reputarlo auténtico, 6 abstener-
se de citarlo como autoridad.
«
»E1 otro error, si no es debido á los impre-
sores, es inconcebible é imperdonable: es un
gazapo con honores de liebre. En el Apéndi-
ce VIII, página 159, dice textualmente el se-
ñor Navarro: •¥ véase que llevados por el hilo
del discurso á las Sagradas Escrituras, apare-
ce por sí misma la falsedad de aquel primer
versículo del Cántico de los Cánticos: Nihil suh
solé novum.i» Con decir que en el citado primer
versículo del Cántico de los Cánticos no hay pa-
labras semejantes, como sabe todo el que ha
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. LXXI
leido la Biblia^ y que la frase Nihil sub solé no-
vum se halla en el versículo décimo del primer
capítulo del EclesiasteSy basta para compren-
der, que á no haber aquí un yerro de impren-
ta difícil de explicar y de admitir, el Sr. Na-
varro demuestra que estará muy versado en
arte cisoria^ en arte culinario, en sitiología y
en otras ciencias tan sustanciosas como pro-
fundas, pero que ni se toma mucho trabajo en
evacuar con fidelidad las citas de sus obras ^ ni ha
abierto una sola vez la Biblia; cosas ambas
algo más necesarias en un erudito publicista
que conocer los 4)rocedimientós que reco-
mienda Villena y emplean los ingleses para
servir el tuétano de carnero y otras materias
de igual importancia en que se complace el
Sr. Navarro.
•Error de imprenta suponemos que será
también, por más que su repetición sea algo
sospechosa, un singular calificativo que el se-
ñor Navarro aplica á la tabla de nombres pro-
pios citados en su obra. Titúlala Tabla osomá-
tica, y por más que hemos registrado el Dic-
cionario de la Academia, no nos ha sido posible
hallar adjetivo semejante , como tampoco en
LXXII BIBLIOTECA VENATORIA-
los diccionarios franceses, latinos y griegos.
Ninguna raíz griega nos ha dado la clave para
resolver la dificultad, ni las personas de grave
autoridad que hemos consultado han podido
ayudamos en nuestras indagaciones. Hásenos
ocurrido entonces que, siendo el catálogo de
nombres propios, quizá habrá querido el señor
Navarro decir Tabla onomática, del griego ono-
nta (nopibre); en cuyo caso la palabra osomá-*
tica será yerro de imprenta. Pero ¿cómo ha
dejado pasar el Sr. Navarro error tan grave,
nada menos que en diez páginas distintas?
¿Habrá que pensar que ha estudiado las raices
griegas con igual esmero que la Biblia}
» Gravísimos lunares son estos, y esperamos
que el Sr. Navarro los explicará cumplida-
mente y cuidará en lo sucesivo de revisar con
más cuidado sus obras, siquiera con el que
suele poner en notar las faltas ajenas, como
lo demostró en cierto folleto y cierto artículo
del periódico El Campo ^ relativos al Libro de
la Montería, del Rey D. Alonso, publicado por
el Sr. Gutiérrez de la Vega» (i).
(i) El Globo, diario ilustrado, político, científico y literario
del martes 2a de Julio de 1879, artículo del Sr. Revilla.
VIII.
BIBLIOGRAFÍA VENATORIA ESPAÑOLA.
(Adición 2.')
ESPUEs de publicado el tomo II del
Libro de la Montería con la Adición
á la Bibliografía Venatoria Española
del tomo I, en el espacio de tiem-
po que ha mediado hasta la inipresion de este
volumen III, se han dado á luz nuevas obras,
y hemos adquirido noticius de otras que de-
ben ñgurar en este estudio bibliográfico.
Empecemos por rectificar uno de tantos er-
rores, ó.si se quiere esclarecer una de tantas
verdades, como diariamente habría que recti-
ficar ó esclarecer, si no dejáramos de la mano
este trabajo. Porque con el tiempo, la biblio-
grafía ha de ser la ciencia del esclarecimiento
de casi todas las dudas de la literatura.
LXXIV BIBLIOTECA VENATORIA.
En el tomo I, página ccii, escribimos lo si-
guiente al hablar de los libros impresos:
157. GU2MAN EL BUENO (Carlos Tomás de).— Arte de ca*
zar con reclamos.
Citado por Hidalgo, Cartill^ <U cazadores ^ pág. 65.
Y en el tomo II, página Lxrv, dijimos lo que
sigue al tratar de los manuscritos.
217. GU2MAN EL BUENO (D. Círlos TohIs db;.— Arte de
cazar la perdiz con reclamo macho y hembra. M. S. del siglo ziz.
Un manuscrito en 4.° muy abultado, en papel, que posee el Ex-
celentísimo Sr. D. &irique de Leguina.
Véase GUZMAN EL BUENO (Carlos Tomás db).— Tomo I,
p&gina ccii, numero 157 de la presente obra, ¿Serán ambos ma-
nuscritos, ó tendría & la vista el Sr. Hidalgo el ejemplar impreso,
según parece desprenderse de su cita, y que nosotros no hemos
visto?
Por esos dos artículos citados se compren-
derá que nos inclinábamos instintivamente á
creer, que el libro de Guzman el Bueno estu-
viese ya impreso, sin embargo de que en nin-
guna parte, que recordemos, se le haya nom«
brado en tal concepto.
Después llegó á nuestras manos un manus-
crito de esa obra, copia del original, porque al
fin se leia lo siguiente:
Nota. D. C&rlos de Guzman, Caballero del órdsn de Santiago,
Maestrante de la Real de Sevilla, Alférez mayor de la ciudad de,
Montilla, y autor de esta obra, la dedicó al Excmo. Sr. Marqués
de Guiúialcáxar, grande de España de primera clase, etc., en cuyo
^
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. LXXV
poder se hallará su original; lo cual se advierte por si alguna copia
contuviere yerros no conformes al mismo.
Con esta advertencia acudimos á nuestro
amigo el actual marqués de Guadalcázar, á
ver si en s\is archivos se encontraba el origi-
nal para poder confrontarlo con las copias;
pero desgraciadamente debe de haber desapa-
recido de su casa, cuando á vuelta de algunos
dias nos ha contestado lo que sigue:
ExcMO. Sr. D. José Gutibrrb2 db la Vega.— Ma¿ri<¿ 17 de
"Enero de iSyE^-^Muy señor mió y distinguido amigo: Con verdade-
ro sentimiento mió no me es dado complacer & V. como lo he es-
perado hasta hoy, habiendo sido infructuosas cuantas pesquisas se
han practicado en los Archivos de esta su casa para encontrar el
manuscrito que V. deseaba consultar.
Aprovecho «sta ocasión para reiterar á V. las veras de mi buena
amistad, y repetirme suyo afectísimo seguro servidor Q. S. M. B.,
GuADALCl2AR.
Esta respuesta nos habría desazonado com-
pletamente, si hojeando y leyendo y releyendo
mientras el citado manuscrito, no hubiésemos
llegado á hacer más claras y útiles averigua-
ciones.
El detenido estudio que hicimos de él nos
convenció de que no era la primera vez que
leíamos tan preciosa obra: y como siempre que
se hace un trabajo con verdadero amor, nos
sentimos casi inspirados, nos recogimos unos
LXXVI BIBLIOTECA VENATORIA.
instantes con nuestros recuerdos, y nos levan-
tamos resueltos á tomar en nuestra librería el
volumen impreso de esta obra, y efectivamen-
te tropezamos con él, y se titula así:
Arte de cazar la perdiz, con reclamo macho y heñirá. — Obra de
suma utilidad para los aficionados, arreglada por una sociedad de
cazadores de Andalacia.— Sevilla. Francisco Alvarez y Compañía,
impresores de SS. AA. RR. y honorarios de cámara de S. M. Calle
de los Colcheros, numero 25.— 1853,— Un tomo en 8,' de 264 pá-
ginas.
Ya hemos dado con el secreto que nos ha-
bía desfigurando esta importante obra, porque
tal es, ni más ni menos, desde la cruz á la fe-
cha, el libro de D. Carlos Tomás de Guzman
el Bueno* Pero ¿por qué aparece como obra
arreglada por una sociedad de cazadores de
Andalucía? Examinemos el mañoso ardid. En
el reverso de la portada se lee, como para se-
ducir al lector:
Esta obra es propiedad de sus autores, quienes perseguirán ante
la ley al que la reimprima sin su permiso. Lleva el sello de las ini-
ciales de su editor. — M. M. del C.
Es decir, que los que han imaginado el ar-
tificio recuerdan la ley que los comprende. Y
á la página siguiente, para corroborar el hecho,
han puesto esta dedicatoria:
Al Excmo. é limo. Sr. Conde de Luque, y íi su señor hijo poli—
BL PRÍNCIPE Y BL CANCILLER. LXXVII
tico D. José Maria de la Puerta, Maestranto de la Real de Sevilla,
ofrece este Tratado como muestra de su respetuosa consideración.
->M. M. del C.
{Hasta dónde se lleva el artificio! Sentimos
de todas veras ver tan escasamente honrados
con esta dedicatoria á nuestros amigos y paisa-
nos el de Luque y el de la Puerta. Mejor les
dedicaríamos la Torre del Oro, si no respetá-
semos tanto la propiedad ajena.
Pero el artificio no queda reducido á las pri-
meras páginas^ sino que para darle al libro
impreso todos los aires de obra moderna y ori-
ginal, se le alteran las fechas que pueden des-
mentir su origen contemporáneo y revelar su
origen antiguo. Por ejemplo, se lee en su pá-
gina 59, párrafo 30;
Al Excmo. Sr . Marqués de Guadalcázar, gran apasionado á esta
diversión, le resolví tal duda con lo antes referido, admirado como
estaba por no saber en qué consistía, que habiendo comprado en el
año anterior (al de 1839 en que esto pasó) diversos pájaros de alto
precio, porque cumpli.ron bien en la prueba, no cantaban nada en
aquella cacería, que era al mediar Febrero del referido año.
Y en el manuscrito que tenemos á la vista
se respeta la antigüedad déla fecha, y se dice:
El Sr. Marqués de Guadalc&zar, estando en Sevilla el año 1779,
me preguntó, en qué consistía que varios pájaros que compró el an-
terior porque cumplieron Inen, en el presente no cantaban.
En el mismo libro impreso se trae otra fe-*
LXXVin BIBLIOTECA VBNATQRU.
cha á tiempos modernos, diciendo en la pági-
na 79, párrafo 52:
Uaa mafiana 4 la hora 4el tlbf ta el afio 4o J8391 estando de ca-
cería con la hembra en los aitios de los Picachos de la villa de las
Posadas
Y en el manuscrito cit^o se lee con su res-
pectiva fecha:
Una mafiana, k la hora del alba, en el afto anterior 1799» eataade
de cacería con la hembra en el sitio de los Picachos de la villa de
Posadas
En el propio impreso se vuelve á alterar
otra fecha trayéndola á estos tiempos, según
se ve en la página 8o, párrafo 53:
No puedo omitir, para mayor prueba de mis asertoSp respecto k
la enseñanza que puede llegarse & dar á estos pájaros, haber visto
uno muy bueno que en el año de 1845 tenia mi compañero y amigo
D. Juan Tejeiro, vecino de la villa de Cabra, al cual daba el som-
bre de Figueras; y por ser muy fuerte, se veía con frecuencia en la
necesidad de soltarlo.
Y nuestro manuscrito dice con su fecha cor-
respondiente:
Para mayor prueba del exceso á que puede alcanzar la doctrina
de los pájaros, sostenida por la fuerza de la costumbre, que tanto
poder tiene sobre toda especie de vivientes, no omito también decir
que he visto un p&jaro bueno que en el año 1782 tenía mi compa-
ñero y amigo D. Juan Tejeiro, vecino de la villa de Cabra, el cual,
por ser muy fuerte, se veía con frecneacia en la necesidad da sol-
tarlo en el acto de cazar.
Por fin, én el libro impreso se trae acá una
vez más otra fecha, en la página 165, párrafo
J49 y último, diciendo:
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. LXXIX
La dilatada experiencia desde 24 años hasta el de 1853, eu que
principié & escribir, y tuve que suspenderlo por una lamentable des-
gracia,....
Y en el precitado manuscrito se conserva su
fecha, leyéndose:
La dilatada experiencia de 24 años hasta el de ly^t en que prin-
cipié á escribir y tuve que suspenderlo por una lamentable des~
gracia
¡Puede darse más, torpe artificio para apro-
piarse una obra y arrebatar su gloría á D. Car-
los Tomás de Guzman el Bueno, atribuyendo-
sela á la Sociedad de cazadores de Andalucía,
bajo la razón social M. M. del C.ü!
Queda, pues, probado, que la obra que se
consideraba como un mero manuscrito, está
impresa; y queda también reivindicada su pro-
piedad á favor del noble caballero del orden
de Santiago, maestrante de Sevilla y alférez
mayor de Montilla.
Pasemos ya á dar las noticias que han llega-
do á nuestros oidos de otros libros desconoci-
dos, 6 de obras antiguas y modernas que han
llegado á nuestras manos, siguiendo el método
adoptado de dividirlos en manuscritos é impre-
sos, y siguiendo también la numeración esta^
blecida en los volúmenes anteriores,
LXXX BIBLIOTECA VENATORU.
MANUSCRITOS.
I
239. ANÓNIMO. — La Caza ó Consejos
dados á los reyes que gusten de este ejercicio,
aplicados á la política y al desempeño de sus
gravísimas ocupaciones. Manuscrito hallado
entre los papeles de un viejo experimentado.
Madrid. Imprenta de Vega y compañía, 1820.
Se hallará en la librería de Castillo, frente á
las gradas de San Felipe, á 8 cuartos. MS. de
esta época.
Poseemos solameate una copia de ese impreso, que demuestra
su escaso volumen, pues no pasa de 14 cuartillas. EsU en romance
de versos octosílabos.
, 240. BORIA (D. Antonio). — Obras Histó-
ricas, Bibliográficas y Enciclopédicas de Mon-
tería, Cetrería y Caza menor, por D. Antonio
Boria y Pascual. MM. SS. originales contem-
poráneos.
Nuestra buena suerte nos ha deparado la ocasión de adquirir la
biblioteca completa y todos los manuscritos del famoso cazador
D. Antonio Boria y Pascual, recientemente perdido para sus bue-
nos y numerosos amigos, y para los muchos más que admiraban su
laboriosidad y entiisiasmo por la caza y por la literatura venatoria.
Desde el año de 1876 en que murió este conocido investigador
de nuestra historia y bibliografía, todos los eruditos lamentaban la
pérdida de su biblioteca y de sus numerosos escritos, conocidos de
muchos, pero ignorado su paradero, hasta que hace pocos diks he-
mos tenido la fortuna de conocer k su viuda, la Sra. Doña Manuela
de Villarroel, á quien hemos comprado todos sus libros, que llegan
á unos setenta volúmeues, y todos sus manuscritos, que son innu-
merables, y que están completamente desordenados.
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. LXXXI
Por el ligero repaso que hasta ahora hemos podido dar & la mul-
titud de estos, vemos que el Sr. Boria tenia el vasto proyecto» en
gran parte realizado, de publicar un Vocabulario Universal de Caza,
y una Historia Bibiiográfica general y especialmente espaftola, del
arte de la montería, de la cetrería y de la caza menor.
Con más tiempo para ordenar tantos papeles como en volúmenea
encuadernados, en legajos cosidos y en hojas sueltas hemos recibi-
do, creemos poder aprovechar muchos de ellos para publicarlos se-
paradamente, ó en artículos sueltos en las columnas de nuestro pe-
riódico La Ilustración Venatoria.
241. ANÓNIMO. — Libre de la Ca9a. En
el arch. de la Cor. de Arag. Curi. sig sec-
ción I. Reg. Jolan. loe. Joan, i f. loi. b. se lee
esta carta; «La Reyna Darago Car cosí:» Del
Libre de la Cagci que havets trames al senyor
Rey 11 havets fct gran plaer segons ell vos es-
criu. E nos daquell é del acord dessus ditvos
fem moltes gracies Dada en Mont90 ásots-
nostre segell secret á XXVIII dies dabril del
any MCCCXXXIX. Dirigitur Comiti Fuxensi.
En las Memorias para ayudar á formar un Diccionario critico de
los escritores catalanes, de D. Félix Torres Amat.
^ (Este numero 241 ha debido entrar en el lugar del 240, y vice-
versa, por exigirlo así el orden alfabético; pero se olvidó al impri-
mirse la págiaa anterior, que pertenece al pliego precedente.)
242. CARLOS V, — Pragmáticas de Don
Carlos y sobre la pesca de los ríos, cabos pon-
zoñosos, cestos, redes y tiempos de pescar, y
sobre los tiempos de caza y modo de ello; año
de 1552.— Folio. MS. del siglo xvi.
Biblioteca Nacional.— >F61íob 147 y 151 del volumen Dd 137.
Tienen respectivamente las fechas de ax y zz de marzo de 15^2.
F
LXXXII BIBLIOTECA VENATORIA.
Se prohibe el uto de gerga, lienxos, sMBanas, cestos y otros me—
dios que se marcan, aii como sacar de madre ti los ríos para dejar-
los en seco. Determina las maltas en que incurrían los infractores.
En cuanto k la caza, condena el uso de cepos, armadijos y perros
no chotniegoSt estableciendo la veda, para favorecer la cria, desde
marzo á mayo, sin perjuicio de que las justicias formen sus orde-
nanzas especiales k tenor de la pragmática.
Véase CARLOS V, PescayCaxa, numero 38?
243. FERNANDO VL— Instrucción de lo
que D. Bernardo Fernandez de Velasco, Du-
que de Frías, ha de observar en el empleo de
Cazador mayor de la Real caza de volatería,
de que V. M. le ha hecho merced. San Lo-
renzo 5 de noviembre de 1746. MS. del si-
glo XVIII. Archivo del Real Palacio.
Un volumen de 13 folios, copia del original, que empieza: «El
Rey.— D. Bernardino Fernandez de Velasco, Pimentel, Tobar,
Bracamonte y Züñiga, Duque de Frias, Primo. Por cuanto aten-
diendo k la distinción de vuestra casa » Y acaba: «Yo el Rey.
Por mandado del Rey nuestro Señor. — D. Gerónimo Val.»
244. LEGUINA (Enrique de). — La Ce-
trería. Apuntes coordinados por el Excmo. Se-
ñor D. Enrique de Leguina. MS.
Sabemos por carta del mismo autor que tiene ya concluida esta
obra, y que la divide en nueve capítulos.
I. La caza en general — Los textos sagrados— La Mitología —
Babilonios — Medos — Griegos— Romanos — Galos — Celtas — Germa-
nos'— Francos — Edad Media.
II. La Cetrería — Objeto— Etimología — Antecedentes históri-
cos — Nobleza de los halcones— Una caceria en el siglo xv— Cace-
rías notables.
III. División de la halconería — Alta y baja volatería— Modo de
capturar los pájaros — Vuelos preferidos — Práctica de la Cetrería
en ¿.frica.
BL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER.. LXXXIII
IV. El halcon^Cualidades dÍBÜntivas — Su reproducción.
V. EnaeAaiua del halcón — Diversos sistemas empleados — Ali-
mentación de los halcones — Ejercicios del capillo y alcándara.
VI. Enfermedades de los halcones— Libros que pueden consul-
tarse pan c<mocerla8 y aprender su remedio.
VII. Obras utilizadas para coordinar estos apuntes*
VIII. Cazadores españoles notables en Cetrería, y halcones
históricos.
IX. Glosario.
Es un volumen en 4.°, de 270 planas y adornado con muchas
acuarelas.
Aguardamos con vivos deseos la publicación de esta obra, segu-
ros de que será digna de la rq>tttacion de su autor, nuestro ilustra-
do amicho el Sr. Legnina.
245. MORTEMART-BOISSE (Barón
de). — Las cacerías del gran mundo en París.
Por el barón de Mortemart-Boisse. Aumenta-
da y traducida por D. José Servaty. 1877.
MS. de esta época.
246. TAMARIZ DE LA ESCALERA
(D. Fernando). — Trattado de la Caza del hue-
lo, escritto por Don Fernando Tamariz de la
Escalera, Capitán de cauallos Corazas: Dale
á la estampa segunda vez Don Joseph Trexo:
Dedícale Al Excmo, Señor Duque de Uzeda.
— En Madrid, por Francisco Sanz, ymptesor
del Reyno, año de 1681. MS. del siglo xvii.
Al final se lee:
«En Roma, por Pablo Antonio Vázquez, año de MDCC.»
MS. en 8.°, de 36 folios, que parece ser una copia de la edición
de 1 68 1. Esta edición es la segunda, según se desprende de la por-
tada, y de ella se valdría en Roma el copista Pablo Antonio Váz-
quez para este MS.
LXXXIV BIBLIOTECA VENATORIA.
IMPRESOS.
247. ÁLBUM DE LA ILUSTRACIÓN
VENATOJIIA del año 1878.— Año L Madrid.
Imprenta, Estereotipia y Galvanoplastia de
Aribauy compañía (sucesores dcRivadeney-
ra}. Impresores de Cámara de S. M., calle del
Duque de Osuna, número 3. 1878.
Un volumen de 72 folios, en f61io mayor, con más de cien mag-
níficos grabados de escenas de caza y pesca, por los primeros artis-
tas de Europa. «
248. ALFONSO XI.— Libro de la Mon
tería del Rey D. Alfonso XI. Con un discurso
y notas del Excmo. Señor D. José Gutierre^
de la Vega. Tomos I-II. Madrid. Imprenta y
fundición de M. Tello, impresor Se Cámara
de S. M. 1877.
Dos volitmenes en 8.**, el primero de CCXIX-a88 páginas, y el
segundo de LXXII-413 páginas.
Son los dos vol&menes primeros de la Biblioteca Venatoria de
Gutierre» de la Vega,
249. AGUSTÍN (Miguel). — Libro de los
secretos de agricultura, casa de Campo, y Pas-
toril. Traducido de lengua catalana en Caste-
llano por Fr. Miguel Agustin... Libro que el
niesmo Autor sacó á luz el año 1617 y agora
con addicion del Quinto Libro y otras curio-
EL PRÍNCIPE y EL CANCILLER. LXXXV
sidades; y un Vocabulario de seys Lenguas
por declaración de los vocablos de dicho Li-
bro. Zaragoza, Viuda de Pedro Verges, 1646.
Un volumen en 4.**, de 8 hojas preliminares, 59a páginas, una hoja
que se dobla, que es la Rueda perpetua, etc., 14 de Tablas, 7 del Vo-
cabulario en seys lenguas, y una blanca.
En el Quinto Libro se contienen los secretos de la caza de los
animales terrestres y volátiles, y de los pescados y otros anímale»
jos de la Casa de Campo, con muchas curiosidades.
Este ultimo libro es un tratadito de caza y pesca.
250. ARELLANO (D. Juan Manuel de).
— Arte de cazar, ó cazador instruido con esco-
peta y perros á pié y á caballo: contiene la en-
señanza de traer el Caballo, limpiar, reconocer
la escopeta, con la enseñanza de tirar, los tiem-
pos de buscar la caza mayor y menor en sus
tiempos: la cria y enseñanza de los perros per-
digueros, perros maestros: modo de hacer pla-
zas para coger la caza mayor; y otras varias
y raras curiosidades, y todas las reglas condu-
centes al perfecto conocimiento de este ejerci-
cie. Su autor Don Juan Manuel de Arellano.
Con licencia: Madridt Año de 1788. Se halla-
rá en las librerías de Escribano, calle de las
Carretas, y de Villa, calle Ancha frente á San
Bernardo.
Un volumen en 8.** de 8 hojas preliminares y 134 de tc^to.
251, BADÍA (D. Joaquín). — De la caza y
su legislación. Tratado de caza, pesca y uso
de armas, con las leyes vigentes, tanto gene-
LXXXVI BIBLIOTECA VENATORIA.
rales como especiales para los clérigos y mili-
tares: con los formularios para solicitud de li-
cencias, y los datos y noticias mas interesan-
tes sobre la materia. Obra sumamente útil, no
solo á los cazadores, sino á los propietarios ru-
rales, alcaldes, juzgados municipales y á las
personas encargadas de la vigilancia pública.
Por D. Joaquin Badía. Doctor en derecho ci-
vil y canónico, individuo del Ilustre Colegio de
Abogados de Barcelona, ex-oficial letrado, gefe
de negociado del Ministerio de Hacienda, ex-
juez municipal, individuo de la «Asociación de
aficionados á la Caza» de Barcelona, etc., etc.
Barcelona. Establecimiento tipográfico de José
Miret. Calle de Cortes (Gran via), 289 y 291,
Ensanche. 1879.
Un volumen en 8.® de 2x4 páginas, índice y fé de erratas.
252. BASURTO (Fernando de).— Diálo-
go poético entre un caballero cazador y un
pescador anciano, que dedicó á D. Pedro Mar-
tinez de Luna, conde de Morata; donde junta
muchas cosas pertenecientes á la historia de
España, y particularmente de Aragón.
Da fin á esta obra con un discante, en que
manifiesta ser él su autor, y al pié se lee:
«que se imprimió en Zaragoza, residiendo en
ella su autor, á los 17 dias del mes de marzo,
año 1539. Por Maestro Jorge Coci.»
Tuvo esta obra el Cronista Andrés como lo dice él mismo en sus
EL f»RfNCIPE Y EL CANCILLER. LXXXVII
Borrad, de Autor, y este Historiador alaba k Basurto en el Agani—
pe, pkg. 24. (Latassa, Bib. Nueva, tom. L pág, iot> J
253. CARLOS m.—Real cédula de S. M.
y Señores del C'onsejo, dada en el Pardo, á 27
de Enero de 1788, en que se manda guardar
el Reglamento inserto, formado para el exter-
minio dé lobos, zorros y otros animales dañi-
nos. (Memorial literario , 1788, tomo xiii, pá-
gina 210.)
Consta el Reglamento de quince capítulos. Se dispuso que dos
veces al año, en Enero y Octubre, se hicieran batidas en todos los
lugares de un partido en el mismo dia y hora. Se establecen algu-
nas reglas acerca del modo de echar los cebos, y de los premios
que habian de darse por los animales muertos fuera de las batidas.
El rey se reservó el cuidado de avisar los montes y puntos en que
'era preciso el auxilio de los pueblos , por ser suficientes las cace-
rías que él emprendia.
254. GERARD (Julio).— El Devora-hom-
bres. Cacerías extraordinarias del Mayor Leve-
son en la India, narradas por Julio Gerard, tra-
ducción de Mariano Blanch. Barcelona. Ma-
nuel Saurí, editor. 1879.
Un volumen en 4.®, á dos col umnas, con grabados en el texto,
de 70 páginas y el Índice.
255. GERARD (Julio). — La caza del león,
de la pantera, la hiena, el chacal y el ja-
balí. Narraciones históricas, traducidas de la
vigésima edición norte-americana, por Ginés
Espramonte. Ilustrada con grabados. Barce-
lona. Manuel Saurí, editor. 1878.
Un volumen en 4.*^, á dos columnas, ds 64 páginas.
tXXXVlII BIBLIOTECA VENAtORlA.
256. GUERRA (D. Andrés).— Considera-
ciones sobre la caza de la perdiz con reclamo,
por D. Andrés Guerra, fundador y secretario
de la Asociación de aficionados á la caza, de
Barcelona, y corresponsal de la Sociedad pro-
tectora de los animales y plantas, de Cádiz.
Precio: i peseta. Barcelona. Manuel Saurí,
editor. 1878.
Un volumen en 8.*^ de 33 páginas y el Índice.
257. GUTIÉRREZ DE LA VEGA (Don
José). — Bibliografía Venatoria Española, por
el Excmo. Sr. D. José Gutiérrez de la Vega.
Madrid. Imprenta y fundición de M. Tello,
impresor de cámara de S. M. — Isabel la Ca-
tólica, 23. 1877.
Un volumen en 8.** en gran papel y con grandes márgenes, con
anteportada de la Biblioteca Venatoria y 112 pá¿ina8. Tirada de 25
ejemplares, que no ae ha puesto k la venta.
258. GUTIÉRREZ DE LA VEGA (Don
José). — Biblioteca Venatoria de Gutiérrez de
la Vega. Colección de obras clásicas españolas
de montería, de cetrería y de caza menor, ra-
ras, inéditas ó desconocidas, desde la forma-
ción del lenguaje hasta nuestros dias, para ilus-
tración de los cazadores, deleite de los eruditos
y gloria de la lengua castellana. Madrid. Im-
prenta y fundición de M. Tello, impresor de
Camarade S. M. 1877-1879.
£n esta Biblioteca se han publicado hasta ahora las obras si-
\
£L PRINCIPE Y BL CANCILLER. LXXJCiX
guientes: Libro de la Montería, del rey D. Alfonso XI; Libro de la
Caza, del Príncipe D. Juan Manuel; y Libro de la Caxa de las Aves,
del Canciller Pero Lope2 de Ayala, con discursos preliminares y
notas de D. José Gutíerrez de la Vega.
Véanse los números 248 y 260.
259. GUTIÉRREZ DE LA VEGA (Don
José).— Discurso sobre el Libro de la Mon-
tería.
Véase ALFONSO XI, Libro de la Montería, n&mero ;í48.
260. GUTIÉRREZ DE LA VEGA (Don
José). — Libros de Cetrería del Príncipe y el
Canciller. Con un discurso y notas del Ex-
celentísimo Señor D. José Gutiérrez de la
Vega. Tomo único. Madrid. Imprenta y fun-
dición de M. Tello , impresor de Cámara
de S. M. 1879.
Un vol&men en 8.^, que es el presente, de CIII-359 p&gs.
Es el volumen III de la Biblioteca Venatoria ¿€ Gutierre* de la
Vega,
I
261. HERNÁNDEZ Y FERNANDEZ
(Esteban). — El Cazador de Tigres, recuerdos
de un viaje alrededor del mundo, por Esteban
Hernández y Fernandez. Madrid: imprenta de
la Galería literaria. Colegiata, 6. 1 872-1 874.
Dos volümenes en 8.®, el primero con una lámina y 127 p&ginas,
y el segundo tamUen de 127 p&ginas.
262. JIMÉNEZ Y ALARCON (D. Balbi-
no). — La caza del pájaro. Leyenda humorís-
tica en verso por D. Balbino Jiménez y Alar-
kC BIBLIOTECA VENATORIA.
con. Año de 1872. Ciudad-Real. 1873. Esta-
blecimiento tipográfico de Cayetano Clemente
Rubisco, calle de Calatrava, número 12.
Un volumen en 8.® de 131 p&ginas.
263. JUAN MANUEL (El Príncipe).—
Libro de la Caza, del Príncipe D. Juan Ma-
nuel,
Está en el volumen III de la Bibliotpca Venatoria de Gutierrex
de la Vega.
Véase GUTIÉRREZ DE LA VEGA, Libros de Cetrería del Prín-
cipe y el Canciller, numero 260.
264. LÓPEZ DE AYALA (Pero).— Li-
bro de la caza de las Aves, et de sus plumages,
et dolencias, et melecinamientos. Del Canci-
ller Pero López de Ayala.
Esti en el volumen III de la Biblioteca Venatoria dt Gutiérrez
de la Vega.
Véase GUTIÉRREZ DE LA VEOA, Libros de Cetrería del Prin-
cipe y el Canciller ^ numero 260.
265. MARRYAT (El Capitán).— El caza-
dor furtivo. Obra escrita en inglés por el capi-
tán Marryat. Traducida al español por D. Ni-
colás Diaz de Benjumea. Edición ilustrada con
grabados. Madrid. Imprenta y librería de Gas-
par, editores. Calle del Príncipe, número 4.
Dos volúmenes en 4.° correspondientes á la primera y segunda
parte. Consta aquella de 55 p&ginas y el Índice, y ésta de 57 pági-
nas y el Índice. Aunque no llevan el año de impresión, se han pu-
blicado en el presente.
Esta obra de Marryat, como las de Mayne-Reid y otros novelis-
ÉL PRÍNCIPE V EL CANCILLER. XCl
tas, suelen tener de caza sólo el titulo y algunas descripciones mfta
.6 menos interesantes de caceiias en países extranjeros.
266. MAYNE-REID (El Capitán).—
Bruin ó los Cazadores de Osos. Obra escrita en
inglés por el Capitán Máyne-Reid. Traducida
al español por D. G. R. Y. M. Edición ilus-
trada con grabados. Madrid: Imprenta de
Gaspar y Roig, editores, calle de Izquierdo,
número 4. 1872.
Un volumen en 4.° de 73 p&ginas y una de índice.
267. MAYNE-REID. (El Capitán).— El
Cazador de Tigres. Obra escrita en inglés por
el Capitán Mayne-Reid. Traducida directa-
mente al español por D. F. Picatoste. Edi-
ción ilustrada con grabados. Madrid: Impren-
ta y librería de Gaspar, editores (antes Gaspar
y Roig), calle del Príncipe, número 4. 1877.
Un volumen en 4.° de 79 p&ginas y una de índice.
268. MAYNE-REID (El Capitán).— La
Cazadora salvaje. Obra escrita en inglés por
el Capitán Mayne-Reid. Traducida directa-
mente al español por D. Ángel Aviles. Edi-
ción ilustrada con grabados. Madrid: Imprenta
y librería de Gaspar y Roig, editores, calle del
Príncipe, número 4. 1873.
Un volumen en 4.** de 65 páginas y una de Índice.
269. MAYNE-REID (El Capitán).— Los
Cazadores de Girafas. Obra escrita en inglés
XCIl 6lfiLIOrfe¿Á VBUA*tORlA.
por el Capitán Mayne-Reid. Versión española
por D. A. Aviles. Edición ilustrada con gra-
bados. Madrid: Imprenta de Gaspar y Roig,
editores, calle de Izquierdo, número 4. 1872.
Un volúmea en 4.® de 69 p&ginas y una de índice.
270. NATERA Y LUNA (D. Antonio).
•—Memoria sobre el libre uso de la caza, ó sea
sobre el abuso de su acotamiento, comunmen-
te permitido y autorizado en las fincas ó ter-
renos abiertos de dominio particular; dedicada
á la Academia general de Ciencias, Bellas
Letras y Nobles Artes de Córdoba, por su in-»
dividuo el Licenciado D. Antonio Natera y
Luna. Córdoba: Imprenta á cargo de Man-
té. 1842.
Un volumen en 4.® de 19 pftginas.
271. N AVARRETE (José). —En los Mon-
tes de la Mancha, por José Navarrete, con una
carta-prólogo del Excmo. Sr. D. P. A. de
Alarcon. Madrid. Librería de Femando Fé,
car. de San Jerónimo, 2. Sevilla. Librería de
Hijos deFé, Sierpes, 84. 1879.
Un volumen en 8.** con XXIV p&ginas de preliminares, 512 de
texto, 3 de Índice y una de erratas.
272. NAVARRO (Felii>e Benicio.) — El
Libro de la Montería es el Tratado de Venación
de Don Alfonso d Sabio, por Felipe Benicio
Navano. Madrid: Imprenta, estereotipia y gal-
/
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XCIII
vanoplastia de Aribau y Compañía (sucesores
de Rivadeneyra). Impresores de Cámara de
S. M. Calle del Duque de Osuna, núme-
ro 3. 1878.
Un folleto en 8.** de 39 páginas.
273. PERIÓDICO.— boletín DE LA
ASOCIACIÓN DE AFICIONADOS A LA
CAZA. Periódico de caza y pesca. Órgano ofi-
cial de la Asociación de aficionados á la caza
y pesca de Cataluña. Director D. Joaquín Ba-
día y Andreu. Barcelona. Imprenta barcelone-
sa, calle Tapias, número 4. 1879.
Este periódico se publica una vtz al mes, y dos veces en tiempo
de veda, en 8 páginas de folio menor, desde el 13 de Abril de 1878.
Los seis primeros nümeros se publicaron en 4.°
274. PERIÓDICO.— EL CAMPO, agri-
cultura, jardinería. Director: el conde de las
Cinco Torres. Imprenta estereotipia y galvano-
plastia de Aribau y Compañía (sucesores de
Rivadeneyra). Impresores de Cámara de & M.
Madrid, 1879.
Este periódico está en el año IV de su publicación, y sale á hiz
dos veces al mes, el i.° y el 15, en x6 páginas de folio mayor. Pu-
blica algunos artículos de caza.
275. PERIÓDICO.— EL JUANERO, li-
teratura, teatros, intereses generales, misce-
láneas, variedades, toros, cacerías, carreras de
caballos y circos gallísticos. Málaga. Impren-
ta de M, Martinez Nieto.— Granada, 69. 1879,
XCIV BIBLIOTECA VENATORIA.
Este periódico está en el afio III de su pttblicacion y sale á luz
seis veces al mes, los dias 5, 10, 15, 20, 25 y 30, en un pliego en
folio de 4 páginas. Publica algunos artículos de caza.
276. PERIÓDICO.— EL SEMANAL. Re-
vista de caza y pesca. Periódico oñcial de la
Sociedad de cazadores y pescadores de Na-
varra. Pamplona. Imprenta de R. Velahdia,
San Nicolás, 17. 1879.
Este periódico se publica todos los jueves en 4 páginas de folio
m«nor, desde el 20 de marzo de 1879.
277. PERIÓDICO . — LA ILUSTRA-
/ CION VENATORIA, periódico de caza y
pesca, de sport y recreos campestres, de acli-
matación y cria de animales domésticos, y de
cuanto tenga relación con la agricultura y con
los deleites de la vida del campo. Director
propietario, D. José Gutiérrez de la Vega.
Madrid. Imprenta, Estereotipia y Galvano-
plastia de Aribau y Compañía (sucesores de
Rivadeneyra). Impresores de Cámara de S. M.
Calle del Duque Osuna, núm. 3. 1879.
Este periódico se publica los dias lo, 20 y 30 de cada mes, desde
principio de 1878, en ocho páginas de folio mayor cada numero, con
magníficos grabados intercalados en el texto. Es el periódico de
CAZA más antiguo de cuantos se están publicando.
278. PERIÓDICO.— REVISTA ECUES-
TRE, de equitación, cria caballar, veterinaria
y de todas las artes y oficios dependientes de
estos ramos. Director. D. José Hidalgo y Ter-
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XCV
ron. Madrid. — Imprenta de la Sociedad Tipo-
gráfica, Flor Alta. 1879.
E8t& en el año II de su publicación, y sale tres veces al mes en
un pliego en folio menor de 8 p&ginas. Pública algunos artículos de
caza.
279. PERIÓDICO. — REVISTA SEVI-
LLANA DE CAZA, pesca, regatas, equita-
ción, gimnasia y esgrima. Imprenta de Girones
y Orduña, Lagar, 3. Sevilla, 1878.
Este periódico empezó k publicarse en Sevilla, y no salieron más
que los tres nümeros del mes de diciembre de 1878, en f61io menor
y ocho páginas cada uno.
280. PERIÓDICO.— REVISTA UNI-
VERSAL ILUSTRADA. Director-propieta-
rio, D. Francisco de A. Darder y Llimona.
Barcelona. — Establecimiento tipográfico de
los sucesores de N. Ramirez y Compañía. —
Pasaje de Escudillers, número 4. 1879.
Esta revista, que se tituló antes El ZookeryXt está en el año IV
de su publicación, y sale á luz actualmente una vez al mes en un
pliego en folio menor de 8 páginas. Publica algunos artículos de
caza.
281. PERIÓDICO.— REVISTA VENA-
TORIA. Periódico mensual de la Sociedad de
cazadores y pescadores de Huesca. Imprenta
de la viuda é hijos de Castañera. 1879.
Este periódico se publica el ao de cada mes en 4 páginas de folio
menor, desde mayo de 1879. En el número 3 anuncia que se se-
guirá publicando los dias 5 y 20 de cada mes.
282. RIBOT Y MARCH (D; Genaro).—
XCVI BIBLIOTECA VENATORIA.
Los medios de destrucción, reseña histórica
se mi -original, por D. Genaro Ribot y March.
Madrid. Imprenta de Gaspar, editores. [Antes
Gaspar y Roig). Príncipe, 4.
IX.
LOS PARAMIENTOS DE LA CAZA.
O queremos concluir este discurso
preliminar, sin dar, en cumplimien-
to de lo ofrecido anteriormente,
cuantas noticias hemos podido ad-
quirir hasta ahora sobre el libro con que nos
sorprendió la prensa francesa en 1874 titula-
do: Los Paramientos de la Caza, del rey D. San-
cho VI, el Sabio, rey de Navarra.
Ya dijimos en el volumen II de esta BibHo^
teca (página viii) que ^Los Paramientos de la
Caza se establecen más allá, no solamente de
aquellos antiquísimos libros en prosa recono-
cidos como primeros escritos en romance cul-
to, sino que se dejan por delante también al
Poema de Berceo, al Libro de Apolonio^ al de la
Vida de Santa María Egipciaca, al de La Ado^
G
XCVIII BIBLIOTECA VENATORIA.
radon de los tres Santos Reyes y y á\m quizás al
Poema del Cidy tenido hasta ahora por el más
antiguo, sin ceder el derecho de anterioridad
más que á la Confirmación del Fuero de Aviles^
hecha por el emperador Don Alfonso VII el
año de 1155.» También deciamos que «tan
pronto como leimos la traduccioi^ francesa de
Los Paramientos de la Caza, empezaron nuestras
diligencias para hallar el dichoso manuscrito
en los archivos provinciales de Pamplona, y
que hasta el momento en que escribiamos no
habia sido hallado.»
Posteriormente, nuestra buena estrella nos
ha traido á las manos al traductor de ese li-
bro, que en carta fechada en Paris el 9 de Ma-
yo de este año, se nos dirigió con deseos de
tomar parte en la redacción de nuestro perió-
dico La Ilustración Venatoria, Al contestarle
afirmativamente, aprovechamos tan feliz oca-
sión para decirle entre otras cosas lo que
sigue:
«A MoNsiEUR H. Castillon (d' ÁBpet), --Madrid 4 de Junio
de 1870.— -Poseo la traducción que V, ha publicado en París
en 1874, de Los Paramientos de la Caza, por D. Sancho el Sabio,
rey de Navarra.
• Deseo saber si posee V. el manuscrito antiguo original en cag-
EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XCIX
tellano. Y si no lo posee V, ¿dónde lo vio? Dice V. que en los ar-
chivos provinciales de Pamplona. Allí no existe ni consta que haya
existido. ¿Sabe V. si está en alguna otra parte?
»Le envío á V. el volumen II de la Biblioteca Venatoria que es-
toy publicando, para que vea lo que digo en las páginas vii y lxx
acerca de la traducción de Los Paramientos de la Caxa,
•Todo lo que V. se digne contestarme, lo publicaré, para escla-
recer esta cuestión, en el volumen III que está para ver la lu2 pú-
blica.
•Con este motivo, etc. — José Gutiérrez de la Vega.»
Pasado algún tiempo sin obtener respuesta,
le volvimos á escribir lo siguiente:
«A MoNsiBUR H. Castillos (d'Aspet). — Madrid 26 'de Julio
de 1879.— 'A principios del mes de Junio tuve el gusto de contestar
á V. acerca del deseo que me manifestaba de tomar parte en la re-
dacción de La Ilustración Venatoria con sus apreciables escritos
sobre caza y pesca.
•Aproveché la ocasión para decirle: que poseía la traducción que
publicó V. en París en 1874 de Los Paramientos de la Caxa^ por
D. Sancho el Sabio, rey de Navarra; le añadí que deseaba saber
si poseía V. el manuscrito antiguo original en castellano; y le pre-
guntaba que si no lo poseía, se dignase decirme ¿dónde lo había
visto? Porque añrmaba V. que lo encontró en los archivos provin-
ciales de Pamplona; y ni allí existe hoy, ni consta que haya existido.
Con este motivo volvi á preguntar á V. ¿si sabia que existiera en
alguna otra parte?
•Después de cerca de dos meses de espera, empiezo á sospechar
8i habrá V. tropezado con alguna dificultad para contestar á mis
preguntas. En este caso la duda sería grave, ante una cuestión tan
importante para la literatura española, como la que ha suscitado la
aparición en francés del libro de Don Sancho el Sabio, descono-
cido en castellano.
»No pudiendo detener por más tiempo la publicación del volu-
men III de mi Biblioteca Venatoria^ ruego á V. nuevamente se dig-
ne contestarme con la brevedad posible, en honra de la literatura
moderna francesa y de la antigua literatura castellana.
•Con este motivo se reitera de V., etc-^JosÉ Gutiérrez db la
Vboa.» '
C BIBLIOTECA VENATORIA,
A esta segunda carta ya tuvimos el gusto de
recibir la contestación que sigue:
•ExcMO. Sr. D. José Gutiérrez de la Vega.— París 31 de Julio
de 1879. — Al regresar de un largo viaje, encuentro en mi casa las dos
cartas de V. E. fechas 4 de Junio y 26 de Julio, á las cuales me
apresuro & responder. Acuso igualmente recibo del volumen de la
Biblioteca Venatoria^ y de los números de La Ilustración, d&ndoos
anticipadas gracias por esta doble amabilidad.
»En el año de 1836, durante la guerra carlista, visitando los ar-
chivos de la provincia de Navarra en PampT6na, encontré, entre
otros manuscritos que salieron al paso de mis investigaciones, Los
Paramientos de la Caza, del Rey Sancho el Sabio, y los Romanceros
de Teobaldo III, rey de Navarra también, procedente, según dicho
del empleado que me acompañaba, del castillo de Olite, residencia
de los antiguos soberanos de Navarra, y arruinado por desgracia
durante la guerra de 1812.
•Saqué una copia del primero de los referidos manuscritos, que
creo tener entre mis papeles, donde la buscaré para enviárosla. Mu*
cho sentí que la falta de tiempo me impidiese copiar los Romance^
ros, pues ya sabéis que Teobaldo, de origen francés, no era otro que
Thibaut, conde de Champagne, y que gozaba de gran celebridad
como trovador. No hay duda de que un Gobierno que no fuese el de
la República, se apresuraría k hacer sacar una copia de esas poesías
en interés de nuestros archivos nacionales.
vDebo añadir, á propósito de los archivos de Pamplona, que es-
taban muy mal montados y en el mayor desorden en la época en que
los visité, ó sea en 1836.
•ínterin le envío la copia de Los Paramientos de la Caxa que
voy & bascar en mis papeles, ruego á V. E. que me crea suyo, res-
petuoso y adicto servidor. — H. Castillon (d'Aspet).»
A dicha carta repicamos de esta manera en
el deseo de dar aquí conocimiento del manus-
crito, y de cuantos datos $e nos facilitaran so-
bre esta cuestión:
«A MoNsiEUR H. Castillon (d'Aspet). — Madrid 8 de Agosto
de 1879. — ^Aguardo con impaciencia la copia que me ofrece V. d«l
EL PRÍNCIPE V EL CANCILLER.
ealudio bibliogrUico de dicho Códice.
■Coa cBie motivo, ele,— Josí Gutiérrez de la Vioi.i
No habiendo recibido el manuscrito con la
perentoriedad que exige ya la publicación del
presente volumen, damos aquí punto por hoy
á esta cuestión, de la cual nos ocuparemos
otro día.
EL ANTERIOR DISCURSO SOBRE LOS
LIBROS DE CETRERÍA HA SIDO
HECHO POR EL EXCMO. SEÑOR
D. JOSÉ GUTIÉRREZ DE LA
VEGA, Y CONCLUIDO EL
día VEINTE DEL MES
DE AGOSTO DE MIL
Y OCHO CIENTOS
Y SETENTA
Y NUEVE
AÑOS.
LIBRO DE LA CAZA
DEL PRÍNCIPE DON JUAN MANUEL,
Fijo del Muy Noble Infante Don Manuel,
Adelantado Mayor de la Frontera et del
Reino de Murcia, que fabla de las na-
turas de los falcones; de commo se
deben conoscer por talle, et por fa- '
dones, et por plumage, et por
empennolamiento; de commo
se deben amansar et criar,
et facer sennaleros, garce- '
ros, etc.; de las purgas
et las melecinas; de
qué cazas há et qué
" logares, etc.,
SIGLO XIV.
fíís et bue-
en el rey
'^° et bien
'•indo, pu_
■ el saber
'O: así que
-á ningún
elio com-
>^<= los sus
PROLOGO. (I)
' NTRE muchos compUmientOs et bue-
', ñas cosas que Dios puso en el rey
i Don Alfonso, fijo del Sancto et bien
^ aventurado rey Don Ferrando, pu-
so en él su talante de acrescentar el saber
cuanto p,ydo, et fizo por ello mucho: así que
non se falla que del rey Tolomeo acá ningún
rey nin otro homme tanto ficiese por ello com-
mo él. Et tanto cobdició que los de los sus
(I>
La divUion dd Piílogc, cemoU
delodot
]<nCapUulBS,t
•non
.d><
Upii, asi con
10 el 6rd.
guiri
í leclur., |»« eui >he»do pot defectc
idelcopiBta.
prdl
ogo comieoii a
1 el f6üo íoi, .
columna
..'. líqe.8. Si,
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19 . Desde aquí t
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íeder.l(6Ho.<).
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vuelto, tosa no
Me, p
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:Iamoa en eale
Códice,
sino por nriíi
a. Continlialsle
dura haita el
desde squi vtla
EU»>
ido:
ribasUelfiDEl
D mis deúrde
n.
4 Biblioteca venatoria.
regnos fuesen muy sabidores, que ñzo trasla-
dar en este lenguaje de Castiella todas las
sciencias, también de teología, commo la ló-
gica et todas las siete artes liberales, commo
toda la arte que dicen mecánica. Otrosí, ñzo
trasladar toda la secta de los moros, porque
paresciese por ella los errores én que Maho-
mad, el su falso Profeta, les puso, et en que
ellos están hoy en dia. Otrosí, fizo trasladar to-
da ley de los judíos, et aun el su Talmud, et
otra sciencia que han los judíos muy escondi-
da á que llaman cabala. £t esto fizo porque
paresce manifiestamente por la su ley, que to-
da fué figura desta ley, que los cristianos ha-
bemos, et que también ellos commo los moros
están en grant error et en estado de perder las
almas. Otrosí, romanzó todos los derechos ecli-
siásticos et seglares que vos diré: non podria
decir ningún homme cuánto bien este noble
rey fizo, sennaladamente en acrescentar et
alumbrar el saber. ¡Oh Dios padre, et criador
et poderoso et sabidor sobre todas las cosas,
bendicho et loado seas tú de todas las criatu-
ras, et specialmente quieras que te loen en
buenas obras et en buenas voluntades las cria-
turas razonables, que tú sennaladamente cries-
te para te conoscer, porque de tí se puede al-
canzar et parte loarl £t maravillosos et dere-
chureros son los tus juicios. Et maravilloso
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 5
fué el que vino contra este tan noble rey. Tú,
Sennor, sabes lo que feciste: bendito seas tú
por cuanto feciste et cuanto faces et por cuan-
to farás. Et el dicho rey Don Alfonso, de-
seando el saber commo dicho es, et pagándose
de todas las cosas nobles et apuestas et sabro-
sas et aprovechosas; entendiendo que en la
caza há estas cuatro cosas muy complidamen-
te á los que quieren usar della commo deben,
et non dejar por ella otros fechos mayores. Ca
los que en otra manera cazasen, aunque guar-
dasen el sabor et la apostura de la caza, non
guardarían la nobleza nin el aprovechamien-
to. Por ende mandó facer munchos libros bue-
nos en que puso muy complidamente toda la
arte de la caza, también del cazar commo del
venar commo del pescar. Et puso muy com-
plidamente la teórica et la prática commo
conviene á esta arte. Et tan complidamente lo
fizo, que bien cuidan que non podría otro emen-
dar nin enadir ninguna cosa más de lo que él
fizo, nin aun facer tanto nin tan bien commo
él. Et porque Don Johan su sobríno, fijo del
Infante Don Manuel, hermano del rey Don
Alfonso, se paga mucho de leer en los libros
que falla que compuso el dicho rey, et fizo
escrebir algunas cosas que entendía que cum-
plía para él, de los libros que falló que el di-
cho rey habia compuesto, sennaladamente en
6 BIBLIOTECA VENATORIA.
las Crónicas de Espanna(i), et en otro libro
que fabla de lo que pertenesce á estado de ca-
ballería. Et cuando llegó á leer en los dichos
que el dicho rey ordenó en razón de la caza,
porque Don Johan es muy cazador, leí (2) mu-
cho en ellos et falló que eran muy bien orde-
nados además. Et quien pudiese usar de la ca-
za commo la él ordenó, non erraria en ninguna
cosa en arte de la caza, también en la teórica
commo en la prática. Et teórica quiere decir
saber homme la raíz et la entencion de la arte
complidamente. Et prática quiere decir, saber
homme usar en aquella arte en guisa que tra-
ya acabamiento aquello que quiere decir. Et
porque Don Johan entendió que él et los otros
cazadores que agora son, non han complida-
mente la teórica de aquesta arte; et otrosí, por-
que entendió que lo que mas cumple para es-
ta arte es la prática, que quiere decir el uso,
fizóla escribir en este libro lo que el non (3) que
. se usa en esta arte. Et lo que oyó decir al In-
fante Don (4) que fué muy grant cazador, et á
falconeros que fueron del rey Don Alfonso et
del Infante Don Manuel su padre, commo se
(i) Las ocho lineas que preceden en el Códice, est&n retocadas
por haberse desvanecido la tinta antigua.
(2) Es de notar que aquí cambia el verbo de persona.
(3) AcaaOt—notó.s: Así se lee en el margen de letra diferente &
la del texto.
(4) En el margen se lee Jchan, de la misma letra del texto.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 7
usaba cuando ellos eran vivos, que eran muy
grandes cazadores, tovo que él vio commo se
mudó la manera de la caza de aquel tiempo fas-
ta que este que agora está. £t lo que él enten-
dió et acordó con los mejores cazadores con
quien él departió muchas vegadas sobre esto.
£t otrosí, lo que falló en la arte del venar, que
quiere decirla caza de los venados, que se ca-
za en el monte, escribiólo en este libro segund
lo acordó con Sancho Ximenes de Lanchares,
et con Garci Alvarez, et con Roy Ximenes de
Mesco, et con Ferrant Gómez fijo del dicho
Garci Alvarez, et en otros caballeros de Galli-
cia que saben mucho desta arte. £t con otros
monteros que andan en casa del rey nuestro
Sennor, et con Don Johan et con estos hommes
bonos dichos que saben desta arte. Pero toda
la arte del beuar (i) ponerse ha en este libro,
después que fuere acabado del arte del cazar.
£t cuanto de la arte del pescar non lo fizo es-
cribir porque tovo que non. facía mengua. Et
partió este libro en doce capítulos:
El Primero departe commo las naturas de
los falcones, con que agora usan cazar, son cin-
co; conviene á saber: girifaltes, sacres, neblís,
baharís, bomís.
(4) Venar.^E/atk escriu esta palabra en el m&rgen de letra di-
ferente.
8 BIBLIOTECA VENATORU.
El 11.® Capítulo demuestra por qué pone an-
te la caza et la conoscencia de los falcones que
de 'los azores.
El III.° Capítulo fabla commo se deben co-
noscer los falcones por talle, et por faetones,
et por plumage, et por empennolamiento.
El IV.^ Capítulo dice commo se deben aman-
sar los falcones que son tomados bravos, et
commo se deben criar los que son tomados en
los nidos.
El V.® Capítulo muestra commo les deben
facer sennaleros.
El VI.° Capítulo muestra commo deben fa-
cer traxta (i} de garza á los falcones que quie-
ren facer garceros, et commo afeitar los falco-
nes que quieren facer albaneros (2).
El VII.® Capítulo desparte commo deben
afeitar los falcones para matar grúas, non ha-
biendo maestro. Et de commo los deben afei-
tar habiendo maestro.
(i) En el capitulo VI dice traynas.
(2) Aquí se lee albaturoSf cuando m&s adelante se dir6 repetidas
veces abanero. Advertiremos de una ve2, para siempre, que segui-
mos fielmente el original en la variedad con que escribe una misma
palabra y aun unos mismos nombres propios; pero que no lo anota-
remos por no distraer al lector, sino cuando sea indispensable por
alguna otra razón; ademas, porque estas y otras ligeras variantes
que pueden ser de uso común 6 defectos de copistas, ya las notarán
los lectores. Ya pueden haberlas observado en las pocas p&ginas
que preceden, donde se ha leido mucho y munchOf escribir y escre-
Hr, departe y desparte, etc.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 9
El VIIL° Capítulo fabla commo usan cazar
agora con los falcones después que son afeita-
dos. £t commo farán en guisa que puedan ma-
tar con ellos todas las cazas que deben cazar,
et non dejen la una por la otra, et commo se
mudó la manera del cazar de commo la usaban
en tiempo del rey Don Alfonso et se usa ago-
ra, et en cual manera et de cual tiempo acá se
comenzó la caza de los falcones en Castíella.
El IX. ** Capítulo dice de commo los deben
mudar.
El X.° Capítulo muestra commo los deben
desayunar.
El XI.° Capítulo fabla en commo de las pur-
gas et las melecinas que les deben dar para las
dolencias que han. Et de las otras cosas que
les deben facer para algunas menguas que
pueden haber en sí á me^os de haber dolen-
cias.
El XII. ° Capítulo muestra qué cazas há et
qué logares, para dó puede mejor cazar en las
tierras dó él ha andado.
\,
CAPÍTULO I. (i)
Departe commo las naturas de los falcones^ con que
agora usan cazar, son cinco; oonviene á saber:
girifaltes, sacres, nehlts, haharís, bornís,
535 A es dicho desuso que los falcones
con que los hommes usan á cazar
son de cinco naturas: la primera et
mas noble es los falcones girifaltes,
et estos son mayores que todos los otros falco-
nes et mas ligeros, et cazan mas ligeramen-
te et mas apuesta. Et por ende son mas pre-
ciados; et es razón que sean puestos prime-
ramente que otros falcones; et en pos estos
son los sacres: et estos son grandes falcones,
et matan grandes prisiones et muchas. Et los
buenos dellos son muy buenas aves de caza et
de grandeza: son entre los girifaltes et los ne-
blis, et en pos los sacres son los neblís; et es-
(i) Esta división, como la de todos los capítulos, está hecha con
lápiz, después de leido el libro y tenidos en consideración las ma-
terias y el orden del índice precedente.
:i2 BIBLIOTECA VENATORIA.
tos son muy buenos falcones et ligeros et muy
apuestos. Et commo quier que matan muchas
prisiones, los que agora usan de cazar con ellos
es caza de ribera, así commo garzas et ánades
et otras (i).
Aves de ribera (2) et en pos estos son los
baharís: estos son, otrosí, muy buenos falcones
et cazan con ellos todas las cazas que cazan
con los neblís, et usan al tiempo de agora de
matar con ellos las grúas mas que con otros
falcones; et otrosí, cazan con ellos liebres et
perdices et las otras cazas que se fallan por los
campos. Et son muy placentos, et duran mu-
cho, et piérdense muy pocas veces, et por ser
de muchas maneras non pierden su bondat.
Pero en todo esto non son tan presciados com-
mo los neblís. Et esto es porque non son tan
ligeros nin tan recios, nin montan tanto com-
mo los neblís. Et en pos estos son los bornís
et son buenos falcones. Pero que non son muy
ligeros: usan cazar agora con ellos liebres et
perdices. Et destos hay dos naturas: los unos
son de aquén mar; los otros de alien mar. Et
(i) Desde aquí se vuelve al folio 199, según hemos dicho.
(s) Este principio de párrafo no hace buen sentido como no se
una al final del anterior, leyendo: et otras aves de ribera. Asi co-
menzarla diciendo: Et en pos estos son los baharís Sin embargo,
notaremos que el párrafo comienza con letra capital en la palabra
Aves.
EL PRÍNCIPE D. JUAN 1
á los de aquén mar llaman boraís. Et á los de
alien mar llaman alfaneques. Et estos alfane-
ques matan la caza que los bomís. Et dellos
hay que matan muy bien cornejas, que es fer-
mosa caza, et son altaneros, et aun á las veces
algunos dellos matan garza.
CAPITULO II.
Demuestra porqué pone ante la caza et la conoscen-
cia de los /aleones qtie de los azores,
UES en el capítulo ante deste dice
cuales et cuantas son las maneras de
los falcones con que al tiempo de
agora usan cazar, dirá en este capí-
tulo por cual razón se pone ante la caza et la
conoscencia de los falcones que de los azores.
Ya desuso en el capítulo primero es dicho que
la caza es cosa noble et apuesta et sabrosa. £t
pues que tal es toda la manera porque la caza
se puede facer, que haya mas destas tres cosas,
cuanto más dellas hobiere será mas verdade-
ramente dicha manera de caza. Et porque en
la de los falcones se face más complidamente
que en la de los azores. Et porque la puso Don
Johan ante en este libro. Ca los falcones ma-
tan la garza después que los azores la dejan,
et por esto es más noble, et la manera commo
la matan la faz ser muy sabrosa et muy apues-
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 1 5
ta. Otrosí, matan las ánades aguándolas mu~
chas vegadas, et montando, et descendiendo et
firiendo muchos colpes estrannos et maravillo-
sos, en que los homnies toman muy grant pla-
cer; lo que con los azores non se face. Ca non
pueden tomar las ánades sinon de un vuelo et
muy acerca. Et porque en todas las cosas en
que há placer, cuanto mas duran son de mayor
placer. Por ende es mayor placer esta caza' con
los falcones que con los azores, et por eso mis-
mo es mas apuesta. £t si cazan grúas con los
azores témanlas muy acerca et muy de rebato.
Et con los falcones cazan las grúas de rebato
las muchas veces, así que las mas vegadas tar-
dan mucho ante que sea muerta. Et han los
hommes muy grant placer cuando veen que la
apartan los falcones entre las otras. Et commo
la derriba, et commo la face estar penada, et
commo acorren los canes á los falcones por la
tomar et por la levantar. Et commo acorren
los falconeros et los hommes de caballo et aun
los de las muías. Ca muy pocos son los que
veen cuando los falcones van con las grúas et
la apartan et la derriban. Et veen commo sus
companneras vienen acorrer á la derribada. Et
entienden el peligro en que los falcones serán
si non fueren acorridos, que allá non acorren
todos; lo uno por matar la grúa, lo al por acor-
rer los falcones, lo al por el placer que toman
1 6 BIBLIOTECA VENATORIA.
de los falcones et de los canes cuando bien se
ayudan los unos á los otros. Por ende cor-
ren allá todos cuanto pueden et non catan por
dó van dellos, cahondan et están en grant
priesa dellos, caen et vánseles las bestias; los
otros corren cuanto pueden. Et así por todas
estas cosas es caza muy placentera de veer.
Otrosí, cuando los canes llegan á la grúa que
está derribada, cuanto bien la toman et guar-
dan los falcones que les non facen ningún mal
et es muy maravillosa cosa. Otrosí, porque en
añncar los falcones et cazar con ellos ha mester
muy mayor mayor (i) maestría que en la caza
de los azores. Por todas estas cesases la caza
de los falcones mas noble, et mas sabrosa et
mas apuesta. Et por ende es mas razón que
sean puestos ante en este libro los falcones que
cazan en esta manera, que los azores que lo
non pueden facer. Pero desque fuere acabado
lo de la caza de los falcones, ponerse ha en este
libro lo de la caza de los azores que Don Johan
sabe, et lo que oyó decir et usar del Infante
Don Johan, et á Don García de Villa Mayor,
et á Gomes Paez Bugallo, et á Gonzalo Mén-
dez de Abielos, et á otros Caballeros de Por-
togal que saben mucho de caza de azores. Et
sennaladamente á Remir Llorencio, que es
(i) Esta repetición puede ser del copista.
EL PRÍNCIPE D. JUAN I
agora clavero de Calatrava, et á Pero Xime-
nes fijo de Joban García de á Alcabdete, que
son los mejores cazadores qoe él nunca vio, Et
que más saben desta caza nin que mejores azo-
res fagan. Et dice Don Johan que los que es-
tos dos hommes facen en caza de azores, que
más lo tienen él por maravilla que por sabidu-
ría de caza.
BIB. VENAT, VOL. Itl.
CAPITULO IIL
Fabla commo se deben conoscer los /aleones por ta*
lU, et por /aciones, et por plumage, et por em-
pennolamiento.
UES en el capítulo ante deste dice por
quel redrase pone en este libro la
manera del cazar con los falcones et
su conoscencia, ante que de los azo-
res, dirá en este commo se conosce por talle et
para faciones, et por plumaje por empenno-
lamiento. Et porque entre todos los falcones
los girifaltes son mayores et mejores de parar
en este libro primeramente dallos. Et después
de los otros, segund desuso face mención, de
cuales naturas son. Et decir se ha primera-
mente de cual talle et de cuales faciones fallan
agora que son los mejores. Et después dirá lo
que pertenesce en la color de plumage et en la
empennolamiento: los girifaltes de que se ago-
ra mas pagan, fallan que recuden mejores, sou
los que han la cabeza grande et redonda, et los
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. I9
ojos grandes et regrilados et ya cuando ador-
midos. Et que han el pico grande et gordo. Et
la boca grande, et las quejadas muy abiertas,
et las ventanas muy anchas, et el pescuezo
muy luengo, et mas gordo que delgado. Et la
faz del papo muy grande, que descenda mucho
por los pechos. Et los pechos muy anchos. Et
los hombriellos de las alas que se ascondan en
los pechos. Et que sean muy anchos entre las
piernas, et que hayan las ijadas muy pequen-
nas, et las ancas muy duras et de poca carne.
Et bispíello que sea muy llegado en las ancas,
et entre las ancas et el lugar dó están las pén-
ñolas mayores de la colla que haya muy poco
que sea gordo et diuro. Et el híspete dó andan
las pénnolas, que sea de poca carne de las
piernas desdel anca fasta la rodiella, muy an-
cha et muy dura et corta, et desde la rodiella
fasta el zanco luengo, et que sea la carne poca
et dura et nerviosa. Et el hueso de la rodiella
muy gordo, et el zanco que sea corto et gordo,
et muy duro et muy crespo. Et los dedos luen-
gos et delgados, et leznes, et la unnas duras et
gordas. Et las palmas blandas et enjutas, et
muy secas. Pero dice Sancho Martines que es
de los mejores faícones que Don Johan nunca
vio, et que mas sepa desta arte, et que mejo-
res faícones face, que querria él que hobiese
los dedos cortos et gruesos et crespos. Et Don
20 BIBLIOTECA VENATORIA.
Johan dice que lo querría él commo desuso es
dicho et con estas íaciones. Et segund bien
grande faUan agora que estos son los mejores.
Pero los que son mas luengos et mas delgados,
si son grandes, non dejan por eso de seer muy
buenos. Otrosí, lo que agora fallan del su plu-
mage es esto: los girifaltes son de dos colores,
los unos blancos del todo et los otros pardos,
y entre los unos et los otros hay muchas ma-
neras de plumage. Pero los que agora fallan
por mejores son los blancos todos, 6 cuanto
mas se llegan á los blancos. Ca otros hay que
son muy blancos, mas han por las espaldas
unas prietas (i) commo mañera de letras mo-
riscas muy prietas. Et por los pechos algunas
pintas pocas muy prietas. Et commo quiera
que non los tienen por tan nobles commo los
blancos del todo, esos et estos son los mejores
et llámanlos letrados. De todas las otras ma-
neras de plumage, la fin de la razón es que
cuanto el color del plumage es mas blanco et
las puntas de los pechos mas pocas et mas
prietas, et las espaldas mas cárdenas, tanto es
la color mejor. Otrosí, del empennolamiento
que sea de poca pénnola et muy allegada al
cuerpo, et que baya las espaldas muy deserra-
das. Et las empennoladuras de las alas cortas
(x) iScshxpiMoi?
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 21
et anchas et redondas, et las llaves luengas et
anchas et delgadas, et los cochiellos anchos et
delgados et muy cortos, en manera que cuán-
do estudieren en la mano ó en la vara, que non
llegue la una punta del ala á la otra, quel pa-
resca las ancas et que haya la color muy del-
gada, et que se cubra bien con las coberturas.
Pero que no se atraviese las pénnolas las de la
una parte con las de la otra; et que sea luen-
ga mas non mucho, et que sea muy tesa et non
floja, et las pénnolas del overo que descenda
mucho por la cola, et que cubran mucho de-
lta. £t las pénnolas de las piernas que longen
al zanco, que sean pocas et muy luengas, que
cubran bien los pies. Et el girifalte que bebie-
re tal talle, et tales faciones, et tal plumage,
et tal empennolamiento, et fuere sano si lo tra-
jiere buen falconero et morare en buena tierra
de caza, lo cual menguare de seer bueno, será
por desaventura et non por razón, et los otros
girifaltes que en todo non fueron tales commo
aquí es dicho, cuanto mas se llegaren á estas
faciones et á este talle et á este plumage, tan-
to serán mejores. Et cuanto mas desto fueron
alongados tanto les menguará mas de su bon-
dats.
Los escures de que se agora mas pagan et
que fallan que recuden mejores, son los que
han la cabeza muy ancha et llana, et los ojos
22 BIBLIOTECA VENATORIA.
redondos et fondos, et las barbas grandes, et
el pico pequenno et muy duro, et el collodrie-
11o redondo, et las orejas anchas, et el pescue-
zo luengo et delgado, et las quejadas muy
abiertas, et la faz del papo grande et redonda,
et los pechos anchos et redondos, et en las
otras faciones fasta el zanco que lo haya así
fecho commo es dicho que las deben haber los
girifaltes, mas del zanco (i] ayuso son mejores
de otra guisa, ca deben haber los dedos cortos
et muy gordos et muy crespos, et las unnas pe-
quennas et non muy corvas. Otrosí, lo que ago-
ra fallan del su plumage es este: los sacres son
de dos maneras de plumages, los unos son ru-
bios et amariellos, et los otros son muy negros,
et todas sus colores se allegan á la una ó á la
otra destas colores, et los mejores son los que
son del todo bien prietos ó bien rubios, 6 ama-
riellos, et aun fallan agora por mejores los que
han la cabeza muy rubias, et unas pintas pe-
quennuelas commo halhennadas, et el pescue-
zo rubio, mas non tanto commo la cabeza, et
los pechos amariellos, et las pintas grandes et
muy prietas, en guisa que veyéndolo homme
de parte de los pechos que paresce mas prieto
(i) Estas palabras subrayadas han desaparecido en el Códice,
hasta el punto de que solamente al trasluz y con la ayuda de un len-
te creemos haberlas reproducido con exactitud.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 23
que amariello, et las espaldas entre amariellas
et pardas. £t que sea de poca pluma en los pe-
chos, et muy allegada á la carne, et muy me-
nos en las espaldas, et que haya las empenno-
laduras cortas et muy llanas et anchas, et las
corvas cortas et muy delgadas, et los cuchie-
llos luengos et muy delgados et agudos enci-
ma, et que cnicen las alas la una sobre la otra,
más poco, et la cola luenga et ancha et muy
delgada, et las dos coberturas que non haya
pinta ninguna, et las otras pénnolas de la co-
lla que haya en los unos dineretes redondos, et
que sean en sí blancos et amariellos, et del
cuerpo et de la pennoladura de las piernas que
haya allí commo es dicho de los girifaltes. Et
commo quiera que los que son tales fallan ago-
ra por mejores. Pero los que son prietos muy
buenos, son habiendo tal talle et tales faciones
commo estas que son dichas, et también los
unos commo los otros et todos los sacres, non
se conoscen cuales son pollos ó cual mudados
en ninguna cosa, sinon que los pollos han to-
das (i) las pénnolas de las espaldas de una co-
lor, et los mudados han las pénnolas de las es-
. (i) Lu diez y ocho Uneas que preceden en el Códice, ettfcn ile-
gibles por haber desaparecido la tinta, en algunas partes, comple~
tamente. Con gran trabajo creemos haber reproducido el texto, tan
tolo goi&ndonos por la huella que ha dejado la letra en el pergami-
no, y con la ayuda del lente.
24 BIBLIOTECA VENATORIA.
paldas orladas de una color entre bermeja et
amariella.
Los neblís de que se agora mas pagan et fa-
llan que recuden mejores, son los que han la
cabeza muy grande et ancha et llana, et el co-
lodriello muy ancho, et los pestorejos anchos,
et las sobrecejas muy grandes, en guisa que
cubran mucho los ojos, muy pequennos et tris-
tes et adormidos et muy encovados, et el pico
muy luengo et muy gordo, et las ventanas muy
anchas, et la boca muy grande, et las quejadas
mucho abiertas, et la faz del papo quel descen-
dan mucho por los pechos, et que sea muy an^
cha et los pechos salidos. Pero que el su talle
sea mas contra luengo que contra redondo. £t
en todas las otras faciones de las ancas, et de
las ijadas, et del bispete, et de las piernas, et
del zanco, et de las manos, etde los dedos, et
de las unnas, et que haya la color de las pier-
nas verdes commo la color de los pies del prie-
to, que sean tales commo de suso es dicho de
los girifaltes. Otrosí, lo que agora fallan del su
plumage es esto: todos los falcones neblis son
de dos plumages, ó blancos ó prietos; entre es-
tas dos colores son todos. Ca los mejores son
los bien blancos. Et los que son bien prietos,
si son grandes, muchos dellos recuden buenos;
et los que non son bien prietos, sinon los que
son entre prietos et blancos, cuanto mas se
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 2¡
allegan á los blancos, son llegados mas á las
sus bondades, et cu^to mas llegan á los prie-
tos tanto son peores. Et de todas las naturas
de los neblís, los peores son los amariellos (ij.
£t la empennoladura de los pechos et de las
espaldas debe seer tal commo es dicho desuso
de los girifaltes. Mas las pénnolas de las alas
et de la cola deben seer de la empennoladura
de los sacres, salvo que non sean las alas tan
luengas, nin crucen tanto nin sea la cola tan
luenga (2).
Los baharis de que se agora mas pagan, son
los que han tales faciones et tal talle commo
desuso es dicho de los neblís. £t del plumage
et del empennolamiento eso mismo, salvo que
así commo los neblís son blancos, et son los
baharis entre bermejos et amariellos. Et dice
Don Johan que si non porque de tiempo acá
les llaman neblís et baharis, et facen entre ellos
este departimiento, que él por una natura los
judgaria, ca non fallan entre ellos otra deferen-
cia sinon que lo¿ neblís son tomados andando
bravos. Et los baharis son tomados en los ni-
dos, et son mayores los neblís que los baharis.
I
(z) Las catorce & quince lineas precedentes del C6dice, están de
tal manera ilegibles, que no habremos hecho poco en seguir con el'
lente la huella confusa de la letra.
(2) Desde aquí hay que saltar al folio 202, columna x.*, linea 30,
y ya sigue el texto sin más interrupciones.
26 BIBLIOTECA VENATORIA.
Et para probar esto pomia él muchas razones,
sinon que non tanne mas á la teórica esta arte
que non á la prática. Pero todo esto dice por-
que quenia facer honra á los bahaiís, porque
lo merescen ellos mucho et son muy sus natu-
rales.
De los bomís non quiso Don Johan fablar
mucho, porque se non paga mucho de la su
caza nin de las sus maneras. Pero el que bien
entendiere las talles de los falcones que desu*
so dicho es, et sennaladamente de los giri&l-
tes et de los sacres, aquellos remedan algún
poco, entendrá cuales s<m de mejor talle et de
mejor plumage. Pero aunque sea yerro non
puede venir grant pro ende nin grant dapuno.
CAPITULO IV.
Dice commo se deben amansar los /aleones que son
tobados bravos, et commo se deben criar los que
son tomados en los nidos.
os mas de los girifaltes que vienen á
este sennorio de Castíella non han
meester de amansar, que tan mansos
vienen que les es grant danno et
grant peligro de los cuerpos. Ca los traen de
luengas térras et vienen luengo tiempo sobre
mar. Et por el grant quebrantamiento del ca-
mino vienen mas mansos de cuanto les era
mester. Et los que vienen por tierra tan luen-
go camino, andan con ellos que cuando acá
llegan son mansos asaz. Et así cuanto de los
girifaltes non cumple el decir commo se deben
amansar, más cumple mostrar commo deben
pensar dellos para que cobren su salud et fuer-
za. Et por ende lo que agora usan de les facer,
cuando vienen, es esto. Débenlos comenzar á
dar buenas carnes, pero non de cada dia, mas
darles tres veces en la semana carne de galli-
28 BIBLIOTECA VENATORIA.
na, et dos días vaca ó liebre. £t otros dos de
otra aliaba que sea muy fresca. Et la otra se-
mana menguarles la aliaba que non fuere fres-
ca. Et darles tres dias aliaba fresca. Et cuatro
dias carne de gallina. Et por esta manera po-
co á poco les deben menguar las malas car-
nes. Et tornarles á comer gallinas et aves, et
otras buenas carnes que usan commo las aves
de caza. Et si purgas ó melecinas hobieren
meester, deben gelas facer segund dirá en el tí-
tolo que fabla commo usan dar las purgas ago-
ra et las melecinas.
Los sacres que vienen á esta tierra son de
dos maneras, los unos traen por mar, et los
otros toman andando bravos, et los mas té-
manlos cerca de Toledo, en una tierra que lla-
man Almozóndigan, et estos son muy gran-
des et muy fermosos, et recuden muy buenos.
Pero aun son mas grandes et mas fermosos los
que toman en tierra de Salamanca, en la ribe-
ra de Araduey, et en los encinares de Mayor-
ga, et de Vilalpando.. Et todos estos cuanto
mas aina vienen á poder de buen falconero,
después que son tomados, tanto es mejor por-
que los amansan et los costumbren bien, et los
tienen mas sanos et mas recios. Et la manera
que les deben facer luego que llegan, es esta:
si traen los ojos cosidos, débenles poner el ca-
pirote et tenerlo con él todo el dia fasta en la
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 2g
noche. £t á la noche descoserle los ojos et po-
nerle el capirote, et tirárgelo etpon^rgelo muy
mansamente, en guisa que non tome enojo con
él. Et cuando quisiere comer débenles dar
cuanto quisieren. Ca los mas dellos poco quie-
ren comer fasta que van amansando. £t si los
trae los ojos descosidos débenles usar el capi-
rote, et el comer commo dicho es. Et de que
quisiere bien comer, débenles dar tres ó cua-
tro dias grandes papos de buena gallina gor-
da. Et después otros tres ó cuatro dias gran-
des papos de pollos, ó de liebre ó de vaca. Et
después débenles dar á las vegadas de gallina
gorda, et á las vegadas de carnes luvianas, et
mientre lo amansare nunca le deben dar plu-
mada, porque cuando la quieren echar hánles
á tirar el capirote. Et porque ellos son muy
bravos de natura ó muy sannudos, luego que
le tiran el capirote et veen la gente por la grant
braveza que han, non quieren echar la pluma-
da, et con el capirote non la pueden echar, et
fincase la plumada en el cuerpo, et si ante que
la plumada echasen les diesen de comer podria
el falcon venir á peligro de muerte. Et dice
Don Johan que hial contesció á él esto, et to-
do lo que les dieren á comer debéngelo dar po-
co á poco et muy amenudo, et mostrandol la
carne cerca del rostro del homme, ca esto les
face perder miedo del rostro, que es la cosa del
30 BIBLIOTECA VENATORIA.
mundo ele que se ellos mas espantan. Otrosí,
les face cazar siempre arriba et debatirse arri-
ba, que son cosas que les cumple mucho. £t
débenles facer saltar de la una mano á la otra,
mostrándoles carne, et de tierra sobir á la ma-
no, et de la mano á la rodiella, et facerle an-
dar á rededor de sí á pos la carne, dándoles
siempre bien de roer et faciéndoles cuanto pla-
cer pudieren porque tomen amor et placente-
ría con los hommes. Otrosí, les deben tirar el
sueno en guisa que non duerman cuanto ellos
quisieren. Et sennaladamente fasta que sea
cerca de media noche non les deben dejar dor-
mir en ninguna manera, nin de hora de mati-
nes adelante; mas cuanto de la media noche
fasta hora de matines débenlos dejar dormir en
la mano del homme, ó en vara, 6 en ropa ó en
piedra que esté cerca del falconero, en guisa
que cada que despertare el falconero traya las
manos al falcon por los pies et por el cuerpo
et lo despierte, porque entienda que está en
poder del homme et deben siempre tener lum-
bre sin humo antél, porque entienda el falcon
que non está en yermo, nin en su poder, et non
le deben tener en logar dó le dé el aire de la
noche, porque es una de las cosas que mas le
embravece, Et en esta manera debe el falcone-
ro pensar del falcon bravo fasta que entienda
que es bien manso, et que non há recelo de las
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 3 1
gentes, et si se quisiere bannar et oleer en la
mano de día sin caparote et entre la gente, es
grant sennal de mansedat, mas si non se ban-
na non deben consentir que se eche de noche.
£t porque los falcones non son todos de un ta-
lante, ñnca en el entendimiento del falconero,
que entienda ei talante et la manera del falcon
cual es, et asi sabrá conuno debe pensar del.
Et de los sacres que vienen por mar, non há
porqué poner en este libro ninguna cosa del su
amansamiento, ca ellos vienen tan mansos que
vallen menos por ello, así que los demás son
rebatados en guisa que pocos 6 ninguno mata
nunca buena caza. Pero matan liebres et per-
dices. Et algimo dellos matan destas garzas
malfadadas que fallan vencidas. Pero si hay
algunos dellos que guarden los otros falcones
en guisa que les non fagan mal sobre la pri-
sión, estos tales son muy buenos para grueros,
non ya porque ellos por su cabo la maten, mas
cuando la derriban los otros falcones, nunca
ellos después la pierden, cala tienen en tierra
commo si fuese can. Et si se levanta véncela
et mátala por vuelo.
Los neblís se deben amansar todos en la ma-
nera que dicho es, mas son mas ligeros de
amansar ^t non han meester tan grant premia
commo los sacres. Pero finca en el entendió-
miente del falconero que faga amansar el fal->
32 BIBLIOTECA VENATORIA.
con lo quél conviene, sqg^nd el talante que en*
tendiere en el falcon.
En esta tierra se toman los baharís en los
nidos, et débenlos tomar desque son ya cerca
del tiempo en que pueden volar. £t cuanto los
toman mas pequennos tanto les empece mas
para la salud del cuerpo et para la fuerza. £t
desque los traen débenlos poner en casa muy
lumbrosa, et llena de paja granada, et á laga-
res deben poner varas et piedras en que los
falcones puedan sobir. Pero que non sean mas
altas de tierra que un estado; deben guardar
que non haya en la casa viga, nin forado, nin
ñniestra, nin cosa alta á que los falcones ha-
yan sabor de sobir, ca por talante que han de
sobir á lo alto podrían caer et venirles ya grant
danno, et cada que les den á comer débenles
picar la carne delante en guisa que lo oyan
ellos, et entiendan que los quieren cebar por-
que vengan á la tabla en que pican la carne,
cada que oyan picar en ella. £t desque son
en tiempo que pueden volar, débenlos poner
cada dos cascavelles, et non pÍ3ruelas ningu-
nas. £t débenlos dejar salir de casa et andar
dó quisieren, et cuando quisieren darles de co-
mer, piquen en la tabla ca ellos vernan todos
á comer, así commo suelen, et débenlos dejar
así andar et albergar cada noche do quisieren,
fasta que sean enjutos, et faciéndolo asi son
EL PRÍNCIPE D, JUAN MANUEL. 33
mas recios et mas sanos, et toman el vuelo na-
tural, et vuelan por ello mas et han mejor vue-
lo et mas fermoso, et desque son bien enjutos
débenles poner piyuelas et sus capirotes. Et
dice Don Johan que en esta guisa los crió él
muchas veces, et los que así fueron criados
fueron mas sanos, et mas recios, et mas lige-
ros de afeitar, et mas fermoso vuelo á cual-
quier caza en que los quisieron poner. £t los
que fueron criados de otra guisa mengólés mu-
cho destas todas cosas, et es cierto que si al-
guno non los tomase, que ellos non se parti-
rían de allí.
Ca de suso es dicho en el capítulo ante des-
te, dice Don Johan, que de la conoscencia nin
de la caza de los bomís non se entremete nin
se paga mucho. £t eso mismo dice en la su
crianza. Pero bien tiene que los bornís que
fuesen criados en la manera que es dicho, que
se deben criar los baharis, que serian mejor
criados et valdrian mas que los otros que lo
fuesen en otra manera.
BIB. VENAT. VOL. III.
CAPÍTULO V.
Muestra commo les deben facer sennaleros.
UES en el capítulo ante deste muestra
commo, se deben amansar los falco-
nes que son tomados bravos, dirá en
este commo se deben meter en el se-
ñuelo porque sean bien sennaleros: la primera
cosa que los falcones deben haber de cualquier
natura que sean, es que sean bien sennaleros,
ca si lo non fuesen, mas sería la su caza eno-
josa que sabrosa. £t demás que los falcones
que non son bien sennaleros facen muchos
enojos á los que los traen^ et han tan poco en
ellos commo los otros hommes estrannos. Por
ende los que bien quieren cazar con los falco-
nes, ante que cacen con ellos, débenles facer
bien sennaleros. Et la manera commo se de-
ben facer es esta: luego que los falcones son
tomados bravos et son bien mansos, et non
han ningún recelo de los hommes, débenlos
descender mucho de las carnes. Pero non tanto
porque pudiesen venir á muerte ó á dolencia.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 35
£t desque fueren descendidos en la manera
que entendieren, el falconero quel cumple asaz
et que está el falcon muy fambríento, deben
encarnar el sennuelo con dos tetiellas 6 con
dos piernas de buena gallina, et llamar el fal-
con á la mano, et á mostrarle el sennuelo to-
do. £t desque veniere á la mano et se asenta-
re en el sennuelo, débenle dar á roer de aque-
lla buena carne et ponerle el capirote. Et po-
ner aquel sennuelo mismo en tierra cerca del
falconero que tiene el falcon, et entonce tirar-
le el capirote et mostrarle aquel sennuelo bien
encamado, et el falcon con la grant fambre
que há, et porque ya vino el sennuelo á la
manno del falconero, por fuerza saltará en el
sennuelo en que vee estar la carne, et desque
se asentare et comenzare á comer, débenle dar
muy grand^es voces, et sacarle del sennuelo, et
llamarle á él un poco mas luenne. Et desque
el falcon entrare en él débenle cebar de aque-
lla gallina. Pero non de aquella carne que es-
taba sobre el sennuelo, porque ya sería fría.
]^t non puede seer limpia et débenle dar tanto
á comer porque el falcon se tenga por bien ce-
bado. Pero que finque con sabor de comer. Et
esto por fuerza há de fincar en el entendimien-
to del falconero, ca unos falcones hay que son
mas comedores que otros et mas fambrientos.
Et por ende cuantos escríbanos en el mundo
36 BIBLIOTECA VENATORIA.
son non podrian escribir cuantas cosas son
mester, si el falconero non há entendimiento
de suyo para conoscer la manera del falcon, et
lo quel cumple de facer. Et en cuanto el fal-
con comiere débenle dar muy grandes voces,
porque los conosca, et entienda que cuando
aquellas voces oyere, que es sennal quel quie-
ren dar á comer en aquel dia primero, nol de-
ben amostrar el sennuelo mas de aquellas tres
voces dichas, la una cuando viene el sennuelo
teniendo el falconero en la mano, la otra cuan-
do gelo pone en tierra muy cerca, et la otra un
poco mas aluenne; pero si el falconero viere
que el falcon viene bien de grado al sennuelo,
la primera voz puedel rodear el sennuelo un
poco. Et entonce de que entrare en él darle de
comer commo es dicho. Et faciéndolo desta
guisa entra el falcon siempre bien en el sennue-
lo, non se acostumbran de asentarse primera-
mente en tierra, et después entrar en el sennue-
lo; ca esta es cosa que empesce mucho á los
falcones para seer bien sennaleros, et demás
los que los veen esto facer, si algo saben de
caza, non tienen por tan buen falconero al que
primeramente fizo sennalero al falcon, et otro
dia lo deben dar aun muy menos et de peor
carne, et non le facen ningún placer. Et al ter-
cer dia débenle sennalar la primera vez muy
cerca et de pié, rodeando el sennuelo poco. Et
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 37
luego que el falcon sale de la mano échanle el
sennuelo alongado del homme, et en lugar es-
campado et desque el falcon entrare en él de-
benle dar bien de roer, et la otra vez alongár-
sele mas, et la tercera aun mas. Et entonce ce-
barle en la manera que de suso es dicho com-
mo se debe facer el primer dia; et otro dia non
le mostrar el sennuelo et dele á comer commo
ñcieron el otro dia pasado el que non sennala-
ron. Et el otro tercer dia sennalarle masluen-
ne, et ñnca en el entendimiento del falconero
que deje venir al falcon. suelto al sennuelo,
cuando entendiere que lo puede facer sin peli-
gro de perderle, ca ante desto siempre debe ve-
nir al sennuelo con un cordel delgado et luen-
ne atado á la lonia ó á las piyuelas. Et el sen-
nuelo debe seer bien llano, en tal manera, que
cuando cayere en tierra por fuerza oya de caer
la carne bien descubierta de la una parte, et el
falcon se pueda asentar et poner entre ambas
las manos encima del sennuelo, por el falcon
que feciere estas sennales cuando veniere al
sennuelo, bien le pueden dejar suelto la pri-
mera, que cuandol tiraren el.capirote, luego que
él vieren el sennuelo, que se debata muy/ecio
por ir á él, et que non cate á otra parte; et
cuando fuere al sennuelo que vaya muy recio
et cuando llegare á él que trabe muy firme-
mente con amas las manos, et que comience
38 BIBLIOTECA VENATORIA.
luego á comer muy apriesa, et aunque vayan
á él hommes de pié 6 de bestía, corriendo
apriesa ó de vagar por delante ó por las espal-
das, ó canes, que non se despante nín deje de
comer por ellos: cuando el falcon estas cosas
ficiere es cierto que irá al sennuelo dó quier
que lo vea, et que lo pueden soltar sin peligro
et sin recelo ninguno. Pero muchos falconeros
há que se atreven á los soltar ante destas sen-
nales todas. £t á veces se fallan ende bien et
á veces non. Et el falconero que el falcon sen-
nolare, debel sennolar estando de bestia, et
traer el sennuelo en derredor, mas non dar voz
fasta que el falcon salga de la mano. £t des-
que saliere mientre veniere por el camino, dar-
le muy grandes voces, et eso mismo desque Ue-
ga^'e al sennuelo et en cuanto comieren. Pero
dice Don Johan que todo esto há de ñncar en
el entendimiento del falconero, ca ya vio los
falcones que el primer dia fueron al sennuelo
sueltos sin cordel ninguno, et otros que los
sennolaban cinco ó seis dias ante que los osa-
sen soltar.
CAPITULO VI.
Muestra commo deben facer traynas de la garza d
los /aleones que quieren facer garceros , et commo
afeitar los f aleones que quieren facer alba-
nevos.
UES en el capítulo ante deste depar-
tí te commo deben facer los falcones
sennaleros,, dirá agora en este com-
mo les deben facer traynas de la gar-
za, cuales quieren meter en ella cuando quie-
ren facer trayna al falcon, há mester que esté
muy fambriento, et si fuere descendido algún
poco de las carnes será mejor. Et la primeral
garza quel echaren, si la pudieren haber viva
sinon puedéngela echar muerta; mas há mes-
ter que sea muerta de poco rato porque esté
aun caliente. £t de que entrare en ella déjen-
le mesar, €t después descombrar la carne, et
toman un poco en los pechos et danle carne de
gallina, tanto cuanto viere el falconero que lo
guardare que se tiene el falcon por etergado.
£t que haya mejoría de lo que come los otros
40 BIBLIOTECA VENATORIA.
días. Pero que finque en fambre. £t si fuere
buena débenle coser los ojos et atarle un cor-
del luengo al un pié et ponerla en un campo,
et debe tener un homme el cabo del cordel en
la mano. £t desque la garza estediere en pié
deben tirar el capirote al falcon et mostrárge-
la, et si quisiere |r á ella débenle dejar ir por
el cordel: el quel tiene el cabo del en guisa que
faga abrir las alas á la garza. £t si por esto
quisiere ir et trabare della débenle dar á mesar
en ella, et sacarle della dandol á roer en carne
de gallina caliente, et pongal otra vez la gar-
za en el campo, et debe el falcon ir á ella. £t
si trabare della déjenle pellear con ella, et non
Uege ninguno á él fasta que la haya degolla-
do, et después llege á él et cénele en los pe-
chos. Pero que non coma mucho de la carne,
mas denle carne de gallina segund vieren el
falconero que cumple. Et si faciendol esto que
dicho es non quisiere entrar con ella, débenle
atar una pierna de gallina en las espaldas, en-
tre las alas, et cuando el falcon fuere por tra-
bar de la garza (i) carne, débenle tirar por el
cordel en guisa que gela derriben. £t desque
trabare de la garza á vueltas de la carne, dé-
benle ascender la carne et dejarle mesar en la
(i) El nombre de garza está muy borrado en el texto, pero ae
comprende por el sentido de la frase.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 4I
garza, et después ponerla en el campo et dejar
ir el falcon á ella, et desque trabare della ce-
barle et darle de comer et facerle dar todas las
otras cosas segund que dicho es de suso. Et el
falcon que por todas estas cosas dichas non qui-
sieren entrar en la garza, dice Don Johan, que
non há en él buen esperanza que nunca sea
buen garcero. Pero que algunos falcones hay
que son luego de comienzo muy cobardes, et son
después buenos, todo esto que se dice de lo que
debe facer el primero dia quel echaren la traina
viva Et deben facer porque con carne 6 sin car-
ne que traben della. Et la degüelle el falcon por
sí. Et después quel cebó en los pechos, et quel
den de comer, tanto quel falcon se tenga por
pagado. Pero que finque con fambre. Et deben-
le sacar de la garza, et después echárgela cerca,
et dejarle ir á ella, et facerle mesar, et que co-
ma algunas picaduras en los pechos de la gar-
za. Et después darle sus cannadas et facerle
mucho placer. Et si ñciere buen tiempo et el
falcon lo hobiere menester, et lo quisieren, dé-
benlo poner en el agua. Et desque se bannare
débenlo poner al sol si non fuere muy calien-
te, et débenle dejar olear. Et este dia también
en el comer, commo en la vara, commo en el
dormir en la noche, débenle facer quanto pla-
cer pudieren. Et otro dia non le dar de comer
cosa del mundo, sinon una plumada seca, et
42 BIBLIOTECA VENATORIA.
dos Ó tres nudos del pescuezo de la gallina, ó
de las alas, ó de las rodiellas, ó del pié de la
liebre, et guisar commo haya otra garza buena
para el tercer dia. £t débenle coser los ojos et
ponerle una piquera porque non pueda ferir al
falcon et dejarle ir volando. £t si el falcon la
quisiere tomar volando es ya buena sennal. Et
débenle cebar segund es dicho del tercer dia pa-
sado, et si la non quisiere tomar volando, dé-
benle tirar por el cordel porque abra las alas. £t
desque el falcon trabare della débenla sacar an-
te que la mate^ et después echéngela volando de
la mano en guisa que la vea él salir de la ma-
no, et desque la tomare cebarle en ella commo
es dicho desuso. £t débenle echar tantas gar-
zas á cada tercer dia fasta que el falcon la to-
me iendo volando. £t que entienda el falco-
nero que lo trae, que conosce el falcon el vue-
lo et las voces de la garza. £t entonce dében-
le echar una traina muy recia, et los ojos des-
cosidos, et dejarla ir tanto volando porque se
pueda acoger al agua ante que el falcon la al-
cance. Pero há mester que sea el agua poca^
en guisa que la non pierda hí. £t desque la to-
mare cebar commo es dicho. £t después tem-
prarle commo dicho es. Et otro dia lanzarle el
otro falcon á la garza, et desque la trojiere mal
traida lanzar aquel falcon. Et desque la mata-
ren, sacar el falcon maestro con carne de la
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 43
garza et dejar en ella el falcon que afeitan, et
darle de comer en los pechos cuanto la meitad
de la tabla de la garza et el corazón, et lo al
dárgelo de buena gallina cuando entendiere el
falconero quel cumple. Et después sus cannas,
et después lo al commo dicho es. £t otro dia
temprar commo dice desuso, et al tercer dia
tenerle la garza en buen lugar. £t lanzarle el
falcon que afeita primero, et después que fue-
re á ella débenle acorrer con otro falcon maes-
tro, en guisa que Uege á ella ante que el otro
falcon que afeita la deje ó quiera aflojar» £t
desque la mataren cebar el falcon nuevo et fa-
cerle todas las cosas que de suso dicen, et otro
dia temprarle. Et al tercer dia lanzarle á otra
garza, et si la recabdare él por su cabo, sinon
débenle acorrer con otro maestro commo de
suso es dicho. Et tantas vegadas le deben acor-
rer con el falcon maestro, fasta que entienda
el falconero que el falcon nuevo podría et sa-
bría matar la garza en su cabo si quisiese; et
desque esto vieren débenle dar muy grand fam-
bre ademas. Et catarle una garza en el mejor
lugar que pudiere. Et lanzarle por su cabo et
non le acorrer con otro falcon ninguno, et si la
matare cebarle commo dicho es. Et si la non
matare darle muy grant fambre fasta que ma-
te por su cabo. Ca si dende adelante usasen
del acorrer con otro falcon, tomaría tal mane-
44 BIBLIOTECA VENATORIA.
ra que non quema matar por su cabo, et sería
muy malo de sacarle della; et desque el falcon
por su cabo matare dos ó tres garzas, deben-
gela facer montar algún poco en guisa que la
falle el falcon, ya cuanto alta et desque la asi
matare débengela montar con otros falcones,
etcon voces et con atambores, cada día más,
fasta que suba por ella tan alto cuanto enten-
diere el falconero que puede complir el su vue-
lo; et desque desta guisa matare deben facer
cuanto pudieren por facerle matar en grant
agua, et que sea bien agüero. Et desque estas
cosas fueren fechas es el falcon afeitado, et de-
ben cazar con élcommo dirá adelante en el ca-
pitulo que fablacommo deben cazar con los fal-
cones afeitados; et dice Don Johan que para fa-
cer buen falcon garcero que há mesterseis co-
sas: laprímera es que el falcon sea bien ligero et
ardit et fambríento. £t la segunda que traya
buen falconero; et la tercera quel tenga en tier-
ra que haya muchas garzas. £t la cuarta que
haya azor garcero que tome garzas para quel
puedan facer traínas cuales las hobiere mester.
Et la quinta que haya otro falcon garcero con
quel acorran ante que la mate por sí. Et la
sexta que haya otro falcon que monte la gar-
za desque él fuere bien afeitado. Pero dice que
todo esto há de ñncar en el entendimiento del
falconero, ca ya él vio falcones que sin todas
/
EL PRÍNCIPE D. JUAN BIANUEL. 45
estas cosas fueron muy buenos garceros, et
aunque mataron nunca les echando traína, et
otros que faciéndoles todas estas cosas nunca
quisieran ser buenos, et así por- fuerza há de
ñncar en el entendimiento del falconero, que
commo quiera que todo está aquí escrípto com-
mo se debe facer, pocas veces se guisa que se
puede facer así. £t si el falconero non sopiese
nada de suyo sinon lo que está escrípto en el
libro, tarde fará buen falcon, ca si quier cuan-
do lloviese 6 cuando se aguase la garza en el
río, si entonce hobiese de abrír el libro para
leerle, mojársela et sería perdido el libro. Et
dende adelante non sabrá commo cazar, por
ende há mester que el falconero haya tal en-
tendimiento, que de suyo será poner consejo
para afeitar su falcon; que si buen entendi-
miento hobiere, aunque algunas cosas men-
güen, que se non pueden facer commo aquí
está escrípto, á todas sabrá dar recabdo et de-
jará por eso de facer bueno el falcon que tro-
jiere.
Otrosí, cuando quisiere comenzar afeitar el
falcon neblí para facerle abanero, débenle facer
desta guisa después que el falcon fuere manso
et bien sennalero, et viere el falconero quel trae
que conosce bien las voces etel sennuelo, et los
hommesentonce debemuy bienen camar el sen-
nuelo et tirar el capirote al falcon, et mostrar-
46 BIBLIOTECA VENATORIA.
le el sennuelo bien encamado, et darle á roer
un poco en él. Et mientre el falcon en 61 ro-
yere tirárgelo de la mano et escóndale á des-
hora. Et estonce lanzar el falcon recio de la
mano. Et luego que de la mano saliere, darle
voces, et la primera vuelta que ficiere á hom-
me, echarle el sennuelo et darle de comer cuan-
to entendiere el falconero quel cumple. Et si
por aventura el falcon se asentare en tierra et
non se quisiere partir del falconero, dice Don
Johan, non es mala sennal, et otro dia dejarle
facer mas vueltas et levarle eso mismo. Et es-
to le deben facer tantos dias fasta que entien-
da el falconero que non há el falcon crencia
en al, sinon en el homme et en el sennuelo, et
que conosce bien las voces. Et desque el fal-
con estudiere en este estado, débenle lanzar á
las picazas, et será mejor si fueren muchas que
si fuere una sennera. Et las picazas son bue-
nas para esto, porque vuelan poco et se em-
barran aina. Et desque el falcon la embarrare,
debéngela levantar et facerle andar con ellas
embarrándolas, cuanto entendiere el falconero
que cumple en guisa; que non tome ninguna
nin se enoje nin se asiente, et entonce echarle
el sennuelo et cebarle muy bien. Et eso le de-
ben facer tantos dias cuantos entendiere el fal-
conero que cumple. Et deben algunas vegadas
levantar la picaza tan de luenne porque la va*
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 47
ya embarrar á muy lejos; et el falconero debe
estar cuando, et darle muy grandes voces, et
desque viere que el falcon toma contra él, de-
be él ir corriendo contra otra parte, et todavía
dando grandes voces et trayendo la lúa ender-
redor, en aquella manera que lo facen cuando
quieren que el falcon monte. Et desque el fal-
con alcanzare al falconero, debel echar el sen-
nuelo et darle de comer. Et desque el falco-
nero entendiere que el falcon toma á él cada
quel llama, si acaesce que por aventura alguna
vez tira con alguna ralea, et después toma á las
voces, non le empesce, ante es bueno. Pero nonr
lo debe homme lanzar adrede á ninguna ralea,
salvo ende á la picaza. Et desque el falcon es-
tas cosas ñciere, deben lanzar un falcon aba-
nero á las ánades, et desque hobiere aguado et
fincare una por su cabo, deben lanzar el falcon
que afeitan. Et desque andudiere con el »tro,
deben lanzar el ánade en guisa que la agüe el
falcon maestro et que la vea el nuevo. Et des-
pués débenla levantar en guisa que la agüe el
nuevo. Et desque la aguare darle voces porque
torne al falconero. Et desque tornare debe el
falconero ir corriendo á otra parte commo de
suso es dicho. Et cuando el falcon lo alcanza-
re, echarle el sennuelo et darle de comer, et
non facer fuerza que se pierda el ánade que
está aguada. Et esto le deben facer tantos dias
48 BIBLIOTECA VENATORU.
fasta que entienda el falconero que el falcon,
mayor creencia há en él, eten las voces et en
el sennuelo, que en otra cosa ninguna. £t á las
voces lo deben levantar el ánade en guisa que
tiren con ella. £t cuanto mas luenne fuere con
ella et la aguare, et la dejare et tomare des-
pués al homme, tanto es mejor, et le deben ce-
bar mejor. £t desque el falcon todas estas co-
sas ficiere, deben guisar que recabde alguna,
et desque la toviere en las manos, débenle de-
jar estar en ella fasta que la comieren á dego-
llar. £t debe el falconero llegar á 61 dandol vo-
ces, et sacarle del ánade mansamente, et echar-
le el sennuelo et darle sobre el sennuelo el co^
razón, et la lengua del ánade, et cebarle en la
mano, et non sobre el sennuelo, et darle tanto
cuanto entendiere el falconero quel cumple« £t
esto le deben facer dende adelante fasta que
entienda el falconero quel puede lanzar por su
cabo. Et desque matare por su cabo, débenle
facer aguar las ánades dos ó tres veces, et des-
pués facerle recabdar. £t desque matare po-
nerle el corazón del ánade, ó cuatro ó en cinco
pénnolas, et mientre lo él comiere, cabalgar el
falconero et darle voces de que se levantare,
et comenzaren á guardar el homme echarle el
sennuel et darle de comer. £t desque el falcon
estas cosas ñciere es afeitado. £t deben cazar
con él en la manera que dirá adelante en el ca-
EL PRÍNCIPE D. JUAN UANUEL. 49
pftulo que fabla commo deben cazar con tos
raleones afeitados. Pero dice Don Jahan que
todo esto há de fincar en el entendimiento del
falconero, ca él vio muchos falconeros que sin
todas estas maestrías se ficieren muy buenos,
et otros que fueron muy malos de facer. Pero
si el falconero fuere bueno él poma recabdo á
todo, ca non se podría poner en escrípto todas
tas maneras en que los falcones há, ca los unos
montan bien et non descenden bien. Et otros
descenden et non montan bien, et otros tiran
con las ánades et non quieren tomar, et los
otros vuelan bien et non quieren descender al
sennuelo, et los otros fácenlo todo mal et son
desconoscidos, et los fácenlo todo bien, et así
por fuerza todas estas cosas lian de fincar en
el entendimiento del falconero.
BIB. VENAT. VOL. 111.
CAPÍTULO Vil.
D$pairU commo iAm aftifa/r los faUems para ma-
tar grúas, mm habmio wuustro^ Bt áe cammQ
h9 debm afititaf kaUmio mmeséro.
os falcones con que agor^ mas usan
cazar las grúas son los bahaiis. £t
cuando los q^iereo .afeitar para ma-
tar grúas siin ji^a^co, débenles£;char
un ánsar parda que ^epga ata4.Q e) pico et las
alas, en guisa que nojp le^pu^da morder nio fe-
rir con las alas. £t desque trabare della facer-
gela degollar et cebarle bien. £t darle sus can-
nadas en el ojo, así commo cuando matan la
grúa, et otro dia temprarie^ et otro dia echar-
le otra. Et esto le deben facer tantas veces fas-
ta que la tome iendo el ánsar volando. £t cuan-
do el falconero entendiere que el falcon la to-
mará volando, debe dejar ir con él un can quel
acorra, porque la mate ante que pueda ferir el
falcon con las alas: de que la tomare desta
guisa cebarle muy bien et facerle mucho pla-
cer. Et después abajarle ya cuanto de las car-
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 51
nes et darle muy grant famhre. Et cuándo el
falconero entendiere que el falcon está muy
fambríento, catarle muy buen lance de grúas»
que sea una ó dos, ó fasta tres, et lanzarle lo
mas cerca que pudieren. £t si el falcon derri-
bare ó trabare della, ó enderezare á ella, 6
üciere cualquier sennal que vá á ellas, deben-
le cebar muy bien, et otro dia temprarle mu-
cho et tenerle en un portal muy frió, et facer*
le albergar de noche hí. Et otro dia de man-
nana ponerle un rato al sol et darle dos ó tres
piciEiduras de carne caliente, et meter en una
casa muy escura, et dejarle estar hí fasta des-
pués de nona, et entonce catarle muy buen
lance de grúas. Et si el falconero viere que el
falcon face algo de lo que debe, há mester que
tenga puesta un ánsar parda, et quel ceben
muy bien en ella, et otro dia quel tiempren
commo dicho es ó más si mas pudieren, et quel
lancen á las grúas commo es dicho, et así lo
deben facer fasta que mate la grúa. Pero dice
Don Johan que todo esto há de fincar en el en-
tendimiento del falconero, ca el vio muchos
falcones que sin todas estas maestrías ellos de
suyo se atreviere á matar la grúa, et otro que
matan ante garza et ante que la hubien del to-
do conoscer, por la creencia de la garza, ma-
tan la gnia, et otros que así nin así non lo quie-
ren facer. Et por esto há mester que eñ el fal-
5^ BIBUOTBCA VBNATOIUA.
conero haya tal entendimiento porque sepa con
cual falcon há de porfiar. Otrosí, cuando han
maestro para afeitar los falcones nuevos dé-
benlo facer desta guisa. £1 primero dia cuan-
do el maestro matare la grúa, después quel
hobieren cebado, deben echar la grúa al falcon
que quisieren afeitar, et desque trabare della
et comenzare á mesar débenle dar unas pocas
picaduras en la tabla de la grúa, et después sa-
carle della ¿t ponerle el capirote, et poner la
grúa empalancada en el campo, et dejar ir el
falcon á ella, et desque trabare della et comen-
zare á mesar, llegar el falconero et tajar una
pieza de la carne de la grúa et ponerla entre
los picos de la grúa, et facer al falcon que tra-
be en la cabeza de la grúa, et que se cebe en
aquella carne que está en el pico. Et desque
hobiere comido tanto cuanto entendiere el fal-
conero quel cumple, débenle poner las canna-
das en el ojo de la grúa. £t facer el falcon sal-
tar de la mano á la cabeza de la grúa, et que
coma las cannadas en el ojo, et ese dia dében-
le facer mucho placer. £t á la tarde débenle
dar otra vez unas pocas de cannadas en la ca-
beza de la grúa, commo ñcieron en ante, et esa
noche ponerle en una vara en muy buena ca-
sa, et otro dia darle muy grant fambre ade-
mas; et de noche facerle albergaren un portal
muy frío. Et otro dia cuando lanzare el maes-
BL PRÍNCIPE D. JUAN BíANUEL. 53
tro, non lanzar á él luego mas de que la gnia
fuere derribada, et viere el falconero que tro-
jiere el falcon nuevo que non puede guarescer
la grúa. Debe tirar el capirote al falcon nuevo
et mostrárgela, et desque entendiere que la vee
et que há sabor de ir á ella, debel dejar ir, et
desque llegare á la grúa et entrare en ella> de-
bel cebar en la cabeza commo dicho es, et lla-
marle á las cannadas un poco mas luenne quel
dia primero, et facer en guisa que salte en la
mano et que coma las cannadas en el ojo de
la grúa, commo de suso es dicho, et ala tarde
eso mismo; et otro dia temprarle commo le ñ-
cieron el dia de ante, et otro dia cuando lan-
zaren el falcon maestro, et el que tgviere el
falcon que quiere afeitar, debe ir á mas andar
en un rocin cuanto pudiere, cuanto vieren que
el falcon sale por tomar la grúa et la reviesa,
debel tirar el capirote al falcon et mostrárgela
en ante que venga á tierra: entonce debel de-
jar ir á ella. Pero si viere que vá él tan acerca
et con recabdo, et que los acorredores ayuden
bien al maestro qué es la grúa apartada de las
otras. £t desque la mataren débenle cebar muy
bien et facerle todas aquellas cosas que son
dichas. Et el otro tercer dia, cuando lanzare
el maestro ante que llege á las grúas, para que
vaya en guisa que es cierto que puede alcan-
zar, et que vá él tan en guisa que puede acor-
54 BIBLIOTECA VENATORIA.
rer, deben tirar el capirote al falcon que afei-
tan, et débenle dejar ir. £t desque llegare á
las caldas de la grúa, et la grúa moriere, dé-
benle cebar et facerle todas aquellas cosas que
son dichas. £t otro dia templarle commo sue-
le. £t al tercer dia después cuando lanzaren
el maestro et fuere á la meitad del camino, dé-
benle dejar ir, et desque llegare á la grúa, si
trabare della ó se empennolare, desque la grúa
muriere débenle cebar et facer todas las otras
cosas segund de desuso dice. £t al tercer dia
después, cuando lanzaren, débenle lanzar lue-
go con el maestro, et non le dar otro acorre-
dor porque vean que es lo que él face, et des-
que mataren la grúa cebarle commo dicho es.
£t si vieren quel derriba por sí, al otro tercer
dia deben lanzar á él primero. Et el maestro
en pos él porque él derribare et apartare que
gela recabde el maestro, et desque así hobiere
muertas unas dos grúas, débenle apartar por
sí et darle sus acorredores, et dende adelante
cazar con él commo dirá en el capítulo que fa-
bla commo debe cazar con los falcones grue-
ros después que son maestros. Pero dice Don
Johan que todo esto vá de commo el falcone-
ro sopiere cazar. Et commo quier que se pone
en este libro en commo se debe facer las mas
vegadas, non se face así ca algunas vegadas
non falla homme la caza commo querrie ó la
BL PRÍNCIPE n. JUAN MANUEL. 55
fallará cuando los falconesnonsontemprados.
£t cuando los falcones fueren bien temprados,
por aventura que non la fallarán, et porque si
de cada dia se temprasen, los falcones podrían
venir á muerte ó á peligro, á les por fuerza á
dar de comer en guisa que non serán tempra-
dos. Et fallarán entonce la caza ó por tiempos
fuertes que face, 6 porque á las vegadas sobra
la voluntat, et lanza homme en guisa^ que sa-
ca el pleito de regla, 6 que yerran los falcones
ó los hommes, 6 oiuchos acaesdmientos que
acaescen, porque pueden todo facer segund
está en este libro escripto. Et por ende forza-
damente há de fincar en el entendimiento -del
falconero, porque faga en tbdá cosa que él en-
tendiere porque mejor pueda afeitar su falcon.
CAPÍTULO VIIL
Fabla commo usan cazar agora can los /aleones
después que son afeitados. Ei commo jarán en
guisa que puedan matar con ellos todas las ca-
zas que deben cazar, et non dejen la una por
la otra, et commo u mudó la manera del
cazar de commo la usaban en tiempo
del Rey Don Aljonso et u usa ago-
ra, et en cual manera et de cual
tiempo acá se comenzó la caza
de los jalcones en Castiella.
UES que en el capítulo ante deste di-
ce commo deben facer traínas á los
falcones para matar garzas, et com-
mo los deben afeitar para ser abane-
ros. Et otrosí, commo los deben afeitar con
maestro ó sin maestro, para ser grueros, dirá
en este commo los deben guardar et cazar con
ellos, et facer en guisa que non dejen la una
caza por la otra: la cosa que los falcones han
mas meester para que puedan cazar bien, es
que sean sanos del cuerpo et de las pénnolas,
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 57
quQ aunque las pénnolas sean sanas si el fal-
con fuere doliente ó flaco^ ó mu}' magro, nun-
ca podria facer buen vuelo, nin cazar commo
debe. £t aunque del cuerpo sea sano el recio,
si las pénnolas non fueren sanas non podrá vo-
lar conuno debe. Et por ende es mester que el
falconero faga todo su poder por guardar esto.
Pero si el falconero hobiere mengua de cada
una destas cosas, debe poner recabdo, segund
dirá daqui adelante en el capitulo que departe
de las enfermedades de los f aleones. Pero pa-
ra que sean sanos et cacen bien débenlo facer
desta guisa. Primeramente, que el falconero
que trae el falcon debe catar que traya muy
bien en la mano, et quel dé á comer siempre
de buenas carnes, et que guarde quel non dé
á comer nunca de una carne sobre otra, nin le
dé á comer fasta que entienda que há tollido
et es bien desembargado de lo que ante habia
comido, et si plumada le diere el dia ante que
guarde que non le dé á comer fasta que sea
cierto que la haya echado. Otrosí, quel ponga
en el agua porque pueda bannarse et beber si
quisiere dos vegadas, ó á lo menos una en la
semana, si se quisiere bannar en casa en ga-
miella 6 en libriello, ó en otra cosa semejante
entre las gentes es mejor. Et si non débenle
bannar en arroyos 6 en unas lagunas que se
facen en los prados, ó en otros lugares sus se-
58 BIBLIOTECA VENATORU.
mejantes, et desque fueren bannados débenlos
dejar olear» et pensar de sí dellos envaras de-
líos, en lasrodiellas 6 en las manos de los hom-
mes, segund entendiere el falconero que per-
tenesce al falcon. Otrosí, les deben ponersiem-
pre buenas varas también de cada cuando han
de estar al sol ó al aire, ó en casa commo
de (i) et débenlos guardar que los non pon-
gan en ningún lugar dó haya olor de vino nin
de vinagre, nin dó haya albergado ganado, nin
dó haya ningund mal olor en casa húmida.
Otrosí, le deben guardar que non alberge de
noche al sereno. £t dice Don Johan que esta
es grand maravilla quel sereno guaresce á los
falcones dolientes si yacen á él andando suel-
tos, et face enfermar á los sanos si yacen á él
estando atados. Otrosí, les deben mucho guar-
dar que si fuere el falcon quejoso, que el fal-
conero ñon sea contra él sannudo, nin le faga
enojo, mas punne en tirarle la sanna et la que-
ja lo mas que pudiere, á las veces mudandol
de la mano de uno á otro et tirandol el capi-
rote, et dandol á roer ó á mesar; á las veces
poniendol en la rodiella ó catando aquellas
maneras quel falconero entendiere, porquel
falcon puede seer mas sin quejo, guardandol
(z) Aquí hay un espacio como para una palabra, que no llenó el
copista del Códice.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 59
todavía quel non fagan enojo. Pero dice Don
Johan que commo quiera quel puso aquí mu-
chas maneras en commo los falcones se deben
guardar porque sean mas sanos, que todo esto
há de fincar en el entendimiento del falcone-
ro, que muchas vegadas por muchas cosas que
acaesce non se pueden guardar todas estas así
commo aquí están escriptas, et por ende há
mester quel falconero haya tal entendimiento,
que cuando todo esto pudiere facer bien, que
lo faga, et cuando alguna cosa errare, que lo
sepa emendar.
Otrosí, la manera de cazar con los falcones
débese facer en esta guisa: cuando quieren ca-
zar con los falcones abaneros cazan mejor
cuando es mas mannana et cuando face mayor
frió, pero que non faga muy grand viento. Et
el lugar mejor para cazar con ellos, es dóhaya
lagunnas tales de que puede homme levantar
las ánades cuando quisieren. Et si el arroyo es
tal en que haya cadozos, á logares es mejor. Et
la manera commo los deben lanzar es esta.
Debe el falconero saber lugar cierto dó yacen
las ánades, et subir el viento arriba en guisa que
finquen las ánades una pieza de deyuso del
viento, et estonce facer el falcon aquella sen -
nal quel suele facer cuando quiere lanzar, et
tirarle el capirote et tenerle de cara al viento,
et si se quisiere sacudir ó toUer es bien, et si
6o BIBLIOTECA VENATORU.
eóto non quisiere facer et quisiere salir de la
mano, debel dejar ir. Pero débese guardar
cuanto pudiere porque non ponga el falcon los
ojos en ninguna rabea (i). £t desque el falcon
saliere de la mano debe el falconero tirarle la
luna (2) et andar en la bestia que andudiere de
una parte á otra. Et desque viere quel falcon
vá montado, debel dar voces, aquellas quel
suele dar cuando quiere que monte et desquel
falcon fuere puesto en su altura, aquella que
el falconero entendiere que es la mayor á que
el falcon suele sobir, debe levantar las ánades
del viento a^niso en guisa que las pueda aguar,
et desque las hobiere aguado, débese tirar el
falconero afuera de la ribera, et sobir el vien-
to arriba, et facer tomar el falcon et subir á su
altura, et después levantarlas otra vegada en
guisa que las agüe. £t desque el falcon fuere
tomado otra vez á su altura si quisiere puede
atravesar la ribera, et levantarlas el viento
ayuso en guisa que mate, ca las mas vegadas
que levantan viento arriba ó el falcon non al-
canzara ó si alcanzare levará en mano, mas non
cobrará bien, et si fuere viento a3mso et aun-
que non levante muy^á punto alcanzará et co-
brará bien et nunca levará en mano. Et des-
que matare si fueren algunas ánades aguadas
(i) Rití}ea dice el Códice, pero debe ser ralea.
<2) Aqui Be lee luna, cuando debe decir iita.
BL PRÍNCIPE D. JUAN BiANUBL. 6l
et non las quisieren guardar para lanzar otro
falcon, deben sacar aquel falcon daquel ánade,
et poner el corazón della en cuatro ó en cinco
pénnolas, et dejar el falcon en tierra comiendo
aquel corazón daquel ánade. £t el falconero
debe cabalgar mientre lo él come, et desque lo
hobiere comido darle voces, et el falcon levan-
tarse ha luego commo lo acostumbrado, se-
gund fué dicho en el capítulo que fabla com-
mo deben afeitar los falcones, et desque fuere
puesto en su altura débenle levantar las ána-
des commo dicho es. £t desque hobiere agua-
do, si el falconero quisiere que mate bien, le
puede facer matar, ó si quisiere echarle en el
sennuelo, non será mala falconeria. Pero si el
falcon fuere garcero, cuando matare ánade non
le deben cebar, mas débenle facer placer. £t
cuando matare garza ó grúa, débenle cebar
complidamente. £t así non deja la prisión ma-
yor por la menor, et commo quier que esto así
esta escripto. Dice Don Johan que todo esto
há de ñncar en el entendimiento del falconero^
que las mas veces acaesce commo aqui está es-
cripto, et á las vegadas los falcones tiran por
las raleas, et ven tan luenne que han de ir los
falconeros en pos ellos, et los han á tomar allá
dó son idos, et non pueden tornar (i) á la rí-
(i) £1 Códice dice Umar, pero tiene una f encima como para
enmendar el error^
62 BIBLIOTECA VENATORIA.
bera. £t á las vegadas que tornan et después
que toman non quieren volar. £t otra vez, et
otra vez {i), desque han aguado, porque siente
el ánade colpada ó porque la cuida tomar con
el agua, asiéntanse en la ribera, et otras cosas
muchas que acaescen, que si se hobiesen apo-
ner en escripto, que sería muy luengo et muy
enojo de escribir et aun de leer. £t por ende
dice Don Johan que todo esto há de fincar en
el entendimiento del falconero. Ca si tanto so-
piere porqué derecho le llamen falconero, á to-
das estas cosas sabrá poner recabdo. Otrosí, si
quisiere cazar garza et se atreviere en el falcon
que traen quel non pierda por alto, deben po*
ner gentes envíos lugares dó entendiere, que se
rendrá cuando fuere vencida. £t cuando se
levantare debe lanzar un falcon que la monte,
et facerle muy grand roido de voces et de
atambores. £t desque fuere tan alta cuanto
entendiere el falconero que trae el falcon que
puede complir él su vuelo, débenle tirar el ca-
pirote, et aunquel falcon se debata non le de-
ben dejar ir fasta que vea que pone los ojos en
ella. £t desque el falcon comenzare á sobir á
ella et andudiere montando, deben todos ca-
llar et veer lo que fará. £t dice Don Johan que
en este lugar hay grand departimiento et grand
(z) Repetición probablemente del copista.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 63
porfía eatre los falconeros, que unos dicen que
es bueno el falcon que monta mucho en la gar-
za, et después que la vence que viene á ella
muchas veces. Et otros dicen que es mejor el
que luego que la vence, que la primera vez que
viene á ella ó á la segunda que la toma, luego
et nunca la deja fasta que caye en tierra. Otros
dicen que es mejor el que se aluenga della et
face vueltas luengas. £t de todas estas mane-
ras dice Don Johan que lo mas que él pudo sa-
ber, departiéndolo con el Infante Don Johan,
que fué el mejor cazador que él nunca vio, que
fué esto, dice, que el falcon mas ligero que pue-
de seer et que mejor mate la garza, es el que
la mata á dos tanto así que si la garza andiere
mili estados asmamiento sobre la gente, cuan-
do lanzare el falcon que la tome suso ó la face
rendir cuando llegare á dos mili estados, et es-
te dice» que es el mejor que puede seer. Pero
el que la non puede matar ó vencer tan aina^
et la mata ó la vence á tres tanto que si fuere
la garza asmamiento mili estados sobre la gen-
te, cuando lanzaren el falcon et la matare ó la
venciere cuando fuere á tres mili estados, tie-
ne que es buen falcon, et cuando matan mas
aina ó mas tarde desto que dicho es, tanto es
mejor et mas ligero, ó menos ligero ó menos
bueno. Pero dice Don Johan, et cuéntanlo por
muy grant maravilla, que vio ^ un falcon ^a-
•64 BIBLIOTECA VENATORIA.
ere que traía el Infante Don Johan, que llama-
ban perlado, et traía un falconero que dícien
Pero Nunnes, que andando un día entre Don
Johan el Infante et él á caza cabo de León, en
el rio de Bernesga, que fallaron dos garzas
a3aintadas et que les lanzaron un falcon sacre
malo, que traía un falconero que dicían Gar-
cía Ferrandiz. Et desque fueron muy altos, que
lanzaron un neblí de Don Johan que traía un
falconero que dícían Ferrant Gonzales, et que
subió con ellas tanto que cuando los hobo ven-
cidas, que parescía el falcon muy aves, et tra-
jo la una, et desque fué en tierra con ella, que
la otra que ñncaba muy poco mayor que una
palloma. Et desque lanzaron entonce aquel
falcon sacre del Infante Don Johan et que la
venció tan aína, que ante fué con ella que la
perdiese de vista, et si homme lo pudiese as-
mar, por cierto bien diiíe Don Johan, que si la
garza andaba á quince mili estados, que la ho-
bo el falcon alcanzada ante que llegase á mili
estados mas que fuesen por todos xvi mili es-
tados, et dice que ante nin después nunca tal
maravilla él viera facer á falcon, nin á girifal-
te, nin á sacre, nin á neblí, bien vi (i) que mu-
chos falcones fueron lanzados á garza muy al-
ta, et que la mataron tan alta que non páresela
(x) Aqui cambia la persona del verbo.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 65
el falcon nin la garza,.inas la grand maravilla
non fué sinon en tan poco rato pudo andar tan
grand camino. Otrosí, dice Don Johan que tie-
ne por mejor el falcon que asi commo llega á
la garza que la toma luego, si quier la falle al-
ta si quier baja, que non el que la falla baja et
que la monta et la mata después, que dice que
el que la así mata non lo face sinon con men*
gua de vuelo et con falsedat. Otrosí, dice que si
la rende al agua que gela deben siempre levan-
tar viento arriba et contra la gente, etfaciendo
cuanto pudiere por la echar fuera del agua. £t
por guisa que non vaya á los árboles, ó á los so-
tos, ó á las presas de los molinos, ó á los almar-
jales, ó á los lugares dó ellas mejor se pueden
defender. £t desque el falcon tal garza matadé-
benle cebar et facerle mucho placer, segund di-
ce en el capítulo que fabla en commo deben ce-
bar al falcon cuando mata la garza. £t porque
muchas otras cosas puede acaescer en esta ca-
za que se non podrían escribir, dice Don Johan
que todo há de fincar en el entendimiento del
falconero, et dice que la caza de la garza se fa-
ce mejor de tercia adelante, ó á lo menos de
medio dia, que non mas de mannana.
Otrosí, la caza de las grúas se debe facer en
esta guisa: el lance de las grúas son tres, un
maestro et dos acorredores. Puro commo quier
que así sea, bien puede el falcon maestro seer
BIB. VENAT. VOLi III, 5
66 BIBLIOTBCA VENATCMtIA.
lanzado con un ácorredor. Et otrod» bien pue-
den lanzar con 61 tres ó cuatro ó cinco acorre-
dores. £t cuando han de lanzar, deben llegar
lo mas que pudiere á las grúas. £t desque se
levantaren tiren el capirote al falcon maestro
et déjenle ir. £t desque el falcon fuere iendo,
dejar ir en pos uno de los mejores acorredores
et después los otros. Pero si hobiere bí algún
corredor que aparte ó derribe por ^, non lo
deben lanzar fasta que entienda que ante ha-
brá apartado el maestro que él pueda llegar á
las grúas. Otrosí, si hobiere hí algún fiücon que
sea muy de ralea 6 que trabe de los otros fal-
cones, non le deben lanzar fasta que la grúa
sea derribada et vea el falconero quel trae que
pone bien los ojos en la grúa, et non tiene
ojo nin mientes por el vuelo de los falcones
nin por otra ralea. Et luego que lanzaren los
falcones deben dejar el can ir en pos ellos et
deben lanzar viento arriba. Et facer cuanto
pudiere porque la grúa non se acoja al agua;
nin al marjal, nin al lugar 36 haya malos pasos
porquel puedan mejor acorrer las gentes et
mas sin peligro de los hommes et de los falco-
nes. Et desque la grúa fuere muerta débenlo
cebar commo dijo en el capítulo que fabla com-
mo deben cebar los falcones después que han
muerta la grúa. Otrosí, deben cebar et facer
mucho placer al can que acorre á los falcones,
BL PRfNCIPB D. JUAN MANUEL. 67
et tiene que es mejor lance cuando non es mas
de una grúa ó dos ó tres» que cuando son mu-
chas; et dice Don Johan que commo quier que
estas cosas son puestas en este libro que fuer-
za há de fincar en el entendimiento del falco-
nero. Ca dice que él vio que él hobo falcones,
sennaladamente uno á que llamaban Lanzaron
Us que traia Alfonso Pérez, amigo que era sal-
dero, quel lanzaba á las grúas cuando anda-
ban tan altas que aves podía parescer el falcon
cuando á ellas legaba, et mataba sin ayuda de
can nin de otro falcon. Et eso mismo fada un
neblí que traia Diego del Congosto, et otro
falcon sardo que traia Diego Pérez Davia. Et
aun mataba mejor otro neblí quel dio el Prior
Don Ferrando Rodrigues. Et por ende há el
falconero de catar, de qué talante es el su fal-
con et que vuelo há, et commo se debe lanzar.
Et debe fater cuanto pudiere porque el su fal-
con mate estrannamente et maravillosa, ca es-
to se puede facer mejor en la caza de las grúas
que en otra caza, ca en los falcones abaneros
et'en los garceros, si buenos son, poca aven-
taja hay entre los buenos garceros et abane-
ros. Mas entre los grueros non es asi, cá todo
falcon que lanzan á las grúas desque fueren
levantadas et la matare con ayuda de cam (i)
(x) Cam se lee ea el Códice, en logar de can.
68 BIBLIOTECA VENATORIA.
6 de acorredores, tienen que es buen falcon et
tiene verdad. Pues el que lanza á las grúas
cuando andan rodeando muy altas ademas, ó
vienen atravesadizas muy luenne et lanzan á
él por su cabo, et la mata sin ayuda de acor-
redor nin de can, bien manifíestamiente pares-
ce que mayor aventaja hay entre ellos que en«
tre los otros falcones que fagan otra caza. £t
dice Don Johan que commo quier que esto pa-
resce muy estranno et muy grave de facer, que
para buen falconero non es grave, ante es muy
ligero de facer. £t dice que desta cazase quie-
re él alabar: que tiene sin duda que habiendo
falcon ligero et comedor, et habiendo vagar
para lo facer, que en menos de dos meses fa-
rá á tal falcon matar grúa tan alta commo an-
da la garza, cuando anda la garza cuando lan-
za el falcon, et la matará sin ayuda de otro fal-
con nin de can. Et dice que ya lo fizo él mu-
chas veces. Et aun dice que fizo á un falcon
baharí torzuelo, que dician Picardit, matar grúa
por su cabo. Et desque fué fecho, que lo dio
al Rey Don Ferrando. Otrosí, dice que fizo dos
esmerejones que acorriesen empennolaban en
la grúa. Et cada que la grúa muría fallaban á
ellos en ella así commo á los otros falcones. Et
tiene si non porque los perdió una vez que los
lanzó á una guadarniz en el campo de Jorque-
ra, et se fueren perder con ella en guisa que
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 69
los nunca falló, cuida que por ventura ficiera
tal cosa que fuera maravilla de decir. Pero non
lo quiere él aquí nombrar, porque non lo ten-
gan por muy chufador, ca esta es una cosa
que aponen mucho á los cazadores. Pero dice
Don Johan que en todo cuanto ha dicho fasta
aquí, que en buena verdat non ha dicho chufa
ninguna. Otrosí, dice que todo cuanto sabe
desta caza de las grúas, que todo lo mas et lo
mejor aprendió de Don Remon Durche, que
fué el homme que él nunca vio que mas sóple-
se de caza de grúa. £t adelante dirá commo
solia cazar las grúas en Castiella ante que Don
Remon Durche viniese. Et cómmo mostré á
Don Johan facer en la guisa que agora usa
Don Johan cazar las grúas. Et dice Don Johan
que él oyó decir al Infante Don Johan et á Gon-
zalo Roiz de Isla, que fué falconero mayor del
Rey Don Alfonso et después del Rey Don San-
cho, et á Pero López un caballero falconero
que era del Infante Don Manuel, et á otros fal-
coneros muchos, que en tiempo del Rey Don
Alfonso, que doce falcones ó más eran un lan-
ce de grúa, et que los lanzaban estando las
grúas posadas, Et que las más veces la toma-
ban ante que se levantasen, ó cuando iban muy
bajas en ante que viniesen entrar en vuelo que
la tenia el maestro fasta que llegaba el can que
la tomaba. Et si de aquella caida non la ma-
70 BIBLIOTBCA VBNATOUA.
taba, dende adelante non iba ningún falcon en
pos ella* Et dice Don Johan que aun 61 fasta
que Don Remon Durche vino, que bjA las via
cazar, salvo ende que non lanzaban tantos fal-
cones. Et aun dice que el primer falcon grue-
ro la grúa lanzando estando ellas en tierra. Et
á cabo de un anno murió Don Anrique et bo-
bo Don Johan un falcon que fuera suyo que
didan Calvan^ et era sardo, et este mataba bien
la grúa et á muchas caldas. Pero quel lanzaba
estando las grúas posadas, et después á cabo
de otro anno fueron las vistas del Rey de Cas-
tiella, et del Rey de Aragón, et del Rey de Por-
togal, en Agreda et eíi Tarazona, venóse en-
tonce Don Remon Durche con Don Johan, et
esto era en Agosto. Et luego de la muda tomó
dos falcones de los de Don Johan, etdician al
uno Plómate et al otro Real^ et en cuanto Don
Johan moraba en Huenpt fuese Don Remon
para tierra de Alarcon. Et afeitó los falcones
en tal manera que mataban las grúas viniendo
atravesadizas. Et la primera grúa que mataron
ante Don Johan desta guisa, fué entre Palo-
mares et Bumanos, cabo un arroyo que dicen
Xuheron. Et dende adelante comenzó Don
Johan á cazar las grúas asi como Don Remon
le mostró, et ñzo falcones que mataban las
grúas, así commo dice de suso en el capítulo
que dice de commo él las grúas. Et dice Don
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. ^l
Johan que él oyó decir al Infante al Infan-'
te (i) Don Johan, que aun en aquel tiempo que
mataban las grúas comino de suso es dicho, que
vio él á un falcon sacre del Infante Don Ma-
nuel, en Murcia, dó estaba entonce el Rey Don
Alfonso et Don Manuel, que mataba la grúa
cuando andaba muy alta de rodeo, et vinia
atravesadiza, et aunque se bajan en muy grand
coita, él et Don Alfonso fijo del Infante Don
Manuel, cuando habían acorrer aquel falcon
por razón de las grandes acequias que hay en
la huerta de Murcia. Et dice que él oyó decir
que Don Manuel era el mayor cazador et que
mas aves traia, et que juraba el Infante Don
Johan que dejara una vegada al Rey Don Al-
fonso et á Don Manuel con él en Sevilla, et que
tenia hí Don Manuel consigo muchos falcones,
et el Infante Don Johan viniase para Castie-
Ua, et cuando llegó á Medelin que falló hí cient
et sesenta falcones de Don Manuel, que esta-
ban hí de morada cazando, porque es buena
tierra de caza, et estos eran de más de los que
él tenia en Sevilla, et tenia por maravilla si en
tres ó en cuatro annos podian facer un maes-
tro. Otrosí, á la ribera lo mas cazaban con
baharís. Et los neblís que traian tenian que el
primero anno facian asaz en amansar et en-
(x) Asi se repite en el C6dice.
72 BIBLIOTECA VENATORU.
sennolar el falcon, et otro anno después que
era mudado en poder de homme quel facia vo-
lar á la ribera. Et si al cabo del tercer anno,
si lo podían facer buen falcon, tenia que era
buen falconero el que lo traia. Pero también
entonce commo agora cazaren con girifaltes,
et de una guisa, et siempre mataron garza me-
jor que otros falcones, et aun dice Don Johan
que él oyó decir que la caza de los falcones
abaneros vino á Castiella después que el Sanc-
to Rey Don Ferrando que ganó al Endelucia,
casó con la Reyna Donna Beatriz, que en an-
te desto dicen que non mataban la garza con
falcones sinon con azores. Et el primero que
comenzó á matar garza con falcones fué un
homme bono que dician Don Rodrigo Gomes
de Gallicia, et mátalas con falcones bomís. Et
lan^abángelos cuando estaba la garza asenta-
da. Otrosí, oí (i) decir en Portugal habia nin
Conde que dician Don Gonzalo Garcia, et es-
te facia tomar los falcones neblís pollos, et ta-
jábales las pénnolas de las alas et de la cola, et
poníales cascabeles et piyuelas. Et dejábales
andar todo el anno en su casa entre los hom-
mes, et los canes et las gallinas. Et al tiempo
de la muda faciales una jauola en medio del
corral, et mudábalos allí, et desque eran mu-
(i) Vuelve á hablarse en primera persona.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 73
dados faciales matar garza et non otra cosa
ninguna. Et desta guisa cazaba fasta que nas-
cieron los fijos del Rey Don Ferrando que fue-
ron muy grandes cazadores, sennaladamente
el Rey Don Alfonso, et Don Anrique, et Don
Felipe, et Don Manuel: estos usaban cazar en
la manera que de suso es dicho. £t agora usan
de cazar segund esta escripto en este libro. Et
dice Don Johan que tanto se paga él de la ca-
za et por tan aprovechosa la tiene para los
grandes sennores, et aun para todos los otros
si quieren usar della commo deben et perte-
nesce á sus estados, que si commo fizo escri-
bir los que él vio et oyó en esta arte de la ca-
za, que si alguna cosa viere daqui adelante,
que se mude ó se faga mejor et mas estranna-
mente, que así lo faré (i) escribir.
(i) Al haber anotado varias veces el cambio de verbo en prime-
ra persona, como sucede aquí, es porque parece traslucirse no sola-
mente la persona, sino aun la misma pluma del Principe D. Juan
Manuel.
CAPITULO IX.
Dice de ccmmo ¡os debm mudar.
UES en el capítulo ante deste dice
commo debe cazar con los falcones
después que son afeitados, et com-
mo usan de cazar agora con ellos» et
commo usaban cazar con ellos en los tiempos
pass^dos, et commo se comenzó en esta tierra
la caza de los falcones; dirá agora en este com-
mo deben facer porque los falcones muden bien
et metan buena pénnola: ya es dicho desuso
que los mejores falcones son los girifaltes, et
por ende es razón que en todas las cosas fá-
bien primeramente dellos et después de los
otros: asi commo son mejores et mas precia-
dos cuando los girifaltes quieren meter en mu-
da, deben guisar los falconeros que los traen
que entren bien cebados en aquellas prisiones
que usan de cazar con ellos, et que^ les fagan
mucho placer en ellas. Et que facen en guisa
que cuando entmren en muda que sean ma-
gros, et cansados, et sanos, et que hayan ya
BL PRÍNCIPE D. JUAN MANtTEL. 75
comenzado á echar algunas pénnolas de las
alas 6 de la cola, et que les den sus purgas del
cuerpo et de la cabeza et les fagan perder los
piojos, segund se dirá todo esto en el capítulo
que fabla de las purgas et de las melecinas que
deben facer para guarescer los falcones de las
enfermedades que hobieren. Et desque esto
fuere fecho débenle meter en la muda. Et lue-
go en los primeros dias non les deben dar de
comer cuánto quisieren, ca porque estén ma-
gros et fambrientos comerían tanto que lo
nunca podrían toUer, mas débenles dar tanto
porque engorden aina, et debe seer carne de
palominos ó de tórtolas, 6 de ansarones, ó si
estas aves non pudieren haber, de gallinas gor-
das que non sean pollas, ó de puerco fresco ó
de camero maslo 6 de cabrón. Pero de ningu-
na destas carnes non le deben dar de comer
dos dias, uno en pos otro, salvo ende de palo-
minos 6 de tórtolas ó de gallinas. Et de que
entendieren que son bien gordos etensainados,
dende adelante débenles dar de comer cuan-
to quisieren, mudándoles las carnes commo di-
cho es. Et desque hobieren echado todas las
pénnolas et fincare el cuchiello mayor et la ti-
sera, dende adelante débenle dar de comer de
gallinas gordas si las quisiere comer, fasta que
haya echado las tiseras. Et desque hobiere
echado las tiseras débenle dar gallinas nuevas,
y6 BIBLIOTECA VENATORIA.
así que non sean viejas nin pollas. Et deben-
les menguar ya cuanto, pero sea poco deli cuan-
to suele comer. Et de que fueren saliendo las
tiseras, asi commo fueren cresciendo, débenles
dar las pollas mas nuevas, en guisa que cuan-
do fueren las tisera^ mediadas, hayan los fal-
cones sabor de comer. Et sean descendidos ya
cuanto de las carnes en guisa que los puedan
sacar de la muda si quisieren sin peligro. Et
mientre estudieren en la muda débenle poner
agua delante en que se puedan bannar ó beber
si quisieren. Et dice Don Johan, que commo
quier que muchos falcones usando non les po-
ner agua delante en que se puedan bannar en
la muda, que á él semeja que es mejor ponér-
gela. Otrosí, las mudas de los girifaltes deben
ser en la mas tierra fria que pudieren fallar:
pero do fallen las carnes que han mester. Et
en la casa dó mudaren deben guisar que, cuan-
do quisieren, que sea lumbrosa, et cuando qui-
sieren, que sea muy lóbrega. Et que pueda en-
trar el sol en ella una vez en el dia. Pero cuan-
do quisieren, que puedan guisar que non en-
tre, et deben facer poyos en que se asienten los
falcones, que sean tan altos que non pueda lle-
gar la su cola á tierra con un palmo. Et si pu-
diere haber una piedra de mármol en que esté
el falcon será mejor. Et si la non pudieren ha-
ber, débenle poner una teja encima del poyo,
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 77
et á las vegadas ruciárgela con vinagre, á lo
menos dos veces en la semana. Et pueden an-
te el poyo, si quisieren, céspedes de prado ver-
de en que se pueda el falcon asentar, cuando
quisiere, cabo de los céspedes. Et todo en der-
redor del poyo deben echar mucha arena me-
nuda blanca, porque se pueda el falcon volcar
cuando quisiere. Et en medio del poyo debe
haber una sortija de fierro, 6 de liatón, ó de
cuerda en que esté atado la lonja. Et la lonja
debe seer de luengo tanto cuanto pueda el fal-
con del un poyo en el otro. Et si hobiere un
tomiello cerca de las pihuelas, porque se non
pueda revolver el falcon, será mejor, Et dice
Don Johan, que el falconero que bien muda
los falcones él sabrá todo esto facer con razón.
Et cuando alguna cosa se errase, qfue se non
pudiese complir commo aquí está escripto, el
buen falconero sabrá hí poner recabdo, ca mu-
chas cosas contesce á los falcones en las mu-
das que se non puede ponei" en escripto, ca
muchas veces adolescen et otras veces dejan de
comer seyendo sanos. Et muchas veces que
non quieren comer aquellas carnes que les dan
et quieren mas otras, por ende há de fincar to-
do en el entendimiento del falconero. Otrosí,
dice Don Johan que les es muy bueno á los
falcones que les den en la muda un dia cada
semana ó vaca, ó liebre, ó carne de pollos, ó
78 BIBUOTECA VBNATORU.
de pollos eguados. Otrosí, que les es bueno
que los echen destas guijas blanquiellas en el
arena, ca muchos falcones las comen et échan-
las por plumada, et íáceles muy grant pro.
Otrosí, á los scuros que son tomados bravos,
debíanles mudar et facer las mudas bien, así
commo á los girifaltes, salvo ende porque non
han porque &cer tan grant fuerza en buscarles
tierra tan fría (i) en que les fagan las mudas.
Otrosí, deben facer en esa misma guisa á los
neblís. Mas los bahatís se deben mudar en ca-
sa dó entre el sol, et que sea bien lumbrosa, et
deben andar sueltos, et cuantos mas mudaren
en uno tanto mudarán mejor. £t dice Don Jo-
han que ya vio él mudar quince et veinte ba-
harís en una casa, et que un homme daba de
comer á todos, commo quier que estaban suel-
tos, que nunca vinia á la carne sinon prime-
ramente los maestros et después los otros, uno
á uno: ya de su30 es dicho que de la caza nin
de la conoscencia de los baharís non se paga
mucho, nin se entremitia deflaiuir (2) en ellos:
eso mismo dice en lo que los deben facer en
las mudas. Pero tiene que en todos los falco-
nes non hay ningunos que tan ligeros sean de
mudar nin que tan poca guarda hayan mester.
(z) En el mlirgen del Códice se lee la palabra para, del mismo
carácter de letra, con su llamada correspondiente & este sitio.
U) Asi dice el Códice, pero ¿será /a6/af?
CAPITULO X.
Muestra commo los deben desayunar.
UES en el capítulo ante deste se mues-
tra commo se deben mudar los fal^
cones, departirá en este commo los
deben desainar: ya de suso es dicho
en el capitulo ante deste, que después que el
falcon ha echado los cuchiellos mayores, quel
deben dar á comer gallinas et después pollas*
£t commo fueren cresciendo las tiseras, que así
les deben menguar la cuantía et darles pollas
mas pequennas, fasta que entiendan que el fal«
con há sabor de commer, et que entendiere
el falconero que el falcon está en tal estado que
comerá lo quél quisiere darle: dende adelante
débenle dar grandes papos de pollos pequen-
nos et la carne mojada en el agua fria, et bien
lavada en guisa que non finque en ella sangre
ninguna. £t débenle dar en uno con la carne
de los huesos et del pescuezo, et de las alas,
et los pies del pollo, et mucha pluma, et bien
8o BIBLIOTECA VENATORIA.
mojada en guisa que faga muy grant papo; et
otro dia carne de vaca, ó de liebre, mojada et
lavada tanto en el agua fasta' que non finque
hí sangre ninguna, et desto otrosí darle grant
papo. Pero si non pudiere haber vaca ó liebre,
bien le pueden dar pollos en la manera que
dicho es. Et si non pudieren haber pollos, otro-
sí bien le pueden dar vaca ó liebre. Pero estas
viandas, en esta guisa, non gelas deban dar
cadal dia, mas á cabo de dos ó tres dias dé-
benle dar de buena gallina caliente comunal-
mente á comer. £t desta manera los deben go-
bernar et mantener fasta que entienda el fal-
conero que el falcon es bien desainado, Et deben
miicho giiardar (i) que non descenda de las car-
nes tanto porque pueda venir á muerte ó á pe-
ligro. Otrosí, les deben facer de noche albergar
en portal dó les dé el aire. Et quesea guarda-
do que non les dé el sereno en la cabeza. Et
si el portal fuere en guisa que entre el cierzo
bien por él, será mucho mejor. Otrosí, les de-
ben traer en las manos desde ante de matines
fasta que el sol sea escalentado. Et después
débenlos poner en casas bien frias ó tener en
ellas en las manos fasta después de viésperas,
et después andar con ellos fuera al aire fasta
(i) Lo que va de letra cursiva es una adición marginal del Cd<
dice, de la misma letra del texto.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 8l
cerca del primer suenno. Et después ponerlos
en los portales commo de suso es dicho, et en
esta manera deben pensar dellos fasta que sean
para sennolar. Et cuando quisieren sennolar-
los há mester que el falcon sea bien desaina-
do, et que haya muy grand fambre, et desque
viniere al sennuelo quel den buena carne de
gallina caliente comunalmente á comer. Et
dende adelante quel sennuelen cada dia mas
luenne, faciendol sobir recuestos porque cobre
el vuelo, et el fuelgo en tal manera que en-
tienda el falconero, et dende adelante podrá
cazar con él. Et dice Don Johan que también
en el desainar commo en todas las otras cosas
que pertenescená.los falcones, hade fincaren
el entendimiento del falconero, ca commo
quier que se escribe en este libro cómmo se
debe facer las mas veces, non se face todo así,
ca veces hay que han á sacar de los falcones
de la muda ante que sean descendidos de las
carnes, et veces antes que sean todos muda-
dos, et veces que han de mudar muchos en
ellas. Et otrosí, que non se guisa de poder ha-
ber las viandas ó las moradas en guisa que to-
das estas cosas se pueden facer así commo
aquí están escriptas. Et por ende conviene que
el falconero haya tal entendimiento, que cuan-
do alguna destas cosas non se pudieren facer
commo deben, que lo sepa él endereszar.
BIB. VENAT. VOL. III. 6
CAPÍTULO XI.
Fdbla en cómmo de las purgas et las metecinas que
les deben daf para las dolencias que hdn, Et de
las otras cosas que les deben facer paird algu-
nas menguas que pueden haber en si A meno^
de haber dolencias.
UES que en el capítulo ante deste fa-
bla en commo deben desainar los fal-
cones, dirá en este de las putigas et
de las metecinas que deben facer en
las enfermedades que han. Dice Don Johan
que en todas las cosas que de caza son, non le
semeja á él que ninguna cosa sea tan grave de
f ablar complidamente et con verdat commo en
esta teórica. Ca todas las otras cosas tan de la
conoscencia de los falcones commo del afeita-
miento, commo del cazar con ellois, todo esto
paresce por vista. Et por ende es mas ligero de
obrar en ello. Et aun dice que es ttiuy mas
grave la teórica en las aves que eh los iaom-
mes. Mas en las enfermedades de las a^Oes non
EL PgfNCIPE D. JUAK MANUEL. 83
es así, c^ las mas dellas son encubiertas et non
se pueden veer porque son dentro en los cuer-
pos de los falcones, sinon por algunas sennales
que paresce en ellas; nin las aves non pueden
decir lo que siente, nin en cual lugar, lo que
non face el homme. Ca el homme dirá lo que
siente, et por lo que siente el físico que fuere
buen teórico entenderá lo que há mester, et
saberlo há praticar. Et porque esto non se pue-
de facer en las enfermedades et menguas de
las aves, por fuerza conviene que finquen el
fecho en las sennales que paresce de fuera. Et
en conoscer estas sennales, porque ^1 entienda
las enfermedades que han, dice que también
él commo los otros falconeros que él vio fasta
aquí, que todos yerran muy grandes yerros en
muchas veces, et aun las mas cuidan que h^
los falcones una enfermedat et fácenle la ijíyt-
kcina que entienden que cumple para ella, et
el falcon non há aquella enfermedat. Et por
ventura la melecina quel facen es contraria de
la enfermedat que há. Et por ende en lugar del
facer pro facel danno, ca esto es porque non
saben verdaderamente las dolencias que han:
en este conoscimiento mas pertenesce á la teó-
rica- etá -la anatomia desta arte que non á la
pratica, commo de suso es dicho: teórica es sa-
ber homme complidamente la raiz et la razón
de la ciencia éel ^e que quiere ap:ender. Et
84 BIBLIOTECA VENATORIA.'
anatoraia es saber commo son fechas todos los
fechos, todos los miembros, et los nervios, et
las venas, et los huesos, et la carne, et la san-
gre, et el cuerpo, et las tela&, et todas las co-
sas que son en los cuerpos, et de las aves tam-
bién de dentro commo dé fuera. Et pfáticaes
saber usar della commo cumple en guisa que
traya aquella cosa que quiere á acabamiento.
Por ende en todas las cosas que fasta aquí son
dichas en este libro de la caza se pueden facer
por prática, mas las enfermedades non se pue-
den conoscer nin melecinar commo deben si-
non por teórica et por prática. Ca por la teó-
rica conoscerán los movimientos del cielo et
de los cuerpos celestiales, et de las influencias
que facen en los cuerpos terrenales, et conos-
corán en qué lugar están el sol et las otras pla-
netas, et qué catamientos facen los unos con
los otros. Et otrosí por la teórica conoscerán
los elementos, et cómmo son los humores com-
puestos de los elementos, et qué cuantía há
cada falcon de cada humor que se engendra de
los elementos, et cuando el falcon enferma en-
tendrá quel humor peca en él. Et esto etendrá
por las sennalés que parescen de fuera. Otrosí,
por la teórica sabrá muy bien la anatomia, por-
que puede saber el cual miemtH'O es la enfer-
medat ó la mengua, también de los miembros
de dentro commo de los de fuera. Et dice Don
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 85
Johan que sepan todos los que este libro leye-
ren, que el que bien sopiere la teórica del arte
de la caza, et la prática, et usare por ella com-
ino debe en todas las cosas que son dichas et
pertenescen á la prática, et en las que non son
dichas que pertenesce á la teórica, que usando
en todo commo deben, que non errarían en
ninguna cosa. Ca también catarían los movi-
mientos del cielo et los cursos de las planetas,
et de los elementos paral cazar, et para catar,
el cual punto salen de casa para cazar, et en
cual punto lanza las aves, et en cual punto
se (i) salen buscarlas, ó para compararlas com-
mo en cual punto se pierden, si las podrán fa-
llar ó non, commo de todas las otras cosas que
podrían acaescer. Et estas cosas todas perte-
nescen á la teórica, et muchas mas'de cuantas
aquí se dicen. Et porque la teóríca del arte de
la caza es muy grave de se saber verdadera-
mente, dice Don Johan que non se atrevió él
á fablar en ella ninguna cosa, salvo ende cuan-
to tanne á lo que se allega la teóríca á lo que
se agora usa en las enfermedades de los falco-
nes. Et porque él nin los otros /aleones (2) non
saben esta teóríca verdaderamente, non pue-
(i) Aquí dice el Códice pierden, pero estk tachada la palabra.
(2) £a indtidable que el copista puso /aleones en vez de falco-
ñeros.
86 mBLIOl^CA VEKAlr^tiH.
úen usar della. Et pues que él nin ellos non (i)
la saben, non quiso Don Johan fablar della en
leste libro. Mas quiso escribir aquello que ago-
ra usan él et los otros en las enfermedades que
han en los cuerpos. Et otrosí, en las menguas
que han, porque auhque sean sanos non pue-
den cazar commo deben. Et las enfermedades
que han en los cuerpos á que agora usan me-
"lecinar, fízolas escribir Don Johan fablando
primeramente en los de la cabesza, et después
en el papo, et en el cuello, et así iró descen-
diendo fasta las unnas, et á las pénnolas eñ
las del cuerpo: las dolencias que agora fallan
que los falcones han en la cabeza, son dos
aguas et güermeces. Et las sennales para co-
noscer estas enfermedades son, que cuando
han agua, tienen los ojos mas cerrados de lo
que deben, et mas tristes, etá las veces córre-
los agua por las ventanas, et si mas desto non
há, es bueno quel den á mesar et tirar. Et si
por esto guaresciere non le fagan otra mdeci-
na. Ca todas las melecirías son contrarias de
los cuerpos de los falcones, et non gelas deben
dar sinon cuando non se puede escusar en nin-
•guria manera. Et si por esto non guarescen,
usan agora de echarle habarrás por las venta-
(x) Aquí se lee pueden Msar^ pero también 'tsíka tkchadas estas
palabras, como la indicada más arriba.
EL PRÍNCIPS D. JUAN MANUEL. 87
fias. Et otras usaa de ponerle ramos de ruda
oerca de la carne. Et cuando el falcon pica en
ellas segude mucho, et tienen que es mas sin
peligro que el habarrás. Pero esta melecina
!£ace muy grand danno á los falcones, et los
üace enesgrecer la color de las manos et la ce-
ra del pico: esto es sennal que les quema la
sangre et les corrompe jLos humores. Ca una
■de las cosas que mas paresce que el falcon es-
iá bien sano en el cuerpo, es cuando las ma-
nos et la cera del (i) pico están bien collora-
dos. Et por esta razón dice Don Johan que es
mejor la melecina del habarráz que non la otra.
Et cuando gelo quisieren echar, debéngelo fa-
cer en día claro que faga buen sol, et poner .el
falcon un rato al sol ante que gelo echen. Et
después destemprar el habarráz en el ^.gua
abia.{2). Et facerle tan flaco ó tan recio, et
echar ende cuanto entendiere el falconero quel
cumple, ca tenido la fuerza del falcon et a
commo es el agua delgada ó espesa, et esta
melecina le deben facer tantas veces fasta que
entienda que es puígado del agua que tiene en
la cabesza. Pero non gelo deben facer mucho
amenudo. Et si el agua fuere muy espesa, es
la. su sennal que non sale agua por las venta-
U) En el Códice se repite del, pero está tachado.
(2) En el Códice se lee claramente abia, pero parece que debie-
ra decir tibia.
■MUta
88 ' BIBLIOTECA VENATOUIA.
ñas et estemuda el falcon muchas veces, et sa*
giide la cabeza, et fínchenle las lágrimas de los '
ojos et otras sen nales que non face mengua de
escribir, que pues esto hubieren, cierto es que
tiene agua en la cabeza. Para esto há mester
quel den á comer manteca crua, et que la faga
desdeir entre los dedos, et gela metan en las
ventanas trayendol los dedos por ellas, así com-
mo cuandol quieren alimpiar el pico. £t si por
esto esblandeciere el agua en guisa que co-
mience á correr por las ventanas, dende ade-
lante débenle facer la melecina del habarráz
commo de suso es dicho. Et si por aventura
non salliere por las ventanas el agua, débenle
usar tanto la manteca á comer et meter por las
narices fasta que corra el agua por ellas. £t
aun débenle echar por las ventanas agua tibia,
et si las toviere atapadas limpiéngelas. Et dé-
benle chupar las ventanas et débenle usar mu-
cho mesar et tirar. Et faciendol todas estas
cosas non se puede escusar una de dos cosas,
ó medural el agua et comenzar á salir por las
ventanas, ó será tan espesa que noa podría sa-
lir, et haberse á podrescer, et tomar se ha en
güermeces. Et desque comenzare á ser delga-
do et salir por las ventanas faciéndoles las co-
sas dichas, deben guarescer con ellas et si non
adelgazare nin corriere, et si ficieren los güer-
meces, desque los güermeces parescieren en la
EL FBÍNCIFB D. JUAN MANUEL. 89
lengua 6 en las quejadas ó en el paladar, ó do
quier que los tengan deben gelos sacar con una
pénnola tajada en manera que quiera semejar
á la pénnola con que escriben. £t desque bien
fueren sacados débenlo alimpiar la laga con
un trapo de lino mojado en vinagre bien fuer-
te. £t después algunos usan de echar el vidrio
molido et cernido. £t otros usan echar hi lima-
duras de fierro. Et dice Don Johan que yal
contensció) que un su girifalte habia tantos
güermeces, que por muchos quel sacaban siem-
pre tenia las llagas llenas. £t Don Johan aven-
turólo et quemol las llagas con fuego, et llegó
el falcon á peligro de muerte. Ca por razón del
fuego que tenie en la boca non podie comer.
Pero á la cima cuando fueren guaridas las lla-
gas del fuego, fincó el falcon guarido de los
güermeces. Otrosí dice que la mejor et mas
cierta melecina que falla para esto es tomar
el estiércol del mozo chico que mama, et dé-
benlo poner en (i) una cuchar de fierro, et po-
nerlo en el fomo ó sobre el fuego, et desque
fuere seco, en guisa que lo pueden facer pol-
vos, débenle echar en la llaga dellos, et con
esta melecina nunca vio falcon á que los echa-
sen que non guaresciese. Salvo si los güerme-
ces eran llegados á las orejas, ca desque hí Ue-
(x) Aqui se lee to, pero ha sido raq}ado.
92 BIBLIOTECA V^IATORIA.
peso de cinco ó seis granos de trigo, et esto
non gelo den de cada dia sinon á cabo de ter-
cer dia ó de cuarto. Et si con esto non guares-
ciere débenle dar en lugar de ño barvo polvos
de breteónica mayor. £t cuanto esta enferme-
dat hobiere, cadal dia le deben poner en el
agua que se pueda bannar ó beber si quisiere,
et tenerle en buena casa et ponerle á vegadas
al sol. Pero guardarle que non esté mucho á
grant frío nin á grant calentura. Et si por aven-
tura hobiere huélfago et non desecare, con es-
tas maestrías debe guarescer. Mas si desecare
habiendo huélfago, dice Don Johan, que pocos
falcones vio él que ende guaresciesen. Otrosí,
el desecamiento dice que tiene que viene por
dos maneras, ó porque el quel él guarda le dio
tan grant trabajo et tan mal de comer porque
hobo de desecar, et le vino esta dolencia por
culpa del que guarda. Et sil acaesció por fam-
bre ó por lacería, la sennal es que se le aflojan
et se le acuelgan las alas, et se le desparce la
cola. Et otrosí tiene las pénnolas del cuerpo
espeluznadas. Pero há grant sabor de comer,
et come bien et tuelle bien. Et dice Don Jo-
han que para esto non há mester otra meleci-
na sinon darle de comer et de buenas carnes,
et mucho amenudo, et poco á poco, en guisa
que todo el dia non pase sin papo. Et á la tar-
de darde de comer comunalmente, en tal ma-
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL* 93
ñera que lo haya toUido entre media noche et
hora de maitines. £t débenle poner en una va-
ra et en casa caliente, et al sol, et dejarle fol-
gar. Et faciendol esto, si otra enfermedat non
hobiere, en dos 6 en tres dias parescerá luego
la mejoría. Mas si fuere desecado por enfer-
medat, há mester quel den cosas luvianas de
toUer, así commo pasaros et sangre de ánade
ó de paloma. Et algunos usan de mesar los pe-
chos á la paloma et batirgelos con una vara.
Et después dejar al falcon picar en aquel lu*
gar, et beber de aquella sangre. Et dice Don
Johan que esta non es buena maestría. Mas
débenle dejar degollar la paloma ó el ánade.
Mas de la su carne non le deben dar de comer
sinon muy poca. Mas si pudiere haber cerceta
viva 6 negríca, esta es buena carne para co-
mer. Et si esto non pudieren haber débenle
dar gallina nueva. Et otrosí, las natas de las
vacas ó de cabrai» son muy buenas para esta
dolencia, et debéngelasusar. Et si non pudiere
haber natas de vacas ó de cabras, puédenle dar
de ovejas et son muy buenas, mas non tan bue-
nas commo las otras, que las natas es la cosa
del mundo que mayor pro tiene para el dese-
camiento. Otrosí, le deben guardar quel non
tengan én casa muy fría, nin le dejen estar
mucho al sol cuando fuere, muy caliente. Et
débenle tenerlo mas del dia el agua delante
94 B1BI.ÍOTECA VENATORU.
porque pueda beber ó baxmarse si quisiere.
Otrosí, para enfastio una sennal paral co-
noscer si lo há de enfastio porque está gordo
et non de otra dolencia, es que cuando pone
el pico en la carne et toma el bocado, et sagú*
délo, et non lo quiere tragar, et págase mas de
mesar que de comer. Pero non deseca nin se
le aflojan las pénnolas* Et esta enfermedat $i
mas non há non es peligrosa, et para esto dé-
benle poner en una casa lóbr^a et fría, etdé*
benle dejar estar una noche et un día que non
coma. £t otro dia débenle dar á comer carne
de pollo ó de liebre; ó del lomo entranno de la
vaca, et de cualquier destas non mucho, et
desto le deben usar fasta que cobre el sabor de
comer. £t débenle poner mucho amenudo el
agua adelante, et este enfastio lo mas contece
á los falcones cuando salen de la muda, ó cuan-
do están muy gordos. Et non les vienen sinon
por sobra de salud. Et por ende non se debe
homme espantar nin doler del su falcon para
darle fambre, ca dice Don Johan- que él vio
falcon que estaba quince dias non comia una
pierna de gallina. Et si por aventura non es-
tando muy gordo deja el comer, et deseca et
espeluznánsele las pénnolas esto es ya otra en-
fermedat. Pero si mucho non le dura puede
guarescer. Et para que sajie débenle mostrar
aves vivas, et si las quisiere degollar débenle
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 95
dejar beber la sangre, et darle mu;^ poca de la
carne, et el su comer debe seer poco á poco et
amentado, mas non mucho. Et débenle dar á
vueltas de la carne los polvos de la bretónica
mayor, et tenerle el agua delante, Et si con es-
tas cosas cobrare el comer débenle facer para
cobrar la carne que há perdida, mientre non
quisiere comer la guarda, que dice de suso que
deben facer á los falcones cuando han deseca-
miento. Mas si mucho le dura el non comer,
deseca en ello: non es buena sennal para gua-
rescer«
Otrosí, cuando el falcon há lombrices la sen-
nal es que se le descoloran las manos et lace-
ra del pico, et el falcon mésase en aquel lugar
dó lo, siente, et de noche cuando duerme que-
jase entre suennos. Et para esta enfermedat
débenle dejar degollar ánades, ca la sangre es
probado que mata las lombrices. Etsi por es*
to non guaresciere, débenle dar la carne mo-
jada en el zumo que sale de la camisa del saú-
co. Et si con esto non guaresciere, débenle
echar por la garganta unas cucharadas de pi-
mienta molida destemprada con agua tibia.
Pero que sea el agua mucha et la pimienta
poca. Et dice Don Johan que de todas las co-
sas que él vio para guarescer las lombrices, que
esto es lo mejon Et esto aprendió él por aven-
twa,*que un dia bannando los falcones en peu-
g6 BIBtlOTECA VENATORU.
rada para meterlos en la muda, cayó de aque-
lla peurada en la boca á un falcon que habie
lombrices. £t á muy poco rato que comenzó á
toUer las lombrices muertas. £t después acá
siempre usó Don Johan de lo facerá los falco-
nes que han lombrices cuando con todas las
otras melecinas non pueden guarescer.
Otrosí, la sennal que el falcon há la piedra
es que non puede toUer desembargadamente,
et parte la toUedura en dos ó en tres veces, et
cada vez tuelle poco et pone el pico mucho á
menudo en aquel lugar por dó há de toller. £t
para esta enfermedat há mester quel den la
carne remojada en la manteca que sea retida
en el rábano, et fácese desta guisa: deben to-
mar el rábano mas gordo que puedan fallar, et
cavar en él un grant foyo con un gannivete et
fenchirle de manteca crua de vacas, et si non
la pudieren fallar sea de ovejas ó de cabras, et
poner el rábano en el fuego que non sea muy
fuerte, et de que J'4. manteca fuere retida en
aquel rábano débf nle dar la carne mojada en
aquella mantecc* £t desque esto usare tres ó
cuatro dias, si con ello non guaresciere nin
medrare, débenle dar del azúcar candió, me-
tido en el cuerpo del eruero de la gallina, en
guisa que non sienta la su dulzura, sinon non
la querria comer. Et si non gelo pudieren facer
tragar, débenle meter un pedazo del por la gar*
\
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 97
ganta. Et dice Don Johan que esta es la mas
probada melecina que homme nunca vio, que
así á ojo verá homme que el falcon que non
podía toUer ante, que fará una toUedura luego
muy grande et muy luenga; diz que él vio ya
con esta maestría echar la piedra por el lugar
do tuelle una tamanna commo una castanna.
Otrosí, para alimpiarlesel bondejo facen otra
melecina á los falcones que les es muy buena,
cuando entiende que el falcon lo ha meester:
la melecina que les deben dar es siete ó nueve
granos de tártago et fácelos purgar et alimpiar
muy bien el cuerpo. Et esta melecina deben
dar á todos los falcones á la entrada de la mu-
da. Otrosí, echarle habarráz para sagudir el
agua de la cabeza, et eso mismo les deben fa-
cer después que son desainados, ante que co-
miescen á cazar con ellos. Et después que Don
Johan fizo este libro, falló otra manera para
facer á los falcones purgar de losbondejos. Et
la maestría es purga con los lardones et fácese
desta guisa: deben tomar de lo gordo del to-
cino. Et facer del tres bocados tan grandes
commo escaques, et desa facion et echarlos en
una escudiella de agua fría, et desque estudie-
ren hí un rato deben volver la sal molida et la
pimienta tanto por tanto, et envolver aquellos
lardones en la sal et pimienta, et meterlos al
falcon por la boca. Et desque los hobiere tra-
BIB. VENAT. VOL, III, 7
gS BIBUOTECA VBNATORU.
gado echarle del agua fps^ por la boca cuanto
una cucharada, et ponerlo al sol. £t con esto
echará cuanto toviere en el bondejo. Et aun
echar una commo balsada que está en el bon-
dejo del falcon muy embargado, et de quel
viene mucho danno sennaladamente quel fizo
perder el sabor de comer. Et ese día non le
deben dar de comer sinon media pierna de ga*
Uina ó 8u cuantía.
Otrosí, há en los falcones otras menguas por-
que aunque sean sanos de los cuerpos non pue-
den cazar commo deben. Et estas menguas son
cuando se les tuercen et se les quiebran los pi-
cos 6 ales (i), 6 las unnas en guisa que non
pueda comer con el pico, nin volar con las
pénnolas, nin trabar con las unnas commo de-
ben, et cuando han alguna ferída ó otra cosa,
porque non pueden volar et cazar commo de-
ben. Et para los picos torcidos ó quebrados
deben guisar degelos enderezar mojándolo ó
cavándolo en la manera que viere el falcone-
ro que lo puede mejor facer. Et la mejor maes-
tría para esto es que non los dejen estar tanto
los picos por facer fasta quel se les comience
á quebrar et á desgajar. Pero si los hobiere ya
canteado debéngelo adobar muy mansamente
et non á redro pelo, et guardarle que non des-
(iX Aiu (^cf ;| Códic^ ÚA duda por alas*
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 99
gaje mas« £t para las pénnolas quebradas dé-
benles dar remedio enjiendo las pénnolas que-
bradas de otras pénnolas que convengan, ó de
las suyas mismas si lo pudieren facer con ellas.
£t las pénnolas se enjieren en dos maneras: la
una es de cannon» la otra de aguja. Pero las
mas veces se usa ante de enjerir de aguja que
de cannon. Pero cuando se- puede enjerir de
aguja, es mejor de enjerir que de cannon de una
guisa, ó de otra es mejor de enjerir que non de-
jarlo con las pénnolas quebradas. Otrosí, cuan-
do tiene las unnas muy luengas et muy corvas,
non pueden trabar muy bien con ellas. £t si
las tienen mucho agudas, empécenles sennala-
damente para la caza de las grúas et de las
ánades. Et para esto há mester que gelas fagan
en guisa que puedan trabar con ellas commo
deben, et non le empesca á la caza que han de
facer con él. Otrosí, cuando han alguna ferida
de garza ó de grúa, débenle melecinar en esta
manera: si fuere la ferida de garza por los pe-
chos en guisa que recele homme, et entrara
dentro en el cuerpo, non le deben echar nin-
gunos polvos con que se cierre la llaga. Mas
débenle mesar las pénnolas derredor de la lla-
ga. Et ponerle del ungüento blanco que face
Don Johan, et luego será sanno et guarido. Et
aun dice Don Johan que ya vio el falcon que
habiael ala quebrada en el somizo, et que gua-
lOO BIBLIOTECA VENATORIA.
resció con este ungüento, et cobró su vuelo
tan bien como ante quel quebrase el ala. £t si
fuere la ferida de garza por las piernas ó por
las alas, que pase de la una parte á la otra, ó
que non pase para la ferida que fuere, en tal
lugar débengela salmorar con vino caliente et
en sal, et non há mester otra melecina Et si
fuere ferido de grúa, porque la ferida de la
grúa rasga et non entra muy fonda, débengela
salmonar (i) commo dicho es, et después co-
ser la ferida si fuere tamanna que lo haya mes-
ter, et echarle encima de la llaga polvos de
sangre de dragón, et encienzo et almazaque,
tanto del uno commo del otro; esto le deben
facer si non pudieren haber del ungüento de
Don Johan, mas si de aquel pudieren haber pa-
ra cualquier manera que la ferida et quebra-
dura sea, sol que non sea salidura, dice Don
Johan que non há mester otra maestria, ca sin
dubda con aquel ungüento luego será guarida.
Et si fuere la ferida de humidat de otro falcon
ó de otra ave, débengela salmorar commo di-
cho es. Et en cualquier manera que el falcon
sea ferido non le deben dejar bannar nin estar
en guisa que ninguna agua li pueda llegar á la
llaga. Et dice Don Johan que commo quier
(z) Aunque aquí dice salmonar ^ véaM como antes y después di<i
ce salmorar.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. lOI
que él pone á que lo mas complídamente que
él sabe de las dolencias de los falcones» et las
sennales, et lo que han mester para guarescer,
que ya de suso es dicho, que él nin los falco-
ñeros que agora son non podrían fablar com-
pUdamente lo que es mester para esto, perlas
razones que de suso son dichas. £t el mejor
para este remedio que él falla para las enfer-
medades de los falcones et para las ocasiones
que les acaesce, et para cualquier Sennor que
sea cazador non deje de cazar commo debe» es
que traya tantas aves, porque si las unas mo-
ríeren 6 enfermeren é se perdieren, que tenga
en las que fincare complimiento para poder
cazar todas las cazas que fallare. £t que haya
muy buenos falcones, que sepan muy bien afei-
tar los falcones et cazar muy bien con ellos, et
guarescerlos de las enfermedades que hobie-
ren. Et facerles todas las cosas asi commo las
hobieren mester, et que faga el Sennor tanto
bien á los falconeros porque ellos hayan talan-
te de lazdrar con los falcones, por les facer
tan buenos que el Sennor tome muy grant pla-
cer con ellos et veyéndolps et en cazando con
ellos. £t con el bien fecho que el Sennor les
ficiere, sufran et olviden el muy grant lacerio
et trabajo que llevan en amansar los falcones,
et en afeitar los falcones, et afeitarlos et en ca-
zar con ellos. Et dice Don Johan que las me-
I02 BIBLIOTECA VBNATORU.
nos aves que el grant Sennor debe traqr para
facer caza complida, deben seer dize ocho (i) en
esta manera: dos girifaltes, ó un girifalte et un
sacre que sean muy buenos garceros, et cua-
tro neblis abaneros, et aunque todos ó dellos
maten garza. £t seis baharís grueros, que son
dos lances, et un azor garcero que tome mien-
tes, et los otros raleas. £t otro azor anadero,
et un azor torzuelo perdiguero, de que se hom-
me non duela mucho. Et un borní para matar
liebres. Et un gavilán cercetero. Et que tome
las otras prisiones de gavilán et un esmerejón
que mate bien copoda. Et en cuanto estas aves
trojiere trae la caza complida. Mas si algunas
destas menguare en cualquier manera, luego
la caza será menguada. Et por ende conviene
que el grant Sennor que quiere cazar commo
debe, traya mas aves de cuantas há mester,
porque cuando quisiere dar dellas, lo que per-
tesce (2) mucho á los cazadores, ó si se murie-
sen algunas ó enfermasen ó se perdiesen en
alguna manera, que non deje por esto de ca-
zar complidamente de todas las cazas que fa-
llaren. Et si non lo facen cazarían con otro
homme mas non commo pertenesce cazar al
(i) Dixe ocho ae lee claramente en el Códice; pero debe ser diez
et ocho, según se verá en seguida por el numero de las aves.
(2) ¿Pertenesce?
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. I03
grant Sennor. Et aun dice Don Joban que tie-
ne que es mengua al grant Sennor, pues quie-
re ser cazador, si falla ninguna caza por la
tierra que pasare et non trae recabdo para la
tomar (i).
'íti, Ec lee como fiad de am mino, de otn tbu y
ni debe WT MUdon dicn*
CAPÍTULO XII.
Míiestra qué cazas há et que logares, para dó pue-
de mejor cazar en las tierras dó él há andado.
UES en el capítulo ante deste dice lo
|¿ que agora usan facer á las enferme-
dades que los falcones há, dirán en
este qué cazas há, et qué lugares pa-
ra las cazar en las tierras que Don Johan há
andado. Et esto fizo Don Johan porque cuan-
do él acaesciese en algunas de las tierras que
en este libro son escriptas, et se non acordare
de los nombres de las riberas, ó de los pasos, ó
ae los lugares, que los pueden saber leyendo
en este libro, porque pueda fallar la caza mas
cierta et mas sin trabajo. Et la pueda cazar
mas á su voluntad. Et esto mismo podrán fa-
cer todos los que este libro tovieren et legue-
ren, también en su vida de Don Johan commo
después. Et porque fuese mas ligero de leer et
de entender, púsolo todo por Obispados, Et
fabla primeramente de las cazas et de los lu-
gares que han para las cazar en el Obispado
EL Príncipe d. juan manuel. 105
de Cartagena. £t después en el Obispado de
Cuenca. £t después en el Obispado de Ciguen-
za (i). Eten el Obispado de Osma. £t después
en el Obispado de Falencia. £t después en el
de Burgos. £t después en el Obispado de Ca-
lahorra. £t después en el Obispado de León.
£t después en el Obispado de £storga. Et des-
pués en el Obispado de Zamora. Et después
en el Obispado de Salamanca. Et después en
el Obispado de Avila. Et después en el Obis-
pado de Sogovia. Et después en el arzobis-
pado de Toledo, Et después en el Obispado
de Jahen. Et después en el Obispado de Cór-
doba. Et después en el Arzobispado de Sevi-
lla. Et después en la tierra de la Orden de
Sanctiago que ellos llaman tierra de León.
ir Obispado de Cartagena.
La tierra de Chínchella há muchas lagunas
en que há muchas ánades, et en algunas ña-
(i) Hasta este punto llegan las descripciones de los tres Obis-
pados que comprende el Códice. Las de los demás que siguen, ó no
se escribieron 6 se han perdido. De todos modos el Libro de la Ca-
za queda completo al final del capitulo anterior, porque lo siguien-
te es una especie de complemento descriptivo geográfico, muy in-
teresante, pero que no es absolutamente indispensable para el arte
de la Cetrería. ¡Cuántos libros de caza hay en que se trata del mo-
do y manera, y del método que han de seguirse,>in darse la descrip-
ción general y completa de los campos en que han de practicarse!
Io6 BIBLIOTECA VENATORIA.
menques, et comunalmente si non es Villena,
en el Regno de Murcia, non há tan buen lugar
de caza para falcones commo en el termino de
Chinchella, mas non en la Villa. Otrosí, en
Xorquera nin en su termino non hay lugar en
que haya buena caza ribera nin en Ves nin en
Alcalá. Pero en el río de Xúcar há alguna gar-
za, mas non en buen lugar para la matar con
falcones, et en Alverem, en Fuente Albiella
hay ánades segund dicen. Mas dice Don Johan
que él nunca cazó en estos lugares: en Alpera
hay garzas, et grúas, et ánades, mas muy ma-
la ríbera de cabalgar, porque hay muchos ar-
majales, et muy malos pasos: en Almasa non
hay caza de ribera si non por ventura en ese
arroyo. Et Villena hay mejor lugar de todas
las cazas que en todo el Regno de Murcia. Et
aun dice Don Johan que pocos lugares vio él
nunca tan bueno de todas las cazas, ca de ci-
ma del Alcázar verá homme cazar garzas, et
ánades, et grúas, con falcones, et con azores,
et perdices, et codornices, et á otras aves lla-
man flamenques, que son fermosas aves, et
muy ligeras para cazar, sinon porque son muy
graves de sacar del agua, ca nunca están si non
en muy grant laguna de agua salada, et lie-
bres et conejos.
Otrosí, del Alcázar mismo verán correr mon-
tes de javalís, et de ciervos, et de cabras mon-
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. I07
tesas. £t dice Don Johan que todas estas ca-
zas fizo él iendo á ojo del Alcázar. Et dice que
tan acerca mataba los javalis que del Alcázar
podrian muy bien conoscer por cara el que an-
te llegaba á él. £t dice que si non porque hay
muchas águilas, et que á lugares en la huerta
hay muy malos pasos, que él diria que era el
mejor lugar de caza que él nunca viera. En
Xecla et en Xax non hay otra ribera sinon la
que viene de Villena, et non es muy buena nin
de buenos pasos. Pero desde Villena fasta en
Xax á lugares hay garzas et ánades: en la la-
guna de las salinas hay garzas et flamenques:
mas es la laguna muy grande: de Xax fasta
Elda vá el arroyo* que viene de Villenna et vá
por lugares muy estrechos de sierras et de
montes, et non es buen lugar de caza para fal-
cones; et de Elda ayuso fasta la huerta de No-
velda, non hay lugar de caza para falcones.
Desde Novelda fasta en Azpe por aventura hay
algunas ánades et alguna garza. En Nepod á
veces hay garza et ánades en la fuente. En El-
che á veces recude la garza á la ribera, et hay
algunas ánades, et hay muchas grúas, et muy
buen lugar para las cazar. Et en Alvente non
hay otra ribera sinon la mar, et en los arma-
jales, en las lagunas cerca el puerto de Santa
Pola, hay muchas garzas et muchos vítores,
mas son muy graves de tomar. Et non se pue-
Io8 BIBLIOTECA VENATORIA,
den tomar con falcones sinon en la manera
que dirá adelante, commo caza Don Johan las
garzas en la mar del puerto de Cartagena, las
lagunas et armajales de los barcos, et de Caral,
et de Almurady, et de Ladaya, et de los Caba-
zuelos que dicen de Don Manuel, et en el ace-
quia que Don Manuel mandó facer. Eten Al-
badera, en todos estos lugares, dichos, hay
muchas garzas et muchos vítores, mas son
muy graves de tomar con falcones. Et á las
oríellas destos armajales contra Crivillen, á las
veces, falla homme ánades en lugares que las
pueden cazar con falcones. Et en todo ese cam-
po hay muchas grúas et buen lugar para las
cazar; en guarda mar non hay otra ribera si-
non la mar et el río de Segura, et son muy
graves de cazar las garzas con falcones. Et non
hay grúas nin ánades en lugar que se puedan
cazar. En Erviella hay muchas garzas en el
río de Segura. Et á las veces falla homme en
una acequia que esta fuera della Villa, que
está á la puerta contra dó van á Murcia. Et
dice Don Johan que ya la falló él hí, et costa
muy cara, que en queríendo acorrer á los fal-
cones cayó con él un mulo en guisa que lo ho-
biera de matar: de Orviella fasta en Murcia,
el río de Segura arríba, hay muchas garzas,
mas son muy graves de matar con falcones,
porque es el río muy grande et non hay nin-
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. IO9
gun paso, et es mucho arbolado. £t hay mu-
chas acequias. En el annajal de Monte Agudo
hay muchas garzas et muchos^vítores, mas son
muy graves de matar con falcones. Et á las
oríuellas del armajal á vegadas falla homme
ánades en lugares que las puede cazar con fal-
cones. En Murcia hay muchas garzas en el rio
de Segura, mas son muy graves de matar con
falCones. Otrosí, á las veces las fallan en la
laguna que está á la puerta de las Menoretas.
Otrosí, las falla homme á veces en las acequias
que están del cabo, et del otro de la Villa tam-
bién contra la Torre de las Labanderas, com-
mo contra Churra, commo contra el Real del
Pino. Et aun allende del rio por esas acequias
que son entre la Villa et la Sierra de Yelo.
Otrosí, hay muchas grúas, mas son muy fuer-
tes de cazar por muchas acequias que hay. Et
cuanto ánades, non hay muy buena caza dellas
para falcones, salvo algunas si las fallan al
campo de Sangunera, ó por aventura en algu-
nas acequias que se pueden cazar en Cartagen-
na, non há otra -ribera sinon la mar et el ace-
quia de que se riega la huerta; et en esa ace-
quia hay garzas á veces, et do entra esa acequia
en la mar, hay muchas garzas ademas, et las
que fallan en el acequia son mas ligeras de
matar con falcones. Mas los que fallan en la
mar, ó allí dó entra el acequia en la mar, non
no BIBLIOTECA VENATORIA.
se pueden cazar con falcones, sinon cuando
face viento recio que venga de contra la mar,
et estonce meten atambores en barcos et levan-
tan las garzas el viento ayuso contra la tierra.
£t desque son algún poco altas lánzanles al-
gún falcon que las faga montar. £t porque las
garzas han mucha pénnola, et muy mucha, et
muy blanda, non pueden montar viento arri-
ba, et montan siempre viento ayuso. Et des-
que toman dos vueltas ó tres, et si el viento
es recio, ya cuanto echa las tanto fuera de la.
mar que non pueden tornar á ella. £t desque
fueren tan altas cuanto entendiei^ el falcone-
ro que trae el falcon que la podrá matar, se-
gund el su vuelo et la su ligereza, lánzanlo
estonce. Et la garza guardándose del falcon,
hase de alongar tanto de la mat el viento ayu-
so, jque la pueda matar muy bien en seco. Et
desta guisa se pueden cazar las garzas con fal-
cones en Cartagenna, et non en otra manera.
Otrosí, en Cartagena hay una laguna cerca
della Villa et non há siempre agua en ella. Mas
cuando ha hí agua están muchas garzas, et á
veces muchos flamenques. Et cuando hí están
son mas ligeros de cazar en la manera que es
dicho, que non cuando están en la mar. Et el
rio de Sangunera viene de Lorca et entra en la
huerta de Murcia, et dó entra en la huerta hay
muchas garzas et vítores, mas non há pasos si-
EL PRÍNCIPE D, JUAN MANUEL. III
non muy pocos et muy fuertes. Et todo el río es
armajal. Et fasta Libriella há mas garzas. £t
dende arríba, cuanto mas sube contra Halha-
ma, et contra Tutana, et contra el Sorrajo, et
fasta la huerta de Lorca, tanto es peor ribera
et hay mas caza et mas grave de cazar. En
Lorca non hay otra ribera sinon la que dicen
la Rambra, et non es buena ribera nin hay
mucha caza. Pero algunas pocas veces vienen
hi alguna garza, et pocas ánades, et pocas cer-
cetas. Et en el (i) fondo que dicen de la huerta
vienen hí grúas pocas veces. Otrosí, dice Don
Johan que porque la caza de las perdices et de
las liebres non es caza tan noble nin tan apues-
ta commo la de la ribera, que' non quiso facer
en este libro mención de los lugares dó há es-
tas cazas. Mas dice que en todo el Regno de
Murcia há mucho desta caza* Et en todo lu-
gar aguisado de lo buscar fallarán mucha de-
Ha. Et aun será hi otra caza que non es tan
apuesta commo la de la ribera. Mas es lo mas
que de las perdices et de las liebres esta es que
ha lu muchos sisones et muchos alcaravanes.
Et dice Don Johan que para falcon que lo ma-
ta bien que poco debe la caza de los sisones á
la caza de las ánades. Et porque los alcarava-
(i) Estas tres palabras subrayadas están añadidas en el margen,
de la misma letra del Códice, lo cual indica que fué por olvido del
copista.
112 BIBLIOTECA VENATORIA.
nes son mas aves de paso há muchos dellos en
el ivierno en el Regno de Murcia, et es buena
caza para falcones ó de brazo torpicado, ó an-
dando abaneros. Mas los sisones desque pasa
el agua non se deben cazar sinon andando los
falcones abaneros.
ir Obispado de Cuenca,
Pues es acabado de contar las cazas en el
Obispado de Cartagena de los lugares para ca-
zar, de aquí adelante dirá de las cazas que há
en el Obispado de Cuenca, et de los lugares
para las cazar. El arroyo que pasa por Viana
nasce sobre Selana et entra en Tajo de suso de
Parejuela: este arroyo vá todo entre Sierras
et non es buen lugar de caza para los falco-
nes. Pero á las veces, por aventura, hay alguna
caza en el el (i) arroyo de Salmerón: nasce de
la una parte sobre Castilforte, et la otra des-
cende de la Sierra de San Benito, et ayúntase
só la Villa et entra en Guardiellá so el Mones-
terio de Sant Miguel de Alcocer, et en este ar-
royo hay pocas ánades et malos pasos, et es
muy fondo. Pero á las veces salen ánades ca-
bo Salmeronciello de yuso. Et en el smiiyello
que viene de Molina et cabo del Monasterio,
(x) £1 copista repitió el artículo el.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. II3
desde el mes de Setiembre fasta en todos San-
tos, há muchas grúas en las vinnas de Alca-
cer, et en la ribera de Guardiella. £1 arroyo
de (i) del dice Don Johan que nunca andido á
caza en él, et que por esto non sabe qué cazas
hiho {2)6 qué lugar para las cazar. £1 arroyo
de Alcantad nasce en el Ravenco, et entra en
Guediella sobre Llaneras. £t en este arroyo, en
las lagunas de Alcantud hay garzas et ánades,
et buen lugar et para las cazar con falcon, et
há buenos pasos. Ca las lagunas de mas mu-
chas ánades. £t á las vegadas, por aventura,
garzas et grúas. £t el rio de £somas viene to-
do por sierras fasta el £scaleruela del puerto
de Abencayc. £t dende fasta la faz de Priego;
á veces hay ánades, et non es buen lugar de
caza para falcones. £1 arroyo de Trabanque
nasce en la sierra de Menia et cae en £sca-
vas, cerca de Cesma; en este arroyo hay mu-
chas ánades et garzas á vegadas, et lo mas cer-
ca de Luadid. £t es comunal lugar para cazar
con falcones. £1 arroyo de Milana nasce sobre
Villalba et cae en Xúcar deyuso de Eulid: en
este arroyo hay muchas ánades et gars^as, muy
ciertas, et muchas grúas al tiempo de las uvas
et de la cimencera. £t dice Don Johan que
(i) Aqui hay un espacio en blanco para el nombre del arroyo,
que no llegó k ponerse.
(2) Deberá decir há.
BIB. VENAT. VOL. III. 8
114 BIBLIOTECA VENATORIA.
es mejor lugar de todas laa cazas. El arroyo
de (i) nasce cerca de Moneda del Ojuelo et
cae en Xúcar cerca de Albaldejo de los Mon-
ges; et,en este arroyo hay pocas ánades et ma-
los pasos, mas hay muchas groas al tiempo de
las uvas et de la cimencera. Et el arroyo (2) et
de Huélamo et el de Tragacete et el de (3) et
otros que hay en la sierra de Cuenca dice
Don (4) que 61 nunca andido á caza por ella.
Mas quel dijieron que en el rio de Camente
que hay muchas garzas et muy buen* lugar pa-
ra las cazar. Et dice Don Johan que cree que
hay muchas garzas, porque sabe que hay mu*
chas truchas. Et esto es regla general cierta
que non puede mentir, que en todas las aguas
en que há muchas truchas que siempre há mu-
chas garzas. Et mayormente si es el agua lla-
ma et clara. El arroyo de Xúcar nasce en la
sierra de Cuenca en la Fuente del Infante Gar-
cía, et cae en la mar en CuUera, deyuso de
Algecira: este río lo demás vá por sierra et por
pennas. Et lo uno por esto et lo al porque el
grant rio non es buen lugar pa ca (5) de falco-
(i) Aqtti hay otro «spacio en blanco, raspado, como de haberse
equivocado el nombre del arroyo y no haberlo sustituido.
(2) Otro espacio en blanco en que falta el nompre del arroyo.
(3) Otro espacio en blanco sin llenar con el nombre propio.
(4) Aquí se ha olvidado poner el nombre del Principe Johan,
(5) Aqui hay en el Códice un espacio en blanco después de pa ca.
Debe decir probablemente para caza.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. II5
nes. Pero á lugares pueden matar garzas con
falcones. El arroyo de Tordera nasce en (i) et
entra en Xúcar de yuso de Cuenca; et en este
arroyo hay ánades et puédense matar con fal«
cones, mas hay en él muy malos pasos: las la-
gunas de Fuentes (2) et de Balesteros hay mu-
chas ánades et muchos gallarones. Et la caza
de los gallarones es muy sabrosa et muy apa-
rejada para facer reír et tomar placer á los que
la cazan, et al paso hay muchas garzas, Et al
tiempo de las uvas et de la cemencera muchas
grúas. Et saxnyínviümo (3) hay algunas grúas
de morada. El arroyo de Guardazahon nasce en
la sierra (4) sobre Val de Moro, aldea de (5) et
entra en (6) deyuso de Imeda. Et en este arro-
yo hay ánades et garzas sennaladamente cerca
del aldea de Val de Moro, et dende fasta Ime-
da por dó se acaesce. Et en esa vega cabo del
Almorjac de Imeda et (7) un par ó dos de grúas
de morada en el arroyo de Mira: porque non
es buen lugar de caza non fizo Don Johan
fuerza de saber dó nasce nin en cual rio en-
(z) Otro espacio en blanco para poner el nombre.
(2) Otro espacio ea blanco para llenarlo coo el nombre.
(3) Asi se lee en el Códice ymviiemo; pero no nos equivocare-
mos al suponer que debe decirse en ivierno
(4) Espacio en blanco en que falta el nombre.
(5) ídem.
(6) ídem.
(7) Quizás en vez de ff< ha debido ponerse /(<i
Il6 BIBLIOTECA VENATORIA.
trando. Pero dice que dejmso de Mira hay al-
gún (i) de ánades en las lagunas de Campos
Robres; hay muchas ánades et (2) et muchas
garzas al tiempo del paso: el arroyo de Onel
nasce sobre Abaudent. £t fasta en Requena
hay muchas ánades et asaz buen lugar para las
cazar con falcones, mas porque de Requena
a3ruso non hay lugar para las cazar, non se tra-
bajó Don Johan de s (3) rio entra (4) en este
arroyo hay muchas garzas (5) del (6) Gabriel,
donde nasce fasta dó entra en Xúcar non há
ende ninguna buena caza. El arroyo de Inés-
ta non solia correr por el agua, et de poco tiem-
po acá hay en él agua á lugares, et corre fasta
un poco de yuso de la villa de Inesta. Et en
este arroyo hay muchas ánades et muchas cer-
cetas et asaz buen lugar para las cazar (7) en
derredor de Inesta agutardas. En el arroyo de
Val Fermoso nasce sobre Val Fermoso et otra
en Xúcar en la faz de Alarcon de yuso del Par-
ral. Et hay ánades et asaz biien lugar para las
cazar con falcones, fasta que pasa el camino
(i) Espacio eo blanco como loa anteriores.
(2) ídem,
(3) ídem.
(4) ídem.
(5) ídem.
(6) ídem.
(7) ídem.
EL PRÍNCIPS D. JUAN KANÜEL. ttf
que vá de Val Fermoso á Alarcon. £1 arroyo
de Gaseas jiasce sobre Gaseas, et entra en Xú«
car entre la Fuente de Gaseas et la Penna
Quebrada: en este arroyo hay pocas ánades en
todo el Valle de Gaseas, mas hay muchas de
que pasa el arroyo por el calce sobre Buena-
che: nasce sobre Buenache et entra en Xúcar
deyuso de (i) hay ánades et muy buen lugar
para las cazar con falcones desde Penna Que-
brada fasta la Molina del Obispo, que son cer-
ca de Olucares: á lo demás fallarán hi tres ó
cuatro garzas, et comunalmente siempre las *
cazas están cerca de las presas de los molinos,
et cabo de los sotos, et de las huertas, et de las
verduges dó hay ríos. £1 arroyo de Mesquites
nasce sobre el (2) de Cuenca et cae en Xúcar,
et cae deyuso de Talahuela, et en este arroyo
hay garzas et ánades, et lo de mas dos ó tres
grúas de morada. £t Gántara nasce sobre
Huerta en el Vilarejo et cae en Guadiana en
la Roidera: en este arroyo hay garzas et mu-
chas ánades, et dó es descubierta hay buen lu-
gar de caza con falcones, mas en muchos lu-
gares hay grandes almorjales et grandes agua-
(i) Hay otro grande espacio en blanco como para dos 6 tres pa«
labras.
(2) Ultimo espacio en blanco de los que sin duda dej6 el copista
para rectificar palabras ininteligibles del original, y que no llegaron
& llenarse.
1X8 BIBUOTBCA VBNATORIA.
chares. Et desque comienza el paso, mediado
PebrefX3 fasta Setiembre et aun fasta Sant Mi-
guel) hay muchas garzas pardas, et de Abril
fasta Setiembre hay muchas garzas ramias, et
aun hi en todo el tiempo del paso del verano
hay muchas abdabamias, et en el invierno hay
muchas garzas blancas et muy pocas pardas,
et non ninguna rubia, nin abdarramia. Mas to-
da Záncara, de que pasa de Zafra fasta que en-
tra en Gradiana, del un cabo et del otro, hay
muchas grúas además en ivierno et en verano,
mas las del ivierno son muchas además, et muy
buen lugar para las cazar de que salen del
agua á cualquier parte que vayan. El arroyo
de la Torre el Monge nasce sobre Villar de Saz
et entra en Záncara sobre el Congosto: en el
arroyo hay muchos ánades desde las lagunas
que están sobre Villar de Saz fasta el Angos*
tura de sobre la Torre, et á las veces recude
h! garza, et á la cimencera, et á las uvas mu-
chas grúas, et después finca hí un par ó dos de
morada, et es asaz buen arroyo para cazar con
falcones, Pero que hay muchos malos pasos.
El arroyo del Alconchel nasce cerca de la la-
guna de la Celada et cae en Záncara el Castiel
Nuevo: en este arroyo hay muchas ánades et
muy buen lugar et muy llano para las cazar
con falcones. Pero que non hay buenos pasos
en todos lugares et en todo ese campo desde
BL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 21$
Alcolea fasta Finojosa, et fasta Montalvanejo,
et fasta Alconchel sennaladamente: en derre-
dor de los Olmiellos hay muchas grúas ade-
mas. Et dice Don Johan que en toda su tierra
non há tan buen lugar para cazar las grúas
cuando los falcones sallen de muda fasta me-
diado Marzo commo en este tiempo dicho, et
en el campo de Montalvo et del Fito. El arro-
yo del Campo de Finojosa nasce de muchos
arroyos que salen por ese campo et cae en la
Laguna de la Celada et súmese hí, et cuidan
que este es el que salle sobre los Olmiellos, et
vá Akonchel. Et en este arroyo del Campo de
Finojosa hay ánades en ivierno et muy buen
lugar para las cazar con falcones; en la lagu-
na de la Celada hay pieza de ánades sienipre,
et en la laguna en una poca de agua que sale
del pozo que está en el camino commo van de
Finojosa á Montalvanejo, hay siempre un par
6 dos de ave castas: el arroyo del Almarcha
sale del Almarcha et entra en Xúcar deyuso de
Uzero, et pasa cerca del Pozo Airón. En este
UToyo hay parada de ánades et logar para las
cazar con falcones. Pero há en él malos pasos.
El arroyo de Belvis nasce sobre Balmonte de
Cuenca et cae en Xúcar sobre Villa Verde: en
este arroyo hay muchas ánades et muy buen
tugar para las cazar con falcones. Et en este
arroyo cae otro que nasce cerca de Corvera en-
X20 BIBLIOTECA VENATORIA.
que há machas ánades et muy buen lugar para
las cazar con falcones. £1 arroyo de Alcama-
nate nasce só los cubos en la fos del Castiello
et entra en Záncara en el Provencio, et este es
muy buen arroyo de caza, et vá por muy bue-
na tierra et muy llana, et hay en él muchas
ánades además, et es todo buen lugar para ca-
zar con falcones. Pero en algunos pocos luga-
res hay malos pasos et commo almaijarles. £t
en este arroyo hay muchas garzas al paso et
muchas ciguennas prietas, et es muy feímosa
caza para los falcones que la quieren matar,
et maguer que en tierra de Alarcon hay pocas
garzas en ivierno desde Torralba fasta Rus: lo
demás nunca está sin dos garzas. £1 arroyo de
Sancta María del Campo nasce sobre Sancta
María et entra en el arroyo de Alcanavant,
en derecho de Villar de Cantos: en este ar^
royo hay muchas ánades et muy buen lugar
para las cazar con falcones. Otrosí, por ese
campo hay muchas buenas lagunas, et muchas
grúas et muy buen lugar para las cazar; entre
el Castiello et Alcanavate (i) cerca de la Mon-
tiella hay dos lagunas, et para caza de ánades
con falcones son grandes, mas para la caza de
(x) Cooservftmosi por respeto al original, este como otros nom»
bres propios, con las variantes con que cada vez suelen leerse en el
Códice.
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. I^I
los gallarones, dice Don Johan, que es muy
apuesta et muy sabrosa, et que él mató hí en
un dia con aves et con hommes de cuatro cien-
tos gallarones, et otras veces muchas que vi-
nia por U de pasada que mataba cuarenta ó
cincuenta. Otrosí, cerca del Castiello encima
del Páramo, entre Sancta María del Campo et
el Castiello, hay lagunas et cuando hay agua
vienen hí ánades et hay buen lugar para las
cazar con falcones. Otrosí, entre Volado Rey
et ViUar de Cantos hay muy buenas lagunas
para cazar ánades con falcones. £1 arroyo de
Monreal nasce entre la Osa et Monreal, et cae
en la laguna de Vocegate, et este arroyo há
poco tiempo que se descubrió, que non solia
haber agua en toda esa tierra. Et en este arro-
yo hay muchas garzas además, et hay muchas
lagunas en el Campo del Pedemoso et del Al-
gibe, et muy buen lugar para caz^r en ánades
con falcones, et en el arroyo et en las lagunas
hay muchas garzas al tiempo del paso. Pero á
los mas lugares hay muy malos pasos. Et en
el arroyo grandes almarjales et en todos estos
campos hay muchas grúas además, et muy
buen lugar para las cazar. Et el arroyo de
Tres Juntos et Albinas et súmese en la Que-
brada, deyuso de la presa; en este arroyo hay
muchas ánades, et buen lugar para las cazar
con falcones. Et porque en la Quebrada hay
Xdd BIBLIOTBCA VENATORIA*
muchos peces á lo demás está hí garza de mo*
rada. Et el arrojro de la Fuente de Mizoperes
nasce sobre la Fuente et cae en Xuela sobre
Membrellera: en este arroyo hay muchas ána-
des et muy buen lugar para ks cazar con fal-
cones, et dende nasce fasta que entra en el
Agostura deyuso de la fuente» et á vegadas re-
cude hS garza, Et dice Don Johan que ya la
mató hí con falcones. Et al tiempo de la ci-
menoera et de las uvas hay muchas grúas. £t
lo demás siempre hay dos 6 tres pares de mo-
rada de grúas entce Vallescusa ét el rio de
Záncara: hay lagunas en que hay ánades et
buen lugar para las cazar con falcones. Entre
Záncara et Villar del Encina hay una grant la-
guna en que hay muchas ánades et muchos ga-
llarones, et dice Don Johan, que ya los cazó
muchas vegadas. Pero que non son tan rehe-
ces de tomar como en las otras lagunas de la
Menella. Otrosí, dice que vio en esta laguna
un dia que vino hí en verano para cazar los
gallarones, et eran hí con 61 Don Johan fijo de
Don Alfonso, et Johan Rodrigues de Villalo-
bos, et Johan Velez de Vegara, et muchos
otros caballeros et escuderos; et acaesció que
este dia andando por la laguna en barcos la
gente por tomar los gaUarones, que un rosinor
nuevo que estaba en el nido que tomó una ci-
gunnuella destas que llaman garzuela de gá-
EU PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. X23
vilan; et de que la cigunnuella se sintió presa
comenzó á bollar, et el tosinor nunca la dejó,
et tomáronlos amos et tiojiéronlos á Don Jo-
han; et después que se vino Don Johan para
la posada tomaba el rosínor en la mano, etá
la hora que veía la dgunnuela trababal de la
pierna et teníala en guisa que non podía volar
la cigunnuella. Et dice Don Johan que si él
dijiese toda la manera commo estose £acia, que
los que lo oyesen non lo temían por maravi-
lla, mas que dice él lo que acaesció, et que es
verdat. Et por en la caza acaesce cosas muy
maravillosas et muy graves de creer, et cuan-
do los cazadores las dicen, los que lo non son
tan cazadores que son chupadores et facen grant
tuerto et grant pecado, ca bien crean que los
que este libro leyieren que lo que los cazado-
res dicen de las aventuras et maravillas que
Tes acaescen en la caza, que todo lo mas es
verdat, mas los que lo non quieren creer, lo
tienen por mentira, conosceles porque ellos
non son tales que quieran trabajar por veer nin
por saber las satoosas et maravillosas cosas
que acaescen en las cazas, también de las aves
commo d ^ los venados. Et dice Don Johan que
á estos acaesce sqe^und dice un filósofo que fué
de Cerdenna que dice así: vi coopentfor scimcüB
testís €st ignorantia. Et este quiere decir que el
mal traedor de la sciencia que es testigo de la
124 BlBLtÓTEéA VEKAtORlA.
necedat. Otrosí, el arroyo de Villarzordo nas-
ce cerca de Villarzordo, et entra en Záncara
de 3ruso de Haro, cerca del Molino Blanco: en
este arroyo há muchas ánades desque £ace
grant ivierno, et son muy buenas para las ca-
zar con falcones. £1 arroyo que dicen de Val
de Almonecir qasce encima del valle et entra
en Xuella deyueso de Villa Vieja: en este ar-
royo há pocas ánades et malos pasos: en la la-
guna de Montalvo há muchas ánades et á las
oriellas á logares pueden cazar con falcones,
et al paso há muchas garzas. £t desde Febre-
ro fasta que se seca la laguna hay muchos fla-
menques. Et dice Don Johan que ya mató él
hí dos con un falcon neblí que traia Sancho
Martines, un su falconero. Otrosí, en la lagu-
na et en ese campo contra Zafra hay muchas
ánsares bravas et vienen hí ante de Navidat.
Et fincan hí fasta la entrada de Marzo. Et el
arroyo de Guzires et entra en Xuchela, mucho
deyuso de Annador: en este soroyo hay mu-
chas ánades et buen lugar para las cazar con
falcones, et por todo ese campo há muchas
grúas et muy buen lugar para las cazar con
falcones. El arroyo de la Entrada del Prior
nasce sobre la cannada cabo la laguna et en
Xuhela sobre Castillejo: en este arroyo há po-
cas ánades. Pero son en buen lugar para las
cazar con falcones. En esa laguna há muchas
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 1 25
ánades et logar para las cazar con buenos fal-
cones. Et al tiempo del paso hay garzas. Et
por ese campo hay grúas et muy buen lugar
para las cazar. El arroyo de Hueles nasce so-
bre Rozalem et entra en Riansares deyuso de
Belmonte, et en este arroyo hay muchas ána-
'des et buen lugar para las cazar con falcones*
Et en la Fuente Redonda hay lo de mas garza
-de morada. Et entre Rozalem et Arbolete há
una laguna en que hay muchas ánades et pué-
dense cazar con buenos falcones, et al tiempo
del paso hay garzas; et en termino de Hueles,
desde el tiempo de las vindimias fasta la Na-
vidad^ hay muchas grúas et muy buen lugar
para las c^ar. El arroyo de Arbolete nasce
sobre Arbolete et entra en el arroyo de Rian-
sores deyuso de Alcázar: en ese arroyo hay mu-
chas ánades et buen lugar para las cazar, et
algunas veces hay grúas cerca de Arbolete, El
arroyo de Riansares nasce en Nova Fermosa,
et entra en Xuela de5aiso de Quero: en este
arroyo muchas ánades et buen lugar para las
cazar con falcones, et desde Paredes fasta las
Aldeuela, hay siempre dos ó tres garzas de
morada, et al paso muchas pardas, et ramias,
et abdarmias. Et duran hi las garzas rubias to-
do el mes de Setiembre. Et deste Belmonte
ayuso hay muchas grúas et muy buen lugar
para las cazar. El arroyo de Val de Judios
126 BIBLIOTECA VBNATORU.
nasce sobre Cairascoyo; hay machas ánades et
ó 86 pueden cabalgar, puédense cazar con fsd*
cones, mas en los más lugares hay muy malos
pasos, £t dice Don Johan que también en es-
te arroyo commo en los otros ríos ó arroyos
que él cazó, que non quiere decir en que lu-
gares bá buenos pasos ó non tan buenos, com^
mo quiera que sabe él los pasos que agora hay.
Et esto face porque los pasos de los rios non
son siempre en unos lugares, que á las veces
los han un lugar et á las veces en otro. Et los
unos pasos se confonden et otros se facen. Et
porque los cazadores han prescio de chufado-
res, et aun cuando dicen verdat de las cosas
que les acaesce, dicen las gentes que chufan,
Et pues esto dicen en cosas que non empesce,
mucho mas lo dirían si non fallasen por ver-
dat lo que él puso en este libro en razón de los
pasos, ca dice que él vio muchos rios et arro-
yos que solía correr mucha agua por ellos, que
se fincharon de juncares et de almarjales et se
cegaron. Et vio otros que non solian correr,
que se abrieron et corre por ellos mucha agua,
et hay molinos et dó suele haber buen paso
confóndese. Et há lo en otro lugar dó non lo
solía haber. Mas pone una regla general et di-
ce, que todos los rios et arroyos que han el ar-
royo de cascajo, et duro, et bien firme, et sin
cienoy et buena salida, et buena entrada, et sin
BL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. l^J
lodo, que por seer mucha agua sol que las bes*
tías non naden, que todos son buenos pasos et
non los deben dubdar los buenos cazadores.
Mas los que son de grandes cienoso tremeda*
les, ó que há las riberas altas aunque sean es-
trechas, dice que en tales lugares, á las veces
salen bien et á las veces caen hí, en guisa que
facen reir et tomar placer á los que lo veen,
commo en la otra caza que facen. Et aun dice
que siempre hobo él por costumbre de engan-
nar muy de grado á los andan con él á caza,
por les facer entrar en tales lugares que cayan,
6 Uegen á tal lugar que se hayan á reir dellos.
Et cuando por otra manera non los podia en-
gannar, que iba apriesa al logar dó el dicta
que solia que era el paso. Et faciales caer que
quena entrar et que los que venian con él que
le metian delante et caian ó asondaban, en gui-
sa que hablan todos razón de reir. Et dice que
esto tiene él por uno de los placeres de la ca-
za. Pero que esto guarda siempre de facer en
lugar dó el homme nin la bestia non tome dan«
no nin peligro. Et dice quel pesa mucho cuan-
do se guardan deste su enganno los quel saben
esta manera. El arroyo de Villalba nasce so««
bre Loranca et cae en la grant laguna de Fuen-
te el Pez, cabo el Castiello: en este arroyo hay
muchas ánades et dó se pueden cabalgar es
buen lugar para las cazar con falcones, et^
128 BIBUOTECA VENATORIA.
paso há muchas garzas. Eten mudios lugares
lo mas hay muy malos pasos. Et por todo ese
campo de Amasa Trigo há muchas grúas et
buen lugar para las cazar con falcones. Et el
arroyo de Villar Parid nasce sobre Val de Pa-
raíso, et entra en el de Villalba de yuso de Vi-
llar Pardo: en este arroyo las ánades que hi há
son en buen lugar paralas cazar con falcones.
Xuela nasce en la sierra sobre Villar del For-
no et entra en Gadiana cerca de Arenas: en es-
te rio há muchas ánades, et garzas, et grúas,
et todas las cazas. Mas de Fuente el Pez ayu-
so lo demás todo es agora carrizales, et almar-
jales, et muy malos pasos, et adelante commo
se mudare faiarlo han los que estonce fuere.
Xuheron nasce sobre Villar del Puerto et en-
tra en Xuhela, deyuso de Burbanos. El rio
mayor de Huepte nasce en el Puerto del Villar
del Maestro, et entra en Guardiela sobre la Mi-
lana: en este rio há partida de ánades. Pero
non son muy bien lugar para las cazar con fal-
cones. Pero cázalas hí Don Johan con traba-
jo. Et hay garzas al paso et pocas de morada,
et un par ó dos de grúas por ventura. El arro-
yo de Val de Javalera nasce sobre Mazaran-
lenque et entra en Guardiella, en la foz deyu- '
so de Javalera: en este arroyo há partida de
ánades et una garza ó dos de morada. Et á
veces cabo las Cuevas fallan hi grúas. El ar-
EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 1 29
royo de Tomellosa naspe hí et entra en el rio
Mayor, deyuso de Ferrant Nunnez: en este ar-
royo fasta Val de Quemado há pocas ánades,
mas en Val Quemado al tiempo del paso hay
garzas et un par ó dos de grúas de morada.
Guarda Mexú nasce en Villar de Domingo
Garcia et entra en el rio Mayor, deyuso de Ca-
raceniella: en este arroyo hay partida de ána-
des et puédense cazar con falcones, mas es de
muy malos pasos; cerca de Buendía há una
laguna et á veces hay ánades et garza por ven-
tura: al paso cerca del Castiello en el Páramo
hay tres ó cuatro lagunas en que hay muchas
ánades, et gallarones, et garzas al tiempo del
paso. Et dice Don Johan que él non sabe mas
riberas en el Obispado de Cuenca, sinon si se
li olvidó alguna. Pero si fué, tiene que non es
de las mejores. Otrosí, dice que en todo el
Obispado de Cuenca há mucha caza et muy
buena de perdices, et de liebres, et de que co-
mienza el paso fasta San Miguel, hay muchos
alcaranes, et muchos sisones. Et dice que non
face mengua decir en cuales lugares fallarán
estas cazas, ca todo buen cazador que quiera
buscar esta caza, en veyendo la tierra entendrá
cual es lugar para las fallar. Et aun dice que
en este Obispado han las cazas de las perdices
esta avantaja, del Obispado de Cartagena, que
son muy mejores et mas sabrosas de comer.
BIB. VENAT. VOL. III. Q
130 BIBLIOTECA VENATORU.
ir Obispado de Cigüenza.
Pues es acabado de contar las cazas que há
en el Obispado de Cuenca, et de los lugares
para las cazar, dirá de aqui adelante de las ca-
zas que há en el Obispado de Cigflenza: co-
mienza en Aylon et acábase en Berlanga. £t
comienza por ende en este libro á decir de las
cazas que en él há, dó se comienzan et acaba-
rá dó se acaba. £t el río de Ayllon nasce sobre
Grado et entra en Riaza de3ruso del Aldea
Luenga: en este río mientra vá por la sierra
nin hay muchas ánades, nin buen lugar para
las cazar con falcones. Mas de que llega cerca
de Ayllon et de la Villa a3ruso, hay muchas
ánades, et garzas, et buenos pasos, et buen
lugar para las cazar con falcones. £1 arroyo de
Valdanzo nasce en Valdanzuelo, et entra en
Duero en Oradejo: en este arroyo hay muchas
ánades, et commo quier qui es el valle estre-
cho puédense cazar con falcones, et há en él
malos pasos, et á veces fallan hí garza. £1 ar-
royo de Bierbol nasce en Santoyd, et entra en
Duero en Soto: en este arroyo hay ánades et
garzas, et asaz buen lugar para las cazar con
falcones, et há en él buenos pasos. Pero non
en todos lugares. £1 río de Caracena et entra
en Duero sobre Nava et Palos: en este río há
EL PRÍNCIPE D. }UAN MANUEL. I3I
pocas ánades et pocas garzas, et mal lugar pa-
ra las cazar con falcones. £1 arroyo de Lerí-
diella, en cuanto dura esa vega fallando faí
ánades, es buen lugar para las cazar con fal-
cones. El arroyo de Rio Tortielló, en cuanto
dura esa vega há algunas ánades, et son en
buen lugar para las cazar con falcones. El ar-
royo de Bartones et entra en el arroyo de Re-
lio: en este arroyo hay ánades et garzas, et
commo quier que hay muy malos pasos pué-
dese cazar con falcones. El arroyo de Relio
nasce sobf e Relio, et entra en el arroyo de Ber-
langa^ sobre Calataojar: en este arroyo hay
ánades et á veces garzas, et há muy malos pa-
sos, et va por Valle Estrecho. Pero á lugares
pueden cazar hi con falcones: las lagunas de
Varahona son en derredor del lugar: por ese
campo hay muchas ánades, et garzas, et grúas,
et lechuzas que es caza muy sabrosa, et muy
placentera, al tiempo del verano que son en la
tierra há muchos alcaravanes, et muchos siso-
nes, et en todo tiempo muchas liebres, et mu-
chas perdices. Et dice Don Johan que en tier-
ra que él ñiese nunca vio tan buen lugar de
todas cazas de falcones, et sennaladamente
para afeitar falcones abaneros et garceros: en-
tre Barahona et Paredes há un arroyo et lagu-
nas en que há muchas ánades^ et muy buen
lugar para las cazar con falcones. El arroyo de
133 BIBLIOTECA VENATORIA.
Cannamares nasce entre Bannuelos et Román*
nuelos, et cae en Penares de3ruso de Bragade-
ra: en este arroyo há muchas ánades et garzas.
Et desde Torrubia ayuso es de muy buenos
pasos; en lo demás es buen lugar para cazar
en él con {aleones* Salvo en cuanto vá por
grandes pennas. El arroyo de Bomoba nasce
en la fuente que está sobre la laguna de Sien-
te Mohnnos, et entra en Penares dejruso de
Caraceniella: en este arroyo hay ánades et gar-
zas, desde Sancta Marfa de Sopenna fasta den-
tro en Penares, mas en pocos lugares se pue-
den cazar con falcones. El arroyo de CogoUu-
do et entra en Penares en Puentiana: en este
arroyo há pocas ánades. Pero dó las fallan
bien se pueden cazar con falcones. El arroyo
de Sobrel se a3runta de muchos arroyos, de-
Uos que nascen s6 Cantasavalos et dellos cabo
Galve. Et dellos del un cabo et del otro de
Cantalojas et entra en Penares, en Pennaho-
ra: en estos arroyos fasta que llegan al Angos-
tura, dejruso de la Puente, que dice de Valda-
Uo, hay muchas ánades et buen lugar para las
cazar con falcones. Mas del Agostura ajoiso
fasta Belenna non se pueden cazar con falco-
nes. Et desde Belenna fasta dó entra en Pena-
res há buen lugar para las cazar. Et algunas
vegadas recude hí garza. El arroyo de Certa-
diello nasce en la Dehesiella de Atienza sobre
BL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL, 1 33
Tolde Rey, et entra en el río de Aymon sobre
Sancta María: en este arroyo há parada de
ánades et garzas á las veces, et buen lugar pa-
ra las cazar con falcones, salvo por dó vá en-
tre pennas. El arroyo de la Riba Hasce del cer-
ca de Atienza, et otra parte del sobre Paredes,
et ayúntase á él el arroyo de Val del Cubo, el
otro que se llega á el cabo de la Riba un poco
de suso: en todos estos arroyos há muchas ána-
des et parada de garzas, et en lo demás son en
buen lugar para las cazar con falcones. Peroá
lugares hay malos pasos et tremedales, et por
ese valle á las mas veces falla hí un par 6 dos
de grúas de morada; cerca de las salinas de
Aymon viene un arroyo en que há buenas ána-
des para cazar con fsdcones. El arroyo de Rio
Salido nasce en el Aldea que há nombre Río
Salido, et fasta que llega al arroyo de las Sa-
liniellas há en él ánades á logares, et buen lu-
gar para las cazar con falcones. Et en el arro-
yo de las Salinas^ fasta que entra en las Sali-
nas de Boniella, há muchas ánades et buen
lugar para las cazar con falcones. Los arroyos
de Val de Paraiso son bien tres ó cuatro et en
todos há muchas ánades, et buen lugar para
las cazar con falcones, salvo dos que llegan al
Carrizal cerca de las Salinas. El rio de Pena-
res nasce sobre Cigüenza cerca de Orna, et
fasta deyuso de la Villa há muchas ánades et
134 BIBLIOTECA VBNAT<MtIA«
paiada de garzas, etsalvo por dó vapor hoces
et grandes angosturas de pennas, puédense
bien cazar con falcones, et ayúntanse con Rio
Salido en Vaydes, et dende adelante lieva Pe-
nares el nombre, et piérdelo Rio Salido. £1
arroyo de Aragosa nasce una parte del sobre
Sanca, et la otra parte del cerca Borjarcaval,
et ayúntase sobre Xodara: en estos arroyos há
muchas ánades et parada de garzas» et fasta
Xodara eslmen lugar para las cazar con íalco-
nes. Et de Xodara ayuso fasta que pasaporta
foz de Haragosa, vá por muy fuertes lugares,
también para cazar commo para andar. £1 ar-
royo de Val Fermoso, nasce sobre Almodro-
nes et entra en Penares deyuso de Sancta Ma-
ría de Sopenna, et há en él pieza de ánades; et
el mejor lugar que hay para las cazas con fal-
cones, es desde AlgezieUa fasta cerca de Utan-
de. £1 arroyo de Cifuentes nasce en Cifuentes,
et entra en Tajo'cerca de la casa de Grillo: en
este arroyo et en las lagunas cerca de Sant
Blas hay muchas ánades, et parada de garzas,
et en lo más hay buenos lugares para cazarlas
con falcones. £n tierra de Medina há muchas
buenas riberas en que hay muchas ánades et
partida de garzas, et á lugares algunas grúas de
morada. Et dice Don Johan que non se acuer-
da de los nombres de los lugares dó nascen.
Mas la una es un arroyo que pasa por Balba-
ÉL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 1 35
zil, et es muy buen arroyo de caza. Et el otro
que pasa por la Riba de Sant Felices et Ta-
junna, que nasce sobre Lúzon, etel arroyo que
pasa cerca de Minno et vá por el Alcobiella,
et vá á Calatahojar do se ayuntan en el arroyo
que viene de la Riba Descalote: en todos estos
arroyos há muchas ánades et pieza de garzas,
et commo quier que á lugares van por tierra
fragosa, et hay malos pasos. Pero lo demás to-
do se caza muy bien con falcones, et tierra de
Molina, si non es el rio que pasa por Molina:
dice Don Johan que non sabe él hí buena ri-
bera ninguna, commo quier que él dijieron que
contra el campo que habia buenas riberas,' et
otros! que en el río de Mesa que habia mu-
chas garzas. Otrosí, en tierra de Almazan di-
ce Don Johan quel dijieron que habie hí pieza
de buenas riberas, mas dice que non se le
acertó de cazar en ellas; pues es acabado de
contar las riberas que Don Johan sabe en el
Obispado de Cigüenza: dirá daquí adelante de
las riberas que él sabe en el Obispado de Osma.
Hasta AQuf el Códice del
Libro de la Caza
Del Príncipe
Don Johan
Manuel.
1Í
í'
LIBRO
de la
CAZA DE LAS AVES,
et de sus plumages, et dolencias, et melecinatnientos.
Del Canciller
PERO LÓPEZ DE A Y ALA.
SIGLO XIV.
CRISTUS ADSIT NOBIS GRATIA.
L NOMBRE DEL PADRE ET DEL FIJO
I et del Espiriin Sancto amen. Dice et
í amonéstanos el Apóstol qiu iodos las ca-
li sos que habimos de facer fagamos en el
nombre del Señor, porque todo don bueno é acabado
del viene t et sin él non puede ser fecha cosa alguna,
Et por ende, llamando la su ayuda et gracia, co~
memaré una pequeña obra para ejercicio de los
hombres, por los tirar de ocio et pensamientos, et
puedan haber entre los sus enojos et cuidados al-
gund placer et recreamiento sin pecado; la cual obra
será un pequeño escripto, en que departirá de la
Caza de las Aves et db sus plumajes et do-
lencias ET MELECINAMIENTOS.
PRÓLOGO.
L muy honrado Padre é Señor Don
Gonzalo de Mena, por la gracia de
Dios Obispo de la muy noble cibdat
(i de Burgos, Pero Lopes de Ayala,
vuestro homil pariente et servidor, me enco-
miendo en la vuestra merced. Señor, dice el
filósofo Aristóteles en el otavo libro de las
Eticas en la Filosofía Moral, que á los verdade-
ros amigos de buena et honesta amistanza non
los departe la distancia de lugares; que quie-
re dedr que por estar los homes amigos ver-
daderos alongados uno de otro 6 arredrados
por luenga tierra, la verdadera é honesta amis-
tanza non se departe de entre ellos, antes está
et dura firme en su virtud. £ Señor, gran tiem-
po há que fui et só alongado de vuestra pre-
sencia é vista por luengo apartamiento de tier-
ra, empero siempre la vuestra buena et verda-
dera et honesta amistanza tovo siempre en mí
142 BIBLIOTECA VENATORIA.
toda su virtud. E Señor, como en las quejas
et cuidados sea grand consolación al paciente
haber memoria de sus amigos, por ende. Se-
ñor, en la mi grand cuita ó queja que tomé de
tiempo acá en la prisión dó esto, hobe por con-
solación acordarme de la vuestra verdadera
amistanza. Ca segund dice Sant Exidro, cuan-
do el home está en buen estado et seguro, la
verdadera amistanza face las cosas más dulces
que son. Et si el amigo está en tribulación, la
buena et verdadera amistanza pone en las co-
sas contrarias y tristes consolación et grand
aliviamiento. Ca con la consolación del amigo
sostiénese el corazón del tribulado, et non pue-
de caer. Et como por muchas vegadas fui ale-
gre et consolado de vos en la caza de las aves,
asi como de aquel que tove siempre en ella
por maestro et Señor; et por cuanto. Señor, en
esta arte et ciencia de la caza de las aves oí et
vi muchas dubdas, así en el departir de los plu-
majes et condiciones et naturas de las aves,
otrosí, en las facer et ordenar para tomar aque-
llas presiones que deben; otrosí, para las mele-
cinar cuando adolecen et son ferídas, et desto
vi algunos escriptos que departian desto, pero
non concordaban unos con otros; otrosí, vi
muchos cazadores departir desto, et cada uno
tenia su opinión, et por esto acordé de traba-
jar por non estar ocioso de poner en este pe-
. * PERO LÓPEZ DE AVALA. I43
queño libro todo aquello que más cierto fallé,
así por los libros como por las opiniones de los
cazadores, segund la espirencia que deste fe-
cho probé et vi. Et fecho este pequeño libro,
acordé de vos lo enviar, así como á mi Señor
et á mi maestro, para que lo vos veades, et
emendedes et aniadades et mengüedes lo que
á la vuestra merced ploguiere. Ca en aquella
opinión que vos quisierdes et determinardes,
en aquella me acuerdo. Et en este libro toma-
ré esta orden: primeramente mostraré cual fué
la razón que movió á los homes á la caza de
las aves; Et después porné capítulos ciertos de
todo lo que aprendí et vi et oí en esta arte,
asi de los plumajes, como naturas et condicio-
nes de las aves; et dende la plática del falcon
neblí, porque es más noble, et más gentil de
todos. Otrosí, dende porné las dolencias et se-
ñales dellas et melecinamientos et remedios
para ellas.
Nuestro Señor Dios cuando crió el mundo
et fizo home, todas las animalias por él cria-
das fizo et puso para seer al servicio del ho-
me, et por ende dijo el Propheta David en el
Psalmista, alabando á Dios de las -gracias et
mercedes señaladas que fizo al home: «todas
las obras, Señor, por tí fechas enjugaste al ser-
vicio del home, aves del cielo, etc. »
Et porque los servicios que el home ha d^
/
144 BIBLIOTECA VBNATOIUA.
tomar de las cosas, deben ser honestos et con
razón, et por esto acordaron siempre todos los
sabidores que los homes deben escusarse mu-
cho de estar ociosos, ca es causa et achaque de
pecar; ca non se ocupando el home en algu-
nas cosas buenas et honestas, nacel ende pen-
samiento en el corazón del cual pensamiento
nace tristura et amortificamiento; et de la tal
tristura viene escándalo et desesperamiento,
que es raiz de todo perdimiento. Et otrosí, así
como el ocio, segund dicho habemos, traie es-
tos dapnos et males al alma^ así trae grand
dapno al cuerpo, que cuando el home está
ocioso sin facer ejercicio, et trabajar con el
cuerpo et mudar el aire, fatíganse los humores
et al cuerpo dende le recrecen dolencias et en-
fermedades. Et por escusar éstos dapnos que
vienen al ánima et al cuerpo en estar los ho-
mes ociosos, fallaron aquellos que ovieron de
criar los £dos de los reyes et de los príncipes
et grandes señores, que los toviesen á todo su
poder guardados de ser ociosos, et trabajasen
et ficiesen ejercicio por sus personas et cuer-
pos en algunas cosas buenas et honestas, con
que tomasen placer sin pecado, sirviéndose et
aprovechándose de las cosas que Dios crió et
fizo para servicio del home, segund dicho es.
Et entre las muchas maneras que cataron et
fallaron para esto, vieron otrosí que era bien
PBRO LÓPEZ DE AYALA. 145
que los señores et príncipes anduviesen algu-
nas horas del dia, como en la mañana et en
las tardes, por los campos, et mudasen el aire,
et feciesen con sus cuerpos ejercicio. Et pues
que asi andaban, que era bien que hobiese ho-
mes sabidores en tal arte, que sopiesen tomar
de las aves bravas, et las asegurasen et aman-
sasen, et las ñciesen amigas et familiares del
home. £t después con las tales aves tomasen
de las otras aves que andaban bravas, et es-
quivas por el aire. Et que los tales maestros
para facer esto fuesen muy sotiles et muy cier-
tos en la tal arte, que asaz es sotileza et mara-
villa que por arte ^ (i) sabiduría del home una
ave tome á otras de las que por su naturaleza
nunca tomara, nin en aquella manera que ge-
la facen tomar; así como un falcon tagarote
veemos que por su arte et sabiduría del home
toma una grúa, que es ave tan grande et tan
laida; otrosí, derriba el cisne et el avutarda et
la cigüeña et la ánsar brava, et embárgalas en
tal manera, que un galgo trava dellas et las
tiene fasta quel cazador llega et las toma. Et
otrosí, en la caza de las aves hay otros bienes,
que es una virtud que llama el filósofo en el
cuarto libro de las Eticas manificencia, que
quiere decir grandeza ó fechos de grandes se-
(x) El libro de U Sociedad de Bibliófilos dice es.
BIB. VENAT, VOL. III. XO
i
Í46 BÍBLl5tÉ0A VÉHATORIAi
ñores; ca noble cosa es et gtañdezA á un señor
tener falcones et azores et aves de caza en su
casa, ca quien los tiene como debe, parescen
muy bien las tales aves en las casas de los gran-
des señores; otrosí en el campo delante de
ellos cuando cabalgan et van á ver tal caza. Et
pot ende trabajaron de haber la tal caza de
aves; et pues que della es la presente materia
deste libró, pomé aquí los capítulos por los
cuales podrán saber aquellos que desta arte
toniareíi placer, algunas cosas provechosas pa-^
ra ayuda de la dicha arte.
Capítulo I. — De las aVes que son llamadas
de rapiña, así como azores, falcones et gavi-
lanes, esmerejones et alcotanes.
Capítulo II. — De los plumages de los fal-
cones, et primeraioiente del falcon neblí.
Capítulo III.— Del falcon baharí et tagarote.
Capítulo IV. — Del falcon girifalte.
Capítulo V. — Del falcon sacre.
Capítulo VI.— Del falcon borní.
Capítulo VII.-^Del falcon alfaneque.
Capítulo VIII.— Cómo se debe regir et go-
bernar el falcon neblí é ciertas reglas de pláti-
cas para ello.
Capítulo IX.— Cómo se debe álimpiar el
falcon del piojo.
Capítulo X. — Cómo se debe purgar el fal-
con del agua común que no es vidriada.
PERO LOPBE DB AYALA. 147
Capítulo XI.— Cómo se debe purgar el fal-
con del agua vedriada.
Capítulo XIL— De la purga común para
purgar el falcon del cuerpo.
Capítulo XIII.— Del falcon que deseca.
Capítulo XIV.— Del falcon que es asom-
brado.
Capítulo XV — Del falcon que há güerme-
ces.
Capítulo XVI.— Del falcon quel remanece
el papo.
Capítulo XVII.— Del falcon que tiene el
papo é tripas llenas de viento.
Capítulo XVIII,— Del falcon que tiene plu-
mas viejas.
Capítulo XIX.— Del falcon que há fincha-
miento en el buche.
Capítulo XX.-Del falcon que hálombrices.
Capítulo XXL— Del falcon que há filan-
dras, ó ¿lomeras.
Capítulo XXIL-Del falcon que tiene pie-
dra.
Capítulo XXIII.-De la fístula que se face
en la plaga del falcon.
Capítulo XXIV.-De la comezón que tie-
ne el falcon en las plumas que se las come et
AS las tira.
Céi'ÍTüLo XXV.^-Cuáiiido ae fe tíia ó cae el
falcon la unna.
I4S BIBLIOTECA VENATORIA.
Capítulo XXVI. — Del falcon que há clavos
en los pies.
Capítulo XXVII. — Del falcon que há fin-
chados los pies, 6 le arden.
Capítulo XXVIII.— Del falcon que se le
quiebra la pierna.
Capítulo XXIX. — Del falcon que se le quie-
bra el ala.
Capítulo XXX,— Del falcon que se le quie-
bra el ojo.
Capítulo XXXI. — Del falcon que há fin-
chazon entre el cuero et la carne.
Capítulo XXXIL— Del falcon que regita et
tiene papo et tripas frías.
Capítulo XXXIII. — De los falcones que
son ferídos de aves.
Capítulo XXXIV. — De la ferida del falcon
así abierta como cerrada.
Capítulo XXXV.— De la caida, 6 de la
abatidura del falcon en que se él fíere.
Capítulo XXXVL— Delfalcon que tiene las
tripas fuera.
Capítulo XXXVII. — Del falcon que tiene
las quijadas torcidas.
Capítulo XXXVIII.— Cómo debes facer la
muda á tu falcon.
Capítulo XXXIX.— De algunos falcones
que non quieren mudar et cómo farás para que
tu falcon mude muy aina.
PBKO LOPBZ DB AVALA. 149
Capítulo XL. — Cómo larás después que tu
falcon fuere mudado.
Capítulo XLI. — De los azores.
Capítulo XLII. — De los gavilanes.
Capítulo XLIII.— De los esmerejones.
Capítulo XLIV. — De los alcotanes.
Capítulo XLV. — Del paso de las aves.
Capítulo XLVI. — De cómo se deben enje-
rir las péñolas quebradas.
Capítulo XLVII. — De cuales cosas et me-
lecinas debe andar apercebido el cazador et
traer consiguo para sus aves.
CAPITULO I.
De las aves que san Ua$nadas dé rapiña, así somo
azores, /aleones, et gavilanes^ esmerejones et o/-
eotaȒes.
B cada día viaxm los homes de có->
mo naturalmesite unas aves toman
á otras, et se ceban et gobiernan de-
Uas; et las tales aves son llamadas
aves de rapiña; asi como son águilas, azones,
falcones, gavilanes^ esmerejones, alcotanes é
otras. Et estas dicbas aves, salvo el águila,
nunca comen otra carne sinon fuere de aves
que i^as por sí toman, et cazan; pero el águi-
la cuando non puede tomar 6 cazar algund ave
.de lias que acostumbra tomar 6 cazar, toma á
tomar liebre, ó coniejo, 6 cordero pequeño, et
aun viene al perro muerto, por la grand tra-
gonía que en ella hay. Et otrosí, hay otras avies
<|ve algunas veces se ceban 4e las Aves que to-
man, pero comuiimente «ms vms^9fi aon /car-
nizas de. bostías ¡«au^rt^s^ ñá k^ooq^ fion los
15a BIBLIOTECA VENATORIA.
cuervos carniceros, que muchas veces toman
aves vivas; pero su caza naturalmente es car-
niza de bestias muertas, et de aquello han su
mantenimiento. Et otrosí, hay otras aves que
son contadas entre las aves de rapiña, et to-
man et cazan aves vivas, et eso mesmo toman
et se ceban de ratones et de tales cosas que se
crian en la tierra, et destas son atahormas, et
budalones et aguilochos. Et todas las aves de
rapiña son mayores las fembras que los ma-
chos. Et otrosí, hay otras aves que su mante-
nimiento solo es de carnizas, et no toman aves
vivas, así como son buetres, avantos, quebran-
tahuesos. Otrosí, hay otras aves que su mante-
nimiento es de carnizas, et gusanos de la tier-
ra, et frutas asi como son cornejas, picazas et
otras. Et otrosí, hay otras aves que su mante-
nimiento es de semientes, así como son avu-
tardas, grúas, perdices, palomas, tórtolas, pá-
jaros. Et otrosí, hay otras aves que su mante-
nimiento es de pescados, así como águila pes-
cadora et alcatraces, et otras aves de mar. Et
otrosí, hay otras aves que andan ribera de las
aguas et su mantenimiento es peces menudos
et gusanos de los que se crian en el agua; et
paseen fuera en las yervas, así como son ána-
des, cisnes, ánsares bravas, et otras. Et asi hay
aves de muchas maneras et diversas et de di-
versos gobernamientos, pero de todas las aves
PERO LÓPEZ DE AVALA. Z53
las más limpias son aquellas que solamente se
paseen et mantienen de aves vivas, et cada vez
que se quiere cebar toma ave viva, et desque
della son cebadas non curan de lo que finca,
et aunque otro dia lo fallen non curan dello,
salvo buscar et cazar otra ave viva para su co-
mer. £t estos son azores et falcones, gavila-
nes, esmerejones, alcotanes: et de tales aves
como estas tovieron por bien aquellos que es-
ta arte fallaron de las tomar et de las amansar,
et facer conoscidas al home, et tomar con ellas
de las otras aves bravas, et non solamente to-
mar con ellas aquellas aves et presiones en
aquella manera que la natura les otorga de to-
mar, mas con el trabajo et sotíleza del caza-
dor témanse otras aves et presiones, et por
más estrañas guisas que las solian tomar. Así
como el falcon tomar la garza alta en las nu-
bes perdida de vista, otrosí tomar la grúa yen-
do alta por el aire, et así otras aves en muy
estraña manera, lo que nunca tomaran* si non
fuese por la maestría et sotileza del cazador.
Et por esta razón los señores et los que toma-
ron placer en tal caza buscaron homes maes-
tros et sabidores et de buen tiento, et de grand
sufrimiento para ordenar, et guardar, et cazar
con las tales aves. Ca puesto que los señores
et los que esta tal caza ploguiese tomasen
grand placer de haber tales aves, et las cobra-
154 BIBUOTBCA VENATORIA.
sen, et las pediesen haber, fincábales saberlas
regir. Otrosí, puesto que las faobiesen, como
dicho habernos, et las sopiesen regir et gober-
nar, fincábales saberlas guarescer et melecinar
cuando adolescen, et son feridas, et por esto
dicía Don Johan fiio del Infante Don Manuel,
et Señor de Villena (i), que fué muy grant se-
ñor, et era muy cazador et muy sotil en esta
ciencia de las aves, que grant diferencia habia
de querer cazar, et seer sabidor dello en las re-
gir, et facer las aves; et otrosí habia grant di-
ferencia de saber facer una ave, á la saber gua-
rescer, et seer buen acetrero, que quiere decir
buen físico para ellas, et buen cerujano. £t
porqué estas tres cosas: primeramente querer
cazar et haber grant voluntad dello; lo segun-
do saberlo fiau:er et ordenar que tomasen tan
estrañas aves, et por tan estraña manera como
dicho habemos; lo tercero, cuando su ave ado-
lesciese, ó fuese ferída, saberla guarescer; et
todas estas tres cosas son menester al buen
cazador, fablaron los que esta caza plogo en
muchas maneras en ello, et ficieron algunos
libros, cada uno segund se le entendió et al-
canzó su esperiencía. Et como dije en el' co-
cí) Aqpi alude evideatemente Pero L<^pe« de AyaU al Libro de
la Caza del Principe D. Juan Manuel, que precede en este volumen.
Téngate en cuenta esta cita para más adelante.
PBRO LÓPEZ DE AVALA. I55
mienzo, porque había diversas opiniones entre
los cazadores, acordé de ayuntar en este libro
todo aquello que oí á grandes señores et muy
cazadores, que más cierto habian fallado, et
púselo aquí, s6 enmienda de los que más y en-
tendieren, lo que yo oí á grandes señores et ca-
zadores en muchas partidas; otrosí, oí lo que
dijieron algunos dellos que no vi yo. Primera-
mente en Francia al Duque de Bergonia (i) et
Conde de Flandes et de Artois (2); et al Con-
de de Tangravilla (3); et en Aragón al Vizcon-
de d'ylla (4); et á Don Pedro Jordán Durrez (5),
Mayordomo mayor -del Rey de Aragón; et á
Don Pedro Ferrandez de Ijar, rico home. Et
en Castilla, lo que dijo Don Juan, fiio del In-
fante Don Manuel, Señor de Villena (6); et á
Don Gonzalo de Mena, obispo de Burgos; et
á Don Enrique Enriquez (7), et á Don Johan
U) Estk por Borgofia, y sti Duque no pudo ser otro al tiempo
fioe escrito el Canciller, sino Felipe el Atrevido (I%illppe le Har-
di), hijo de! rey de Francia Juan I, Uamado el Postumo. Nació en
1342, murió en 1404.
(2) Bralo por este tiempo Luis de Male por herencia 4e Marga-
rita, hija de Juana II.
(3) Es Juan, vizconde de Melun, y conde deTancaiUle, en Kof-
nandia, que mtni6 en X3Í82.
(4) Vizconde de Illa.
(5) Ftedro Jordán de ürries.
(5) Aquí vuelve Pero López de Ayala á aludir al Libro de la Ca»
xa del Pilncipe D. Juan Manuel.
(7) Hijo de D. Pedro Enriquez y nieto de D. Fadrique el maes-
tre de Santiago, hijo natural de Alonso XI.
156 BIBLIOTECA VBNATORU.
Alfonso de Guzman (i), et á Rendr Lorenzo,
comendador de Calatrava; et á Garci Alfonso
de la Vega, caballero de Toledo; et á Johan
Martínez de Villazan, Alguacil mayor del
Rey (2); et á Don Ferrand Gómez de Albor-
noz, comendador de Montalvan, et lo que di»
jieron dos falconeros, el uno del Rey Don Fer-
nando de Portogalji que dicen Pero Menino (3),
et el otro Juan Ferrandez Burriello, falconero
del Rey Don Pedro; ca todos estos sopieron et
saben mucho en esta arte, et ficieron muchas
curas en las aves, que son muy ciertas et muy
probadas. Et luego primeramente diré de los
plumajes de los falcones, et cuantas maneras
de plumages hay en ellos, et otrosí dó crian et
(x) Bl primef conde de Niebla.
(2) D. Alfonso XI.
(3) Eite Pero Menifto, portugués, ei autor de un libro de Cetrecla
traducido al caatellano por Rodrigues de Eecobar, cuyo Códice ae
conserva en la BiUioteca particular de S. M. el Rey, y de que se
da cuenta en nuestra Bibliografía Venatoria EtpaHolat volumen I,
p&gina CLxxi, numero 76, de esta Biblioteca Venaioria:
•Mtnino (Pedro) y Rodñguu de Bscobof (Goncalo).— Cetrería.
MS. del siglo zv.
•Biblioteca particular de S. M. el Rey.
■Bl fragmento del libro de Menino, traducido por Gonnlo Rodri-
gues Escobar, se halla partido en dos volúmenes de MSS., en uno,
dies f6Uoe, y en otro veinte; defecto que desaparecerfc con motivo
de haberse hecho esta observación, encuadem&ndose juntos loe
treinta folios en un volumen. Acaba el MS. con esta nota: Bste li"
broetde Pomalyno, falconero del Rey de Portogal,
tResultarfc un volumen en 4.^ de 30 f61ios.»
PERO LOPBZ DE AYALA. I57
nascen , et qué fadones et plumas debea haber,
et después dirÉ como se deben melecinar cuan-
do adolescen, 6 son feridos de grúas, 6 de gar-
zas, ó eo otra manera cualquier. Et trabajaré
mas en la plática del falcon neblí et en su re-
gimiento, ca en verdat este es el más noble et
mejor de todas las aves de caza, et quien buen
tiento tomare con el neblí, en todas las otras
aves podrá tomar buen tiento.
CAPITULO 11.
De los plumajes de los /aleones^ at primeramenU
del fakon neblí.
ALcoNES entre los cazadores comun-
mente son llamados seis plumajes, ó
seis linajes de ellos« que es á saber:
neblis, baharíSi girifaltes, sacres, bor-
nís, alfaneques. Délos tagarotes non facen men-
ción aparte, porque son acordados por baharís,
que como quier que en el plumaje haya dife-
rencia del baharí sardo, 6 mallorquín, ó de Ro-
manía, con el bahaií tagarote;/ pero en todas
las condiciones son de una naturaleza, segund
más complidamente diré adelante en el capí-
tulo que fabla del falcon baharí. Et debedes
saber que en todas las tierras de cristianos, sal-
vo en España, son llamados estos seis pluma-
Jes por sus nombres, ca el girifalte llaman así
por su nombre girifalte, mas non falcon, et al
sacre dicen sacre, et al borní et al alfaneque
PERO LOPBZ DB AVALA. Z59
llámanloB laneros. £t á estos todos non los Ua**
man falcones, antes dicen que son villanos, así
como quien dice falcones bastardos, ó fomeci*
nos, et solamente al neblí, et al ba]^ii llaman
falcones et gentiles, ca han las manos grandes,
et los dedos delgados, et en sus talles son más
gentiles, que han las cabezas más firmes et
más pequeñas, et las alas en las puntas mejor
sacadas, et las colas más cortas, et más derri-
bados en las espaldas, et más apercebidos, et
más ardidos, et de mayor esfuerzo; et en sus
gobernamientos son más delicados que los
otros que dicho habemos. £t quieren ser go-
bernados de mejores viandas, et seer siempre
traídos muy bien en la mano por el grand or-
gullo que han; et no sosiegan mucho en la al-
cándara, et son de muy grand coraron. Et los
girifaltes et sacres et bomís, et alfaneques son
de otros talles et faciones en los cuerpos, et
las colas más luengas, et las cabezas grandes,
et las manos más gruesas, et los dedos más
cortos, et mas gruesos, et sufren mejor aunque
les den et gobiernen de mas gruesas viandas,
como quier que de cualquier plumaje que sea
el ave, si le dieren buena vianda, et sea bien
traido, siempre lo fallarás en el su volar, et ca^
zar, et en estar más sano. Pero unos falcones
hay que mejor se paran á sofrir en sus gober-
namientos de más gruesa vianda que otros, ca
l6o BIBLIOTECA VENATORIA.
8i tú dieses la vianda con que el borní et el sa-
cre se gobiernan al neblí, poco tiempo te ser-
virías del, ca de su natura es tan delicado, que
luego se cargaría de dolencia et se perderia.
Et los üadcones neblís en todas las tierras son
llamados gentiles, que quiere decir fiios dalgo,
et en Castilla et en Portugal son llamados ne-
blís, pero al comienzo fueron llamados nebís,
et por tiempo corrompióse este vocablo, et dí-
cenlos neblís. Et en Aragón et en Catalueña
llámanlos pelegrines, por comparación de los
peregrinos et romeros que andan por todas las
tierras, et por todo el mundo, que así son los
falcones gentiles, 6 neblís, ó peregrinos, que
todo el mundo andan, et traviesan con el su
volar, partiendo de la tierra donde nacieron.
Pero en Francia et en Alemania, et Italia lla-
man falcones pelegrines á unos falcones ne-
blís, que algunas veces son fallados et toma-
dos, que han ya las tijeras más luengas, cuan-
to que los cuchillos mayores, et pasan dellos,
lo que comunalmente no han los falcones; et
cuando tales falcones pelegrines son tomados,
précianlos mucho, ca salen muy buenos. Et
debedes saber que los falcones neblís crian et
nacen en la alta Alemania, en una comarca
que es llamada Asuega (i); otrosí en Noruega
(i) Saecúu
PERO LÓPEZ DE AYALA. l6l
et en Pruza (i), et de allí los compran losmer-
cadores, et los traen en las contres de Alema-
na, cuando vienen en Frandes, et trienios á
Brujas, et de allí los llevan por todas las tier-
ras, á París et en Bretaña, et en Henaut, et In-
glaterra, et dellos traen en España á los reyes
et á los señores que lo encomiendan á los mer-
caderes, cuando allá van á Brujas, et gelos
traen. Et estos falcones así traídos de los mer-
caderes son muy peligrosos de tomar, ca vie-
nen cargados de agua, et de malos humores,
por el gobierno de las malas viandas que les
han dado, et por no facerlos mercaderes grand
despensa et costa con ellos, danles carne de
vaca et de oveja. Et comunalmente los más les
dan perros, et aun dicen aquellos que los tie-
nen que la vianda más liviana que fallan para
ellos que es la carne del perro; pero estos fal-
cones así gobernados, como dicho es, son en
grand peligro, ca desque los toman los señores
et cazadores que los compran, et los toman á
las buenas viandas, mueren muchos dellos de
las ñlandras, ó ñlomeras, et del agua vedria-
da, et dellos que desecan. Et esto es porque
con la buena vianda que después comen mué-
vense los humores malos de que hablan car-
gado con las malas viandas, et vienen á resol-
(x) Prnaia.
BIB. VENAT. VOL. III. II
- I
l6a BIBUOTBCA VENATORIA.
vérseles en dolencias mortales. Otrosí, los tales
falcones de que dicho habernos, son duros fal-
cones de facer, por cuanto son tomados muy
cerca de donde criaron et nacieron, et aun al-
gunos dellos en los nidos, et no saben mucho
del cazar, porque muy poco tiempo se ceba-
ron por si; pero los que escapan, et son fe-
chos, salen muy buenos et muy seguros. Otro-
sí, hay falcones neblís, que crian en el Con-
dado de Saboya, en las montañas que son et
parten el dicho Condado de Saboya et la tierra
del Señor de Milana (i), et estos témanlos en
los nidos et no salen tan buenos; et cuando los
tienen los mercadores para vender entre los
otros falcones suyos, luego los conoscerá home,
que así como muestran la claridat para que ho-
me vea los falcones dó están en sus alcándaras,
luego los falcones tomados de los nidos gritan
et dan voces, et espelúzanse, et alzan las alas,
et parescen et muestran su pequeño esfuerzo.
Otrosí, muchos falcones neblís se toman bra-
vos por muchas partidas del mundo, et en mu-
chos regnos, et vienen de la tierra et comarca
donde crían et nascen, et vienen con el paso de
las aves, así como con sisones, et palomas, et
otras aves de paso. £t estos falcones así veni-
dos, los unos se toman muy tempranos, como
(i) Ducado de MUan.
PERO LÓPEZ DE AVALA. 1 63
en el mes de Setiembre et Octubre et Noviem-
bre et Decienibre; et los que se toman dende
adelante fasta comienzo de Febrero son mas
tardíos para facer, et Uámanlos en Francia á
estos falcones tardíos así tomados, falcones de
rápela, et salen muy buenos, ca saben ya mu-
cho del cazar, et traen todo el plumaje desla-
nado de las aguas, que há grand tiempo que
duermen fuera. £t traen la cola toda rozada
en las puntas de las péñolas, del estribar que
facen sobre ella, cuando toman las presas et
se ceban en el campo, et précianlos mucho los
cazadores, porque tales falcones como estos
non hay en ellos otro trabajo sinon facerlos se-
guros et señoleros, que cuanto el cazar, ellos
lo saben ya. Et á los falcones primeros, que
dejimos que eran tomados tan tempranos, lla-
man en Francia falcones presos sobre el país,
et en Castilla á todos los falcones así tomados
de cualquier plumaje que sean llaman falco-
nes zahareños ó arábigos. Et cuanto en Casti-
lla, los mejores neblís que se toman son los de
las rocinas, et en tierra de Sevilla, et otrosí
son muy buenos en Portogal los que se toman
en el Campo de Santaren, et todos estos falco-
nes salen muy buenos, ca se toman muy lejoé
de la tierra donde nascen, ca segund todos cui-
dan, ellos vienen de Nuruega et Pñiza et
Asaega et de cabo de la alta Alemania, ¿6
164 BIBLIOTECA VENATORIA.
criaron et nascieron, et vinieron con el paso de
las aves, ca en España no fué home que falla-
se nido de üédcon neblí. Otrosí, son muy bue-
nos estos falcones así tomados en las rocinas
et cerca de las marismas, por cuanto de cada
dia se ceban de aves de ribera, así como en
abocastas et ánades et garzotas et otras que
son raleas buenas, pero que el falcon neblí de
su. naturaleza há de tomar á ellas. Otros falco-
nes neblís se toman en Castilla en los pinares
de Olmedo, et de aquellas comarcas, et estos
non salen tan ciertos ni tan seguros como los
que decimos que se toman en las rocinas, ca
estos falcones tomados en los pinares son mas
bulliciosos, ca siempre se ceban en palomas et
cornejas et sisones, que son raleas peligrosas,
lo uno porque hay muchas dellas, et otrosí
porque el falcon se vá muy longe á perder con
ella, et si alcanza, cébase, et piérdelo muy ai-
na el cazador. Otrosí, en muchos regnos et par-
tidas se toman falcones neblís bravos, et los de
la una comarca salen mejores que los de las
otras. Pero tan noble es el falcon neblí, et de
tan buen esfuerzo, que si con él trabajares,
siempre fará bien, como quier quel plumaje
bueno, et ser tomado en buena comarca, eten
buen tiempo, et buena mano de cazador, et
grand sofrímiento, et buena vianda, mucho
emienda el neblí, et el contrario desto non hay
PERO LÓPEZ DE AYALA. I 65
dubda que dapna. Et debedes saber quel fal-
con pocas veces acaesce al home de escoger
en ellos, ca non hay en esta tierra tantos, et
cuando home lo cobra toma lo que falla; pero
si acaesciere que I9 hayades de escoger, así
como en los lugares que los merpaderos los tie-
nen ayuntados para vender, 6 si los rederos
que los toman acaesce á las veces tener dos ó
tres de ellos, debes saber conoscer sus pluma-
jes, porque tomes de lo mejor. Falcones hay
neblís que han lo blanco mucho et muy blan-
co, et lo al como gris, et son estos falcones lla-
mados en Francia falcones de dames, quiere
decir, falcones de dueñas, et son muy fermosos
et muy dulces de facer, et de muy buen talan-
te, et han el plumaje muy bueno et non tan
brozno como los otros plumajes, et aun han las
colas más luengas et salen buenos garceros. Et
á tales falcones de tal plumaje suelen en Cas-
tilla llamar los falconeros et cazadores, don-
cellas; et en Francia llámanlos blanchantes.
Otros falcones neblís hay que es su plumaje
rubio, et la. punta gruesa, et son de grandes
cuerpos et salen muy buenos altaneros et gar-
ceros. Otros falcones hay que sus plumajes
son pardos et la cabeza pintada, et la punta
orlada de amarillo et son falcones espesos, et
de buena facion et mucho' emplumados, et llá-
manlos en Castilla á tales como estos corona-
^ I
l66 BIBLIOTECA VENATORIA.
dos» et si tal lo fallares, trabaja con él, et non
te duela el tiempo que con él afanares. Otros
falcones neblis hay que su plumaje es haber
una pinta menuda et delgada et ancha et co-
mo amarilla. Et á estos llaman en Castilla fal-
cones zorzaleños, que quieren decir, falcones
pintados como zorzales, et comunalmente son
falcones menudos, et estos son muy bullicio-
sos et van mucho á las raleas etálas palomas>
et de poco sosiego son. £t á tales como estos
cárgalos de cascabeles fasta que vayan asose-
gando, et de estos salen buenos altaneros.
Otros falcones hay que han el plumaje como
preto, et son llamados roqueces, et son duros
de facer, pero danse á bien, et salen muy bue-
nos altaneros et garceros et grueros; et guarda
de los asañar, ca de ligero se asañan. £t des-
pués que por el plumaje, segund que dicho hé,
bebieres catado tu falcon, catarlo has por las
faciones en esta manera: que haya las espaldas
descargadas et buen pecho et de grand carne
en el cuerpo et en las cujas, et el zanco grue-
so et corto, et las manos grandes, et los dedos
delgados et luengos, et las ventanas bien abier-
tas, et que haya unas pocas plumas que le sal-
gan por encima de los hombrillos de cada par-
te, ca pocos falcones lo han; et que sea bien
emplumado en la cola, que haya grand estro-
pajo de pluma, et la pluma dura, et cuanto
PERO LOPOZ DE AYALA. l6j
mas bravo et mas esquivo fuer al comienzo,
tanto mejor fianza ten en él. Otrotí, el torzue-
lo nebí!, si lo fallares de buen plumaje, traba-
ja con éi, ca salen muy buenos altaneros, Et
son muy buena compañía el torzuelo nebí! et
el torzuelo borní. Va el neblí torzuelo es muy
ligero, et pónese muy alto, et el bom! sígnelo
et sube con él, et asosiega el neblí con el bor-
ní, porque el borní no sabe ir á ralea. Et sei
cierto que facen muy fermosa volería los dos,
et yo v! un neblí torzuelo muy buen garcero
al Señor de la Ribera, camarero mayor del rey
de Francia.
CAPÍTULO IIL
D§1 falcan bahatí et tagarote.
LGUNOS teman que es sin razón fa-
blar antes del falcon babaií que del
falcon girifalte, por cuanto los giri-
faltes son muy grandes falcones, et
de muy gran parecer, et précianlos mucho los
señores; et los que buenos salen son muy ma-
ravillosos garceros et grueros; pero non es de
maravillar, ca según dije en el comienzo de
este libro, fablando en los plumajes de los fal-
cones, el falcon baharí es llamado gentil en to-
das las tierras salvo en España, segund sus
condiciones et faciones et manos et dedos et
ardideza, en que parece al falcon neblí, lo que
non han los falcones girifaltes, ca el que bien
catare et considerare el falcon girifalte, fallará
que parece uu grand borní. Et otrosí, segund
de suso dijimos, es villano en haber las manos
gruesas, et los dedos cortos; otrosí, non hay
dubda que los girifaltes, como quier que des-
PERO LÓPEZ DE AYALA. 1 69
pues que son fechos son muy buenos falcones,
pero al comienzo son graves de facer ca de su
naturaleza son cobardes, lo que non han los
baharís, ca son ardidos et apercibidos de su
natura, et por ende, diré aquí del falcon baha-
rí. Primeramente debedes saber que los falco-
nes bahaiís crían dellos los mas en la Isla de
Cerdeña, et son llamados sardos, et otros ba-
haiís crían en la Isla de Mallorcas, et son me-
jores; et otros crían en Romanía, et estos son
granados falcones et muy buenos, et todos es-
tos son muy buenos falcones para grueros, por
cuanto son muy rabiosos et caninos et traba-
dores. Et los falcones tagarotes, que son con-
tados por baharís, crian allende la mar en el
África, et de todos los falcones baharís pocos
dellos hay para altaneros, ca con la grand
fambre que muestran non se tienen en lo alto,
et desque veen las ánades aguadas, luego se
posan et quieren pescar, et toda su ligereza es
en lo bajo, pero algunos dellos salen muy bue-
nos altaneros. Et yo vi al rey Don Pedro uii
falcon baharí mallorquin, que llamaba Doñee-
lia, et traíalo im su falconero, que dician Al-
fonso Méndez, que era muy buen garcero, et
en la ribera más alto que neblí de cuantos el
rey habia, que traia estonce cuando yo esto
vi bien cuarenta altaneros neblís, sin garceros
é sin grueros, que habia seis lances de grúas
170 BIBLIOTECA VENATORU.
de neblís et de baharls, et sin girifaltes et sa-
cres; et son los baharís muy buenos grueros de
aventaja. Et yo vi un baharí sardo al rey Don
Pedro, que traia Ruy González de Iliescas, co-
mendador de Santiago, que era su falconero,
et sin ayuda de otro falcon derribaba la grúa
et la cigüeña preta, et la ánsar brava, et el cis-
ne, et la tenia fasta que llegaba el galgo. £t
otrosí, los falcones baharís et tagarotes son
buenos grueros, et acorredores, et yo vi al rey
Don Pedro un tagarote que traia un su falco-
nero que decian Juan Criado, et llamaban al
falcon Botafuego^ et sin ayuda de otro falcon
mataba la grúa et non era muy grande. Otro-
sí, todos los baharís, así sardos como mallor-
quínes et de Romanía et tagarotes, son muy
buenos perdigueros, ca su ligereza es en lo ba-
jo, et vuelan el pecho por el suelo, et muy fer-
moso, et vuelan bien por el alcaraván. £t son
los baharís falcones muy seguros, et no van á
las raleas como los neblies, et sus plumajes son
desta manera, los baharís sardos son roqueces
comunmente, et los mallorquines et de Roma-
nía son mas rubios et mas granados, et mayo-
res espaldas et mas ardidos; los tagarotes son
mas apartados en el color et en el talle; ca son
falcones pequeños mucho, que non hay de plu-
maje tan pequeño falcon. Et son como ama-
rillos, et como dije en el capítulo del nd^li, á
PERO LÓPEZ DE AYAUí. I7I
todos estos baharís llaman en Francia falco-
nes gentiles; et dicen falcon gentil de Cerde-
ña, ó falcon gentil de Bomania; et por el ta-
garote falcon gentil tagarote; et en Aragón lla-
man á todos los falcones baharís monteris, et
en sus faciones catarlos has, como el falcon
neblí, que haya derribadas las espaldas, et
grand carne et grand cuja, et buen zanco, et
grand mano, et los dedos luengos et delgados,
et grandes ventanas.
CAPITULO IV.
Del fcUcon girifalte.
os girifaltes son falcones que han
grandes cuerpos más que ningunos
otros falcones, et crian en Nuruega
é en aquellas partidas dó dijimos que
crian los falcones neblís, et no se fallan en
ningunas otras tierras. Crian et tráenlos á
Frandes, cuando traen los neblís; et son los gi-
rifaltes muy duros falcones de facer, comunal-
mente pocos dellos escapan que no sean goto-
sos, ó ciegos, ó de poca vista, ó cobardes é de
pequeño corazón, et son á guardar los girifal-
tes al comienzo al poner del capirote, ca son
los falcones de todos que peor lo toman, et si
non toma el home buen tiento en ello al co-
mienzo, toma con el capirote tan grand eno-
jo, que lo non quiere consentir, et con la por-
fía del que gelo quiere poner, viene á se asom-
brar. Et los plumajes de los girifaltes son es-
tos: unos hay que son llamados blancos, en
PBRO LÓPEZ DE AYALA. I 73
manera que han muy poco de lo gris, et estos
son ñnos de Nuruega, et son muy preciados
de los grandes señores, por la su fermosura,
et salen muy buenos garceros. Et yo vi un gi-
rifalte que fué presentado al rey Don Carlos
de Francia, padre deste rey Don Carlos que
agora reina en Francia, et fué tomado el giri-
falte en la Isla de Layron, que es cerca de la
Rochela, et fué tomado bravo, que es maravi-
lla; que yo nunca oí decir que girifalte se to-
me en estas tierras de aquí zahareño, et era
este girifalte tan blanco como una paloma
blanca, salvo que tenia unas plumas pretas al
través en las cujas. £t por la su grandeza et
cabeza et manos et talle se conosció por giri-
falte, et no curaron de facer con él que fuese
garcero nin volase por presión, salvo tenerlo
así por maravilla, ca el rey lo preciaba mucho.
Otrosí, hay girifaltes que son llamados letra-
dos, porque lo blanco han muy blanco et lo al
muy preto, et bien comparado todo, en guisa
que parece como libro escripto de letras grue-
sas, et por esta comparación los llaman letra-
dos, et salen deUos muy buenos. Otrosí, giri-
faltes hay que son llamados grises, porque lo
que han preto es como una pequeña grisa, et
han fermoso plumaje, et salen buenos et muy
ligeros; otrosí, falcones girifaltes hay que son
pretos, et son llamados roqueces, et son de
174 BIBLIOTECA VENATORIA.
gran esfuerzo, pero que son feos» et destos así
pretos vi uno á Monsen Bureo (i), Señor de la
Ribera, camarero mayor del rey de Francia,
et enviaragelo en presente el grand maestro de
Pruza que era tan roquez et preto, que apenas
se devisaba lo blanco, et era el mejor garcero
del mundo, et debes saber que girifalte que se
dá á bien, mata muy mas ligero et mejor gar-
za, ó grúa, ó la presión á que fuere lanzado,
que ninguno otro falcori; que la garza mata
muy alta, al sobir non face tantos tomos como
el neblí, et vá mas derecho en sus vuelos, et
como quier que por la su grandeza salga pe-
sado de la mano, pero desque comienza á ca-
balgar en el aire todavia cobra mejor ligereza.
Et debedes al girifalte facer en el comienzo
matar liebre, ca lo uno pierde las cosquillas
que há en las manos, ca de su naturaleza son
cosquillosos; otrosí, cobra ligereza, et sabe so-
frir el resuelgo en el trabajar que face con la
liebre, et en alzar et venir á ella. Otrosí, es
muy bueno al girifalte facerle volar la perdiz,
por cuanto la perdiz vuela luengo trecho^ et
saca mucho el vuelo al falcon, et á cualquier
ave que la siga. Otrosí, es bueno al girifalte
volar por la lechuza, porque monta mucho et
porfia, et es le como traina de garza para ade-
(i) E«té et Bureitu de It Riviére.
PERO LÓPEZ DE AVALA. I 75
lante. Et desque á estas cosas hobiere volado
el girifalte algund tiempo et cobrado ligereza,
podrás lo facer garcero dándole sus traínas, ó
echándolo con otro maestro, desque la garza
se rinda. Et algunos hay que son de buen es-
fuerzo et de buen talante, et la matan por su
voluntad. Et los girifaltes es bien de los traer
siempre en la mano, ca como son pesados, si
se derraman en el alcándara podrian peligrar,
et cada vez que el capirote tira quiere se afa-
lagar con el roedero, et facer placer. Et cuan-
do quisieres escoger el girifalte, lo primero que
farás cátale por los pies, si há clavos en ellos,
ó los tiene finchados, que es comienzo dello;
et otrosí, cátalos por la vista, como quier que
sea grsive de catar, ca ternan los ojos claros et
habrán poca vista, pero cátalo como mostrán-
dole el roedero, ó otra cosa, por ver si es aper-
cibido en la vista; et por las faciones cátalo,
que sea bien derribado de las espaldas, et non
sea corcobado, et que sea de buena carne et
de buena cuja, et buen zanco et buenas venta-
nas et buenas manos, et los dedos cortos et
gruesos, al contrario del neblí, et non sea ca-
bezudo. Et el torzuelo girifalte es muy bueno,
et sale buen garcero, et es muy ligero, mas es
sañudo et muy delicado et raalencónico, et há
menester home sofrido.
CAPITULO V.
Del falcan sacre.
os sacres son falcones grandes de
cuerpo, et han las colas luengas, et
crian en Nuruega, et en aquellas par-
tidas do dijimos que crian los neblís
et girifaltes, et con ellos los traen los merca-
dores. Et otrosí, falcones sacres hay que crian
en Romanía, et son muy buenos. Et de los sa-
cres hay lo que en los otros falcones, ca dellos
ha}'^ rubios, et dellos mas pretos, et mas dellos
blancos, et de todos salen buenos; et han los
sacres en su plumaje lo que non han otros fal-
cones, ca por muchas mudas quel falcon sacre
mude, tal se finca como era antes, et non mu-
da el color de las plumas, como facen todos
los otros falcones, salvo aquel plumaje non
finca tan brozno como cuando era pollo; et fá-
censeles unas orladuras en derredor de las plu-
mas que asaz poco devisan; pero yo vi un fal-
con sacre, que era de los de Romanía, et fué
PBRO LÓPEZ DE AYALA. 1 77
mió, et díle á Don Alvar l^erez de Guzman,
et á las cuatro mudas fizo los cuchillos ma3'o-
res de cada ala así blancos todos como una pa-
loma blanca, et todas las plumas de enderre-
dor del cuello grandes et pequeñas, et una pé-
ñola de la cola, et perdióse, et creo que si non
se perdiera, et lo pudiera home mudar otra
muda, quél hobiera muchas mas péñolas blan-
cas, fasta que por tiempo él fuera todo blan-
co, ca muchas péñolas grandes et pequeñas
tenia ya pintadas de blanco.-Otrosí, de los sa-
cres es lo que es de los neblís, ca los que to-
man bravos por las tierras, que son llamados
zahareños, son los mejores; pero que hay en
ellos algund afán de los facer, et salen dellos
muy buenos garceros et grueros, et para toda
cosa buenos; otrosí, los sacres son buenos per-
digueros, et buenos lebreros, pero que no en-
tran en la liebre, salvo los que son tomados
zahareños^ como dicho habemos, et matan bien
lechuza et alcaraván, et vuelan mejor con
viento, et páranse mejor á él que otros falco-
nes ningunos. Et los torzuelos dellos son muy
buenos eso mismo, et yo vi al rey Don Pedro
un sacre torzuelo, que fué del rey Don Alfon-
so su padre, et traialo Ruy González de llies-
cas, comendador, et era muy orgulloso garce-
ro, et han menester los falcones sacres buen
tiento, et quieren siempre andar echadizos, ca
BIB. VENAT. VOL. IH. 12
17a ' BIBLIOTECA VENATORIA.
muy de ligero se rebotan, et álosfalcoces sH"
eres BO les poneo en laribera, porque son bl~
cones pesados paia remontar; pero en Bra-
vaote et en Francia vuelan con ellos en la ri-
bera; mas no son altos, et los torzuelos son
mejores para ello. Et cuando to catares, para
mientes que sea descargado de las espaldas, et
de buena carne et buena cuja et buen zanco,
et loa dedos cortos et gruesos, et la cola la mas
corta que pudiere ser, et las puntas de las alas
luengas, et buenas ventanas bien abiertas, et
non lo olvides en la alcándara, ca se facen
truhanes, et dellos embravecen, etla buena
mano del cazador es la mejor alcándara que
cuaiesquier falcones pueden haber.
CAPÍTULO VL
Del fakon borní.
ALCONBS bomís crian en muchas par-
tidas: crian en la alta Alemania et
en Noruega, et en aquellos lugares
dó crian los nebKs et girifaltes et sa-
cresy et en todas las tierras, salvo en España,
son llamados laneros, et los que traen de Ale-
mania son buenos et seguros et grandes de
cuerpos; et otros bomís crian en tierra de Sa-
boya et de León del Ruédano, que es entre el
Emperio et Francia, et son muy buenos; otros
crian en Castilla, en Álava, et en Guipuzcua,
et en Vizcaya, et en Mena, et en Losa en As-
turias de Santillana, et Asturias de Oviedo, et
en Galicia, et en Santiago de Montizon, et es-
tos son muy buenos los de Galicia, et son ro-
queces et muy buenos,
Et en Asturias de Santillana hay una muda
que llaman tagre, et han plumas entre los de-
dos, et destos desta muda de tagre vi al rey
x8o BIBLIOTECA VENATORIA.
Don Pedro un torzuelo que fuera de Garcila-
so de la Vega, que dician Pristalejo, et era
buen altanero, en manera que sin compañía
mataba dos pares de ánades mayores tan bien
como un neblí, et vi de los de las Asturias de
Oviedo un falcon borní torzuelo al Obispo de
León Don Diego Ramirez de Guzman, et dió-
lo al rey Don Pedro, et era muy bien garcero.
Pero de todos los bomís los que llaman pro-
vinciales en Castilla, et en Francia son llama-
dos laneros de Grao (i), estos son los mejores,
et témanlos de paso después de Sant Juan fas-
ta Sant Miguel en el Grao de Arle, que es en
Provencia, et témanlos en la pla3ra de Lunel,
et en Florencia; et enderredor de aquella co-
marca que es en Lenguadoc (2), que es en se*
ñorío del rey de Francia, et todos son llama*
dos de Grao, et son muy buenos et ligeros, et
de cada año prueban mejor, et son muy bue-
nos para perdices, liebre, lechuza, alcaraván,
doral, garza; et destos son los torzuelos, que
son llamados laneros, précianlos mucho en to-
da Francia para la ribera, et non curan de
otros, salvo que sean de Grao, et salen muy
buenos altaneros, et facen muy buena compa-
(x) CraOt es U Crau, gran llanura pedrego6a, cerca de Arles, en
la Proveiua.
(1) El Laaguedocy provincia de Francia.
PERO LÓPEZ DE AVALA. l8l
ñia á los neblís, et sosiegan mucho con ellos,
ca todo el día andan sobre el agua, que no se
parten de allí, nin van á^ raleas; et échanlos
primero que los neblis, porque si raleas algu-
nas hay, fuyen, et ellos no las siguen. Otrosí,
asosiegan las ánades, et cuando el neblí es
echado fallará la ribera limpia, et vuela mas
seguro, ca non hay raleas á que vaya, et luego
al comienzo son graves et duros de facer alta-
neros, ca su naturaleza no es aquella, et luego
se posan, pero con los neblís, usando de cada
dia, fácense et quieren andar en buena carne.
Et lo primero debedes los traer á que vuelen
picazas, ca de allí toman á andar altó, et te-
nerse et guardar á su maestro, et á la presión,
et desque algunos dias volaren así por las pi-
cazas, echarlos has con el neblí en la ribera,
et aunque se pose, non te enojes dello, ca usan-
do de cada dia á volar con el neblí, él tornará
á lo guardar, et desque fuere fecho altanero,
dale siempre á roer en el ánade, ca de otra ma-
nera se debe gobernar quel neblí, ca es alta*
nero contra fecho, non sabe remontar sin le
dar á roer como face el neblí. Otrosí, hasle de
levantar á su mejoría, et que esté cerca cuan-
do le levantares, ca non puede de lejos alcan-
zar así como el neblí, et quieren se traer en la
mano, et cuando son dos, facen buena compa-
ñía. £t en Francia cualquier señor, aunque
1 82 9IBLI0TBCA VENATORIA.
muchos ten¿&9 siempre terna una copla des-
tos, que son dos, et toman siempre los mas
granados, et yo vi en París una copla dellos,
que son dos torzuelos volantes, valer cient
francos de oro; et volaban por todas las ma-
rismas que fallasen, et son muy placenteros,
et los bomís, dellos hay blancos, et dellos ru-
bios, et dellos roqueces, et de todos salen bue-
nos, et sus faciones catarlas has ad: que sean
bien descargados en las espaldas, et non sean
corcobados, nin estrechos de hombros, et sean
de buena carne, et non luengos de piernas, et
buen zanco et buena cuja et grand mano, et
los dedos cortos et gruesos, et la cabeza llana
et el ojo enconado, et buen pico, et la cola cor-
ta, et buenas ventanas, et buen estropajo de
cola. Et como quier que dicen quel borní con
cualquier vianda pasa, si tú le dieres buena ga-
llina, ó buena vianda, ver gelo has en el vo-
lar, et si non zahareños valen mas, et quieren
se traer en la mano.
CAPÍTULO VIL
Del falcan alfaneque.
ALCoKEs alfaneques comumente son
blancos, et las cabezas rubias, et de-
Uos hay mas roqueces algunos, et
mas como pretos, et crian allende la
mar en África en el regno de Tremecen, et en
la Isla de Alhabiba (i); et non sabe home que
en estas partidas de aquí crien alfaneques nin
tagarotes. Et otros falcones crian en el regno
de Túnez, que son mas roqueces, et las colas
luengas, et son llamados tunizos, et son como
entre alfaneques et bornís. Et otros falcones
hay que son llamados entrecelos, et dicen que
son de voltura 4© tagarote et alfaneque, et son
muy buenos; pero pocas veces parecen. Et es-
tando yo en Alicante, que es en Aragón, ribe-
ra de la mar, llegó hí una nao que vinia de la
Berbería, et traía muchos de los alfaneques,
et compré dellos; et el señor et maestre de la
nao dióme uno, que dicia él que era entrece-
H, et en verdat el talle, et manos et rostro era
(i) Isla de Alhabiba en África.
Z84 BIBLIOTECA VBNATORU.
de tagarote, mas las plumas et su color era de
alfaneque, et tóvelo grand tiempo; et yo non
curé de facer del al sinon perdiguero, et aquel
fiz facer á él muy bien, et era muy ligero, et
los falcones alfaneques son muy placenteros,
et matan bien et fermosamente la liebre, seña-
ladamente cuando son dos, et non entran en
ella; et la perdiz vuélanla bien; mas pocos la
asientan é matan bien, et doral, et garzota, et
cuerva; si son puestos ala ribera fácenlo bien;
et yo vi en casa del rey Don Pedro un alfa-
neque, torzuelo muy pequeño, que llamaban
Pica-figOf et fuera de Don Enrique Enriquez,
et mataba asi bien un par de ánades sin com-
pañía, como un neblí, et mataba cuerva preta,
et de las capusadas, et un doral viniendo por
el cielo, et garzota. Et todas estas cosas face
el bueno et porfiado et sufrido cazador, et los
alfaneques quieren andar delgados et bien se-
nderos, ca luego que les dá un poco de sol se
pierden, et dicen que se tornan á Tremecen
donde venieron, et creo que pasan allá, ca nun-
ca oí decir que fuese aquí tomado zahareño,
salvo si tomasen á pocos dias algfuno de los
que se perdían así, et son mejores los alfane-
ques en la tierra fria, que en la tierra caliente,
et son falcones que aina cobran clavos en las
ínanos, et cátalos por sus faciones et figuras to-
das las veces que catares al borní.
CAPITULO VIH.
Cómo se debe regir et gobernar el falcon tuhU et
ciertas reglas de prática para ello.
LOS cazadores parecerá que estas re-
glas que yo aquí porné para gober-
nar un falcon neblí que son demás;
ca dirán que non es cazador el que
esto non sabe, et yo non las pongo para los
que así son maestros; pcfo los bornes cuando
comienzan á cazar non lo saben todo, et han
menester de ver et oir á algunos de los que
mas vieron et mas probaron en esta arte del
cazar, et cuando yo comencé á afanar con el
neblí, mucho me ploguiera haber fallado un
pequeño escripto tal como este, por dó me po-
diera regir et gobernar et guardar de facer al-
gunos yerros en la caza que fice, con que dap-
né muchos falcones, et yo era sin culpa, que
non sabia mas, et cuando me acompañaba con
falconeros que sabían el arte, paraba mientes,
et por ventura en un mes aprendiaun capítulo
1 86 BIBLIOTECA VENATORIA.
de lo que veía (i). £t si quisieres, todos los
capítulos que principalmente cumplen á regi-
miento de un neblí en pequeño espacio lo ve-
rás por aquí, et de cada dia te podrás aperci-
bir. Et por ende los nuevos cazadores aprove-
charse han dello, et por tanto pomé reglas cier-
tas para gobernamiento del neblí, ca en verdat
este es el señor et principe d^las aves de la
caza, et quien bien sopiere gobernar et regir
el neblí, todo el regimiento de las otras aves
puede mas ligeramente saber.
Debedes saber que los falcones neblis, se-^
gund dicho habernos de suso que trayan de
Asuega et Noniega et la alta Alemania dó
crian, et los traen en las cocas, que vienen en
Frandes et á Brujas, vienen muy entecados et
dolientes en los cuerpos, maguer no los mues-
tran. £t esto es lo uno por las malas viandas
de que los mercaderes, 6 los que los traen los
han gobernado; otrosí, porque vienen en el na-
vio mal traídos et quebrantados de la mar, et
han estado grand tiempo presos sin volar et sin
haber sus plumadas et sus curas, et aun cuan-
do home los tiene et los piensa et cura dellos
(i) Sorprende mucho que Pero López de Ayala no conociera lo
que antes de él se habia escrito'sobre esta materia. Parece imposi-
ble que haya olvidado tan pronto el Lüfto de /« Cata del Piincipe
D. Juan Manuel, que ha citado por dos veces, en las páginas 154 y
15S1 y & Pci'O Menino en la página 156, de este volumen.
PBRO LOPB2 DE AYALA. 187
et vuelan, asaz que facer há en los tener sanos,
cuanto mas con todas estas ocasiones. Et por
ende, si de tales falcones hobieres de comprar
de mercaderos que asi los tengan, es menester
de te apercibir et catar et avisarte bien que to-
mas en lo que de fuera puede parecer, et farás
así:
Cuando catares el falcon, cátalo primero por
las facíones et plumaje, segund dicho es de
suso, et si todo non lo fallares ayuntado en un
falcon, toma lo mejor que podieres, et si al
non podieres, á lo menos lo primero et princi-
pal cátalo de buen plumaje, ca el falcon tal
nunca se puede dar sinon á bien; otrosí, cata
quel falcon neblí con q^e hobieres de afanar
cátalo que haya cuerpo, ca si feble es et de po-
ca complision, non es duradero, aunque al co«
mienzo muestre de facer todo bien.
Et desque le hobieres escogido por el plu-
maje, et por el cuerpo, cátale la boca si la tie-
ne sana, ó si há guarneces, ó comienzo dellos,
et cátale los ojos si los há sanos de nube.
Otrosí, cátale' si tiene todas sus péñolas en
las alas et en la cola, et non le fallescan del
todo, que aunque sean quebradas, puédense
enjerir, como quier que mas valdría que fue-
sein sanas.
Otrosí, cata si há alguna péñola como tijera
6 cuchillo mayor quebrado por el canon bajo
X88 BIBUOTBCA VENATORIA.
en guisa que se non pueda enjerír, ca mas val-
dría que le falleciesen del todo, ca nascería, et
la péñola quebrada por el canon bajo, que se
non puede enjerir, está en peb'gro, que yo vi
algunas veces quel falcon non la mudaba por
non se poder ayudar del pico en trabar della;
pero acaesce pocas veces. Otrosí, cátale si há
clavos en los pies, 6 comienzo dellos, et si tie-
ne todas sus uñas.
Et después que bebieres escogido et toma-
do tu falcon, lo primero que farás luego este
dia báñalo con el oropemente, que sea una on-
za bien molido, et muy cernido et dágelo secó
en polvo, echándogelopor todo el flojel, et po-
niéndole en todas sus plumas, et guárdale los
ojos et las orejas cuanto pudieres. £t guárda-
lo bien que dulcemente lo derribes, cuando es-
te baño le fecieres^ et dulcemente lo tengas,
et ten quien te ayude á ello, et este tal baño
es bueno para el falcon pollo, ca él non tiene
asi plumaje fermoso, porque hayas de haber
cuidado del teñir las péñolas, et el oro pemen-
te de cada dia face su obra por la calentacion,
et por el olor que en él hay, et limpia mucho
el falcon del piojo, et es menester este baño
luengo, porque jamás nunca bien podrá facer
el falcon en cuanto piojo toviese, ca en el pio-
jo que toviese habría asaz que contender. Et
otrosí, es bueno que este baño le sea luego fe-
PBRO LÓPEZ DE AYALA. 1 89
cho antes que comience con él á facer ningu-
na cosa, ca si lo comenzasen á amansar et fa-
cer conocer la mano et el señuelo et el rostro
del home, todo \o perdería, et desto nacería,
cuando lo cogieres para lo bañar et lo ficieres,
algund sin sabor. Et por tanto, que pase 16
primero en aquella malenconía et trabajo, et
dende adelante facerle bien, et no le enojar.
Pero dijimos aquí del baño del oropemente
para los falcones pollos; pero después que son
nudados, et tienen sus plumas fermosas, si pio-
jo hobiesen, es mejor baño de la agua et pi-
mienta, segund que adelante diremos.
Otrosí, después que tu falcon fuer bañado
del piojo, guarnécelo de buenas pihuelas et
cascabeles et capirote; et las pihuelas que sean
de buen cuero delgado et bien adovado, et que
le non apreté el zanco. Otrosí, los cascabeles
que sean comunalmente grandes, según el cuer-
po del falcon; et el capirote sea de buen cuero
delgado et tiesto et bien fecho, en guisa que le
non llegue á los ojos, et que sea tal que lo non
derribe de la cabeza cuando se sacudiere. Et
la primera vez que le bebieres á tirar el capi-
rote con que vino de Frandes, et le hobieres á
descoser los ojos, si es tomado de zahara, ó los
trae cosidos, faz que sea de noche á la cande-
la, et estonce se asegurará mas, etponle el ca-
pirote que há de traer dende en adelante, et faz-*
igO BIBLIOTECA VENATORU¿
lo velar la noche toda, et el día non caya de la
mano, nin en esos veinte dias nin noches, 6
mas, segund que vieres que se asegura, et non
le fagas menos; como quier quel velar toda la
noche non has porque lo facer tan afincada*
mente como los primeros diez dias. Pero todo
esto vá cual fuere la voluntad del falcon, et
guarda bien que lo no escarmientes en el po*
ner del capirote, et que gelo pongas dulcemen-
te, et desque se vaya asegurando, trae siempre
contigo roedero que le muestres, et sea de bue-
na vianda; et tenga carne de quel falcon to*
me algunas picaduras, et vaya perdiendo es*
quiveza con el comen £t cuando lo tovieres
de noche á la candela, tírale el capirote et
muéstrale el roedero, porque vaya tomando
placer, et siempre le toma el capirote con la
mano liviana, et non le hieras ni le des en el
rostro, que lo asañarás, et si luego al comien-
zo non quisiere comer, non te quejes por ello^
ca lo non face sinon con braveza, et el que lo
velase toda la noche tenga la candela en la ma-
)io, ó delante, et non se olvide el vino al fal-
conero, nin á los que le ayudaren. £t desque
vieres que tu falcon comienza de haber fam*
bre, et abre la garganta como tragón, dale al-
gunos dias de la yaca lavada en el agua tibia,
fecha pedazos pequeños, et apurada de la gro-
^urfi et nervios, et después toma á darle de ufia
PERO LÓPEZ DE AYALA. I9I
polla, Ó gallina, que non sea muy grande, a^
fecha pedazos et lavada en el agua tibia, et en
la noche dale sus plumadas, et yunturas de
huesos del pescuezo de la gallina, ó délos nu-
dos de la cuja, et un poco de carne con ellos,
et guárdale bien en las mañanas, que veas si
há fecho su plumada.
Otrosí, desque vieres que tu falcon cata por
la mano cuando le tirares el capirote por veer
si tienes que le dar de comer, guisa entonces
que trayas contigo en una pequeña linjavera
de lienzo limpiamente una pierna de galUna,
ó una ala, et dale della algimas picaduras, et
dale á desplumar» et cuando él estoviere en
mejor sabor de comer, tómale su capirote dul-
cemente.
Et desque vieres que tiene ya fambre ver*
dadera, apártate con él et prueba si querrá so-
bir en la mano á toda la lonja á la lúa larga,
et cuando sobiere en la mano, dale buena vian-
da, et fazle todo placer, et después que tu fal-
con sin ninguna dubda salta en la mano, et
cada vez que le muestras el roedero, non cata
por al sino por comer, entonce encarna bien
tu señuelo de un corpanzo de gallina con su
cuello et Cabeza et cola, en manera que de ca-
da parte esté bien encamado, et cata un cor*
del bien recio et delgado, et ata tu falcon apar-
te fuera en el campo en lugar que sea llano et
192 BIBLIOTECA VENATORU.
sin matas, et sin piedras, porque non trabe ti
cordel, et dale allí de comer en el señuelo fas-
ta que lo conosca de la mejor vianda que to-
vieres, et el corazón de la gallina, et los saí-
netes, et de la pierna, et dale allí grandes vo-
ces, en andando enderredor del dando con la
lúa en tierra, porque vaya perdiendo el miedo,
et aprenda á lo que há de tomar, et todo esto
le farás con tiento que le non asoi^bres, et to-^
davia en la noche dale un poco de vianda en
el agua tibia et sus plumas et juntas.
Otrosí, después que tu falcon conosciere bien
el señuelo, et lo sigue, et non lo puedes sacar
del, fazle venir por vuelo al señuelo todavía
con el cordel. Et cate el que tiene el falcon
que lo tenga derecho en la mano, de manera
que vea bien el señuelo cuando gelo mostra-
res, et non lo echen de la mano fasta quél de
. su voluntad salga. Otrosí, non lo señuelen de
ojo al sol, ca non verá bien el roedero del si-
ñuelo, et podríase perder. Otrosí, vaya el picó
al viento et échale en lugar limpio el siñuelo
sin matas, que lo vea et pose luego en él, et
non lo eches de rostro sino al través, ó á espal-
das del que señuela, et desque el falcon posa-
re en el señuelo, vé á él muy quedo fablándole
mansamente, et dale allí toda la mejor vianda
que tovieres, et desque hobiere comido sácalo
con un roedero, et déjale alimpiar su pico et
mmmmmmm
PERO LOPBZ DE AYALA. I93
que se sacuda, et entonce ponle su capirote,
et traelo muy sosegado en la mano. Otrosí,
desque veas que ya viene muy bien al señue-
lo, llámalo á la tira sin cordel, arredrado de
villa et de monte, et dale algunas galinas á de-
gollar en el señuelo, encobierta la galina que
la non vea, et beba de la sangre della, et todo
este afán es para concertar et amansar un ne-
blí en treinta dias para lo facer como debes,
para dende adelante que vuele en la ribera.
Pero todo esto es segund el tiento del cazador,
et plumaje et corazón del falcon.
Otrosí, cuándo feciere buen dia claro et sol,
pruébale el agua en lugar apartado al sol et en
buena gamella, ó buena vasija, et está cerca
del siempre apercibido con el roedero en la
mano, porque si vieres que non quiere sose-
gar, que lo tomes, et cata non lo fagas por
fuerza entrar en el agua, ca se escarmentaría,
antes ten algunos sainetes, et muestra gelos
en el agua, porque con cobdicia dellos salte
en el agua, et dágelos allí, que los coma. £t
cuando así le bebieres á probar el agua, faz
que tu falcon haya comido primero media pier-
na de gallina, ca si mucho comiese, temiados
trabajos: de se enjugar, et de gastar lo comi-
do, et siempre le prueba dende adelante el
agua al más tardar á los cuatro dias, et des-
que fuese bañado ponió á la sombra un poco,
BIB. VBNAT. VOL. III. 1 3
194 BIBUOTBCA VENATORIA*
porque con el sol, si fuese recio» torcer se ya
las péñolas, et luego á poco espacio tómalo al
sol, porque se enjuge et piense de si, et déjalo
bien pensar de si á toda su voluntad antes quel
fagas volar. £t si fuere tarde, et non hobo lu«
gar de se enjugar, ponle dos candelas en la no-
che delante en una cámara, et pensará de si, et
dale buena alcándara segura, porque toda esa
noche pensará de si et se sacudirá muy recio*
Otrosi, la vianda de tu falcon es asaz á la ma-
ñana un miembro de gallina, pero si fuese gi-
rifalte, ó tagarote, á estos darás á cada uno se-
gund el cuerpo que há. Et en la noche dale sus
plumas juntas et algunas picaduras de buena
vianda, et con ello todavía las plumas baña-
das en el agua tibia, et guarda siempre non le
des nervios nin carne dura, ca non lo puede
moler, et dura siempre mucho en el buche.
Otrosi, non le des grosura, ca le empalaga, et
le engruesa la tripa que vá al buche, et fácele
non haber fambre.
Otrosí, como quier que en España non lo
usan, pero en todas las tierras dó cazan con el
neblí, ó con cualesquier otros falcones, seña-
ladamente en Bramante, que es en Alema-
nia (i), et esto mismo en Francia et en Ingla-
(x) Es Brabante, antigao ducado del imperio germ&nico en la
circuMcripcion de Borgofia.
PERO LÓPEZ DE AYALA. Zg5
ierra et Italia, tienen esta regla: cuando dan
de comer á su falcon, si le dan de ave viva,
siempre pasan la vianda que le dan por el agua
fria, et si la carne que le dan es fria, pásanla
por el agua tibia, et es provechoso para tener
el falcon sano et sin orgullo, ca la vianda muy
caliente enciende el falcon, et la muy fria en-
fríalOy et por tanto es bueno temprarlo asi to-
do. Et así lo facen los bramanzones, que son
gentes de Bramante, que son hoy los mejores
falconeros del mundo, et que más saben en
esta arte, et han razón, porque lo usan mas
que ningunas otras gentes, ca la tierra de Bra-
mante es una tierra muy llana, et de muchas
lagunas, que llaman ellos finches, por lagunas,
et hay muchas aves: et cuando vienen las co-
cas á Fraudes, que traen los falcones de ATe-
maña, et de Noruega, luego van allí los' falco-
neros de Bramante, ca es muy cerca de allí,
et compran muchos falcones para los facer en
su tierra, et cuando viene la cuaresma, que los
ífalcones son ya volantes et concertados, van
con ellos á París, et otros en Inglaterra, et
otros en Colopnia, eten el Imperio, á los ven-
der á los señores, quien quisiere altaneros,
quien quisiere garceros, de todo fallará. Et va-
le ün neblí pollo altanero cuarenta francos de
oro, et si fuese garcero, sesenta, et si son mu-
dados, valen mas; que todo el peligro mayor
196 BIBLIOTECA VENATOIOA.
de los falcones que vienen de aquellas tierras
onde los traen es en la muda, señaladamente
al derribar de las tijeras, ca mueren de filan-
dras. Et por esta razón son los bramanzones
buenos falconeros, ca lo han por oficio, et á
mi acaesció comprar dellos los falcones en Pa-
rís, et los falconeros de Bramante que me los
vendieron venirse conmigo en Castilla por sus
soldadas.
Otrosí, si tu falcon hobier pequeñas venta-
nas, que es grand tacha, señaladamente para
el falcon altanero, que há menester de venir
abajo, et alzarse, et traer el fuelgo suelto, et si
tal hobiere las ventanas pequeñas, labrarlas
has con cañivete, tirándole un poco de la cera,
et desque saliere sangre, ponle allí un poco de
algodón et ceraza, et finca el falcon con buena
ventana abierta. Et guárdate non lo labres de
fuego, maguer que algunos lo usan, ca es muy
mal labrar, que el fuego cada dia obra mas, et
muchos falcones pierden los picos por ende.
Otrosí, cata siempre de dar á tu falcon bue-
na alcándara, gruesa et firme, et que non ha-
yan estado en ella gallinas, et aun si podieres
escusarlo non pomas tu neblí en la alcándara
que sacre nin borní haya estado, ca el sacre et
el borní han muy mucho piojo. Otrosí, la casa
sea sin humo, et sin sereno, et sin polvo, et que
non esté en ella cal, porque ciega, et de yuso
PERO LÓPEZ DE AYALA. 1 97
del alcándara esté el suelo limpio, porque veas
la plumada cuando la feciere; otrosí, las tolle-
duras; et guarda siempre que nunca des de co-
mer á tu falcon fasta que faga su plumada, et
si non la feciere, farás como manda en el ca-
pítulo de las plumadas viejas, et ponle siem-
pre la lúa de yuso de los pies, et un paño de
color atado á la vara, ca le es muy sano á los
pies.
Otrosí, desque tu falcon fuer ya buen seño-
lero, fazle volar picaza en lugar que non haya
árboles, ca es muy buena velería: lo uno mués-
trase á alzar et abajar et tener el fuelgo ^t
guardar á su maestro, et cobra grand ligereza;
et desque bobier así una grand pieza volado,
dale señuelo et de comer, et después que en
algunos dias bebiere así volado, bás menester
de catar otro falcon maestro, et échale con él
sobre el agua, et ande con él sus tomos, et an-
tes quél se quiera abajar, dale señuelo et de
comer.
Et después que tu falcon sepa andar ya sus
tomos, et fueres en ribera, deja volar primero
el falcon maestro, et agüe las ánades, et en-
tonce echa tu falcon, et déjalo andar con el
maestro. £t así desque levantares las ánades
et siguiere el tu falcon al maestro, et aguare
con él, et cobrárades el ánade, dale señuelo,
et el ánade en el señuelo, et cébalo allí, porque
198 BIBLIOTECA VENATORIA.
la conosca, et dale la lengua della mascada
entre los dientes, et el corazón, et una pierna,
et en esta guisa lo gobiernas fasta que derra-
madamente mate por sí.
. Otrosí, gobernarás adelante tu falcon en es-
ta guisa: desque algunos dias haya andado con
el maestro, cuando supieres que tienes aves
sobre que tu falcon vuele, et sea en lugar dó
lo puedas acorrer, et puedas entrar por seco,
non sean marismas nin muy altos juncares en-
tre tremedales, nin haya árboles muchos, así
como salcedas, que se lijaria el falcon, nin sea
arroyo muy fondo, que se non pueda pasar 6
acorrer el falcon, mas sean arroyos llanos, ó
lagunas aguisadas; et cuando así fallares, Vé el
viento ayuso, et arriédrate de la ribera, et faz
volar tu falcon, et déjalo andar, et tomar su
altura, cá si de otra guisa lo federes, et non
tomases el viento, las ánades non esperarían
tan bien, et el falcon tiraría por ellas, et po-
dría perderse. £t faciendo esto que te digo el
falcon toma su altura, et pasa por encima de
las ánades, et ellas asegúranse, et veelas el fal-
con, et entonce conosce sobre qué vuela, et to-
davía se pone mas alto. Otrosí, no seas cobdi-
cioso nin quejoso de levantar las ánades fasta
que tu falcon tenga su altura, ca si de otra ma-
nera lo fecíeres, tu falcon tomaría mala cos-
tumbre, et non se alzaría mucho, et temía que
PERO LÓPEZ DB AVALA. IQQ
habrías luego á levantar. Otrosí, si levantares
andando el falcon bajo, et las ánades se levan-
tasen, el falcon no temía altura para alcan-
zar, et golpar, et tiraría por el ánade á la tira,
et sería grand enojo et peligro de perder el fal-
con; otrosí, sería feo volar, ca toda la natura-
leza et nobleza et bien del falcon altanero es
que sea lo mas alto que pudieres.
£ cuando vieres que tu falcon está en su al-
tura, levanta siempre el viento arríba, et al
través, en manera qué eches las ánades por se-
co, ca entonces vemá miejor tu falcon, ca en-
tiende que puede recabdar. Et si aguare, et ti-
rare á fuera de la ribera, deja tomar altura á
tu falcon, et toma á levantarle las ánades, et
si matare, acorre luego, et si recabdó, llega
quedo á él, et tirágela de las manos muy dul-
cemente, et cabalga, et corre la ribera fasta que
tu falcon se levante; et si otras ánades hí ho*
bier, faz como primero feciste, et si non las
hay, 6 non quieres mas volar, dá señuelo al tu
falcon, et de comer todavía le dá lengua et co-
razón del ánade, et una piema de gallina, et
está quedo con él fasta que se alimpie et se
sacuda.
Otrosí, si tu falcon andando en la ribera sa-
le et sigue alguna ralea, et si el falcon es pollo
et es en el comienzo de su volar, et está que-
do, tú dale voces, porque toime, et si non qui-
200 BIBUOTBCA VENATORIA.
siere tomar» muéstrale el señuelo, et si toma-
re, dale señuelo et de comer, et non cures de
le facer mas volar entonce, et ten que há fe-
cho asaz, pues tomó á tu mandado, pero si el
falcon es ya volante, et sabe lo que há de fa-
cer, et sale como dicho hé, et toma^ déjalo
andar, et si ánades ahí levantaren, ülz como
debes.
Otrosí, cata que non fagas volar tu falcon
sobre aves menudas, et sobre poca agua, ca
cuando el falcon viene á golpar, non falla así
grande una cerceta, et dá en tierra et líjase.
Pero si el agua fuere mucha, así como grande
laguna, et hobiere hí trullos et cercetas, et al-
zaderas, et de tales aves menudas faz volar tu
falcon, et levantágelas, ca todavía toman al
agua, et en esto se afeitan mucho los falcones
nuevos, en venir abajo, et alzar, et engolosí-
nanse mucho, et desque una grand pieza ho-
bieren así volado et acuchillado en ellas, dale
señuelo cerca del agua et dale de comer, et non
cures, aunque non recabde alguna dellas.
Otrosí, si las ánades estovieren en seco, non
fagas volar tu falcon fasta que entren las ána-
des en el agua; ca en otra manera levantar-
seyan, et el falcon tiraría et perdería su vuelo.
Pero si vieres que están orilla del agua, espé-
ralas que entren en el agua, et si vieres que
non quieren, et non fallas al, et tienes borní
^u
PERO L0PB2 D£ AVALA. 201
torzuelo altanero fazlo volar, et por aventura
entraran entonces en el agua las ánades, et si
se fueren, el borní non las seguirá, et así escu-
sarás de non aventurar el neblí, et comunal-
mente esto facen las ánades en el tiempo de
las grandes heladas, que non pueden romper
el agua. Otrosí, están las ánades fuera de los
arroyos et lagunas cuando há llovido mucho,
et hay muchas aguas sobradas, en guisa que
en los prados están todas las yervas cobiertas
de agua, et las ánades posan et piensan de sí,
et non tienen si non los piéscobibrtos de agua,
et non entran en los arroyos, por cuanto el
agua corre recio, por la mucha agua que traen,
et es peligro, et entonce vela al falcon, ca es-
tán las ánades tanto como en deseo, et guar-
darte has de facer volar á tu falcon en tal
lugar.
Otrosí, pon todo tu saber, et toda tu acucia
en que tu falcon revuele et remonte, et en esto
afana cuanto podieres, ca esto es el cabdal del
neblí. Otrosí, guisa, quier mate quier non, de
señuelo, si non estando tu falcon volando al-
gund poco alto, como quier que cuanto mas
alto estudiere cuando el señuelo le dieres, será
mejor. Et si estoviere posado en tierra, ó en
árbol, ó en casa, espéralo fasta que se levante,
et cabalga la ribera et dale voces, et desque se
levantare, et andudiere un poco sobre el agua,
202 BIBLIOTBCA VBNATORU.
si ánades non hay quel levantes, entonces le
dá señuelo, et de comer, et de roer si quisie-
res ir á cazar otras ánades.
Otros!, si acaesciere que las ánades desque
son golpadas, ó aguadas, et se encierran a^ en
el agua, con el grand miedo del falcon non
quieren salir, et hay falcones así rabiosos et
caninos, que cuando las veen así vencidas et
rendidas en el agua que se posan en la ribera
cerca dellas, et cuando las veen lánzanse en el
agua por cuidarlas tomar, et llaman los caza-
dores á esto pescar, et esto esdjsalo con el re-
medio que se podiere poner, et non hay otro
cobro sinon lo mas aina que podieres, 6 con
vara, ó con arrejaca, ó ballesta, que cobres el
ánade, pues anda muerta. £1 cat^ga et corre
la ribera, porque tu falcon se alce, et desque
lo vieres alzado, dá señuelo, et si se hobiere
mojado et estobiere en tierra que se non pue-
da levantar á volar, tómalo et non le des esa
hora de comer, quier mate quier non, et den-
de adelante si vieres que el falcon á menudo
face esto, antes sufre que se pierda el ánade,
et dá señuelo á tu falcon, antes que venga aque-
llo, que es una cosa que los falcones facen á
menudo desque á ello se usan, et todavía para
mientes si lo facen con grand fambre, porque
anda bajo de carne; et si aquella fuere, súbelo
en la carne.
PERO LÓPEZ DE AVALA. 203
Otrosí, véngate siempre en mientes querdia '
quel neblí nasció para tomarlo home, et cazar
con él, que ese día nasció la gallina, et siem-
pre la trae contigo viva; et aunque tu falcon
mate otras presiones et le des algunas picadu-
ras dellas, ó el corazón, pero la gorja siempre
gela faz de gallina, ca lo trae siempre tempra-
do et sin orgullo, ca la carne de ánades, et de
aves de ribera, et otras cualesquier presiones
es mochina, et salvaje et orguUesce el falcon,
et fínchelo de horrura, et non anda mandado
al señuelo et cura de raleas.
Et la gallina que hobieres á dar á tu falcon,
non sea muy vieja, et cata que sea sana, ca si
doliente fuese, ó pepitosa, seria gran dapno
para tu falcon.
Otrosí, el dia que tu falcon no volare en ri-
bera, 6 por otra presión, non olvides el seño-
lar á la tira si buen tiempo feciere, que non hí
lueva, 6 faga grand viento, 6 niebla, 6 estobie-
res en monte. Ca entonce seria peligro, ca lo
podrias perder, et dale señuelo cabo tí, et de
comer, pero si á la tira señolares, et tovieres
gallina encobiertamente, dágela á degollar por
la boca, et beba la sangre, ca aquella sangre
de gallina es muy sana, et asi lo oí al Viscon-
de dllla, de Aragón, que es muy cazador et
sabedor de neblí, et dice que es muy sana la
sangre de la gallina, por recelo de las filan-
204 BIBLIOTECA VENATORIA.
dras et filomeras, et porque toma otrosí el fai-
COQ grand creencia en el señuelo.
Otrosí, de todas las aves yo non fallo de tan
diversas et tantas naturas (^mo ánades, ca hí
son contadas abocastas, ánades reales, et ána-
des gentas, capirotadas, ginetas, trullos, golon-
drinoS| alzadeías, raillos, n^;retas cercetas, et
otras muchasi et á todas estas et de tal natu-
ra farás volar tu falcon de una manera, facien-
do volar primero tu falcon, et que tome su al-
tura, et después levantar, pero á todas las otras
presiones, salvo sisones, a^ como á grúa, gar-
za, aberramia, martinete, cuervo, talvo, alca-
raván, lechucha, bitor, echarás á brazo tor-
nado.
Otrosí, antes que los falcones pollos entren
en la muda, cuando son pollos, es bueno en el
Mayo facerlos volar sobre los sisones, ca los
facen ligeros et altos, et á estos farás primero
volar tu falcon, et después levantarle los siso-
nes, et si recabdare, tíragelo cortesmente de
las manos, et cabalga et fázgelo revolar. £t si
mas quisieres que vuele por otros, si los hay,
si non, darás señuelo; otrosí, en aquel tiempo
es muy buen volar á los martinetes.
Otrosí, cuando tu falcon quisieres que vue-'
le por el averramia, cata que non faga grand
viento.
Otrosí, el tu neblí pollo fazlo volar algunas
PBRO LÓPEZ DE AYALA. 205
veces sobre las perdices, ca los face la tal vo«
lerfa sobre las perdices muy altos et muy re-
dondos, et toman los falcones en ello muy
grand golosina et grand sabor, et vuele como
te dije que debe volar sobre los sisones, et si
recabdare tíragela de las manos, et non le des
de roer, et cabalga, et revuele, et cuando vie-
res que asaz há volado, et está alto, antes que
desemballeste ase abajar, dale señuelo et de co-
mer, et guarda cuando quisieres que tu falcon
vuele así por perdiz, non trayas sinon un po-
denco, ó dos, et bien mandados, et eso mismo
non le fagas volar en logar que baya árboles
muchos, ca se podría el falcon lisiar cuando
viene al golpar.
Otrosí, acaesce muchas veces que se toman
los falcones zahareños tan tarde, en manera
que finca muy poco tiempo dende al tiempo
de la muda, et es breve eso mismo el tiempo
para lo facer et cazar con él, et para esto con-
viene que fagas así: que todo ese verano non
cures de lo poner nin asosegar en la muda,
mas por las mañanas frías et tardes lo faz vo-
lar por sisones, por alcaraván et ánade, et non
cures de al salvo de pasar así el tiempo, si-
quier volando et dando señuelo, et eso mismo
por el martinete es buen volar, Et desque vie-
res que ya derríba mucho, así de las alas como
de la cola, tráelo en la mano, et sufre cuanto
2o6 . BIBUOTECA VENATORIA.
pedieres de lo non poner en la mudxi; pero des-
que vieres que las péñolas vienen en sangre,
porque seria grand peligro estonce, sosi^alo
en la muda. £t otrosí, el dia que tu falcon no
hotner de volar, aquel dia en la mañana ponió
en el prado, en logar apartado sobre una pie-
dra bien atado á su lonja, et allí folgará et pen«
sará de sí, et cata quel logar do le así bebieres
á poner, que sea entre paredes, non sea en el
campo, porque veria las aves que atraviesan
por el cielo, et non asosegaría. Et tú non te
partas del con el roedero, porque si vieres que
non quiere asosegar, que lo tomes, et este po*
ner así en el prado non lo usan los cazadores
en Castilla, mas el falconero de Bramante non
lo escusaria por cosa del mundo, ca dice él qué
su falcon há menester de pensar de sí, et to-
mar placer, et que le es mejor allí que non en
el alcándara.
Otrosí, como dije primero, siempre guarne-
ce tu falcon de buenos cascabeles et de bue-
nas pihuelas, et buen capirote; ca si el capiro-
te se dapna et moja en los ojos, podría perder
la vista, et haber nube, et eso mismo escar-
miéntalo en manera que aborresce el capirote.
Otrosí, la mala pihuela, de mal cuero, ó muy
apretada, fácele finchar los pies, donde le re-
(srece gota 6 clavos. Otrosí, los cascabeles sean
l^V^ps et dot)lados 4e mil^ai et si tu falcon
PERO LÓPEZ DE AVALA. 207
es bullicioso, et sale á menudo de la ribera, et
Yá con la ralea, cárgalo et échale cuatro, ó si
menester fuer seis, segund vieres el cuerpo del
falcon et su orgullo. £t algunos cazadores hay
que cuando cargan su falcon por ser orgulloso
et sale de la ribera, que le ponen cascabeles en
la cola^ et aquello parescele muy mal et feo;
hay otros que le ponen cascabeles llenos de
plomo, et esto me parece muy peligroso, que
el falcon podría por ende mancarse muy aina,
et por ende es mejor cargat;le de muchos cas-
cabeles, que más empachan al fdcon et lo eno-
jan, et lo farán asosegar por ser muchos antes
que por la pesadura que há, en cuanto son
cuatro, ó seis, segund cumple: et yo asi lo usé
et lo querría usar, aunque no son muy buenos,
no le empesce tanto que suenen. Pero cuando
hobiere á traer los cascabeles que le cumplen,
cuando andoviese bien ordenado el falcon, los
cascabeles se atan primos et gruesos, uno pri-
ma et otro bordón, pero sea tan grande el uno
como el otro, que fagan buena melodía; et son
buenos, lo uno el falcon paresce bien cuando
vuela, et lo al las ánades et aves sobre que vo-
lare mas se asombrarán; lo al, si perdieres el
falcon, fallarás mas aina rastro del, ca lo oyen
muchos de los que andan por la tierra, et po-
derás tomar et saber tiento del. Otrosí, no se
te olvide de traer siempre contigo capirote so-
208 BIBLIOTECA VENATORIA.
brado, porque si perdieres el capirote quel fal-
con trae» que acaesce amenudo, que tengas de
que te acorrer, ca de otra manera verteyas en
grand enojo, et peligro, et quebrantamiento
del falcon.
Otrosí, si perdieres el tu falcon, serás bien
diligente á le buscar, et non te enojes dello, et
lieva contigo gallina viva et tu señuelo bien
encamado. £t si fué con ralea, cata el tiento
de la tierra que levó, et cata si alcanzó, et guar-
da bien, ca muchas veces se encubren desque
alcanzan con fa ralea, et callan los cascabeles,
que non suena nin come fasta quel home pasa.
Et si otro tiento non tienes, cátalo viento arri-
ba et á las riberas^ ca allí recudirá, et si lo co-
brares et tovier ralea, tíragela de las manos en
manera quél entienda que te pesó. Et si algu-
na noche durmió fuera de tu poder, cárgalo de
cascabeles fasta que veas que es asegurado, et
si cuando lo buscas recudier á tí al señuelo,
fazle cuanto placer pedieres, et dale la gallina
á degollar en el señuelo.
Otrosí, requiere á tu falcon que non traya
grand pico, ca lo uno paresce mal, et es le dap-
noso, ca non come como debe, resoUa et cár-
gase de agua; et cuando le mucho así crece,
levántansele esquinas, de que viene á perder
el pico et aportellarse.
Otrosí, cuando le fecieres el pico, fazlo con
P£RO LÓPEZ DE AVALA. 209
buen tiento, et non saques sangre, nin le lle-
gues al maslo. Otrosí, las uñas, si altanero es,
tájagelas, et tráyalas cortas, et si garcero es,
non gelas cortes.
Otrosí, faz siempre volar á tu falcon por la
grand mañana, madrugando bien con él, et es-
to es lo uno buena costumbre, et otrosí las ra-
leas nin águilas non parescen, et aun otrosí
lo farás volar á las tardes, ca el neblí dos ve-
ces al dia quiere volar.
Otrosí, cuando tovieres neblí, que de aven-
taja sea alto et redondo en la ribera, por mi
consejo en aquello lo mantemás; et non lo fa-
rás garcero, ca después que garceros son, de-
jan mucho de la altanería, et el cabdal et so-
tíleza de la arte del neblí todo es el altanería,
et tarde falla home tal falcon para ello cual
quiere, et garcero aina se face el falcon , et los
cazadores siempre contaron la garza por ralea.
Otrosí, tu falcon duerma en tu cámara, ó del
que lo toviere en carga de curar del, et tenga
candela toda la noche. £t en España usan los
falconeros dejar sus falcones sueltos, porque si
de noche se sueltan del alcándara, que acaes-
ce soñando que andan á caza, sería peligroso,
et algunos hay que se perdieron así. Et en
Francia, et en aquellas tierras átanlos, ca di-
cen quel falconero non debe tener su falcon
tan arredrado de sí, que le non oya, et si esto-
BIB. VENAT. VOL. III. I4
;SIO BIBLIOTECA VENATORIA.
viere suelto, que podria dar en la pared, ó en
alguna otra cosa, et lijiarse, et cada uno (i) po-
ne buena razón por sí. Pero yo siempre lo dejé
suelto, et cerca de mi cama, si es falcon de
que me pagué.
Otrosí, cuando tu falcon tomare alguna pre-
sión, así como á garza, 6 otra presión sobre
que le has de dar á comer, non le dejes comer
luego fasta que pele, ca el falcon está encen-
dido, et la carne de la presión arde, et ayún-
tase todo, et face grand dapno al falcon. Et
desque una pieza asi pelare, dale de comer et
guárdale de la sangro, ca non le es buena, ca,
como ya dije, son las presiones salvajes, et or-
gullesce el falcon con su sangre; etaun con la
carne si mucho le das della; et debes lo guar-
dar desto, ca el neblí de su naturaleza es bra-
vo por el ardideza et esfuerzo que en él hay,
et por tanto es menester de lo gobernar tem-
pridamente, pero dicia Juan Ferrandez Bur-
riello (2) que el falcon que no descendía der-
ramiadamente en la ribera, que era bien darle
algunas veces á comer el pecho del ánade, por-
que tomaba grand creencia et sabor. Et yo non
dubdo que esto es verdat. Pero á la tira es mas
presto el neblí de seguir el ánade, que prime-
ro feciera si esto le federes, et podrás lo antes
(i) £1 libro de la Sociedad de Bibliófilos repite uno vno.
(2) Halconero del rey D. Pedro.
PERO LÓPEZ DE AVALA. 211
perder. Pero si el falcon es tan duro de facer
que non desciende como debe, bien es alguna
vez darle así de comer en el ánade, et sea muy
pocas veces.
Otrosí, cuando tu falcon tomare ralea, así
como corneja, sisón, paloma, ó otra contra tu
voluntad, sacágela de las manos, en manera
quél entienda que te pesó dello, et non le fa-
gas bien ninguno, mas luego le pones el capi-
rote, et no le dejes volar fasta que esté así una
grand pieza.
Otrosí, es bien algunas veces dar á tu falcon
de la liebre caliente, ca es vianda bien liviana,
et que remonda et alimpia mucho el buche del
falcon. Et esto sea una vez en el mes, et dale ,
della una gorja, mas guárdale de la sangre de-
lia, ca seca es mucho, et face huélfago; et cuan-
do el falcon mucho trabaja es buena vianda,
et vi que Ramir Llorenzo, comendador de Ca-
latrava, que de suso fice mención del entre los
cazadores et grandes falconeros, et fué buen
cazador, et especialmente fué muy buen.ace-
trero, et cuando tenia azor de Noruega, et fa-
llaba garza en Tajo, que es rio caudal, et mo-
raba cerca dellí, él facia la guardar la garza,
et con los falcones alfaneques que tenia iba á
buscar la liebre, et después que la tomaba,
tomaba estonces su azor, et iba á echarla gar-
za^ et su azor la tomaba en guisa que cayese
3X2 BIBUOTBCA VENATORIA.
en el agua grande, et se mojase. Aquel día dá-
bale el corazón de la garza, et todo el papo le
daba de la liebre, porque era vianda buena et
liviana. Et el azor llévaselo luego al buche; et
decia que asaz tenia el azor de trabajar en se
enjugar, et por tanto habia menester non ser
gobotiado de vianda sinon liviana, como es de
liebre.
Otrosí, cuando tu falcon quisieres facer gar-
cero, farás asi: si tú vieres que tu falcon tiene
ojo por la garza, et llega á ella, mas non pega
con ella, abájale un poco de la carne, et dale
fambre. Et si vieres que con esto non quiere
trabar della, entonces cata falcon maestro que
sea buen garcero. Et cuando vieres que el fal-
con maestro vuela, et la garza se rinde, enton-
ce tira el capirote al tu falcon, et déjalo volar,
et luego se ayuntará con el maestro^ á lo que
vee rendido, et si la garza muere, fazle allí to-
do placer que pudieres, et dale en la garza á
pelar, que la conosca, et dale el corazón della,
et cañadas, et una pierna de gallina, et cóhia
algunas picaduras en la tabla de la garza. Mas
jamás nunca des á tu falcon fartura de la car-
ne de la garza, ca es muy viscosa, et mochi-
na, et empalaga mucho, et aborrécenla los fal-
cones muchas veces por ende.
Otrosí, desque tu falcon haya comido en cin-
co 6 seis garzas, et la mata denodadamente
t>BRO LÓPEZ DB AYÁLA. úl^
■sin maestro, dende adelante dale garza esqui-
vada que algún falcon la esquive, et la faga
remontar. Et desque con razón fuer alzada la
garza et alta, entonce echarás tu falcon, ca no
le debes usar á matar garza baja, que aquello
querría él.
Otrosí, cuando echares tu falcon á garza ó á
otras raleas, echarás viento arriba, al contrario,
que faces á las ánades, porque la garza luego
toma el viento a3ruso, et falla el falcon en en-
cuentro. Otrosi, non eches en rio grande, 6 en
lugar que lo non puedas acorrer. Otrosí, cuando
hobieres de facer que tu falcon vuele por garza,
guisa que non haya estado al sol, et que haya
buena fambre, et si cascabeles grandes trajier,
descárgalo, et vuele con cascabeles livianos.
Otrosí, cuando tovieres falcon garcero, et (i)
fallares garza, et ánades, todo en uno en la ri-
bera, cerca lo uno de lo al, estonce farás pri-
mero levantar las ánades, et echarlas de allí,
et otrosí raleas si las hí hay. Ca en otra ma-
nera, si echares tu falcon á la garza, et andan-
do con ella se levantasen las ánades, el falcon
vemia á ellas et dejaria la garza; et si non vis-
te las ánades, fasta que tu falcon volaba, guar-
da cuanto pedieres non le levantes las ánades,
que ya estonces non hay otro remedio.
(i) El libro de la Sociedad de Bibli&nios dice gl.
CAPÍTULO IX.
Cómo se cUhe alimpiar el falcon del piojo.
uso habernos dichoque los falcones,
a^í los que traen de Noruega, que
vienen de Fraudes, como los que to-
man zahareños, que lo primero que
los debes facer es bañarlos del piojo. Ga non
es dubda que los que traen de Flandes, por la
compañía de muchos falcones que vienen en
uno, otrosí los que se toman bravos, han pio-
jo de las aves que toman, en que se ceban ca-
da dia, et fasta que los bañes et alimpies del
piojo non pueden estar en su sabor, nin failas
dellos lo que quisieres; ca luego que le dá el
sol et el piojo bulle, tanto tiene que ver en tor-
nar allí, que non cura de al, ca la pluma se le
calienta, et el piojo muévesele, et fácelo hí en-
tender et á las veces perderse. Et como dije,
cuando son pollos, el oropemente es buen ba-
ño para ellos. Pero desque son mudados, et es-
- -- -— - '-
PBRO LÓPEZ DE AVALA. 2I5
tan bien vestidos de fermosas plumas, non los
quieren los cazadores teñir del oropemente,
segund dicho es en el ochavo capítulo, luego
en el comienzo. £t para lo alimpiar, cuando
tu falcon mudado sintieres que tiene piojo, ca
gelo verás que toda la noche trae los cascabe-
les et non sosiega, rascándose con los pies, et
sacudiéndose amenudo, et algunas veces son
tantos, que los verás salir al sol por encima de
las plumas, et tomarás para un falcon una on-
za de pemienta bien molida et cernida, et un
cuarto de onza de favarraz molida, et átalo en
un trapo et pon en un bacin, ó en una game-
lla pequeña del agua tibia, et algund vino blan-
co, cuanto el cuarto, et faz salir toda la fuerza
de los polvos de la pemienta et favarraz que
tienes en el trapo en el agua^ et después pon
un paño de lino en el bacin, et coje tu falcon
dulcemente, que lo non apretes, porque non
se ñera en los hombrillos et en las espaldas, ca
tiene allí los huesos et poca carne, et ten al-
guno que te ayude, et derriba tu falcon allí,«t
mójale bien todas las plumas con el agua, así
vuelta con el polvo de la pemienta et favar-
raz, como se dijo, et desque lo hobieres así
bañado et requerido, envuélvelo con un paño
de lino limpio, et esté así encamisado una
pieza encima de un fazeruelo, et después de-
senvuélvelo, et tómalo en la mano, et tenlo
3l6 BIBLIOTSCA VBNATORU.
al sol fasta que se vaya enjugando, et veas sa-
lir el piojo, et tfragelos luego con una caña asf
como fueren saliendo, et dende á cuatro á cin-
co dias pruébale el agua dulce, porque se bañe
si quisiere.
CAPÍTULO X.
Cómo se debe purgof el falcon del agua común que
no es vidriada.
CABSCB muchas veces, segund dicho
habernos, que los mercadores com-
pran et ayuntan falcones para ven-
der, et non curan de al sinon de los
gobernar á la menor costa que pueden. Et por
tanto non les dan si non malas viandas, et por
esto, et por estar encerrados que non veen el sol
nin les prueban agua, non están sanos, et cár-
ganse de agua. Otrosí, bien así cuando los caza-
dores los traen por les non dar á tirar, ó les dar
casa con fumo ó sereno, cárganse de agua, et
esta agua es ligera decurar antes que se vedríe,
et conoscerlo has en esto: que le verás cuando
le das de comer et tira, que le cae agua por las
narices, et estornuda, en guisa que al cazador
que le dá de comer rocía el rostro con el agua
que sacude. Et si el agua que tú vieres es tan
cargada que tiene las señales que dice en el
2l8 BIBLIOTECA VENATORIA.
capítulo onceno, que es el siguiente deste, que
fabla del agua vidriada, farás et curarlo has
como allí dice. Pero si non es tanta como di-
cho hé en este capítulo, dale favarraz bien
mondado et limpio, apretado en un paño en el
agua caliente, en guisa, que salga tan claro
que apenas tenga leche; et ponle en cada ven-
tana cuatro gotas, 6 cada tres, s^und vieres la
complision del falcon, et muéstrale un poco el
sol, et tíralo luego á la sombra, et esté quedo
en una alcándara fasta que faga sus babadas,
et ponió de sí en una cámara fría, et bien tar-
de dale de comer de una pierna de polla, et
para bien mientes cuando así hobieres á pur-
gar tu falcon, que esté bien redo, ca de otra
manera sería grand peligro. £t otros dejan de
darle el favarraz, et úntanle al falcon los pala-
dares con la miel, et después frégangelos con
oruga molida, et fácenle purgar del agua^ et
es mas sin peligro, et por escusar deñde ade-
lante siempre desto, dá siempre á tu falcon á
tirar et desplumar dos veces al dia, et guárda-
lo de le non dar sereno de noche ó fumo ó ma-
la vianda, et así nunca se cargará de agua pa-
ra que lo hayas de melecinar.
CAPITULO XI.
Cónto se debe purgar el falcon del agua vedriada.
ORQUB la cabeza es principal miem-
bro de todo el cuerpo, et cuando es-
te miembro es enfermo, todo el cuer-
po padesce, por ende ¿igo que esta
agua vedriada de que este capítulo fabla, es
principal dolencia de las dolencias que se en-
gendran en los cuerpos de los falcones, et cuan-
do esta dolencia es en la cabeza del falcon,
luego el falcon es toUido de las otras dolencias
et dolores; et tú conocerás esta dolencia en es-
ta manera: para mientes al rostro del falcon,
et verás su semblante triste et los lagrimales
de los ojos finchados, et el cuello grueso; et
cuando se debate, ó deja de volar, tienta con
la boca, et dá en él. Otrosí, cuando come, non
lo fallarás así valiente como solía, nin en el
desplumar et mesar como antes que esta do-
lencia hobiese, et esta dolencia se cura así:
Toma en la noche, desque non toviere papo,
220 mBUOTBCA VENATORIA.
et échale del agua tibia con un poco de vina-
gre en las ventanas, et guárdate quel vinagre
non sea mas salvo quel agua sea un poco ace-
da, et ponió en el alcándara, et déjale sacodir»
et desque vieres que deja de sacodir, tómalo
en la mano, et dale á tirar por un roedero, et
desplumar, et otro dia toma la miel en terrón
un poco dura et métele della en la boca, et
después que gela dieres atápale la boca, tenién-
dole el pico con la mano fasta que lo lance por
las ventanas, et después ponió en el alcánda-
ra, et sacudirse há de toda aquella agua, et
cuando le metieres esta miel, non gela fárás ir
al vientre, quel seria grand trabsyo, et dale un
poco de comer ese dia et tarde et en ese mes-
mo dia á la tarde; desque le dieres de comer,
pruébale el agua, et beba della si quisiere, et
toma el espic et los clavos de gírofre, et la ca-
nela et flor de canela, et átalo todo en un pa-
ño limpio, et ponió en una jarrilla pequeña, et
fínchela de agua, et fazla fervir fasta que tome
sabor de las especias, et desque fuere cocida,
déjala ajdbiar de guisa que sea tibia, etdále la
pierna de la gallina mojándola allf en aquella
agua, et una ala de gallina cada dia, et el agua
sea siempre tibia cada que así lo hobieres á
dar de comer.
Otrosí, debes saber que desta agua se face
otra agua peor que es mas vidriada que la su-
PERO LÓPEZ DE AYALA. 221
sodicha, ca á esta primera que fasta aquí he
fabladOy non le debes facer otra cura ninguna,
salvo la que dicho hé. Pero esta otra agua vi-
dría4a tú la conocerás por las señales que te
hé dichoy et demás verás una señal, porque la
puedes mejor conoscer. Sabe que allí dó dije
de suso, que le verás los lagrimales de los ojos
finchados, sabe que en ese lugar le verás facer
como las fuelles que finchan et desñnchan, et
cuando el falcon más se debate, tanto aquellos
lagrimales más facen aquello; et demás para
mientes et verás en las ventanas del falcon co-
mo muermo cuajado, et non viene fuera sobre
el pico, et á esta dolencia desta agua vidriada
farás así: toma un fierro fecho por esta figura
que está aquí figurada, et que sea tan luengo.
que cuando lo escallentaren de la una parte,
que lo puedas tener de la otra con la mano sin
te quemar, et seria asaz un jeme de luengo. Et
este fierro tiene de la una parte un botón, et
sea tan grande el botón como la cabeza del al-
filer, et es tal como el fierro con que labran las
bestias, et caliéntalo bien en el fuego, et der-
riba el falcon muy mansamente, et ponle aquel
233 BIBLIOTECA VENATORIA.
botón bien caliente en un foyo que le fallarás
entre el ojo y la ventana, et por tantas veces
gelo pon quel botón vaya dentro á las entra-
ñas de las narices, et asi de la otra parte.
Otrosí, le debes poner otro botón suso en la
cabeza entre amos los ojos, et esto fecho, de-
bes tener un poco de miel, et póngdo en la
boca, segund dicho hé de suso, et que lo lan-
ce por las ventanas, que non vaya al vientre,
et en otro dia debes facer un saquete de lienzo
tan grande como tu palma, et fínchelo de ro-
sas secas, et cuécelo en una olla pequeña nue-
va llena de agua et fazlo fervir. £t desque fue-
re cocido, déjalo atibiar, et faz otros dos sa-
quetes tan grandes como aquel de las rosas, et
fínchelos de mijo et que sean bien cosidos en
derredor, et pon una teja en el fuego, et fazla
bien caliente, et desque fuer bien caliente tí-
rala del fuego, et derriba tu falcon sobre un
cabezal, et escalienta aquellos saquetes de mi-
jo en aquella teja, en guisa que se non que-
men, et desque fueren bien calientes, ponle el
saquete de mijo por encima de la cabeza et de
los ojos, et de las orejas, et sobre el pico, et
sobre lo llano de la cabeza, et desque el uno
fuere frío, ponle el otro caliente, por tantas
Veces, que la cabeza del falcon sea bien esca-
lentada. Et desque la cabeza del falcon fuere
tien caliente, toma el saquete de las rosas, que
PBRO LÓPEZ DE AVALA. 223
non sea mas caliente de cuanto lo puedas so-
frir, et caldéale la cabeza et los lugares sobre-
dichos, poniéndole allí el saquete de las rosas.
£t dale ese dia de comer una pierna de galli-
na mojada en el agua del espic, que sea tibia,
por la guisa que suso hé dicho, et este suado-
río farás de tres en tres dias tres veces al dia,
et en el dia luego siguiente, después del lava-
torio, le darás tres pildoras del acébar cecotrí,
fechas por esta guisa: tomarás el acébar ceco-
trí, et muélelo bien, et toma el zumo del ñno-
jo et echa gota á gota en el acébar^ de guisa
que non sea mucho muelle, antes sea un poco
duro, et faz entre tus manos las pildoras tan
grandes como garbanzos, et dale luego tres de-
Has, et si non fuer tiempo de haber finojo, to-
marás del agua del ñnojo que tienen los buti-
carios, et estas pildoras comenzarás á dar en
el sobredicho dia, et dende adelante de tres en
tres dias. Así que sean dadas en nueve dias
nueve pildoras, tres pildoras cada vez, et dár-
gelas has por esta guisa: toma la tripa de la
gallina, et lávala, et mete en un pedazo de la
tripa una pildora, et así las otras, et métegelas
por fuerza en sus términos, segund dicho hé.
Otrosi, desta dolencia mesma que de suso
dije acaesce por tal figura, que esta agua ve-
driada atapa los caños, así de las ventanas et
de ojos et de narices, et esta agua non há por
224 BIBLIOTECA VENATORIA.
dó salir, et tórnase á la cabeza donde se en-
gendró, et por fuerza del atapamiento de los
caños pónese sobre el meollo, etface perderla
vista al falconi et viénele vaguido, et cae en
tierra, et non se puede levantar, et tuerce la
cabeza, et tremece, et paíresce que es demo-
niado, et á esta dolencia acorrerás con las me-
lecinas que de suso habernos dicho para la pri-
mera et segunda dolencia, et demás labrarlo
has en las ventanas para le facer las ventanas
mayores. Et toma un fierro luengo et delgado,
sotil como alesna, fecho bien caliente, fecho
en esta guisa:
Et con este fierro le pasarás las narices, et
sea bien caliente, et pase fasta el mango, et el
mango sea de fierro mismo, et sea bien polido,
et bien limado, et tan luengo todo el fierro co-
mo un palmo, por el calentar, et porque lo po-
drás mejor manear para labrar con él, et pase
las ventanas de un cabo al otro; et después to-
ma los otros fierros sobredichos et figurados
en este capítulo para la primera et segunda
dolencias, et caliéntalos bien, et quema en las
fuentes sobredichas, otrosí, en la cabeza, entre
^mos los ojos encima, et después ponle un bo-
PERO LÓPEZ DE AYALA. 225
ton caliente en el testuzo, dó se junta el pes-
cuezo con la cabeza, et fazle las otras curas
sobre dichas, segund dicho hé. Et debes saber
questas dolencias sobdichas se engendraron
por muchas maneras et razones: et la primera
razón por las malas viandas de carne desolla-
diza et non fresca que dan á sus falcones al-
gunos cazadores; otrosí, por los non dar á ti-
rar á desplumar; otrosí, cuando las aves vie-
nen enojadas en el tiempo de invierno, et son
puestas en alcándaras malas et delgadas et nt>n
firmes, et los falcones non osan pensar de sí
nin sacudirse; otrosí, en casas de fumo; otro-
sí, non son puestos al sol, nin son purgados
cuando les cumple, nin son puestos en el agua;
et cuando face tiempo para ello non los facen
volar, nin los dan señuelo á la tira. £t destas
cosas de malos gobernamientos crecen estas
dolencias, et ellos mesmos á las veces son en-
gendrados destas dolencias susodichas. Por la
cual razón cumple á los cazadores que siem-
pre se revean en sus falcones como la mujer eq
el espejo, por veer si paresce bien ó non, et á
tal debe ser el cazador con el su falcon, para
ver si se le muda el semblante, ca si algund
enojo há, luego el falcon muda el semblante.
Et desta dolencia desta agua vidriada, de que
tanto carga, que es menester de facer estas
obras, pocos falcones guarecen. Pero yo vi á
BIB. VENAT. VOL. III. 1 5
»6 BIBLIOTECA VBHATCMtU.
Juan Fettandes Burriello facer esta cura á
mi neblf del rey Don Pedro, que llamaban
Caiahprra, et trayalo un su falconero que babia
nombre Ferrand García el Romo, et vf lo gua-
rescer, et después matar muchas garsas, et es-
to digo, porque non desesperen de melecínar
su íalcon los que este libro tovieren, ca ntm
puede ser menos aventura que estar en la aven-
tura que lo tiene home por perdido.
waemmmm
QBimsBwaiwn^TR^^VBnvBi
CAPÍTULO XII.
De la purga común para purgar el falcon del
cuerpo.
óR muchas maneras acaesce los fal-
cones haber menester de ser purga-
dos en los cuerpos, especialmente
luego que los home compra de los
mercadores, por las malas viandas que han co-
mido; otrosí, por el grand tiempo que los han
tenido encerrados, et están cargados de malos
humores; otrosí, cuando los falcones purgan
de la cabeza tragan babada, et agua de aque-
lla que echan cuando les dan á sacodir, et han
menester de ser alimpiados dello, ca cuando
los falcones non están purgados, non han ver-
dadera fambre, nin los puede home ordenar
atí como cumple, nin andan obedientes al se-
ñuelo, nin curan de facer bien ninguno. Otro-
sí, les recrecen otras dolencias mayores, por
donde pueden peligrar, et por esto conviene
los purgar, si los falcones están recios. Et ve-
tÍÁ stts áeñaléA del que lo há menester en esto:
228 BIBLIOTECA VENATORIA.
lo primero, que estando en su buena carne
cual debe, non há verdadera fambre, nin vue-
la como debe, et desecha las presiones que so-
lfa tomar, et si lo non face por orgullo de es-
tar muy grueso, ten por cierto que lo há por
non tener el cuerpo purgado. Otrosí, facen las
toUeduras feas et de mala color, et con mucho
preto, como estiércol, et mal ordenadas. £t
cuando esto vieres, farás así: toma un tártago,
et dágelo, segund que todos los cazadores ge-
lo suelen dar, catando el cuerpo et la compli-
sion del falcon, ca uno há menester mas gra-
nos que otro, et desque gelo hobieres dado»
luego le prueba el agua en ayunas, et beber&
si quisiere, et después que una gran pieza esté
sobre el tártago, dale una pierna de polla, et
por cuanto el falcon finca fatigado del cuerpo,
dende á dos dias dale su azúcar cande, ponién-
dogelo en la boca en tres ó cuatro pedazos; et
pruébale el agua en ayunas, et desque vieres
que non tuelle del azúcar dálé de un corazón
de camero bien lavado, et tirándole la piel que
tiene et nervios et durezas et grosura, et con
él dale de la zaragatona, et dende adelante
toma á darle tus buenas viandas como prime-
ro solia comer. Et si los falcones fueren villa-
nos, como sacres, ó bornís, ó alfaneques, da-
les los lardones. Pero al neblí non gelos debes
dar, et faz mucho por siempre dar á tu falcon
PERO LÓPEZ DE AYALA. 229
buena vianda, et de pelar, et de plumar, et de
tirar á menudo, que cada vez que le tirares el
capirote, luego vea el roedero, et tire en él, et
faciéndole esto, siempre estará guardado de
non venir á haber menester estas purgas, ca so
cierto que las purgas desgastan et destruyen
el cuerpo del falcon. Pero á la entrada de la
muda, et á la salida, bueno es purgar el caza-
dor su falcon, et cuando viere quel viene do-
lencia, porque se non puede escusar, ca mu-
chas veces los falcones alcanzan raleas, et cé-
banse en ellas, et comen plumadas, et el ho-
me que non es bien diligente en catar por su
falcon, non cura de esto, et el falcon sobre
pone plumas viejas en el buche, que después
empudrescen allí, et lo traen á que há menester
de ser purgado, é estará en peligro de morir.
CAPITULO XIII.
Del f alcen que deseca.
UCHAS veces acaesce que por malas
viandas, et mal pensamiento, et no
comer los falcones cuando deben ó
comer poco, ó viandas frias, et non
frescas, ó non ser purgados al tiempo que de-
ben, adolescen, et créscenles dolencias, et gas-
tanse de cada dia, en guisa que muchas veces
vienen á desecar; et otros falcones desecan
desque las fílandras ó filomeras son engendra-
das en el cuerpo. Otrosi, desecan por trópico
que han; otrosí, deseca el falcon cuando esfe-
rido en el cuerpo, et non es curado como de-
be, et de cada dia se le gasta el cuerpo, et des-
pués quel falcon comienza á desecar, aunque
coma, non le aprovecha nin tiene fuerza en sí,
et verlo has triste et apretado, et sacúdese ño-
jo, et non tira nin despluma, et gástasele la
carne, et al comienzo de esta dolencia lo de-
bes acorrer, ca después aunque quieras non le
r
mm
I
PERO LÓPEZ DE AYALA. 23 1
valdrá; et el remedio es este. Si tu viei:es quel
tu falcon tiene aquellas señales que dice en el
capitulo XXVII, farás et curarás del así como
manda allí catar, et si tiene las señales del
trópigo, segund dice en el capitulo xxxi, que
fabla desta dolencia del trópico, curarlo has
segund alli manda, et si lo há de ferída que
hobo en el cuerpo, de que non f]u6 bien cura-
do, et la ferida non fué bien apurada, cúralo
de la llaga si cerrada non es segund allí man-
da curar, que es en el capítulo xxxiv; ét si nen
lo há destas dolencias sobredichas, entonces
tenlo en buen regimiento, dándole poco á po^
co buena vianda, et cercetas, negretas, avio-
nes, si es tiempo dellos, et dale palominos et
paloma á degollar, et beba de la sangre, mas
non coma de la carne de la paloma, et dale la
vianda que le hobieres á dar mojándola en la
leche de las cabras; pero non le des graad par-
po, et dale la suelda que está ordenada en el
capítulo xxvni, que fabla de la pierna quebra-
da, et non le des pluma nin hueso con que
haya de trabajar, et tenlo en buena casa, et
dale sol en que piense de sí, et ponió en el
agua si quisiere beber, et non cures de le mos-
trar el señuelo, antes faz mucho cuanto podie-
res por lo oigullecer, et poner en carne fasta
que sea redo, como quier que si en tales do*
knctas luego non mejora, tarde cobra. /
CAPÍTULO XTV.
Del falcan que es asomifrado.
UCHOS homes quieren haber aleo-
nes, et cazar con ellos, et non lo sa-
ben facer, et yerran en muchas co-
sas, señaladamente luego en el co-
mienzo, cuando el falcon es bravo, et lo co-
mienzan á asegurar, et facer capirotero. £t
hay algunos que toman grand queja en ello,
et cuidando que facen bien, tíranle el capirote
muchas veces et delante las gentes, et el fal-
con, como está aún bravo, espántase de la gen-
te, et debátese, et non le saben acoirer con el
capirote antes que asi se derrame, poniéndo-
gelo dulcemente, 6 gelo ponen dándole con la
mano en el rostro, et espántanlo mas', donde
el falcon toma mas saña et miedo. £t á las ve-
ces quéjase dando sus voces, et asi como vee
el rostro del home, todavia se mas espanta, et
cuélgase de la mano, et esto todos los f aleo-
nes son asaz prestos para así se dañar, señala-
^mmmmmmmmmmmtmmmmmmmmm
PERO LÓPEZ DE AYALA. 233
damente los girifaltes, et mas los torzuelos,
otrosí los neblís, así phmas como torzuelos. £t
cuando el cazador que á tal estado lo llegó vé
asi su falcon dañado, enójase del, et dalo á
mozos que lotrayan, et todavía se dapnan más
fasta que desesperan del, et déjanlo perder. £t
pues esto viene por el mal sufrimiento, et po-
co tiento del cazador, conviene que se en-
miende con buen tiento, et por todos los con-
trarios de los yerros que son fechos, et que el
cazador torne á haber buen tiento, mejor de lo
que hobo, et mejor sofrimiento, et fará así:
cátele un capirote bien fecho, et bien cerrado,
que non vea con él nin le llegue á los ojos, et
non gelo tire, salvo cuando le hobiere de dar
de com^r, estonce se aparte en una cámara
escura, et sin compaña, é tenga candela, et
allí le dé de comer, et que haya grand fambre,
porque con la fambre olvide la esquiveza et
braveza que há tomado, et non cure sinon de
comer, et déjelo alimpiar el pico, et sacodir-
se, ^et póngale su capirote muy manso, que
non caya de la mano, nin lo dé á mozo, nin á
home que faga mas yerros con él, et en la no-
che á la candela déle á tirar, et déle sainetes,
et vianda con que tome sabor et placer, et
póngalo en la noche en su alcándara cerca de
su cama, et la candela delante.
£t tómelo antes que el dia venga en lü ma-
234 BIBLiOTSCA VENATORIA.
no, et desque viere que se vá asegurando, cá-
tele otro capirote, que vea con él algund poco
et devise las gentes, porque vaya perdiendo el
miedo, et ad lo levarás gobernando con buen
tiento tanto dias, fasta quel falcon sea asegu-
rado. £t dende adelante, desque lo vieres bien
amigo del heme, farás oomo debes facer, et si
el neblí quisieres facer, há menester que seas
bien sofrido, et eso mismo quieren todas las
otras aves, et girifalte et neblí non quieren que
los tiren los capirotes, salvo para volar, 6 co-
mer, ó poner en el alcándara, ó poner en al-
guna agua para lo poner en el prado, segund
dejimos, lo que non facen los otros falcones,
que lo sufren et van grand pieza ^n capirote
en la mano.
CAPÍTULO XV.
Dd falcon qm há giUrmtces,
os güenneces son engendrados en la
cabeza del falcon por muchas manea-
ras: los primeros güérmeces se en-
gendran en la cabeza cuando el fal-
con es U^io de agua, et aquella agua corre por
las narices á la boca, et escaliéntala, et coa
aquel podrimiento face los güérmeces, et non
son de peligro; pero debes lo curar desta gol--
sa« Toma un paño de lino limpio et mojado c»
el vino blanco, et lávale la boca con él, et ro-
cíale con el vino la cabeza etel rostro, et osa*
le esto fasta que sea sano. Otros güérmeces
hay que se engendran en la cabeza del falcon;
estos son de feridas de huesos cuando cosnen^
et esto facen los falcones que son garganteros^
et traban de huesos, et Háganse en las bocas^
et estos güérmeces non son de peligro, et de^
bes los curar con ima pal^a muy sotil^ desqve
fueren bien maduros, que non fagan sangr»,
236 BIBLIOTECA VENATORIA.
et después ponle de la miel en aquellas llagas,
et luego guarecerá. Otros güermeces hay que
son engendrados en la boca del falcon, et des-
tos fablaremos et declararemos, porque son
mas peligrosos que todos los otros. Todos los
cazadores conoscen estos güermeces que digo
peligrosos; son blancos, et son en ñgura de
granos tan grandes como mijo, et mayores, et
son por toda la boca, et por los forados de la
lengua, et entran fasta dentro en la garganta,
et está en dubda si podrán guarescer ó non; et
debes curar dellos por esta guisa: toma una
paleta sotil de plata, 6 de fierro, non sea
de caña, que le cortaría, et faría sangre, et tí-
ralos grano á grano, de guisa que non fagan
sangre, et toma la piedra alumbre et muélela,
et echa della en aquellos lugares onde tirares
los güermeces, et tenlo derribado una pieza
fasta que aquel polvo de la piedra alumbre que
echaste faga su obra, que lo non sacuda el fal-
con, et esto lo faz de tres en tres dias, ó antes
si vieres que lo há menester. Otros güermeces
hay que son en las orejas, et estos güermeces
non se deben curar, salvo tirarlos con una pa-
leta, et fenchirle las orejas de algodón; et esto
le debes facer dos veces al dia. Et los mas de
los falcones que los han traen abierta la boca
et non la pueden cerrar, et cuando vieres así
la boca abierta, luego ten guarda de estos güer-
PERO LÓPEZ DE A.YALA. 237
vmeces sobre dichos, et párale mientes en la
boca, et en aquel lugar de3ruso de la lengua
donde las bestias tienen el gallillo, et cata si
tienen aquel lugar finchado; et si vieres que lo
tienen finchado, toma una lanceta bien aguda,
et rómpele á lo luengo bien sin duelo, et si el
falcon tiene dentro güermeces, tíragelos et mé-
tele dentro del algodón envuelto con miel. Et
sabe que los falcones que esta dolencia han,
que non quieren comer, et debes los meter la
vianda que sea buena en la boca por fuerza,
porque coma, ca non gela poniendo así morría
el falcon por desamparo, et por esto puede
guarescer; ca esta dolencia es mortal, et há
menester de ser curada sotilmente.
CAPITULO XVI.
D0I fatcoH qttsl remanece el papó.
LGUNOS cazadores hay que cuidando
que facen bien et piedat á sus falco-
nes, que les dan muy grandes pa-
^ pos, señaladamente cuando toman
ó matan alguna presión, teniendo que gelo
gradescen mucho. £t non catan qué vianda les
dan, ó que hora es del dia, si es tarde, en gui-
sa quel falcon non há espacio nin tiempo para
gastar el torcer la vianda et levarla al buche,
ó qué cuerpo há el falcon, 6 cómo gasta lo que
come; ca un falcon tuerce ó gasta lo que come
mas aina que otro, et dándole así de comer
sin razón, otro dia cuando amanesce fíncale
grand parte de la vianda en el papo, et ñnca
con una dureza amasada, et es grand peligro
que vienen dende los falcones á se apostemar,
et adolescer, et para esto lo primero antes que
tu falcon caya en este yerro, guisa de regirlo
t)ien, et darle de comer con buen tiento, en
P£RO LÓPEZ DE AVALA. ¿39
manera que bien entienda que antes de la me-
dia noche lo habrá gastado et levado al buche;
ca dende adelante há menester de lo sacar del
buche por sus tolleduras, asi que en la maña-
na cuando lo tomares, el falcon sea puigado
si á cazar hobieres. Pero si acaesder tal yer-
ro, que esto non sea guardado, et le remanes-
ce papo por esta sobejanía de comer, segund
dicho es, ponió ese dia en una casa muy oscu-
ra que paresca que es de noche, et déjalo hi to-
do el dia en su alcándara, et ese dia aunque lo
gaste non coma ninguna cosa, salvo en la no-
che juntas de plumas, otro dia luego dale el
azúcar cande poniéndc^elo en la boca, et pon-
ió al sol fasta que non tuelga del azúcar quel
diste, et pruébale el agua en a^^runas, et des-
pués dale de un corazón de camero, tirándole
la tela et grosura et nervio et dureza, et la-
vándolo con el agua, et dale en el corazón de
la zaragatona; et si vieres que el falcon fincó
muy enojado, dale las pildoras del acébar pá-
tigo, segund dijimos en el capitulo xi, que sean
fechas como las de acébar cecotrí, que es en
el capitulo XI, et dende adelante guárdate de
tal yerro. Et si acaesce algunas veces quel fal-
con por non estar sano non gusta la vianda, et
remanece con el papo, estonce coge tu falcon,
et muy sotilmente con los dedos sacágelo del
papo, ó fázgelo regi1;ar, et dale una garganta-
^* ^ .^^^^^i^^^^^^^_ m m ,^ _ »_ 'A
340 BIBLIOTECA VENATORIA.
da de vino blanco, si lo tovteres, si non sea
bermejo, et después déjalo a^ ese dia fasta en
la noche, et entonce dale una media pierna de
polla con los polvos que fallarás ordenados en
el capítulo xxxiii, que fabla del falcon que re-
gita, cuantía de dos garbanzos.
CAPÍTULO XVII.
Del falcon que tiene el papo lleno de viento,
LAS veces acaesce que dan los caza-
dores á sus aves mas favarraz de lo
que cumple, et e^ grand peligro, ca
son los unos falcones mas recios que
otros. De las purgas que dan á falcones esta es
muy peligrosa, si non tiene home en ella tien-
to, et los falcones que son muy recios cuando
les dan el favarraz no quieren sacudir, et dan-
lo al papo, et cuando así dan al papo, fínche-
seles el papo de v¿pnto, et por esta razón hay
falcones á quien esto acaesce, que traen las
tripas llenas de viento, et aquel viento recude
para encima en manera de regüeldo, et des-
que llega al papo detiénese allí, et puesto quel
falcon coma et tuella aquel papo non deja de
fenchir allí viento. Et acaesce á las veces que
cuanto el falcon mas come tanto se el papo
mas finche de viento, et los que non saben
BIB. VENAT. VOL. HI. 1 6
243 BIBUOTBCA VBKATORlA.
porqué se face esto mara^llense ende, et por
ende este será el remedio: cuando vieres que
tu falcon há esta dolencia, et tiene aquel vien-
to farás así: toma el palomo 6 paloma vivo, et
dalle dello, et coma, et tire, et trague todas
las plumas que levar podiere, et fínchele bien
el papo desto, et esto le faz tieso cuatro dias,
et lue^o será el viento fuera, et será el falcon
CAPÍTULO XVIII.
Del falcan que tiene plumas viejas.
oDos los falcones que los cazadores
han deben ser guardados que nunca
les den de comer fasta que los caten
si ficieron la plumada que les die-
ron, et para esto débelo poner en una alcán-
dara, et mandar barrer de yuso en manera que
esté limpio el suelo, que cuando el falcon ficiey
re la plumada, que otro dia la fallen, et non
se pueda esconder en ningund lugar. Pero
guardando esto, que si la plumada non ficiere
el falcon, non le den de comer, nin sea lanza-
do á presión nin á señuelo, mas denle por la
boca metiéndogelas una piedra guija, ó dos
tan grandes como garbanzos, et si la ficiere
con la plumada, dale de comer, et si por tanto
non la quisiere facer, fazle fincar así para otro
dia sin comer ninguna cosa, et cata si la fará
en la segunda noche, et si la non feciere, dale
244 BIBLIOTECA VEMATORU. |
el tártago sin otra detenencia, et muchos ca-
zadores son por esta razón en grand culpa, et
puesto que non les requieren en catarlos las
plumadas, si las facen ó.non facen, aun peor
que non dejan de darles de comer sobre las
plumadas, et desque son dos 6 tres plumadas
sobre puestas en el buche del falcon, luego el
falcon es toUido de dolencia mortal, et tiene
el falcon en el buche ínal condesijo, maguer el
falcon se sostiene, et non mude el semblante,
et esto es por cuanto las plumadas non son
aun podridas, 6 non son llegadas á la tripa por
dó vá la materia d6l buche á las tripas; et
cuando las plumadas son podridas et llegadas
á la tripa sobredicha, luego el falcon non pue-
de comer toda su vianda como solía, et face
mal semblante, et ñédele la boca, et estonce,
cuando esto vieres, cátale el cuerpo, et el lu-
gar dó anda el buche, et fallarás aquel lugar
duro, et así puedes conoscer aquella dolencia,
et el remedio es este: toma la manteca de las
vacas cruda, et metégela por la boca, et si la
manteca non fuere fresca, et fuere vieja, que
uela como aceda, lávala con tantas aguas que
tire el mal olor que uele, et dale de la mante-
ca tanto como una nuez, poniéndogela en la
boca en dos ó tres bocados, et aquel dia non
coma otra vianda, et luego otro dia le darás el
tártago bien reforzado con mas granos que los
mmm
PfiRO L0PE2 D£ AYALA. 245
cazadores le suelen dar, et dale de comer ese
dia una pierna de pollo bien tierna, et otro dia
toma la miel bien dura, en terrón, et métele
della por la boca en manera que vaya al bu-
rche, et sea tanta la cuantía de la miel como la
nuez^ et desque saliere con ella, que veas que
non tuelle materia de miel, mas tuelle su ma-
teria como debe propia, toma un corazón de
camero, et tírale una piel delgada que tiene,
et las venas et la grosura et durezas, et tién-
delo, et tírale los nervios et durezas que tiene
dentro, et lávalo bien con muchas aguas, et
desque fuer bien lavado tuércelo de aquella
agua, et toma el azaragatona, et moja aquella
cafne en ello, et dá de comer al falcon dello,
et después bien en la tarde dale de comer de
una pierna de pollo et verás toller al falcon con
uñas tolleduras negras, como pez, et en estas
viandas, la miel et zaragatona et piernas de
pollo le mantiene fasta que veas que le vá me-
jor, et esto sea tres dias ó cuatro, et pruébale
el agua amenudo, et así guarecerá, et en todo
aquel año fasta que mude guárdalo de darle
plumadas, ca desque los falcones son así ente-
cados, facen muy mal sus plumadas en todo
aquel año fasta que muda. Pero viendo que
las há mucho menester, dale plumada fecha de
algodón ó de estopa, porque la non podrá fun-
dir. Pero cuando el falcon está sano, et le dan
246 BlBLiaTBCA VENATORIA.
SUS plumadas, non bá tan buena plumada co-
mo de plumas, et juntas, 6 de pié de ánade, ó
de liebre, tiradas las uñas, et quebrantado
bien, et con las plumas, et bañado en el agua
tibia.
CAPITULO XIX.
Del falcon que tiene finchado el buche.
UCHOS cazadores tienen et creen que
las aves non son bien pensadas si
non son fartas de vianda fasta que
mas non quieren, et aun algunos que
les dan de comer dos veces al dia, así que des-
t.e comer mucho todo el dia fínchale el buche
et las tripas de materia, et sobrepónese dentro
en tal ñgura quel falcon non há sabor de co>
mer, et digo que lo verás toUer las toUeduras
gruesas, et allí donde há de venir la materia
negra entre la blanca, vienen unos cagadillas
que parescen de mures, et el falcon tuelle de
tarde en tarde, et deste finchamiento debes lo
purgar por esta guisa. Toma el azúcar cande,
et métele dello por la boca, et sea quebranta-
do et menudo, porqve mejor vaya al buche,
et desque vieres que tuelle del azúcar, siempre
lo ten al sol fasta que venga á toUer de su ma-
teria propia como solía, et pruébale el agua
248 BIBLIOTECA VENATORIA.
ese dia en ayuno, et beba della cuanto quisie-
re, et después dale de comer en ese dia del co-
razón del camero con la zaragatona, de la
guisa que dijimos en el capitulo xviii, de las
plumadas viejas, et dende adelante farás nue-
ve píUoras de acébar cecotil, et el pátigo es
bueno para el cuerpo, et el otro es bueno para
la cabeza, et deste acébar pátigo que dicho hé
le farás las sobredichas nueve pfldoras fechas
et dadas por la guisa que dicho hé et declara-
do en el capítulo xi, que fabla del agua ve-
driada, et en cuanto le dieres estas pildoras et
purgas al falcon, non le des de comer, salvo
un miembro de polla al dia, salvo si fuer fal-
con girifalte ó azor, que debe mas comer e
tercio, et así menos á las otras aves que son
menores que estas sobredichas, et dende ade-
lante te guarda que siempre le des de comer á
tu ave por regla, et antes sea el comer poco
qq^ mucho, ca del comer mucho les viene es-
te mal et otros muchos, et de comer temprado
nunca les puede venir dapno, et andan sanos.
CAPÍTULO XX.
Del fatcon que há lombrices.
OR mengua de las purgas que non
son fechas á los falcones cuando les
cumplen, se engendran las lombri-
ces en el buche, et que esto sea ver-
dal, á muchos cazadores acaesció que cuando
dan el tártago á sus falcones lancen con ello
las lombrices, porque non eran aun vivas, mas
eran ya engendradas. Ca si ellas vivas fuesen,
aquella hora non las mataría el tártago, mas
mortificarla ia por algunos dias, et de otra gui-
sa non; et aun digo mas, que este mismo tár-
tago cuando lo dan los cazadores echan los
falcones por de yuso la semiente de las* lom-
brices, et digo semiente, porque son así como
granos bermejos pequeños de que ellas se en-
gendran, et desque son engendradas, et vivas,
el íalcon que las há mésase en el cuero, et en
las pospiemas, et en el papo. Pero muchas ve-
ces non facen nin muestran los falcones estas
250 BIBLIOTECA VBNATORU.
señales et tienen las lombrices, et tú cata las
tolleduras siempre á tu falcon á menudo, et si
las há vivas luego verás algunas dellas ber-
mejas, como gusanillos, en las tolleduras, et
si vivas non son non las echan, salvo con la
premia del tártago, como dicho es, et estas
lombrices se pagan de vianda gruesa et dulce,
et por ende se deben curar desta guisa: toma
el azafrán et mételo dentro en un corazón de
gallina, et dágelo á comer, et desque enten-
dieres que será ya desmolido, toma la semien-
te de la yerva lombriguera, et dágela en otro
corazón, ó en otra carne de gallina tan grande
en que la yerva se puede esconder. £t si esto
non tovieres, toma la leche de las cabras, et
vuelve con ella el zumo de la raíz del conde-
so, et en ñn deste libro fallarás qué cosa es el
condeso, et mételo en una tripa de gallina, et
métegelo por fuerza; otrosí, le darás las pildoras
del acébar pátigo de la guisa que dije en el ca-
pítulo XIX, del ñnchamiento del buche, et que
deben ser fechas como las pildoras del acébar
cecotxl, que manda en el capítulo xi, del agua
vidriada, et podrás preguntar así, porque dice
este que fizo este libro que las lombrices se
pagan de cosa dulce, et porque geia manda él
dar, ca la leche es dulce, et el' azafrán es dul-
ce, et uele bien, á esto respondo que verdat es,
mas la razón porqué es esta: cuando las aves
PERO LÓPEZ DE AVALA. 25 I
comen estas cosas dulces, fácelas talantosas de
comer, por tal ñgura que cuando viene otra
cosa que amarga cómenla deseando aquella
dulcedumbre que comieran, et estas cosas que
amargan, cualesquier que así amarguen, cuan-
to mas amargan tanto mas aina matan las lom-
brices, ca con el sabor que toman en comer
aquellas cosas dulces remuóvense» et la yerva
lombriguera, et las pildoras fallan las movidas,
et salen mas de ligero, et así dende adelante
nunca pongas luenga en purgar tu ave en los
tiempos que le cumple; otrosí, es bueno to-
mar la leche de las cabras en una cosa limpia,
et ponía sobre el fuego sin fumo, et desque
fuere caliente toma las yemas de los huevos,
et bátelos, et échalos en la leche, et todavía
tráelo con una cuchara fasta que sea cuajado
et fecho como ungüento, et duro un poco, et
tíralo á fuera, et dágelo á comer que non sea
muy caliente, et otro dia dale la yerva lom-
briguera, segund dicho es, et después dale las
pildoras del acébar pátigo, como dejimos.
í
CAPITULO XXI.
Del falam que há fiiandras óftlomeras.
STAS filandras 6 filomeras de que ago-
ra fabla este capítulo, es una dolen-
cia de que pocos falconesguarescen,
porque la dolencia es muy grave de
entender, et muchos falcones se pierden dello,
et porque en punto que ellas son complidas
tan grandes como han de ser, luego comien-
zan de comer el cuerpo del falcon, conviene á
saber los livianos, et después el corazón; et
luego el falcon es muerto, ca apenas nunca
falcon dende guaresce. Pero si el cazador qui-
siere facer lo que dicho hé en los renglones
postrimeros del capítulo del agua vidriada,
allí dó dice que debia el cazador reveerse en
su falcon como la muger en el espejo, podria
ser que veria en el falcon estas señales que
dende se siguen. Digo que cuando estas ñlan-
dras se engendran en el cuerpo del falcon, de-
bes saber que vá mucho á menudo, con el pico
á los costados, et alrededor de las ancas, et
PERO LÓPEZ DE AYALA. 253
sacúdese mucho á menudo, et cuando se sacu-
de aprieta con las manos, et estremécese, et
debes saber que entonce las engendra, et le
puedes entonce acorrer así. Toma las pildoras
de acébar pátigo fechas como las del acébar
cecotrí, segund dice en el capítulo xi, del agua
vidriada, que sean nueve pildoras dadas en
tres dias por la guisa que dicho habemos en
los otros capítulos, et cuando gelas metieres
por la boca et vieres que las quier regitar, trá-
bale del pico que las non regite lo mas que
podieres, de guisa que finque el olor dellas en
el buche del falcon, et estas lombrices, ó filan -
dras, ó filomeras, non hay otro remedio; et los
falcones pollos están en mayor peligro destas
filomeras que desque son mudados, et señala-
damente en la muda al derribar de las tijeras,
et dende fasta que son desainados, et por tan-
to precian mas en Francia et en Alemania los
cazadores los falcones desque son mudados,
porque están mas seguros desta dolencia. Pe-
ro oí decir al Vizconde Dilla que es un gran
señor en el regno de Aragón, et es muy ca-
zador, et muy sabidor de las curas et dolen-
cias de las aves, que cosa del mundo que mas
guarda el falcon de criar filandras, es usar de
facer beber la sangre de la gallina, et cuando
tu falcon estoviere sano, úsale, dar á degollar
algunas veces, siquier tres dias en la semana,
354 BIBLIOTECA VENATORIA.
la gallina en el señuelo, como dijimos en las
reglas del nebí! en el capítulo vui. Et darle las
pildoras del acébar pitigo, como dicho ha-
bernos, á tiempos ciertos, señaladamente al
pedio.
CAPÍTULO XXII.
Del fakon que tiene piedra.
os falcones que á menudo suelen co-
mer viandas gruesas et malas engen-
dran piedra, et esta se engendra en
la tripa por dó el falcon tuelle, et se^
ayunta con el sieso. Et es piedra fecha como
una que traen los alfayates, con que señalan,
que paresce de yeso blanco, et esta piedra
cuando así es engendrada, puedes lo entender
por esta guisa: cuando vieres quel falcon tue-
lle una vez luego, et luego tuelle en pos della,
et después desto vá con el pico al overo, et se
le ensucia, et demás bate á menudo con la bo-
ca en la lúa, et unta las péñolas del overo con
suciedades, sabe que entonces há piedra, et
debes le curar por esta guisa: toma la semien-
te del perejil, et dágela á comer en la carne de
la gallina ó en un corazón de gallina, et está
aparejada la materia, et otro dia métele la miel
terrón dura por la boca fasta que vaya al vien-
L
356 BIBLIOTECA VBNATORU.
tre cuantía de una nuez en tres ó cuatro peda-
zos, et desque vieres que la miel face su obra
por la guisa que ya dije en el capitulo xvín,
de las plumadas viejas, que la há tollída toda
el falcon, et toma á toller de la materia que
suele, entonces dale el corazón del camero con
la zaragatona, así limpiado por la guisa que
dije en el dicho capitulo de las plumadas vie-
jas, et después en otros dias siguientes toma
la mil sande, et en la £n del libro fallarás que
yerva es, et muélela, et dale el polvo della en
la carne; otrosi, la llamada mira solis, que son
cañamones montesinos, et tiénenlos los buti-
carios.
Et si non podieres haber la mili sanda, to-
ma la yerva que dicen capil veneris, otrosi la
llaman culantro de pozo, seco et polvo fecho,
et dágelo desta guisa. Et si vieres que esta
piedra es tan grande que la non puede lanzar,
para mientes al falcon, et verás que quiere to-
ller et non puede, entonce sabe que la tiene en
lo bajo, et la non puede lanzar, et entonce der-
riba al falcon, et lávale bien el sieso con agua
tibia, et apálpale en aquel lugar, etsi gela fa-
llares prémegela mansamente como cuando
prime la furonera al furon, et asi gela farás
salir, et después luego en ese dia le darás la
miel et el corazón del carnero con la zaraga-
tona, segund dicho es, et non embargante que
PBRO LÓPEZ DE ATAtA. 3^7
otros cazadores dicen que hay otra piedra, non
lo creas, ca el falcon non há lugar otro en que
la ei^^dre, et todas las criaturas, que piedra
engendran, non la engendran, salvo en la ve-
jiga, et el falcon non há otra vejiga en que la
engendre, salvo en esta tripa susodicha.
BIB. VENAT. VOL. 111.
CAPÍTULO XXIIL
Dé la fistola que u face en la llaga ddfalcon.
UCHAS ocasiones acaescen á las aves
por muchas maneras et desvariadas^
así de ferídas de garzas, como de
grúas, como de árboles por dó los
falcones entran cuando vuelan, et vienen á gol-
par, et por otras maneras, et cuando son feri-
dos et no son curados con diligencia cual de-
ben, vienen las llagas á fistolarse, et digo que
esta dolencia siempre se llaga en las coyuntu-
ras de los huesos et nervios, et si vieres que la
llaga está ya en que la fistola es sobrepuesta,
et non se quiere guarescer por melecinas que
le fagan, entonce á esta dolencia debes acor-
rer por esta guisa. Toma los ñerros que son
figurados en el agua vedriada, en su capítulo,
et caliéntalos bien señaladamente de la parte
de los botones, et pon los dichos fierros bien
calientes en aquellos lugares dó está la fistola
engendrada sotílmente, et si vieres quel lugar
há menester verga de fierro, que la carne ^tá
PERO LÓPEZ DE AYALA.
259
Bobeja et non se puede traspasar con los boto-
nes, toma otros fierros fechos por esta guisa
que aquí están figurados para cortar la carne
sobeja que dejimos, desta parte los pon del
agudo.
Et unta aquel lugar desque fuer labrado con
aceite tres dias, et toma una yerva que dicen
encenzo et faz della polvo bien sotil 6 un po-
co de cardenillo, et sabe que aquel lugar «^E^á
la postilla muy gruesa, et desque vieres que
la postilla es bien madura, tiragela et. lánzale
aquel polvo cada dia dos veces al dia, segund
que vieres que la postilla ae quiere moyer, et
asi sanará.
CAPÍTULO XXIV.
D0 la comezón que tiene el falcon en las plumas
que u las come et se las tira.
CAESCE á las vegadas quel falcon há
comezón en los lugares en que ñas-
cen las péñolas, et esta comezón non
es engendrada de otra cosa, salvo
de pujamiento de^sangí^, et esto paresce de
buena razón que así es, ca cuando los falco-
nes están en tiempo que derriban las péñolas
et vienen las nuevas, todo el cuerpo del falcon
está dolorido et metido en sangre nueva, et por
fuerza conviene que todas las cosas engendra-
das que de nuevo meten, non tan solamente de
las aves, mas de todas las otras criaturas cuan-
do así meten de nuevo, todas han esta come-
zón ca cada una destas criaturas conviene que
se refregué et se rasque en alguna cosa; por
ende digo que esta comezón que viene ad á
estos falcones es por la dicha razón, et digo
questas aves sobredichas conviene que vayan
PERO L0PB2 DB AVALA. 261
con el pico á aquel lugar, et cuando aquella
comezón es avivada, aprieta con el pico en
aquel lugar fasta que face salir sangre, et den-
de adelante enciéndese cada dia esta comezón,
asi que las péñolas del falcon perescen et van
á mal, et porque cada vez que la sangre se se-
ca en aquel logar et por las otras péñolas por
la comezón que allí es, et el enojo que la san-
gre le faz que se seca este cuajo en las otras pé-
ñolas, conviene que padescan las otras péño-
las en que non há comezón, et porque la ave
non es criatura que haya razón de se poder
guardar por sí, nin poder haber sangrías, co-
mo su cuerpo non sea dispuesto por la guisa
de las otras criaturas susodichas que aquella
comezón han, conviene catar remedio para
ello, et digo mas, que si vieren que los falco-
nes tirasen las péñolas viejas en el tiempo del
invierno cuando las aves non mudan, diria que
las razones susodichas non eran convenibles,
nin razonables, nin verdaderas, mas non facen
esto sinon al tiempo de la muda, cuando la
sangre puja et se desnuda el falcon de las plu-
mas viejas et traye las nuevas, et á esta come-
zón debemos acorrer en esta guisa. Toma el
acébar cecotrí et* muélelo, et amásalo con la
miel, et ponió en aquellas péñolas dó se el fal-
con come, et úntalas bien sin duelo^ et tráelo
á menudo en la mano; et así lo podrás gua-
269 BÍBLÍOtE¿A VENATORIA.
recer desta dolencia, ca este acébar le fará abor-
recer que non vaya con el pico á la péñola por
la su amargura, et la miel póngela porque pe-
gue con ella en las plumas, et el traerlo en la
mano es por non le dar vagar que mucho 6.
menudo lo faga; otros!, por lo requerir que
est6 siempre untado de aquella melecina en
las péñolas, et esto le faz cada que vieres que
aquella melecina se deirite de aquel li^ar, de
guisa que siempre tenga allí la melecina.
CAPITULO XXV.
Del fakon gu¿ se le tira launa.
RAND bien es al cazador et gran bon-
dat ser sufrido á su ave, et esto es
por muchas razones: la primera, por
quel falcon no le tome miedo del
rostro; la segunda, porque le non quebrante las
péñolas, et por muchas otras ocasiones que á
las veces acaescen por el cazador sañudo, et
acaesce que hay falcones que son caninos al
comer, et cuando el cazador quiere desempul-
gar su ave, con queja que toma sácale la uña,
et eso mesmo acaesce cuando toma alguna
presión et lo saca della sin buen tiento, et por
muchas otras buenas razones contece á las ve-
ces esta ocasión, et si vletes que la iiña quie-
re salir del dedo del falcon et está aun traba-
da en aquel lugar que non es del todo arrin-
cada, derríbalo luego et córtale la dicha uña
con unas turquesas fasta que llegues á lo vivo,
et toma suelda et la sangre del drago et el bo-
364 BIBUOTBCA VBNATORU.
lar menique, et el acíbar cecutii, et muélelo
todo bien, et ¿chale de aquel polvo et ítalela
uña encima del dedo, et sea envuelta con un
paño de lino muy delgado, et fuelgue por es-
pacio de tres ó cuatro dias, et guárdalo que
non sea lanzado fasta nueve dias, et si la uña
fuer arrincada del todo, toma los dichos pol-
vos et cúbrele bien el mazlo, et toma el mas
delgado cuero de baldrés que fallares, et cúbre-
le el mazlo con él, et cosegelo alU fasta enci-
ma de la cabeza del dedo, de guisa que se le
non desate, et de seis dias adelante non dejes
de ir á cazar con él; et guárdalo al desempul-
gar non le fagas enojo en guisa que non de-
suelde lo que está soldado; otrosí, hay que ge-
lo cubren en lugar de baldrés con la pelecilla
de una piel de una ave, et pégase mejor.
CAPITULO XXVI.
Del /alcon que há clavos, en los pies.
ON emt3árganse que todos los falco-
nes han á las vegadas clavos en los
pies, pero los girifaltes son los falco-
nes de cuantos don que mas han esta
dolencia, et son mas naturales della; ca son
de su complision muy calientes et muy pesa-
dos et cargados, et por ende han esta dolen-
cia de los clavos, et fínchanseles los pies mas
que á otros falcones de cualquier otro pluma-
je. Pero los falcones alfaneques son eso mis-
mo muy naturales desta dolencia, et son de su
natura calientes, et cuando el falcon há esta
dolencia, há dolor en los pies et deja mucho
de facer de lo que debe por el gran dolor que
há, et conviene á esto de poner el mejor re-
medio que pediere ser, ca há de ser fecha en
esta dolencia la cura muy sotil, ca el logar on-
de viene, que es en los pies, es logar nervioso
et pobre de gobierno, et es lugar peligroso,
266 BIBLKyrSCA VBNATORU.
«
porque todo el cuerpo se sostiene sobre los
pies. Et estos clavos por descendimiento de
escalentamiento fácense en las suelas de los
dichos pies postillas tan grandes como cabe-
zas de clavos pequeños, et por esto son llama-
dos clavos, et luego que estas postillas allí son
en los pies, son finchados los pies, et cuando
vieres que los pies son finchados, toma las tur-
quesas del menester de los falcones, et córtale
todas las uñas, de guisa que todas lancen san-
gre, et toma la trementina et jabón francés, et
ceniza de sarmientos, et la trementina será lo
demás, et el jabón tanto como la meitad de la
trementina, et la cenisa (>) tanto como la meitad
del jabón, et sea bien cernida, et échalo todo
en una olla pequeña nueva, et fazlo fervir bien
sobre brasas, et mécelo siempre con un palo
de guisa que todo sea bien mezclado, et des-
que vieres que es bien cocido, arriédralo á fue-
ra, de guisa que se non queme, et déjalo es-
friar de todo punto, et face como ungüento et
recio como betumen, et toma una paleta recia
de fierro ó de latón, et toma de aquella mele-
cina, et ponía sobre un cuero de baldrés del-
gado, fecho por esta guisa.
(i) a propósito de la variedad conque aquí se escribe cenita y
cmisa, notaremos que seguimos en un todo esa gran variedad
«oo4«e «1 autor eteribt anas mismas palabras.
/
m
mmmmmmmmmm
PERO LÓPEZ DB AVALA.
267
£t entre estos cuatro ramales que tiene sea
puesto en aquel espacio el un dedo del falcon,
et así los otros dedos entre dos ramales cada
uno, et la melecina susodicha sea puesta del-
gada en el espacio en medio del cuero entre
los cuatro ramales, et los ramales sean luen-
gos, et sean ligados por sí por esta guisa. To-
ma los ramales delanteros et lígalos tras el
zanco, et los ramales zagueros delante contra
la planta del pié, en crus, et déjalo estar así
tres dias, et á los tres dias tírale aquel cuero
sobredicho. Et para mientes si vieres que cre-
ce á derredor aquella postilla como •sostra de
bestia, atiéntalos si quisieren salir de raiz, et
si vieres que se detiene et non se quiere arrin-
cár, ponlé la dicha melecina otros tres dias
268 BIBLIOTBCA VENATORU.
fresca, et al cabo de los tres días saldrán los
clavos, et desque fueren salidos, si vieres que
finca dentro en aquella cueva donde salió el
clavo alguna carne podrida, lánzale del carde-
nillo molido, et ponle la sobredicha meledna
otros tres dias sobre el cardenillo ligada por la
guisa que dicha es. Et sea cada dia aquel un-
güento con la sobredicha nielecina tirado et
limpio, et puesto en aquel pié del falcon, et
después que fueren los clavos fuera, por alim-
piar la materia que ñciere la llaga que allí se
fizo, et desque vieres que aquella cueva es lle-
na de carne nueva, pónle diaquillon que tienen
los cerujianos, por la guisa de susodicha en
otro á tal cuero, como el que de suso dej irnos,
£t desque vieres que es bien curado, toma el
aciche et la casca de la encina et escoria et zu -
maque, tanto de lo uno como de lo otro, et
muélelo bien cada uno sobre sí, et desque fuer
bien molido, aceruelo bien, et échalo todo en
una olla pequeña nueva, et fínchela de vina-
gre lo más fuerte que podieres fsdlar, et fazlo
todo fervir bien, meciéndolo todavía, et des-
que fuer cocido tíralo á fuera; et cuando fuere
tibio, toma un paño de lino tan grande en que
quepan los pies del falcon, et mójalo en aquel
caldo, et pon el paño doblado de cuatro do-
bles encima de una piedra redonda como al-
cándara, en que se pueda bien tener, ó en la
m^^mim^m^mmmmmmmmmmmmmmf'mm
PERO LÓPEZ im AYALA. 269
vara dó suele estar, porque si la piedra esto-
viere baja, non sosiega tan bien el falcon, et
de si pon el falcon encima, de guisa que tenga
los pies encima de aquel paño, et esto sea por
espacio de medio dia, et esto lo farás cada dia
fasta que veas quel cuero es bien tiesto en los
pies del falcon. £t dende adelante lo trae en
la buena lúa muelle et blanda de cuero et non
de paño, porque es caliente, et sea de cuero
blando, et algund poco gruesa, porque la ca-
lentura de la mano non pase á los pies del fal-
con, et guarda que cuando feciere sol, si sin-
tieres que se le escalientan los pies, luego lo
pon en una piedra fría, et la lúa só los pies,
ansí esté en la alcándara, et en esta cura lo
mantiene fasta que sea sano.
CAPÍTULO XXVII.
Del falcon que se le finchan los pies 6 le arden.
CAESCB á los falcones que se les fin-
chan los pies et leuden por desva-
riadas razones:' la una por las malas
pihuelas, et apretadas etde mal cue-
ro; et demás si el falcon es quejoso, et esto es
por mengua del señor del falcon, ó del su fal-
conero, si el señor gelo deja en su guarda, así
como del rey 6 de grandes señores que tienen
carga de curar et de requerir sus aves; et si el
falcon por esta razón de las pihuelas tiene los
pies finchados, tíragelas et ponle unas pihue-
las de lienzo, et tájale las uñas fasta que san-
gre dellas salga, et toma la grosura de la gar*
za, et el albayalde blanco que ponen las mu-
jeres, amasado todo en uno, et úntale los pies
dos ó tres veces al dia, et así guarescerá. Otra
hinchazón viene á los pies d^l falcon en mane-
PERO LOPBZ DE AVALA. 27I
ra de gota, et cuando vieres que al tu falcon
finchan los pies, et non lo há de las malas pi-
huelas, fazle cortar las uñas todas á raíz del
mazlo, de guisa que salga sangre de todas
ellas, et de sí toma un ungüento que llaman
dialtea que tienen los cerujianos, et úntale con
ello los pies dos ó tres veces al dia, et fazle
buenas pihuelas de lienzo, segund dicho es. Et
si vieres que por encima desta fínchazon se
levantan unos torondos tan grandes como gar-
banzos, non Qiires dellos, ca ellos se tomarán
en piedras, et veman fuera á su término, por-
que las podrás sacar con una lanceta, et estos
non le empescen al falcon fasta su término,
faciéndole estas unturas de la dialtea. Et si
vieres que esta finchazon non ablanda con es-
tas cosas susodichas, et cada vez finchan mas
los pies del falcon, et se paran como lucios,
toma los fierros figurados en el capítulo xi,
que fabla del agua vidriada, et mételos en el
fuego de parte de los botones, et desque fue-
ren bien calientes dale entre los dedos cada
sendos botones, et sea el botón tan grueso co-_
mo un grano de pimienta, et úntagelos fasta
nueve dias con aceite tibio, et dende adelante
úntagelos con un ungüento que llaman cetri-
no 6 amarillo, que tienen los cerujanos, et lue-
go será sano. Et si vieres que non le finchan
los pies, mas que le arden, córtale las uñas de
373 BIBUOTECA mNATCHtU.
los pies como dicho es, fasta que le sa^ bien
de la sangre, et úntale los pies con el meollo
de la cairellada del tocino añejo cada día, 6
con la enjundia de la garza et el albayalde
amasado en uno, é luego guarecerá.
CAPÍTULO XXVIII.
Del falcon qtu se le quiebra la pierna.
OR muchas guisas vienen á los falcó-
la nes grandes ocasiones, que ningund
home non lo podría creer si cazador
non fuese que lo hobiere fecho é vis-
to, et lo oyese decir que un falcon mate de un
golpe una garza 6 una liebre 6 lavanco; pero
esto acaesce cada dia, matar un falcon una
liebre de un golpe, de guisa que luego queda
muerta sin otro can, et eso mismo á la garza
muchos cazadores la veen matar de un golpe,
quebrantándole el pescuezo. Et eso mismo
muchas veces el falcon volando en la ribera
cuando vuela bajo encuentra et líjase, quebran-
tándose ala 6 pierna; ó por venir golpar en se-
co á pequeñas aves, así como á cercetas, et
por tales valentías et ocasiones como estas et
golpes que los falcones así ponen en aquellas
presiones, acaésceles que ellos mismos se quie-
bran las piernas por las cujas et por los zan-
BIB. VENAT. VOL. III. l8
274 BIBLIOTECA VENATORIA.
N.
COS. £t cuando esto acaesce, débeslos acorrer
por esta guisa. Toma endenso et almástica et
sangre de drago et piedra sanguínea, tanto uno
como otro, et muele bien cada uno sobre sí,
et ciérnelo et mézclalo con un poco de fariña
de trigo bien cernida, que non sea mas que
la cuarta parte de los polvos, et toma la clara
del huevo, et bátela mucho fasta que le tires
toda espuma, et de sí toma los polvos sobre-
dichos mezclados con la fariña, et amásalos
con la clara del huevo, et derriba el falcon, et
si la pierna fuer quebrada por la cuja, trasqul-*
lale las plumas con unas tijeras muy agudas,
et toma de las cañas del carrizo, et faz dellas
sus cañuelas bien fechas que puedan tomar
bien la pierna; et cata que en la llaga non fin-
que pluma alguna escondida, et úntale bien la
pierna con aquel ungüento, et póngelo en ma-
nera de emplasto, et cúbregelo encima de es-
topas de seda bien blandas et sin nudos, et
después otra tela de emplasto sobre las esto-
pas, et después las cañuelas sobre el emplas-
to, et sean puestas en compás una de otra en
derredor de la pierna. Toma un paño luengo
de lino tan ancho como fueren las cañas, et
envuélvelo muchas veces por encima de las ca-
ñas, et aprétalo por la guisa que vieres que
cumple, et desque fuere así ligado, cose el pa-
ño con buen filo de guisa que se non desate,
PERO LOPKZ DE AVALA. 275
^ esto fecho dale de comer de la suelda en un
corazón de gallina, tanto de la suelda como un
grano de garbanzo. £t si lo non quisiere co-
mer, métegelo por la boca. £t la suelda se fa-
ce de aquesta guisa, et es muy noble et pre-
ciosa para todas las quel^antaduras dentro del
cuerpo: toma la momia que tienen los botica-
ríos, et la pez et la zaragatona et la semiente
de la yerva menudilla que llaman suelda me-
nor, et semiente de mestuerzo et suelda raca,
et de la momia sea la mayor parte, et de suel-
da menudilla U, cuarta parte, et de la semien-
te del mastuerzo la ochava parte, et de la za-
ragatona toma la cuarta parte, et de suelda
raca ochava parte, todo esto <á respeto de la
momia. Et todas estas cosas sean molidas et
cernidas por su cabo, et después sean mez-
cladas et vueltas en uno, et faz un saquete
pequeño de baldrés, et mete dentro aquellos
polvos, et si feciere sol seco pon aquel sa-
quete al sol et caliéntalo bien con las manos, et
si non feciere sol, mételo en tu seno á cerca
de la carne. Esto se entiende que se faz por
virtud de los polvos que se hayan de mezclar
et ayuntar unos con otros, et debedes todos
aquellos que los falcones amades esta suelda
siempre traer con vusco, ca es muy noble, et
desque el falcon hobiere comido de esta suel-
da, ponió en una tabla ancha et llana como
rjS BIBLIOTECA VBNATORU.
mesa, et su paja de yuso, en que se pueda
echar sí quision, et debe estar alli veintiún
días, et en estos sobredichos dias le darás la
dicha suelda de tres en tres dias en el corazón
de una gallina, cuantía de un garbanzo. Et en
estos sobredichos dias non coma sinon buena
vianda, ad como pollas et gallinas, ó palomi-
nos 6 tórtolas, et sea la vianda que le dieres
picada en una tabla, de guisa que non ponga
fuerza para estribar sobre la pierna; et á cabo
de veintiún dias descósele aquella atadura, et
dale de comer en la mano fast^ que veas que
es bien esforzado, et de dia ponle en el alcán-
dara, et de noche tómalo á la tabU dó prime-
ro estaba, et asf est£ en este gobernamiento
fasta que veas que es bien esforzado, et así
guarecerá; et si la pierna es quebrada por el
zanco, desta guisa que dicha hé en este capi-
tulo curarás del, salvo que le debes tirar la pi-
huela et el cascabel
CAPITULO XXIX.
Del falcon que se le quiebra el ala.
EGUND dicho hé en el capítulo antes
de este en razón de las ocasiones por-
qué guisa vienen á las aves, et así
digo que eso mismo contece á las ve-
ces que algunos falcones toman algunas raleas;
así como garzotas et martinetes ó garzas, que
son raleas que van á la tira, et á otras raleas
que los falcones fallan en su cabo cuando an-
dan alongados de los falconeros, así como cor-
nejas et dorales et otras, et tómalas entre puer-
cos et buyes et otras bestias; et acaesce que
las sobredichas bestias cuando veen el falcon
en su cabo sin home vienen á él et fíérenlo, et
líjanlo estando envuelto con su ralea que há
tomado, así que le quebrantan á las veces la
pierna 6 el ala. Et cuando tal ocasión acaesce
al falcon debedes curar del por esta guisa: si
278 BIBLIOTECA VENATORIA.
acaesciere que se le quiebra el ala, trasquílale
aquel logar de dentro et de fuera con unas ti-
jeras muy agudas, et non gelas arranques, et
después eguálale bien las plumas del ala que-
brada, et ponle el emplasto de que suso dicho
hé en el capítulo que fabla de la pierna que-
brada, et por aquella misma guisa, et cañue-
las; mas á la atadura farás por esta guisa: to-
ma un paño de lino delgado que haya seido la-
vado porque sea mas blanco, et sea tan ancho
como las cañas del ala, et sea luengo, et átalo
bien, et cose después el atadura muy bien con
el filo, et desque fuer bien cosido, toma otra
vez el aguja, et un filo, et cose el ala, et ciér*
ragela como cuando el falcon esta sano, et llé^
gagela bien al cuerpo, et cósele todos los cu-
chillos pasándc^elos todos con una aguja cua-
drada por los cañones con un ñlo que se le non
pueda arredrar, et toma un paño de lino, en
envuélvele en 61 toda el ala así cerrada et co-
sida et cogida, como dicho hé, et cose aquel
paño de lino como viene cosido el falcon cuan-
do lo traen de Flandes, que traye de la meitad
del ala ayuso contra las puntas de las péñolas
envuelto con un paño de lino; et face en el so-
bredicho paño de lino dos ramales, et un ra-
mal vaya por detrás del ala sana contra la co-
la, et el otro ramal contra la cabeza, et a3rún^
tense amos los ramales só la ala sana, et sean
PERO LÓPEZ DE AYALA. 279
bien cosidos allí, et vayan por el pecho, et có-
sase en el paño que fuere envuelto con el cob-
dilló del ala. £t estos ramales sean cosidos
amos sobre las cuestas fasta el hombro del ala
sana, et por el pecho fasta el ala llagada, de
guisa que se non puede el atadura desatar, ca
bien vos digo que esta obra et atadura debe
ser fecha muy firme, et llama falconeros de
buen tiento que te ayuden á facer esta obra,
et á un cerujano, porque ese tiene buen tiento
en saber las ataduras, et poner el emplasto, et
darle has de tres en tres dias de la suelda que
dije en el capitulo de la pierna quebrada, et el
falcon que asi fuere atado et cosido, debe ya-
cer un dia todo encamisado, et esto es porque
se seque el emplasto. £t desque vieres que el
emplasto es apretado et seco, desencamisa el
falcon, et ponió en una tabla ó mesa llana, en
que se eche, et esté como él quisiere, et átalo
por la lonja, que non se parta de alli, et no lo
descosas fasta veinte et un dias. £t en el co-
mer et en los otros regimientos gobiérnalo se-
gund dejimos en el capitulo de la pierna que-
brada, et conviene et es forzado que fuelgue
fasta que venga la muda, et cobre péñolas, ca
non há con que volar, et aunque las toviese
debe folgar fasta la muda pasada. £t non dub-
des que si buena diligencia hobier en lo curar,
que guarescerá, et yo vi un falcon baharí sar-
/
38o BIBLIOTECA VENATORIA.
do al rey Don Pedro, que traya Ruy Gonzá-
lez de lliescas, comendador de Santiago, üu
falconero, que se le quebró el ala cayendo con
una gnui. et después fué sano della, et vile
después matar muchas grúas con tan grand
aventaja como de primero las mataba.
CAPÍTULO XXX.
Del fakoH que se le quiebra el ojo.
BGUND hé dicho en otros capítulos
antes deste, muchas ocasiones acaes-
cen á los falcones, et acaesce cuan-
do los falcones son echados á garza
et á otras presiones que los falcones usan ma-
tar, señaladamente los falcones garceros cuan-
do andan con la garza, ó la traen á tierra, Aé-
reles la garza con el pico en el ojo et quiébra-
gelo, et si el íalcon es perdiguero, ó lebrero,
andando con la liebre, ó con la perdiz, topa
en algund palo, ó espina, de guisa que se le
quiebra el ojo, et aquesta ocasión debedes
acorrer por esta guisa: toma una yerva que lla-
man pimpineUa, et otros la llaman vursa pas-
toris, et otros la llaman yerva golondrina, et
nace cabe las paredes, et tiene una como bol**
silla en lo alto, asi fecha como esta ( i ) ; et mája-
la, et toma el zumo della bien colado, ettoma
(I) Véaae el gnlMulo en la pfcginft siguiente.
BIBUOTBCJl VBNATOSU.
la tercia parte de miel et coral blanco molido
et cernido, et tomaiis aquel polvo raezcUdo
con «1 zumo de la yerva et con la miel, et der-
ribarás el falcon, et t(»na una péñola hueca,
que se fincha de aquella melecina, et después
con la boca soplando échale aquella melecina
que dicha es, et lánzale del en el ojo llagado,
que le caya dentro, et échala con una péüola
de gallina, en guisa que le cjiya en el ojo, et
ten el falcon derribado fasta que veas que to-
do el zumo es consumido, et ponle luego el
capirote de guisa que lo non pueda sacodir de
la cabeza, et esté por tal guisa guardado el
falcon que se non rasque nin pueda ll^rsr con
la mano al capirote nín al ojo, et sea puesto
t>BRO LOPB2 DB ÁYALA. 283
en una cámara esciira, et debes saber que si la
yema del ojo non fuere ferida, quel fálcon co-
brará toda su vista, non embargante que cuan-
do la ferida es dada, que todo el ojo es vacío
segund paresce, tan fermoso toma el ojo des-
pués como si nunca fuera ferído, et si la lum*
bre del ojo fuere ferida, nunca cobrará la vis-
ta, mas cobrará la fermosura; así que pocos
homes conoscan si el falcon es oiego del ojo ó
non. £t esta melecina debes facer dos veces
al dia fasta que veas quel ojo es tomado en «u
fermosura, et si le fincare nube 6 paño, échale
el polvo del coral blanco bien cernido, et asi
guarecerá.
CAPITULO XXXL
Delfalam que há trópigo ó fincharon m el vimtn*
An una dolencia los falcones que es
llan>ada trópigo, et esta dolencia se
engendra en el vientre del falcon.
Desta dolencia señaladamente son
naturales mucho los girifaltes, que son aves
muy pesadas et muy afogadizas et antojadizas
et quejosas por natura. £t señaladamente
cuando dejan á cualquier falcon en el alean*
dará, et se debate mucho, ó en la muda, que
non es bien guardada, et el falcon se espanta
et se debate; et con grand queja acaesce á las
veces que se corrompen en el cuerpo por tal
guisa, que se los face en el vientre una vejiga,
et fíncheseles de agua, et es aquella agua de
aquella vejiga, et está metida en el buche et
los fígados et las tripas, et esta agua que digo
que allí está escaliéntase por tal guisa quel
buche et las tripas et el ffgado cuece por tal
guisa et por tal ñgura, quel falcon viene á la
PERO LÓPEZ DE AYALX» 285
muerte, et tú debes conoscer esta dolencia
por esta guisa: sabe que cuando el falcon há
esta dolencia, que deseca, et non deja por eso
de comer, et fínchasele el vientre por tal gui-
sa, que paresce que trae un grand huevo; et
tiene las cujas de las piernas como gastadas
et secas, et non puede volar, et cuando tuelle
face malas toUeduras et desvariadas et feas.
Esta dolencia es mortal, pero debes curar de-
lia, et non desamparar el tu falcon, et el re-
medio para esta dolencia es este: derriba el
falcon que esta dolencia hobiere, et envuélve-
lo bien atados los pies con la lonja, et échalo
de cuesta, et trasquílale todo el vientre non le
llegando al pecho, con unas tijeras muy agu-
das, et desque fuere trasquilado toma una lan-
ceta muy aguda, et fiéndele el vientre á luen-
go, et cata que tajes el cuero et non llegues á
las tripas, et comiénzalo en el pico del pecho
dó se acaba el overo, et la abertura sea tan
grande que haya tres puntos, et entre punto
et punto haya espacio de un medio dedo, et
desque fuer fendido vuelve el falcon el vientre
ayuso, et los costados arriba, et saldrá aquella
agua del. £t desque vieies que aquella agua
es fuera, vuelve el vientre del falcon arriba, et
cóselo, et dale aquellos tres puntos, et llama
cerujano que lo faga, porque há buen tiento
6t tiene uso dello, et mata una gallina et écha^
386 BIBLIOTECA VBNATQUA.
le la sangre della por encima de la costura. Et
la razón porque se face esto de la sangre, es
esta: porque conviene que el lugar dé bá de
haber suelda de fuera haya sangre; poique la
suelda pegue mejor, et porque aqu^ logar non
es tal que faga sangre de suyo, por ende es
menester ponerle aquella sangre de la gallina.
Et desque aquella sangre de la gidlina fueiB
puesta sobre aquellos puntos de la costura,
échale la suelda por encima de la sangre, et
esta suelda sea fecha por la guisa que dije en
el capítulo XXV, que fabla de cuando el falcon
pierde la uña, et después toma la otra sueliki
preciosa que dije que era buena para el cuer-
po en el capítulo xxviii, del falcon que se le
quiebra la pierna, et dale della un grano tan
grande como un garbanzo en un corazón de
gallina, por la guisa que de suso dicho hé, et
si lo non quiere comer, mét^^elo por la boca,
et todo este dia yaga el falcon envuelto en un
paño de lino, encamisado sobre un cabezal, el
vientre ayuso, et á la noche dale de comer me-
dia pierna de gallina picada, que sea tirado
della el escudete et lo duro, antes que lo des-
camises, et si lo non quisiere comer, métegelo
por fuerza^ et en los nueve dias le dá de co-
mer de la suelda en un coraron de gallina,
cuantía de un garbanzo á los tres dias, en ma-
nera ^úe coítta de una suelda tuesá csatro té»
PERO LÓPEZ DE AVALA* ¿87
ees. £t esto todo fecho, desenvuélvelo de aquel
paño, et ponió en una buena alcándara et un
paño de lana de color envuelto en derredor de
la alcándara, et si non quisiere estar seguro en
el alcándara, ponle en una tabla llana, et pon
un paño de lana blanco encima de la tabla pe^
gado con clavos, porque esté caliente, et la
casa sea bien caliente sin viento et sin fumo,
et toma otro dia el alosna, que es enoenso
amargo, et cuécelo en vino blanco en una olla
pequeña, et lávale bien cada dia en aquella
agua, et dale de la suelda que dice en el capí*
tulo xxviii de tres en tres dias á comer, et non
lo saques fuera de casa fasta los nueve dias,
nin le des vianda que hobier á comer, salvo
picada et caliente et buena, et dende adelante
cómala entera por su pico, et non le des plu-
mas* £t sabe que si este acorro fuere fecho á
está dolencia, antes quel fígado et el buétago
sea escalfado, luego el falcon será sano, mas
si el falcon tovier ya el fígado et el buétago es-
calfado está en dubda si guarecerá ó non, et
por tanto es menester de ser el cazador avisa-
do en veer su falcon si adolesce segund las se-
ñales de las dolencias, et acorrer aina á tu fal-
con antes que la dolencia sea vieja, et non
'aprovechen las melecinas. Esta finchazon que
es entré el cuero et la carne, de que este capí-
tulo fabla, acaesce así: que cuando algunos
288 BIBUOTECA VENATORIA.
falcones son lanzados aquellas presiones que ¿
menudo suden ser lanzados, como á liebre, ó á
grúa, 6 á perdiz, algund can traba del fiUcon, et
rómpele el cuero, ó puede ser que en la caida
que cae con la garza ó con la grúa rómpese el
cuero, ó tnen puede ser que la garza ó la grúa
lo fiera, a^ que por aquel lugar que es a^ ro-
to el cuero finchase todo el falcon ó parte del
de viento, 6 paresoe muy feo, et aqud que es-
to non vio parésoele cosa estrana, et espánta-
se dello, et esto es una cosa muy ligera de cu-
rar, et cúrase así: si vieres que non tiene otra
llaga, salvo aquel cuero tiene así finchado et
levantado, toma una lanceta muy aguda, et
rómpele aquellos lugares dó el viento ad está,
et lu^o saldrá todo el viento, et toma el alos-
na, que es endenso amargo, con el vino blan-
co, et cuécelo en uno, et caldéale bien aque-
llos lugares que vieres que tiene la finchazon,
et tenlo en lugar caliente etsin viento, et lue-
go será sano, et caldéagelo así algunos días
fasta que veas que se tira un color malo de
que el cuero está así señalado.
CAPÍTULO XXXII.
D0I falcan que regita et tiene el papo et tripas
frias.
OR muchas cosas entra la frialdad en
el papo del falcon et en el buche et
en las tripas, lo uno por el tiempo
frió et de grand invierno, et non co-
mer el falcon, et dormir ayuno, lo cual debe
guardar todo cazador que el su falcon duerma
siempre con alguna cosa en el papo, ó vianda,
6 plumas; otrosí, se resfria el falcon por co-
mer mala vianda et fria, señaladamente en el
invierno; otrosí, por andar con él á cazar en
tiempo lluvioso, et venir el falcon mojado, et
non ser enjuto al sol ó al fuego sin fumo et de
lejos, ca si el falcon viene muy mojado et non
há sol para se enjugar, faz traer á la cámara
de la brasa sin fumo, et dándole á tirar et roer
cerca del aire del fuego se irá enjugando, et des-
pués ponió en buena casa caliente et que tenga
BIB. VENAT. VOL. III. I9
-TgO BIBLIOTECA VENATORIA.
toda la noche candela ardiendo, poique piense
de sí, et otro dia non le fagas volar por presión
fasta que se enjugue al soL £t por cada una
destas cosas que dicho habernos viene al falcon
grand enfermedat, de que el falcon perece muy
aina si non es acorrido, et es muy malo de gua-
rescer, ca todo se resfría et desordénasele todo
el cuerpo, et debes conoscer esta dolencia por
esta guisa; cuando el falcon regita á menudo,
et non logra cosa que toma, pero que há fam-
bre, et tiene buen semblante fasta que fallece
de la carne, et entonce entristece, et guárdate
que antes que asi entristezca , que le acorráis,
ca si le non acorres luego que comienza á re-
gitar, cuando después le quisieres acorrer non
le prestará, et la razón porqué es esta: porque
el buche está ya encogido et el papo, et non
quiere recibir cosa en sí nin vianda alguna,
por ende te digo que le acorras antes cedo que
tarde, et debes le acorrer por esta guisa: toma
los palominos nuevos et yeguados, et si palo-
minos non podieres haber, toma palomas co-
mo quier que palominos habrás de palomas,
6 de las que crian en casas domesticadas, et
afógalos de guisa que se les cuaje la sangre
dentro en ellos, ó la destilla de guisa que la
sangre paya limpia en una escudilla, et luego
como aquella sangre se cuajare, dágela al fal-
con á comer, et si vieres que lo lograre, dáj^e-
to así tres veces en el dia, así fresco cuajado,
et non coma otra vianda. El luego otro dia
mata un palomino, et dale la sangre )>or la
guisa ^ue dicha es cuajada, et dale una tetilla
de p^l'ói¿iinó,'sin pluma et sin hueso, et dende
adelante dale buenas viandas poco á jpoco, et
á menudo gallina, ó palomino, ó tórtola, ó
cerceta, ó negreta, lo mejor que pedieres, et
si vieres que las dichas cosas non quiere lo-
grar et las regita, faz estos polvos que aquí
dice, que son muy buenos, et todo cazador los
debe siempre traer consigo. Toma la nuez de
India, la liuez moscada, et la mirra, et los cla-
vos de girofre, et canela, et flor de canela, et
macis, et alAiástica, et encienso, et azúcar
blanco, et pis^ et muele cada cosa destas so-
bre sí, et desque fuer bien molida et mezclado
todo en uno, el azúcar blanco sea ló postri-
mero, et sean de todas estas cosas tanto de lo
uno como de lo otro por p^so, et toína destos
polvos, et dale de comer en un corazón de ga-
llina, et sea dada tanta cuantía al falcon como
dos granos de garbanzos, et cada dia rociale
el rostro et la cabeza con buen vino blanco, et
fártaie de sol, et en cuanto así fuere doliente,
non le pruebes el agua, salvo desque vieres
que es ya bien esfor2a.do. Et guárdate que to-
do este tiempo non le fagas prueba ninguna
que sea, salvo gobérnalo por la guisa susodi-
392 BIBLIOTECA VENATORIA.
cha, et á cabo de diez y ocho días dale una
áiiüSi de cabra caliente, ó de carne de la pos-
pierna de una liebre que sea caliente, et esto
seri por remondar las tnpas et el buche de la
bomira de la sangre de los palominos qoe co-
mió, et así guarescerá.
nMPv
CAPITULO XXXIII.
De los /aleones que san feriaos de aves.
ERMóSA maravilla es, et otrosí grand
bondat que un ave tan pequeña como
es un falcon trabe de ima crua, que
es ave tan grande et tan brava, que
cuando un home la toma en un lazo non osa
llegar á ella, temiéndose del golpe que della re-
cela haber, et pues el falcon es loado por tomar
una tal ave, mucho mayor loor debe haber el
cazador que por su sotil arte pone al falcon en
se atrever á ello, et haber tan esforzado el co-
razón. Ca el falcon desque nasció nunca tomó
si non pequeñas presiones, así como palomas
et cornejas et ána4es et cercetas et otras tales
aves semejantes, et el cazador fácele dejar
aquellas presiones, et cobdiciar otras aves muy
grandes, como grúas et garzas et ánsares bra-
vas, cisnes, avutardas et otras que son fuera de
naturaleza, ca nunca le vio home á falcon bra-
vo matar tales presiones. Et por matar tan
nsarrs-ss^w
094 QIJIUOTECA VSNATQHU.
grandes presiones acaéscenles grandes ocasio-
nes de fendas que les dan aquellas presiones,
así como la garza cuando ñere con el pico, et la
grúa con la uña del pié lanzándole coz, et así
de muchas maneras son ferídos los falcones.
£t cuando tu falcon vieres ferído acorrerle has
desta guisa: toma unas tijeras muy agudas et
trasquflaiie aquel lugair. dó tie^e la fwdai et si
la ferida es luenga que puedan hi ser dados
puntos, toma una aguja de pelligero muy so-
til, et un ñlo de sirgo retorcido, et c^^^^^gol^
et sea cosida la carne et el cuero todo en uno,
et los puntos que en la dicha ferida fueren da^
dos, cada punto sea cosido sobre si, et lig^4o
sobre sí, et toma la suelda que dije euel capí-
tulo XXV, cuando se le tira la uña al falcon, et
lánzale ^della encima de la ferida sobre los
puntos, et otro dia toma el alosna, que es el
encienso amargo, et cuécelo en una oUa pe-
queña nueva con el vino blanco, et lávale
aquesta ferida fasta que veas el cuero que es
verde, que es tornado al color de cuando es-
taba sano, et con una péñola de gallina muy
sotílmente le cata aquella ferida, et si la feri-
da entrare en tondo dentro al cuerpo, rómpe-
le el cuero á lo luengo, de guisa que le non
rompas la carne, et esto le debes facer, porque
cuando la ferida del falcon vá fond^ non se
puede purgar del lijo, otrosí, las péñola^ mé-
PBRO LOPB2 DB AYALA'. 295
ténsele dentro, et el mal que há de salir mé*-
tesele, et tómasele adentro, et esta rompedu-
ra que se así há de romper non sea cosida, mas
sea lavada con el vino et con el alosna, por la
guisa que dicho hé, et si non fuere fonda non
cures della, salvo que le lan ees la suelda que
está ordenada en el capítulo xxv, et lávala con
el vino et con el alosna fasta que sea sana la
ferída. £t si la ferída es pequeña, que non há
menester de ser cosida, lávagela con vino, et
con el alosna cocido, et échale de la suelda^
et luego ^erá sano. Et cátalo una vez en dos
dias, et cada vez que lo lavares con aquel la*-
vatorío dende adelante non le pongas de los
dichos polvos de la suelda, salvo lavárgelo con
aquel vino fasta que trag^ buena color la llaga.
CAPÍTULO XXXIV
De la ferida del falcan.
RAND bien es et grand bondat al ca-
zador facer al su falcon buena al-
cándara, et bien fuerte et bien lia-
da, et gruesa et limpia, que gallinas
non hayan estado en ella nin otras aves, ca
enjemplo et castigo es dado de luengo tiempo
á los cazadores que tan ñrme et tan bien fe-
cha et tan buena debe facer alcándara para su
falcon por una noche como para un año, et
esto es por muchas ocasiones que pueden con-
tescer á los falcones en las alcándaras que fir-
mes non son, et esto que sea verdad ya con-
tesció á muchos falconeros curar desto poco,
et por ende contesce á sus falcones que se les
mueren et se les quebrantan piernas, ó alas,
et fueron lijados por caer el alcándara con
ellos. Otrosí se lijan algunos falcones por to-
padura, encontrando en la ribera un falcon
con otro, lo que acaesció muchas veces, et ve-
PEUa hOPEZ DE AYALA. r 297
nir el talcon en pos alguna ralea, et venciendo
la topa el falcon en tierra ó en árbol; et recibe
el falcon grand ocasión volando en la ribera
en lugar dó hay árboles. Et cuando el falcon
senderes que está ocasionado de tales ferídas
como estas, farás así: toma la suelda que dije
en el capítulo xxviii, de la pierna quebrada,
que se face con la mumia, et dale della de co-
mer nueve dias, segund ahí está ordenado de
tres en tres dias fasta que sea sano, et sean
nueve dias dándole aquellos polvos con la pier-
na de una gallina tierna, cada vez la cuantía
de dos garbanzos en un corazón de gallina. £t
si vieres que aquella caida ó topadura face
ñnchazon en algund logar, et toviere así san-
gre ayuntada; rómpele aquel cuero et aventar-
se há aquella sangre, et á esta rompedura fecha
non le eches ninguna suelda, ca non se face
sinon porque aquella sangre quebrantada sal-
ga de allí, salvo lávale con el vino blanco, et
el alosna, que es encienso amargo, et si de la
dicha caida non se ayuntare sangre nin de la
dicha topadura, salvo para aquel lugar negro,
lávagelo con vino et con alosna, como dicho
es, et débeslo poner en vara en cuanto esto-
viere mal trecho, et non le traigas en la mano.
CAPÍTULO XXXV.
D$ la- obaMufa del fakon.
TROsf , te digo que de tales caídas»
et de las abatiduras del alcándara,
et de la mano del mal cazador res-
cibe el falcon grand quebranto, et
desto el cazador debe ser testimonio el que lo
trae en la mano, et lo puede veer et entender,
et cuando asi gelo entendiere, luego le dé de
comer de la suelda que está ordenada para el
cuerpo del falcon en el capítulo xxviii, de la
pierna quebrada^ et aun te digo que la abati-
dura ó derramadura de la alcándara es mucho
peor que la de la mano, porque el falcon non
es tan ligero en su debatir como el azor, et
cuando se debate non^se puede tornar á la va-
ra, et siéntese muy mal de las piernas, et gua-
resce muy tarde dello, et otrosí en las batidu-
ras quel falcon face en el alcándara párale
siempre mientes en la espuela del pecho del
PBRO LÓPEZ DE AVALA. 299>
falcon, et cata si face allí alguna postilla ó lla-
ga, et á vieres que face postilla, ponle el un-
güenta cetrino, et bó§cato en los cenijanos,
otros le llaman ungüento amarillo, et lu^o
será sano. Para todas las otras batiduras dale
siempre de la suelda cada vez que entendieres
que tu falcon es sentido ó quebrantado, ca es
muy preciosa melecioa, ordenada en el capí-
tulo xxviii, et guárdate siempre de poner tu
falcon en logar dó estas ocasiones resciba.
« n
CAPÍTULO XXXVI.
Del falcon que tiene las tripas fuera.
LGUNAS veces salen las tñpas al fal-
con de golpes de garzas, ó por otras
ocasiones, et cuando vieres á tu fal-
% con las tripas así fuera, derriba el
falcon sobre la parte sana en manera que la
llaga esté por encima, et tórnale las tripas en
su logar, et cose aquel logar por dó salieron
las tripas, et lanza en aquel logar de la suelda
que está ordenada en el capítulo xxv, de la
uña del falcon, et si vieres quel cuero está
junto con la carne, cóselo todo en uno, et lán-
zale la dicha suelda, et si el cuero está sobre
sí, et la carne sobre sí, cósele cada uno sobre
sí; et si lo fecieres delante de cerujano será
mejor, porque habrá buen tiento en el coser,
et desque fuere cosido, lánzale de aquella suel-
da sobredicha. Otrosí, te digo que acaesce al-
gunas veces traer el falcon las tripas fuera en-
tre el cuero et la carne, así como verás algu-
PERO LOPE2 DE AYALA.
301
nos bueyes á que otro buey dá con el cuerno,
et le forada la ijada, et non leforada el cuero,
et trae las tripas entre el cuero et la carne, et
cuando tal dolencia vieres al falcon, acorrerle
has desta guisa: derríbalo et tórnale las tripas
dentro al cuerpo por aquel forado onde salie»
ron, et verás entonces fincar el cuero en que
andan las tripas flojo, et apáñalo todo, et áta-
lo con un filo torcido bien á raíz de la carne
desque fuere bien apañado con la mano por
encima, et el cuerpo que sobrase encima cór-
talo por encima del atadura con una navaja,
et toma los fierros fechos por esta guisa,
et sean tan luengos como un jeme,* porque
aunque los escalientes los pueda home bien
tener, et caliéntalos del lugar dó son cuadra-
dos, et han de ser estos fierros bien limados et
cuadrados encima de los dados, et bien llanos
de toda cuadra, et en las astas bien limados,
et bien redondos, et caliéntalos bien del lugar
en que es cuadrado, et ponlosdos ó tres veces
encima de aquel lugar dó tajares así el cue-
ro, et sea tan grande l'a una cuadra como la
30C BIBLTOTBCA VBNATORU.
otia, et después de lo que está de yuso dó es~
tin Us letras (a, «J por señal, le pon endma
del cuero cortado, en manera que aquel cue-
ro cortado se vaya «icogiendo con aquel
fu^o que le danás; et dale de la suelda qat
está ordenadft en el capítulo xkviii á comer,
por la guisa que ostá en el dicho capitulo or-
denada, etguárd^o que aon se debata fasta,
quesea sano.
CAPITULO XXXVII.
Del faiooH que tiene las quijadas torcidas.
AY algunos cazadores que cuando
quieren ir á algunos lugares á librar
sus negocios han por embargo de le-
var sus aves en sus manos, et por ir
mas desembargados déjanlas en sus alcánda-
ras, et hay falcones que son quejosos, et por-
que non quieren asosegar en el alcándara, pé-
nenle el capirote, et porque se le non oaya,
pénenle una contrapesa á la correa del capi^
rote, et cuando el falcon se rasca por derribar
el capirote et non puede, vá con el pico á los
costados dé siente que anda la correa del ca-
pirote, et quiere tirar della con el pico. £t
cuando asi traba el falcon con el pico en la
correa, el contrapeso non le deja salir fuera,
et métesele la correa por la boca al través de
las quijadas del fakon, et cuando el falcon
quiere tirar el pico afuera, non puede, ca non
le deja la correa, et con la fuerza del tirar que
304 BIBLIOTECA VENATORIA.
a^ tira, tuércensele las quijadas et sálenle de
su lugar, de guisa quel falcon non puede cer*
rar la boca, et tiénela desvariada et desviada.
Et cuando tal ocasión como esta vieres á tu
falcon, derríbalo, et métele los dos dedos en
la boca, aquellos que vieres que mejor le ca-
ben 6 pueden caber, et un dedo sea de la una
mano, et el otro de la otra, et entonce arrie-
dra con el un dedo por el cabo del un canillar
de la boca, et con el otro dedo por el otro car-
rillar, et después tírale los dedos, et cierra la
boca, et después déjagela abrir, et si vieres
que abre la boca desvariada, entiende que las
quijadas non son en su lugar, et de aquel ca-
bo que vieres que la boca tiene tuerta, métele
uno de los dedos que vieres que mejor se pue-
de poner de sí, tírale la quijada contra el cor-
nejal de la boca donde la quijada está fuera,
et así fasta que veas que las palas de yuso es-
tán igualadas con el pico, et non le des de co-
mer, salvo picada la vianda, et dale á comer
de la suelda que está ordenada en el capítu-
lo XXVIII, de la pierna quebrada, et dágela en
un corazón de gallina de tres en tres dias por
nueve dias; et así lo gobierna fasta que lo veas
bien esforzado, et que comienza á poner el
pico por sí, et entonce dale á comer su vianda
pomo ante solía.
CAPÍTULO XXXVIII.
Cónio debes facer la muda á tu faicon.
os falconesbaharís, sardos et mallor-
quinos, et de romanía, et tagarotes
son los falcones de todos los pluma-
jes que mas aína comienzan á mu-
dar, et así salen mas tempranos; et yo vi un
falcon del rey Don Pedro, que dician Doñee-
lia, et era baharí de Romanía, et era garcero
et altanero, et vilo la primera semana del mes
de Agosto ser ya fuera de la muda et desaina-
do, et aquella semana matar una garza; pero
comunalmente los otros plumajes todos co-
mienzan á mudar la primera semana del mes
de Jimio, et unos mas temprano et unos mas
tarde, segund acaesce. Et por tanto es bien que
le fagas su muda en casa buena dó non llegue
fumo nin mucho roido, et esto digo por el fal-
con neblí, ó girifalte, 6 baharí, ó sacre, quel
borní et el alfaneque mejor mudan dó veen los
homes, et faz á la casa dó la muda fecieres que
BIB. VENAT. VOL. III.
20
1
306 BIBLIOTECA VENATORIA.
non entre fumo» nin la lumbre, sinon una ven-
tana que le abras cuando quisieres, porque el
falcon asosiegue, et fazle la muda alta de tier-
ra por la humidat, sobre maderos recios et ta-
blas et embarrada, et ponle allí una piedra, et
siempre le ten limpia la muda, et tenga su are-
na, et de noche tenga un candil de aceite que
arda toda la noche, et algunas veces ponle al-
gunos céspedes verdes como en manera de pra-
do, que tome placer con la verdura, et dale de
comer en la mano en cuanto él quisiere, seña-
ladamente en las tardes con la fría, tómalo en
la mano et dale allí de comer, et todavía le
cata si está alegre, ó qué semblante tiene, por-
que si menester hobiere de lo curar, que lo
acorras.
HH^^Ü^»"^!^?^
CAPITULO XXXIX.
De algunos /aleones qiu no quieren mudar ^ et cómo
farás para que tu falcon mude muy aina.
ESPUBS que vieres que tu falcon co-
mienza á derribar las péñolas, como
corvas et cabo cuchillos, traelo en
la mano et non lo pongas en la mu-
da fasta que derribe péñolas de la cola, et pon-
le carne, et coma cuanto quisiere, et dale bue-
nas viandas, et desque vieres que derriba de
la cola, porque seria peligro si se debatiese et
quebrase alguna péñola en sangre, ponió en su
muda, et dale tórtolas bien cebadas et bien
gordas, et palominos enjutos, señaladamente
cuando liá de gobernar las péñolas mayores,
et cuando le dieres estas aves, pélalas vivas,
et alimpialas con un trapo áspero, por el pio-
jo, que non les finque. Pero hay algunas ra-
zones porqué los falcones han embargo en la
muda, et non quieren mudar: la primera ra-
308 BIBLIOTECA VENATORIA.
zon es por haber en sí alguna enfermedat; la
otra« por non entrar bien puxigado en la muda,
et la otra, por S£ma que el falcon toma en la
muda, et non quiere asosegar. £t cuando es
el embargo primero, que dije de non mudar
por alguna enfermedat quel falcon há, á esta
razón digo que lo saques de la muda, et para
luientes en 61, et guarda bien su semblante, et
segund las señales de la dolencia que en él vie-
res, cura del segund está ordenado en cada ca-
pítulo deste libro que fabla de su dolencia, se-
gund la dolencia manda. Otrosí, si el falcon
deja de mudar por la segunda razón que diji-
mos, que non entre el falcon bien purgado en
la muda, et deste embargo el cazador es en
grand culpa, ca esto es una cosa quel cazador
debe tener en cuidado de purgar su falcon á la
entrada de la muda, et á la salida, á esto digo
que lo saques et lo fagas por la guisa que di-
cha hé, et púrgalo. Otrosí, si el falcon deja de
mudar por la tercera razón que dijimos quel
falcon deja de mudar por saña et orgullo que
toma, et non quiere asosegar, et á esto puedes
acorrer ligeramente: saca el falcon de la muda
tres ó cuatro dias, et dale poco de comer en
estos dias, de guisa que haya buena fambre, et
desque vieres que así há buena fambre, tórna-
lo á la muda, et atápale bien la muda que sea
bien escura et dale poca vianda fasta que veas
PBRO LOPBZ DE AYALA. 309
que es así asosegado, et desto se entienda que
non coma sobejo, mas coma tempradamente
et con fambre, et lo que deben facer después
es darle sus buenas viandas, et algunas veces
darle en ocho días una vez ansarón, ó camero
bien caliente de la pierna, por tirar el enfastio
de las otras viandas que come de cada dia, et
luego al comienzo darle las tórtolas, que son
muy buenas para poner el falcon en carne.
Pero después quel falcon comienza á derribar
las péñolas mayores, son buenos los palomi-
nos, que son calientes, et ayúdanle á venir las
péñolas grandes, señaladamente los cuchillos
mayores que están en logar de pequeño gobier-
no, que son las alas, et han menester ayuda,
et los palominos enjutos et iguados es la me-
jor vianda que estonce le puedes dar, et es
bueno mudarle las viandas, porque non se en-
fastien. Otrosí, es bueno darle las landres de
los cabrones et cabras que les fallares en el
pescuezo, et en la garganta, et tras las orejas,
et dágelas tres veces en la semana, et fazle de-
Uas papo comunalmente, et si el falcon se eno-
ja dellas, dale otra vianda, et desque en aque-
lla comenzare á comer, tómale á dar las lan-
dres, et esto le faz fasta que veas que derriba
las péñolas comunalmente. Otrosí, toma la
nuez del garguero de la cabra ó del cabrón, et
pícala bien menuda, et dale della con las di-
310 BIBLIOTECA VBMATORIA.
chas landres. Esto faz á unos falcones que der-
ríbao £ pereza sus piolas, et todavía le dá de
los palominos enjutos, et aquellos les faceo
vestir bien et de fermosas plumas et sean
iguados.
CAPITULO XL.
Cómo faros después que tu falcan fuere mudado.
ESPUES que vieres que tu falcon há
derribado todo lo grande, et están
ya en el cuchillo postrimero et tije-
ra, vele tirando carne et dale la me-
nos vianda, en guisa que la coma con fambre,
et vaya gastando de su vagar del sain que tie-
ne, et esto aprovecha á que saldrá de la muda
mas seguro et ternas menos de trabajar en él,
á menos peligro del falcon, ca cuando salen
muy cerrados de carne es grand peligro si se
debate et le quebrase sain, ca nunca en aquel
año andaría como debia nin lo podrías orde-:^
nar bien. £t desque los cuchillos et tijeras ho-
bieren derribado, et apuestan las tijeras cuan-
to dos dedos, sácalo de la muda en la noche
et ande en la mano, et madruga bien con él
dándole sus pollos pequeños afogados en agua
fría, por refrescar el falcon, et destas viandas
delgadas et frías fazle buen papo, et si feciere
312 BIBLIOTECA VENATORIA.
fiesta, ponto en una alcándara en casa fría et
«sctira, que non entre ahí quien la espante, et
desque fuere tarde tómalo en la mano, et asá
le faz de manera que vaya gastando el saín, et
le finque buena carne, et desque fuer desaina-
do, fazlo volar al señuelo á la tira, et algund
poco el recuesto arriba, ca non há cosa en el
mundo que mas desaine al falcon quel volar á
la tira, et todavía non se te olvide de las plu-
mas juntas cada tarde mojadas en el agua ti-
bia desque comenzare á haber fambre, ca en
cuanto estobiere cerrado non las querrá tomar.
CAPÍTULO XLI.
De los azores.
os azores crían en muchas partidas
por todo el mundo, pero de los que
nos sabemos son los mejores azores
de Noruega, et en Asuega , et en
aquellas comarcas dó dejimos que crian los ne-
blís et girifaltes et otros falcones. £t los azo-
res que allí crian son muy grandes et fermosos
et de grande esfuerzo, et aun allí hay unos mu-
cho mayores et mejores que otros, et porque
luego lo digamos, las sus faciones de los azo-
res deben ser tales como aquí diremos: debe
haber grand pinta granada, et la tetilla et el
pecho grande, et buena cuja, et buen zanco,
et los dedos gruesos, et el cuello delgado, et
la cabeza pequeña, et el rostro muy grand et
luengo, et la ventana buena; et comunalmen-
te los azores de Noruega han estas figuras, ó
los mas dellos, et estos azores de Noruega
tráenlos á Flandes en las concas de Alemana,
314 BIBLIOTECA VENATORIA.
et estonce traen los girifaltes, et neblís, et
otras aves, et de allí de Frandes liévanlos por
todas las tierras, así como en Francia, Italia,
España, et otras comarcas. Et en todas aque-
llas tierras salvo en España non curan de to-
mar perdices con el azor, salvo todas presio-
nes gruesas, asi como grúa, garza, avutarda,
et toman con ellos faisanes, que vuelan como
perdiz, et cuando toman las presiones gruesas,
todavía toman galgo et lo lievan para que
acorra, porque el azor non trabaje mucho, et
traen los azores capirotes, et en verdat non los
tienen tan guardados como en España facen,
ca toman algunas veces con ellos la liebre et
conejo, et rómpanse en ello, et creo que los
aventuran asi porque hay muchos dellos, et en
España, como los han pocas veces asi azores
escogidos, précianlos mucho, et guárdanlos,
et non toman con ellos salvo perdices et garza
comunalmente, et tienen que es bueno tomar
el azor perdiz, que es muy bien, ca le saca el
vuelo, como la perdiz vuela luengo trecho, et
desque el azor una vez vuela á lo luengo, tie-
nen que todas las otras presiones toma mas li-
geramente, ca el azor et cualquier ave de ca-
za por mayor trabajo há el volar que el tra-
bar. Otrosí, los azores de Noruega torzuelos
salen muy buenos perdigueros, et son mas li-
geros que las primas, pero los torzuelos son
PERO LÓPEZ DE AVALA, 315
mas malencónicos, et las primas et torzuelos
de Noruega de su naturaleza son muy espan-
tadizos. £t otros azores crian en Irlanda, que
es en la Isla de Inglaterra, et son mas peque-
ños, et son muy blancos, et salen muy bue-
nos. Et otros azores crian en Esclavonia, que
es en Grecia, et son llamados esclavos, et son
buenos, pero non como los de Noruega. Otros
azores crian en Cerdeña, que es isla, et son
llamados sardos, et son pescozudos et cabezu-
dos, et toman bien ánade, et cuerva, et algu-
nas perdices, pero non muy bien, ca luego se
facen regateros. Otrosí, azores crian en el Du-
cado de Borgoña, et son pequeños, pero sa-
len buenos. Otrosí, en Castilla crian azores en
muchas comarcas, asi como en Lipuzcua (i),
et en Álava, et en Vizcaya, et en Segura, que
es de la orden de Santiago, et en Algecira, et
destos los mejores que yo vi son los de Alge-
cira, et son azores pequeños, et roqueces; los
otros, comunalmente los torzuelos, son muy
buenos perdigueros, et de las primas son co-
munales, et cuando son pollos han un pluma-
je bermejo, et la punta preta; non son bien
emplumados, et son estrechos, pero algunos
dellos salen buenos, pero son de malas cos-
tumbres. Otrosí, azores toman bravos en el
(z) GuipÜ2coa.
3l6 BIBLIOTECA VBNATORU.
tiempo que se toman las torcazas et vienen con
aquel paso, et destos los mas et los mejores se
toman en Castilla en una villa frontera de Na-
varra que llaman Santa Cruz de Campezo, et
son de otra pinta que los que agora dejimos,
et son grandes asaz, et parescen en el pluma-
je á los azores de Noruega, ca el plumaje han
entre blanco et amarillo, et la pinta gruesa, et
salen muy buenos, et si son mudados de una
muda en el aire valen mas si han cazador so-
frido que los faga de su vagar et sin malenco-
nia, et los señores precian mucho los azores
buenos, ca son muy fermosos et de buen do-
naire, et toman delante dellos las presiones;
otrosí, son buenos para tomar raleas traínas
para facer á los falcones, así como garzas,
grúas, et otras, et los azores quieren ser muy
bien traidos en la mano, et pensados de bue-
nas viandas et buena alcándara, et fártalo de
sol et de agua, et non quieren estar en el al-
cándara entre mucha gente, salvo en lugar
apartado, et piensa mejor de sí. Otrosí, en
cuanto pedieres escusa de tomar con tu azor
cuervo carnicero, ca es mala presión, nin bu-
dalon, ca ensañan mucho et escarmiéntanlos.
Otrosí, non tomes con él milano después de
mediodia adelante, ca están ya los milanos ce-
bados, et cuando los toma el azor regitan lo
que han comido, et enojan el azor, et ahorres-
; M
PERO LÓPEZ DE AVALA. 317
cen por ende de tomar otras presiones. Otrosí,
escusa de tomar con él avutarda etánsar bra-
va, calosrompenmuchoet se vuelan con ellos.
Otrosí, cuando hobieres de lanzar tu azor á
garza, guisa que falle la garza levantada, ca si
está posada et llega á ella ñérele mal; otrosí,
nunca lo lances á liebre nin á conejo, et dale
así siempre á tirar et á pelar, et en la muda
esté en buena casa de grand espacio, et suel-
to, et tenga dos alcándaras et un bacín de
agua, et coma en la mano.
CAPITULO XLII.
De los gavilanes.
os gavilanes son aves de caza muy
lindas et gentiles et de grand esfuer-
zo, et en todas sus costumbres et
faciones parescen ser azores peque-
ños et azores de Noruega, ca asi há el pluma-
je et la pinta, et los gavilanes crian en muchas
partidas, et crian en árboles, et dicen que los
que crían en el espino son mas rubios que
otros, et esto non les viene por el espino; mas
todos los gavilanes rubios son de grandes pre-
siones, et por tanto crian en árboles bajos por
levar mas ligeramente la presión que toman á
los ñios, et el espino es bajo et árbol espeso,
et por tanto crían allí. £t los ga^lanes que
crían en los valles de las montañas son mejo-
res que los que crían en lo alto, et todo esto
es por esta razón sobredicha que agora deji-
mos. £t de los gavilanes en España los mejo-
res que yo sepa et mayores et d^mejor esfuer-
PERO LÓPEZ DE AYALA. 319
zo, son los que crían en el Pedroche, que es
en término de Córdoba. Otrosí, son buenos los
gavilanes que crian en Aybor (i), que es en
término de Guadalupe et de Trujillo, et destos
gavilanes et de todos los otros son los mejo-
res los que toman rameros, que son criados
mas á su voluntad por el padre et la madre,
et oí decir que Ruy Paez de Diezma, un caba-
llero muy grande de Galicia , viniendo de la
guerra de los moros, et yendo para su tierra,
pasó en el tiempo de los gavilanes nuevos por
el Pedroche, et fizo levar allí veinte gavilanes •
nuevos, primas et torzuelos, en sus alcahaces,
et desque los tovo en su tierra fizólos echar en
un monte suyo, et dicen que después acá hay
allí en aquella tierra et comarca muy buenos
gavilanes, mejores que primero habia. Et los
gavilanes quieren ser bien traídos et bien go-
bernados de buenas viandas, et requeridos de
sola agua, et que desplume á menudo, et bue-
na alcándara, et buena casa sin fumo, ca si
fumo les dá ó sereno, luego son perdidos. Et
toman presiones muy buenas con que toma
home placer, así como en el verano los perdi-
gones, et después en el mes de Agosto et Se-
<i) El valle por donde corre el Ibor, rio que entra en el Tajo á
una legua de Valdeuncar. £1 capitulo xiv del Libro de Ceturía
de D. Fadrique de Züfiiga Sotomayor, trata de los «azores de Ibor,
que es cabe Guadalupe dó sbn los montes que llaman de Toledo,^
320 BIBLIOTECA VENATORIA.
tiembre las codornices, et en el invierno las
cercetas con el atambor, et la picaza et la cí-
guñela, et otras presiones por todo eí año, et
son aves que non pueden sofrir purgas, por-
que son muy delicadas, et por tanto el su go-
bernamiento para los traer sanos es buena
vianda, et non les dar grandes papos, mas po-
co et á menudo, et son aves que toman con el
grand esfuerzo que han algunas vegadas gran-
des presiones, así como tomar el ánade et la
cuerva, et trabar del milano, et tomar el alca-
raván, et por tanto los llaman por su nombre
en latin nisus, que quiere decir esforzado, et
en Francia et en otras partes lo llaman ^5/a-
rtíel, et son los gavilanes mas privillejados que
ninguna otra ave de caza, que cualquier mer-
cader que lieve falcones á vender pagará por-
tadgo, et si levare un gavilán con ellos es fran-
co, et yo vilo en Cañete, un lugar ribera del
mar, que es del Vizconde Dillaen el regno de
Aragón; vi llegar una barca que vinia de Pro-
veucia, et vinian diez et siete mercaderes que
trayan sacres de Romanía et de Alemania, fal-
cones bornis provinciales ochenta piezas, et
trayan un gavillan con ellos, et desque llegó
allí en el puerto murióseles el gavilán, et non
levó dende los falcones fasta que fué á Perpi-
ñan, et dio un falcon provincial á un caballe-
rp dende, et tomó del un gavilán, et tomó pa-
--■^■^^
■n
PERO LÓPEZ DE AVALA. 32 1
ra allí, et levó sus falcones porque iba ya se-
guro de non pagar portadas, et si en invierno
lo quisieres pasar, dale buena casa caliente, et
piernas de gallinas, et pajarillos, et fártalo de
sol, et guárdalo de viento et de sereno et de
fumo, et dale buena alcándara, et ponle un
paño de color só los pies ó un pellejo de lie-
bre, et non le des vianda, sinon que tenga plu-
ma, et en sus faciones todas cata que sea el
gavilán enano et de buena carne, et buen ros*
tro, et buena ventana, et grand mano, et los
dedos luengos, et los gavilanes rubios son mas
ardidos, et i\on te pagues de gavilán que sea
estrecho de hombros, nin zancudo de luengas
piernas, et dale buena pihuela blanca et deli-
cada, et cascabeles pequeños, et de buen so-
nar, et si zahareño fuere, hay algunos que los
usan el capirote, et andan mas guardados, por
ende traen mas recio el cuerpo et las piernas,
ca lo escusa de se abatir. •
BIB. VENAT. VOL. III. 21
CAPÍTULO XLIII.
De los esmerejones.
majes,
SMERBjoNES son aves que parescen á
los íalcones en todas sus íaciones»
asi como parescen los gavilanes azo>
res, et hay en los esmerejones plu-
así como hay en los faldones, ca hay
dellos girifaltes, et neblis, et baharis, et sacres,
et bomís, et estos crian segund dicen en No-
ruega, et en aquellas partidas dó crian los ne-
blis et las otras aves, et vienen con el paso de
las aves, asi como vienen los neblis, et son
aves muy }igeras et placenteras, et vuelan et
toman bien la cogujada, et el aloya, et aun
toman perdiz, et yo vi un esmerejón á Don Fe-
lipe, fiio del rey de Francia, Duque de Bre-
goña (i), et Conde de Frandes, que le confiara
la Duquesa de Bretaña, dicíame que en aquel
invierno quél lo hobiera que habia tomado
( I ) Borgoña. Ya queda dicho en una nota de la p&gina 155 quién
fué este personaje.
PERO L0PB2 DE AVALA. 3S3
doscientas perdices, 6 mas, et era sacre de su
plumaje, et quieren los esmerejones traerse en
la mano como neblí, et non los olvidar en et
alcándara, et quieren ser gobernados de bue-
nas viandas et pequeños papos, pero son aves
que aina se pierden, ca son muy bulliciosos et
de poco sosiego.
CAPÍTULO XLIV.
De los alcotanes.
os alcotanes son mayores que los
esmerejones; parescen algo falcones;
crían en Aragón y creo que en todas
partes. Los poUes sacados del nido
no valen nada; tomados del aire es un muy
hermoso vuelo, y cuanto menos mudas tiene
es mejor. Son mal acondicionados algunos de-
Uos, et es menester tener mucho sufrimiento.
Lo que vuelan es el zaboque puesto en el cie-
lo: verdad es que no se aciertan todas veces.
También vuelan la bubilla, y hánla de volar
con la lonja, porque como tiene malas vuel-
tas encuéntranse con ella y embarázanla: muy
pocas veces la matan. Suelen ser perdigueros,
tienen poco sosiego, como los esmerejones.
CAPITULO XLV.
Del paso de las aves.
ucHAS veces habernos dicho en este
libro cómo los falcones neblís et
otros vienen con el paso de las aves
en esta tierra, et agora queremos
aquí decir qué paso es este de las aves, de que
fecimos mención. £t debedes saber que á to-
das las cosas que Nuestro Señor Dios crió dio
su gobernamiento, et por ordenamiento de la
natura han su industria para vivir. Et por en-
de dice el Profeta David en el salmo alabando
á Dios et á las sus obras, et dice así: el Señor
que dá así á las bestias su mantenimiento á
ellas perteneciente, et eso mismo á los pollos
fiios de los cuervos llamantes á él. Et dicen
los filósofos naturales que el cuervo cuando
vee los fiios salidos de sus huevos cubiertos de
pelo blanco, que los non conosce por sus fiios,
porque los vee blancos et non son de su color,
et aborrécelos, et non los quiere cebar nin dar
326 BIBLIOTECA VENATORIA.
de comer, et en aquel tiempo que ellos así es-
tán desamparados de los padres, abren las bo-
cas con la íambre dando voces; et allí p%au-
seles mosquitos et formigas, de que se man-
tienen; otrod se mantienen del rocío del cielo,
abriendo las bocas fasta que van cobrando el
su pelo preto que han de naturaleza, et los van
conociendo el padie et la madre por sus fiios,
et los toman á gobernar, et asi provee Dios á
home et á animalías et á aves et á todas las
otras cosas, segund que en muchos lugares se
podría poner en ejemplo, et así las aves por
el industria de la natura buscan su vida et su
mantenimiento, et señaladamente las aves
buscan su vida en la morada del invierno et
del verano^ ca las aves que crian en Noruega^
a^ como neblís et sacres et bomis et otras
aves, con el invierno, porque es muy frío, sa-
len de allí de Noruega et de aquella tierra muy
fría, et vienen con otras aves á buscar tierra
caliente, et vienen cazando en aquellas aves
que vienen en su compañía, et a^ derraman
por muchas tierras donde los toman. £t otras
aves hay que maguer son en tierra caliente,
buscan aun muchas mas, así como las cigüe-
ñas et sisones, et otras muchas aves que crian
en esta tierra de Europa, que contiene £^a-
ña et Francia et otras tierras. Viene el invier-
no, pasan alen la mar en África, porque es
PERO LÓPEZ DE AYALA. ^2*¡
mas caliente, et táñanse, et yo vi por el es-
trecho de Marruecos, que es entre Tarifa et
Cebta, pasar las cigüeñas al cabo del verano,
et se tomaban para África, que tantas eran
que non podia home contarlas, que duraban
grand trecho por el cielo, que iba la manada
dellas, et eso mismo las garzas, et otras aves.
£t así dicen que lo facen las codornices, ca
muchas veces falla home con un viento mu-
chas dellas, et luego que otro viento viene par-
ten de allí et vánse, et esto vieron muchos.
Otrosí, yendo el rey Don Pedro por la mar,
habiendo guerra con el rey de Aragoii, trave-
sando del cabo de Mattin á Iviza, que es tra-
viesa de doce leguas, vi que en la galea de un
caballero que llamaban Orejón (i), bien á seis
leguas de tierra, cayó una codorniz, non sé si
iban otras, pero dicen que pasan la mar. Otro-
sí, vi en el camino de la traviesa de mar que
se face entre Bermeo, villa de Vizcaya, et la
Rochela, que pueden ser ochenta leguas poco
mas, yendo yo en una galea á media vía de
mar, que podia ser á cuarenta leguas de tier-
ra de cada parte, fallé garzas que llevaban
aquella vía mesma, et así andan buscando su
vía et su paso las aves por su naturaleza; et
así los neblís siguen estas aves, et atraviesan
(i) Capitán de una de las galeras del rey D. Pedro.
3a8 BIBLIOTECA VBNATOKIA.
todo el mundo. Et yo hobe un falcon neblí»
que era muy buen altanero, et llamábanlo Po-
ca topa (i), et fué tomado en Placencía, et di-
jome el redero que lo tomara, que le cayera en
la red con unas palomas torcazas en pos que
61 venia, et dida que las palomas trayan el pa-
po lleno de fruta de la faya que llaman ho, et
aquella mañana la babian comido, et non fa*
llamos que bebiere faya fasta Villafranca de
Montes Doca, que babia bien setenta l^^uas de
alU, et por tanto podedes entender la traviesa
que las aves facen. Et non hay dubda que mu-
chos falcónos neblis son tomados en las roci-
nas, et en el campo de Santaren con el pelo
blanco con que nascieron en la cabeza, et ve-
rás si han volado et travesado de tierra de No-
ruega aquí. Otrosi, vi en tierra de Toledo, un
año que fueron tomadas muchas tórtolas en el
mes de Setiembre, que vinian posaren las oli-
vas, et matábanlas los ballesteros, et muchas
dellas trayan encienso en los papos pegado, et
dician que podia ser que vinian de la tierra
onde nace el encienso, et que posaban en los
árboles dó ello era. Otro^, en tierra de Soldán
de Babilonia hay comarca que suelen venir en
tiempo cierto de paso, et dicen que pasan la
mar, et cuando allí llegan que vienen muy
(x) Nombn d» un halcón nebli del Duque de Alburquerque.
wmm
P£RO LÓPEZ DE AYALA. 329
cansadas, en manera que non pueden volar si
non muy flojo el bajo, et el Soldán tíene sus
atalayas en aquel tiempo por todas aquellas
comarcas dó ellas suelen venir, et vá allá, et
lieva muchos girifaltes, et dicen que dura
aquel paso quince dias, fasta que las grúas
son descansadas para partir dende que van pa-
ra otra tierra; et con aquellos girifaltes toman
muchas dellas, et yo vi en París un mercade*
ro genovés que dicia que moraba et tenia su
casa et mercaderías suyas en Damasco, que es
del dicho Soldán de Babilonia, et tenia en Pa-
rís entonce homes de Alimania que levaban .
girífaltes para el Soldán, et eran los que yo vi
en cuatro cajas, que ellos llaman, que nos de-
cimos acá varas, ochenta girífaltes, que eran
todos roqueces, et diciame que le habia envia-
do bien otros tantos, et que cuando allá llega-
ban que tanto le daban et pagaban por el que
muría en camino como por el que llegaba vi-
vo, et esto faría porque los mercaderes non
dejasen de llevarle falcones, por cuanto de
Noruega et la alta Alemania, donde los trayan,
á Damasco es muy luengo camino por tierra
et por mar. Otrosí, vi veniendo de la Rochela
en España, bien á veinte leguas de tierra, ve-
nir á mi galea un cerrenlcalo, et muy muchos
pajaríllos pequeños, et posaban en el árbol de
la bela, et luego que alzaban ó abajaban el
330 BIBLIOTECA VENATORIA.
mastel, volaban un poco fuera de la galea por
sobre mar, et de sí tomábanse á la galea, et
tomábanlos á manos, et estos non sé si pasa-
ban en otra tierra, et dician algunos que mu-
chas aves volaban por la mar cuidando que es
mas estrecha, et desque cansan caen, et piér-
dense en la mar, et si fallan algund navio, van-
se para él, et posan allí, et paresce por el cuer-
vo que Noé envió, que por cuanto falló la tier-
ra cubierta de las aguas, et non falló do posar,
tomóse á posar en el arca; et así como habe-
rnos dicho, de muchas maneras pasan las aves
et atraviesan el mundo, et con aquellas vienen
los falcones cebándose en ellas, et los mas de-
llos pollos.
CAPITULO XLVI.
De cómo se deben enjerir las péñolas quebradas.
OMO quier quel enjerir de las péño-
las del falcon et del azor todos los
falconeros et cazadores comunal-
mente lo sepan facer, empero pues
que en este libro habernos fablado de todas
las cosas et curas que pertenescén á las aves
de caza, pomemos aquí la manera et plática
como las péñolas quebradas de las aves se de*
ben enjerir, porque las aves cobren todos sus
vuelos enteros. Ca paresce muy feo cuando el
ave trae el ala mellada et menguada de sus
plumas, et es grand dapno al ave, lo uno non
vuela tan bien, ca non rescibe tan bien el vien-
to en el ala aportellada como cuando la tiene
cerrada et guarnida de sus péñolas. Otrosí,
desque una péñola se quiebra, las otras péño-
las que están á par della perescen et van á
332 BIBLIOTECA VENATORIA.
mal, ca unas á otras se a3rudan et se sostie-
Den. Otrosí, non es honra del falconero et del
cazador en que su ave ande así, et parece en
ello mucho la su negligencia, ó que la guardó
mal, ó que se maltrató por su culpa, ó que non
pone en ello remedio cual cumple. Et por en-
de debedes saber que por muchas guisas se
quiebran las péñolas á las aves; lo uno por el
traer, cuando los mercadores traen muchas
aves en varas en uno et luengo camino, et non
pueden asi curar de tantas aves ayuntadas, de-
más que non vienen en la mano, salvo en aque-
llas gavias que les facen; et por epde las aves
como vienen ciegas con los capirotes et así
allegadas marrótanse mucho. Otrosí, se mar-
rotan las aves et quiébranseles muchas veces
las péñolas por tomar grand presión, et volar-
se con ella por la non poder tener á su volun-
tad, así como cuando toma el azor avutarda,
ó ánsar brava, ó el falcon neblí cuando toma
por ralea, ó alguna tal presión. Otrosí, pierde
et quiébranseles algunas veces las péñolas al
ave por mengua et negligencia et poco saber
del cazador, dejándolo en el alcándara olvida-
do, et debátese, et non le toman nin curan de-
11o, et tuércensele las péñolas, et non curan
de le acorrer et de gelas endrezar, et dende
vienen á quebrar, et dende adelante vienen
aquellas péñolas quebradas todavía á marro-
m^
PERO LÓPEZ DE AVALA. 333 ,
tar más, fasta que ñenden et vichen á ser cor-
rompidas et cortadas fasta lo vivo; et si acaes-
ciere que la péñola sea así quebrada et rompi-
da fasta lo vivo, entonce non hay remedio pa-
ra se poder enjerir, et ñnca la tal péñola en
aventura de la mudar el ave> ca cuando vie-
ne á la muda non se puede ayudar del pico á
trabar della para la mover^ como face á lad
otras péñolas, et si es al comienzo de cazar
non vuela el ave tanto como debe, et las otras
péñolas andan en ocasión por ella, et el reme-
dio que aquí se puede poner es este: toma unas
turquesas pequeñas que llaman tenazas, como
aquellas del menester de los falcones con que
les cortan las uñas et el pico, mas cátalas que
non sean agudas nin corten, et derriba tu fal-
con, et cógelo, et trábale de aquella péñola
con aquellas torquesas, et sácagela, et de sí
ponle en aquel forado por dó salió un grano
de cebada pelado, porque non se cierre, et de
sí dale bufias viandas, et escúsalo de trabajar
fasta que la péñola venga nueva, et esto es en
las péñolas mayores, que son en lugar que es
pobre de gobierno, si lo non esfuerzas con
buenas viandas que le des. Otrosí, si la péño-
la es quebrada en guisa que se rompió todo lo
macizo et alguna cosa del cañón, pero ñncó
cuanto la meitad del cañón, estonce tomarás
otra tal péñola de otra ave como la has me-
334 BIBLIOTECA VENATORIA.
nester para alli; si cuchiUp, cuchillo, si tijera,
tijera; et faz mucho que sea del plumaje de la
su ave, ca non debes enjerir al girifalte péño-
la de neblí, nin al neblí de girifalte, ca non se
faría bien, mas á cada ave buscar péñola se-
mejante^ et si es pollo faz mucho que sea la
péñola que has de enjerir polla, et si mudado,
mudada; estonce toma el cudüUo que fallece,
et iguálalo con la péñola quebrada dó se há de
enjerir, et conciértalo bien con ella, et sea de
aquella et de tal ala como fallesce; si es is-
quierda, sea del ala isquierda, et si derecha,
sea del ala derecha; et de aquel cuento del lo-
gar si es cuchillo primero, ó segundo et dende
adelante, et toma la tal péñola et córtala por
el canon, en guisa que cuando entrare por el
otro cañón llegue fasta cerca de lo vivo, mas
non llegue á ello, porque le non duela, et tién-
dele la péñola que traes de fuera por el cañón
á luengo, et sácale aquel meollo que trae de
dentro, et ponle de la trementina un poco, et
entonce, métela por el canon del ave segund
dicho hé. Et por cuanto, como dicho hé, el ca- j
ñon ñncó corto, et la péñola que enjirieres non í
toma tan grand asentamiento que pueda estar j
ñrme si el ave revolease con una presión, ó se
debatiese, que luego la derribaría, et para que
esté ñrme forada con un alesna muy delgada,
trayéndola como para fuso, aquellos dos ca-
l^^m^/m^^^^^^^^i^^''^^ I* m ) ,¡
PERO LÓPEZ DE AYALA. 335
ñones que están juntos en dos lugares en esta
guisa:
et por aquellos dos forados mete sendas plu-
mas de perdiz, de las que traen en las alas, et
corta la cola, porque son correosas, et non
quebrantan, et mételas primero del flojel que
tiene, et desque las metieres fasta que atiesten,
córtagelas de cada cabo á rais del canon con
un cañivete muy agudo.
Otrosí, si la péñola fuere quebrada entre el
canon et lo macizo, en guisa que todo el ca-
ñón ñnca entero, entonces tomarás la péñola
que traes para poner, et faz della cottno habe-
mos dicho, et úntala con la trementina et me-
tiéndola por el otro canon del ave, en guisa
que le encorpore bien una en otra, et tal co-*
mo está non há menester tarugos, ca ella en-
tra tanto por el cañón del ave, que estará asaz
firme. Et guisa que siempre, cuando metieres
estas péñolas por las otras, que entre retorci-
da et encogido el cañón dé las péñolas que
traes, porque non fagas reventar á la péñola
del ave, ca después que dentro fuer allá se sol-
tará et fenchirá todo el cañón, et por ende la
fíende; lo primero, porque tome mejor la tre-
mentina, lo segundo, porque la apreta home.
3)6 BIBLIOTBCA VENATORIA.
Otrosí, 8Í la péñola 6 pluma es quebrantada
por lo matizoi por cualquier logar que sea que-
brada, ó por lo mas delgado, 6 por lo mas
grueso, taja lo que estoviere marrotado, et to-
ma la otra péñola que traes, et concierta las
péñolas en guisa que vengan nin mas nin me-
nos de lo que han menester, et taja las dos pé»
ñolas, también la del ave, como la que traes
sosquinada por esta guisa.
Ca se junta mejor, en guisa que les non cor-
tes las plumas menudiUas de cualquier de las
péñolas, certa del logar dó han de ser junta-
das, ca parecerían feas et non se encubriría
bien la enjeridura. £t faz aquella cortadura de
aquellas péñolas con gañivete bien agudo, et
moja las dos péñolas en el lugar donde se han
de enjerír con agua tibia, porque entemescan,
et desí toma la aguja de ^eñr que sea fecha
asi (z):
et estas agujas han de ser bien delgadas, et las
(x) El grabado representa la aguja de enjerir, ea tamafio bas-
taotc mayor del natural.
I
I
I
PERO LÓPEZ DE AYALA. 337
unas mas gruesas que las otras, et otras de las
pequeñas segund cada una de las péñolas que
se han de enjerir se requiere, et son todas de
tres esquinas de cabo á cabo de las puntas fas^
ta el medio, et tenga sus esquinillas levanta-
das al revés las unas de las otras, porque en-
tre la péñola et después non pueda salir. Pero
estas picaduras del aguja non sean muy espe-
sas, et bien te digo que pocas veces las falla
home que les cumplen, por ende dó las falla-
res tómalas et guárdalas bien, et sean bien fe-
chas, las esquinas non sean muy luengas, et
sean tan grandes et tan gruesas como perte-
nescen en el logar dó han de estar, en guisa
que non reviente la péñola, et con aquella
aguja mojada en la sal et agua, porque orí-
nesca, junta las péñolas una con otra, et faz
que entre tanto el aguja en la una péñola co-
mo en la otra, et se venga á juntar en medio
del aguja. £n todas estas cosas para mientes
de lo facer bien con buen tiento, que non en-
jieras torcido nin fuera de medida, et la péño-
la si lo bien fecieres pocos devisarán si es en-
jerída, et para esto siempre anda apercibido de
buenas agujas mayores et menores, delgadas
et gruesas, et de péñolas, cuchillos et tijeras,
que los trayas contigo cuando andovieres en
el invierno á la caza, porque si menester fue-
se que le pongas luego remedio. Otrosí, por
BIB. VENAT. VOL. III. 22
338 BtBUOTECA VKNATOKIA.
estas ocadones que vienen de se quebrar aá
Ims péñolu, siempie debes catar et regir tu
blcon cuando alguna péñola Ee tuerce, si vie-
res que non bí otra livor en ella, salvo torce-
dura, toma el agua caliente poco mas que ti-
bia, et mójala, et desque vieres que enternes-
ce trábela quedo con los dedos endreszando,
et después el ave misma la há de adreszarcon
el pico, et si por ventura hotnere en ella livor,
que quiere decir quebrantadura, porque non
es la péñola partida, toma entonce un troncho
de berza de col, ó la foja penca, et si es grue-
sa ponía en el rescoldo, et desque fuer calien-
te sicala et ábrela, et toma entre ella aquella
quebradura de la péñola, et tenia allí una pie-
za fasta que suelde; et allí lu^o soldarfi.
CAPITULO XLVIL
Di cuales cosas et meUcinas debe andar apercibido
el cazador et traer consigo para sus aves.
ODO cazador debe ser muy apostado
en sus aves, ca pues lo toma para
haber placer, et face costa en bus-
car et comprar nobles falcones, debe
eso mismo traerlos bien guarnidos et bien
apostados, et para esto debe andar bien aper-
cebido de traer buenos capirotes, et bien fe-
chos, et de todas guisas, grandes et menores,
asi para girifaltes como para neblis, azores et
otros falcones, ca cada ave há la cabeza á su
talle, porque há menester capirote á su'facion;
et debe traer cuero bueno para los £acer, et el
mejor cuero que en el mundo hay para ellos
son buenos cueros de becerros que traen de
340 BIBUOTBCA VENATORIA.
Francia, que llaman cueros de abadía* et di-
ceñios así porque los monjes de las abadías di-
cen que los adoban para sus zapatos et para
sus botas. Otrosí, debe el cazador traer mu-
chas pihuelas et siñuelos livianos, lúas, lonjas,
atambor, cascabeles de milana doblados, gran-
des, menores et pequeños, tomillos para azo-
res et gavilanes, ferramental del menester de
los falcones, en que hay torquesas, buen ga-
ñivete, punzón para coser, señuelo, cuchillo
para tajar los capirotes et pihuelas, los ñerros
para labrar, segund suso están figurados, lima
para adobar las formas de los capirotes, cada
una de su guisa, cordeles para señolar. £t ca-
da falconero debe traer sus gañivetes muy
grandes para aparejar la vianda de su falcon,
et facer juntas et plumadas. Otrosí, debe traer
sus pequeñas linjaveras de lienzo bien fechas
para traer al costado, dó acorra á meter et á
esconder et cobrar el ánade, 6 la ralea quel
falcon tomare porque la non vea, et dó traya
la vianda para su falcon, et sus roederos et el
capirote sobrado et los cascabeles, si quiere
cargar ó descargar su falcon, et debe traer
una linjavera grande, dó traya sus gallinas
muertas, et plumas et roederos, et sus vian-
das para cuando han de dar de comer á sus
falcones. Otrosí^ debe traer unas que llaman
cajetas; que se facen de barba de ballena, fe-
PERO LOPBZ DB AYALA. 34X
chas desta guisa: ó las facen de madera, que
son para traer gallina viva, que non se afo-
gue, porque pueda acorrer á su falcon si viere
que lo non puede cojer, et non trae presión
que le echen, et lo vee ir á perder por miedo
de águila. Otrosí, debe de andar apercebido
el cazador de traer consigo melecinas para sus
aves, las cuales son estas:
Buena mumia, que es la mas preciosa me-
lecina para los quebrantamientos del falcon;
que puede seer et es fecha de carne de home
confícionada, et lo mejor della es la cabeza.
Azaragatona que tienen los buticarios.
Simiente de mestuerzo.
Pez luciente et virgen.
Simiente de perejil.
Aceche.
Casca de encina.
Zumaque.
342 BIBLIOTBCA VENATORIA.
Suelda de raca.
Sangre de drago.
Acébar cecotií.
Acébar pátigo.
Bolarménico.
Miel dura en terrón.
Encienso.
Nuez de India.
Nuez moscada.
Macis. '
Azúcar blanco.
Azúcar candi.
Azafrán.
Yerva golondrina.
Zumo de condeso.
Delante diremos que es pimpinüla, bursa
pastoris, yerva golondrina, todo es uno.
Coral blanco.
Cardenillo, otros lo llaman verdet.
Alumbre, otros lo llaman alume.
Almástica.
Piedra sanguinea.
Clavos de girofre.
Canela.
Flor de canela.
Espic.
Aceite.
Albayalde.
Enjundia de garza.
PERO LÓPEZ DE AYALA. 343
Dialtea.
Ungüento cetrino.
Alcatenis.
Leche de catxras.
Mirra.
Estopas de seda« r
Favarraz.
Tártago.
Buenas tijeras para trasquilar plumas.
Un peso pequeño para las especias pesar.
Lancetas.
Agujas de enjeiir.
Agujas para coser ferida.
Pildoras de acíbar cecotrí, son buenas para
purgamiento del cuerpo, et fallarás en el capí-
tulo XI como se facen.
Simiente de yerva menudiUa.
Zumo de finojo.
Alosna^ que es encienso amargo.
Jabón francés.
Trementina.
Cenisa de vides.
Sebo de camero.
Suelda para feridas del falcon, et en pol-
vos, et fallarla has como se debe facer en el ca-
pítulo XXV.
Suelda que dan á los falcones en la vianda
para los quebrantamientos del cuerpo, falla-
rás como se debe facer en el capítulo xxviii.
344 BIBLIOTECA VBMATORIA.
Agua de Espíe, que es buena para el falcon
que tiene comienzo de agua vedriada, fallarla
has en el capítulo xi.
Polvos para cuando el faloon regita fallarás
en el capítulo xxxiii.
Condeso es una mata que tiene la foja me-
nudilla, como trébol, et el madero es como
blanco, et dicen que con el madero dello que
lo tuercen et que atan en algunas tierras cu-
bas con ello, et el zumo que mandan poner
del para las lombrices há de seer de la raíz, et
nasce comunalmente en las riberas del agua,
et si non lo fallares aprovéchate de la yerva
lombriguera, ca esto era para las lombrices.
Polvos para la uña del falcon en el capitu-
lo XXVI lo fallarás, son buenos para ferídas.
Aquí se acaba el LIBRO DE LA CAZA DE
LAS AVES, QUE FIZO Pero López de Aya-
la EN el castillo DE OviEDES EN POR-
togal, en el mes de junio, año del
Señor de mill ht trecientos et
ochenta y seis años, era de
césar de mccccxxiv años.
APÉNDICE, (i)
1Í Esto es para tirar la finchazon*
Trementina de avet, encienso, et almástiga,
sangre de drago, tomar un poco de pez moja-
da en la trementina et en las ottas cosas, etl-
vuelto todo en uno, ponió en la mano del
falcon.
1Í Para sacar los clavos de los pies,
4
Para sacar los clavos de los pies, tomar
manteca de vacas aneja, et la cebolla alvar, ét
facer un foyp con la raíz et férnchirla bieti <dle
manteca aneja, et -tomar una olla pequeña qtte
no sea nueva, et desque bien cocida, májenla
bien en un mortero, ét déjenla helar et facerse
(i) Esto es todo lo que trae al final, y como adición al libro de
Ptoro Lope» de Aytñ^; de la misiini letht que el texto en su mayor
IMute, el Códice L. — x88 de^la Biblioteca Naciooal, que es el que
corresponde al numero jg de nuestra Bibliografia Venatoria Espa-
ñola.
34^ BIBLIOTECA VENATORIA.
há ungüento» et tomar aquel ungüente et li-
garlo bien en la palma del falcon, et sea bien
ligado que no se caya, 6 téngalo tres dias, et si
estos tres días no se le cayere pónganselo otros
tres et luego se le caerá.
f Si alguna mano está finchada^ para
sacar el clavo.
ítem, si alguna mano está finchada, para sa-
car el clavo» tomen diaquilon magno et olio
de lirio blanco, et pólvora de la raíz del lirio
cárdeno» et amásenlo con el dicho olio et áten-
gelo bien dó tiene el clavo et por toda la mano.
1Í Para lafinchason de los pies.
Para la finchazon de los pies, tomar hermo-
da et algalich et turbich et azocar candi, tan-
to de turbich como de azúcar, et dos tanto de
lo otro, et facerlo polvos et dárgelos á comer
en la carne una ves en la semana.
. ¡
ir Para esto mesmo.
Toma diaquilon magno et pólvora de lirio
cárdeno et aceite de lirio blanca, et amászalo
et mojar primero el diaquilon en el aceite del
lirio et amászalo con ello, et después toma la
PERO LÓPEZ DE AVALA. 347
pólvora del lirio et vuélvelo con ello, et des-
pués que todo esté bien vuelto póngalo en un
paño et póngalo en el pié del falcon, et prime-
ro que ge lo ponga escaliéntelo en el fuego et
lielo bien en manera que tenga et con esto se
desñnchará el pié.
ir Pata laferida del falco» de gana ó de águila.
Tomar el falcon et buscarle las llagas et Ifm-
piagelas bien, et tomar los huesos de los dáti-
les et las rosas montesinas, et muélelo bien et
limpia la llaga et lávala con vino et échale de
aquellos polvos, et después toma la trementi-
na tibia con una pluma úntale la llaga encima
de los polvos. £ si esto no se pudiere haber,
toma la verbena et la yerba buena et limpia
bien la llaga, con vino et échale de los polvos
della et después úntalo con la trementina.
1F Para curar del huir fago.
Toma la miel rosada et échale por el espi-
rador que tiene en la lengua'cinco dias con una
pluma, et á cabo de los dnco dias toma una
pluma de lechuza et pélala salvo un poco que
quede al cabo, et toma la dicha miel et moja
la pluma en ella et metégela por allí cuanto
mas pudieres, retorciéndogela et depues toma
34B BIBLIOTECA VENATORIA.
el favaraz et destémpralo en leche de mujer et
pon depues el falcon al sol, et fazle esto cua-
tro veces de tercer á tercer dia.
f Purga simple paira purgar el f alean.
Toma XV ó xvi granos de alholvas, seg^n
fuere el falcon, é dágelos en una plumada de
quince en quince dias, 6 de xx en xx dias, 6
con esto lo purgarás, que no sea menester ma-
yor pulga.
ir Esta recepta es de Maresa.
El falcon que tiene poretas úntalo cuatro
dias con saín de gallina» et después tomen el
romero de la foja et de la flor, é fáganla ceni-
za é amásenlo con el sain de la gsdlina é gelo
pongan en la palma tres veces en nueve dias,
se le caerá 6 después dale un botoncillo de fue-
go, é desque le dieres el botón untarle con la
manteca de vacas tres dias, et después tómale
el emplastro ' otros nueve dias, se le caerá la
costra del fuego, et después ponle en una al-
mohada 6< mas un emplástico de diaquilon
magno.
PERO LÓPEZ DE AYALA. 349
^ J^oan dé Sagaund, — Para el falcan que tiene
plumadas viejas faros esto que se sigue.
Canya fistola preparada» tanto como una
avellana, puesta en un corecillo delgado ó te-
la» et daiglotes á tu falcon et luego la fará.
•1Í Si quisieres purgar bien tu falcon darle has
esta purga. — Joan de Sanct hagund.
Tomar del rasis poco mas que una pildora,
et tomar dos pildoras de rumíente 6 una de
gárico molido, todo en uno et amasado con la
miel rosada» et facer de todo ello una pildora
tamaña como una avellana» et con esta purga-
rá bien tu falcon.
1Í Recepta de Marco que dio para cuaiquiere ave
que tenga morion.
Toma del vino blanco et rocialo con él» é
ponió, al sol y al sereno y dale á comer paloma
caliente» y luego sanará.
ir Recepta de Marco para el falcon que se le
finchan las manos.
Toma los ajos y la sal de comer y májalo
350 BIOLtOTSCA VBNATOIUA.
todo en uno, y destémplalo con vino blanco lo
mas fuerte que ser pudiere» y si vino blanco
no se pudiere haber sea vinagre blanco, 6 des-
pués unta al falcon las manos» luego sanará.
ir Para si mal de la piedra que se face á los
falcanes.
Tomarás el vidxiol que fallarás en las espe-
cierías, y toma tanto como media avellana, y
darlo has al falcon con la plumada, y que sea
bien molido el vidríol es cosa probada.
V Si quisieres bien á tu falcon.
Si quisieres bien á tu falcon de cualquiere
agria que sea, dale una vez en la semana 6
dos, los dias que no hobiere de volar, olio la-
vado, y muchos déjanlo de dar, porque cuan-
do lo comen si no lo guardan bien ensuciase
el falcon la pluma, pero por eso no dejes de
dárselo, que mayor bien es el que toma en co-
merlo que daño en ensuciarse la pluma. £ si
el falcon esta muy ñaco é no puede tomar, es
muy bueno dándole alguna vez algún palomino.
1Í Para dar fambre al falcon.
Para dar fambre al falcon es bueno tomar
PERO LÓPEZ DE AVALA. 35 1
saino de caballo é untarle con aquello los pies»
encima é»debajo en las plantas, y flotárgelos
con la mano paso, de manera que se escalfe el
saino y que se escaliente, é así mesmo el pico,
de manera que le toque en la carne que tienen
entre la pluma y el pico á raíz de las venta*
ñas, pero guarda cuanto puedas no le entres
por las ventanas. Esto es para unos falcones
que se dan muy poca fambre, que son dichos
mal acondicionados, que cierto si no lo há
mucho menester no le querría facer ninguna
medicina, sino las otras cosas que comun-
mente suelen facer los otros cazadores cuando
facen un falcon ó lo tempran.
H Pata filandf4s.
Toma del rábano gallisco la raíz y háse de
dar en esta manera, por cural como se dá un
ajo punchado de aquella manera, pero guarda
cuando lo des que conozcas que tu falcon ha-
ya pasado y no tenga nada así en el buche co-
mo en la gorja, si no poriase seguir algún da-
ño al falcon, que por la gran fortaleza que tie-
ne falcones hay que no pueden tenerlo dos ó
tres horas, y si el buche tenia lleno pensar pue-
des lo que faria.
35^ BIBLIOTECA VENATOMA.
V Recepta la cual los mas cazadores llaman bolsa.
Primeramente laxerepríga, cantidad de una
gruesa avellana, otro tanto de la raedura del
tocino viejo, y cenisa de sarmientos, cuanti-
dad de un garbanzo, otro tanto pebre, otra
tanta sal, otro tanto acébar cicutrf, zucre
cuantidad de una avellana, zafran, maja y
bien polvarízados todos estos materiales sian
confegidos en una 6 pastados, y sean en cuan-
tidad de un dátil, y sea puesto en una tela de
cabrito 6 de camero muy delgada, y así la de-
bes dar á tu falcon, y esta es la mas fuerte
medecina que se puede dar.
f Recepta de piidoras para la reuma 6 para las
halcones que tienen cargada la cabeza.
Tomar 12 granos de mirra fina, 18 granos
de aloes, 33 granos freschecarun de agárico,
dos granos y medio de sen, 18 granos de pil-
doras agragatinas, todo bien picado se des-
templará con agua de cetuena y se harán sus
pildoras, y háse de dar cuando no tenga nin-
gún papo el halcón y desta cantidad se pueden
hacer cuatro pildoras para dos dias. (i)
(i) Eita recepta de pudor as para la reuma 6 para los halcotus
que tienen cargada la cabeza^ es U ümc« que bay de letra distinta
de U del Códice.
PERO LÓPEZ DE AVALA. 353
1í Recepta del Vizconde de Rocamarti
para filandres.
Primeramente la yerba lombriguera cuanti-
dad de un garbanzo, pólvora detramuces otra
tanta cuantidat. Pólvora de exenso otra tanta
cuantidad, zafran molido media cuantidad de
un garbanzo, yerba sana polvorizada cuanti-
dad de medio garbanzo, et todo esto sea con-
fegido y pastado con miel rosada colada, é sea
fecha pildora tan gruesa como una avellana,
é sea envuelta en tela de cabrito ó de car-
nero.
E cuando el cazador la quiera dar há de te-
ner esta manera, faga que su falcon aquel dia
coma muy poco et muy maniana, por manera
que haya gastado á medio dia et la dicha pil-
dora sea dada media hora ante que el sol en-
tre, y el dicho cazador tenga el falcon en la
mano por manera que no la eche por la boca,
et después póngalo en la vara et debajo esté
muy limpio (i).
(i) El códice nüm. 55 de nuestra Bibliografía Venatoria Espa-
ñola^ que es de la Biblioteca particular de S. M. el Rey, acaba tam-
bién de este modo, como puede verse en la Biblioteca Venatoria^
tomo I, p&g. CLXI.
FIN DEL APÉNDICE.
BIB. VENAT. VOL. III. 23
índice.
P&ginas.
Anteportada i
Portada ^ iii
Segunda portada v
Discurso sobre los libros de cetrería vii
I.— El Principe D. Juan Manuel Id.
II. — Colección de sus obras • . xviii
III. — Libro de la Caza Jcxvii
IV.— El Canciller Pero López de Ayala xpn
V. — Colección de sus obras xxxiz
VI. — Libro de la Caza de las Aves. ••..... xlix
Vil. — ^El Libro de la Montería ¿es el Tratado de Ve-
nación de D. Alfonso el Sabio? lx
VIII. — Bibliografía Venatoria Española (Adición 2.*). . Lxxiti
IX. — Los Paramientos de la Caza xcvix
LIBRO DE LA CAZA, del Príncipe D. Juan Manuel. i
Prólogo 3
Capítulo I. — Departe commo las naturas de los f aleo-
nes, con que agora usan cazar, son cinco; conviene k
saber: girifaltes, sacres» neblis, baharis, bomís. . . xi
Capítulo II. — Demuestra porqué pone ante la caza et
la Conoscencia de los falcones que de los azores. . . 14
356 BIBLIOTECA VENATORIA.
Capítulo IIL—FabU coramo se deben conoscer los fsl-
cones por talle, et por faciones, et por plumaje, et
por empennolamieoto x8
Capítulo IV. — Dice commo se deben amansar los fal—
cones que son tomados bravos, et commo se deben
criar los que son tomados en los nidos 27
Capítulo V.— Muestra commo les deben facer sennaleros. 34
Capítulo VI.— Muestra commo deben facer traynas de la
garza k los falcones que quieren facer garceros, et
commo afeitar los falcones que quieren facer albaneros. 39
Capítulo VII* — Departe commo deben afeitar los falco-
nes para matar grúas, non habiendo maestro. Et de
commo los deben afeitar habiendo maestro 50
Capítulo VIII. — Fabla commo usan cazar agora con los
falcones después que son afeitados. Et commo faran
en guisa que puedan matar con ellos todas las cazas
que deben cazar, et non dejen la una por la otra, et
commo se mud6 la manera del cazar de commo la
usaban en tiempo del Rey D. Alfonso et se usa agora,
et en cual manera et de cual tiempo acfc se comenzó
la caza de los falcones en Castiella 56
Capítulo IX.— Dice de commo los deben mudar. ... 74
Capítulo X. — Muestra commo los deben desayunar. . . 79
Capítulo XI. — Fabla en commo de las purgas et las mele-
cinas que les deben dar para las dolencias que han. Et
de las otras cosas que les deben facer para algunas
menguas que pueden haber en si & menos de haber
dolencias. , 83
Capítulo XII. — Muestra qué cazas há et qué logares, para
dó puede mejor cazar en las tierras dó él h& andado. • 104
ÍNDICE 357
P&ginas.
LIBRO DE LA CAZA DE LAS AVES, dbl Canciller
Pbro hofEZ DB Átala 137
Prólogo. « 141
Capítulo I. — De lai aves que son llamadas de rapiña, asi
como azores, falcones, et gavilanes, esmerejones et al-
cotanes 151
Capítulo II.->De los plumajes de los falcones, et prime-
ramente del falcon nebli « 158
CapItulo III.— Del falcon bahari et tagarote. .... z68
Capítulo IV.— Del falcon girifalte 173
Capítulo V. — Del falcon sacre T76
Capítulo VI.— Del falcon borní 179
Capítulo VIL— Del falcon alfaneque 183
Capítulo VIII. — C6mo se debe regir et gobernar el falcon
nebli et ciertas reglas de pr&tica para ello 185
Capítulo IX. — Cómo se debe alirapiar el falcon del piojo. 2x4
Capítulo X.— Cómo se debe purgar el falcon del agua co-
mún que no es vidriada 217
Capítulo XI.— Cómo se debe purgar el falcon del agna ve-
driada 2x9
Capítulo XII.— De la purga común para purgar el falcon
del cuerpo «... 227
Capítulo XII I. —Del falcon que deseca 230
Capítulo XIV.— Del falcon que es asombrado 232
Capítulo XV.— Del falcon que ha güermeces 233
Capítulo XVI*-^Del falcon quel remanece el papo. . . . 238
Capítulo XVII. —Del falcon que tiene el papo lleno de
viento. 24X
Capítulo XVIIL^Del falcon que tiene plumas viejas. . . 243
Capítulo XIX.— Del falcon que tiene finchado el buche. . 247
35^ BIBLIOTECA VENATORIA.
Capítulo XX.^Del falcoa que ha lombrice* 249
Capítvlo XXL— Del falcon que ha filandras 6 filomena. . asa
Capítulo XXIL— Del falcon que tiene piedra 255
Capítulo XXIII.— De la fiatola que ae £acc en la 1U«a del
falcoo 258
Capítulo XXIV. — De la comeaon que tiene el íalcon en
laa ploniaa qoe te laa come et te laa tira 260
Capítulo XXV.— Del lalcon que ee le tirela ufla 263
Capítulo XXVL— Del falcon que há clavoa en loa láea. . s6s
Capítulo XXVIL— Del falcon que te le finchan loa piee 6
le arden. 270
Capítulo XXVIIL^Del falcon que te le quiebra la pierna. 273
Capítulo XXIX.— Del falcon que m le quiebra el ala. . . 277
Capítulo XXX. — ^Del falcon qoe te le quiebra el ojo. . . 281
Capítulo XXXL— Del falcon que ha tr6pi^ 6 fincbazon
en el vientre • 284
Capítulo XXXII.— Del falcon que regita et tiene el papo
et tripas frías 289
Capítulo XXXIII. — De los falcones que son feridos de
aves 293
Capítulo XXXIV.— De la ferida del falcon 296
Capítulo XXXV.— De la abatidura del falcon 298
Capítulo XXX VI. — Del falcon que tiene las tripas fuera. . 300
Capítulo XXXVIL— Del falcon que tiene las quijadas tor-
cidas 303
Capítulo XXXVIII . — C6mo debes facer la muda k tu
falcon * . . 305
Capítulo XXXIX.— De algunos falcones que no quieren
mudar, et c6mo far&i para que tu falcon mude muy
aina. ««•«.•......«..«* 307
j)XL.— C6mo bula dcsjxiM qu» lo falcon fue»
LoXLI.-Delo«»iDtea
^XLII.— Deloíg»rilMie>
M XLIII.— De los csmenjonH
LO XUV.— De loa alcotuH
.oXLV.— DclpuadelisiTO
^ XLVI.— De cómo ae deben eogerir lu p«Bolu
A XLVll.— De cuUei coui et melecmu de
du «percibido el candor et IrAer codbÍeo para su